PISA 2018: resultados de lectura en España

5 Ago

Los resultados de PISA 2018 se presentaron a finales de 2019, pero recordemos que, en aquel momento no se publicaron los resultados españoles por anomalías en los datos. Ahora sí que tenemos un informe con los resultados españoles y es lo que voy a comentar brevemente aquí.

La puntuación española en competencia lectora ha sido 477. Por dar algunas referencias, esta puntuación

  • Está 19 puntos por debajo de la obtenida en PISA 2015.
  • Es la segunda más baja obtenida, en competencia lectora, por España en una prueba PISA. Es superior a los 461 puntos de la Edición de 2006.
  • Está 10 puntos por debajo del promedio de la OCDE.
  • Está 12 puntos por debajo del promedio de la Unión Europea.
  • Está 27 puntos por encima del resultado de Chile, el siguiente país hispano-hablante con mayor puntuación.

Su intervalo de confianza se solapa, es decir, no podemos decir que haya una diferencia significativa, con los de Países Bajos, Austria, Suiza, Croacia, Letonia, Italia, Hungría, Lituania, Islandia e Israel.

Las puntuaciones en las distintas comunidades han sido:

  • Castilla y León: 497
  • Asturias: 495
  • Galicia: 494
  • Aragón: 490
  • Cataluña: 484
  • Cantabria: 483
  • Región de Murcia: 481
  • Islas Baleares: 479
  • Castilla-La Mancha: 478
  • País Vasco: 475
  • Comunidad de Madrid: 474
  • Comunidad Valenciana: 473
  • Navarra: 472
  • Canarias: 472
  • La Rioja: 467
  • Andalucía: 466
  • Extremadura: 464
  • Melilla: 438
  • Ceuta: 404

El 23% de los participantes españoles solo consiguió alcanzar el nivel 1. En la parte más alta de este nivel (1a) los lectores son capaces de localizar informaciones explícitas, reconocer el tema principal o el propósito del autor en un texto sobre un tema familiar, o hacer una
conexión simple entre la información en el texto y el conocimiento común, de cada día, siempre que la tarea sea muy clara, la mayor parte de la información que se busca esté destacada en el texto y haya poca, o ninguna, información conflictiva.

Un 6% de los alumnos se situó en el nivel 1b, en el que se muestran capaces de localizar una pieza específica de información explícita, que se encuentre destacada en un texto corto, sintácticamente simple, con un contexto y un tipo de texto familiares
(una narración o una lista simple). También pueden interpretar textos haciendo conexiones simples entre conjuntos adyacentes de informaciónLos textos en las tareas en el nivel 1b normalmente proveen apoyo al lector, tal como la repetición de información, imágenes o símbolos familiares. La información conflictiva es mínima.

Un 1% de los participantes ni siquiera fue capaz de alcanzar ese nivel 1b. Por otra parte, ni siquiera el 1% alcanzó el nivel 6, que es el de mayor competencia.

La variabilidad en los resultados fue baja, menor que la media de la OCDE. Algunas de las diferencias analizadas han sido:

  • Los chicos obtiene una puntuación media 26 puntos menor que la de las chicas.
  • Los alumnos inmigrantes (con padres nacidos fuera de España) obtienen una puntuación 32 puntos inferior a la de los nativos.
  • Los alumnos de centros públicos obtienen una puntuación 25 puntos inferior a la de los alumnos de centros privados y concertados.
  • Los alumnos que han repetido curso obtienen una puntuación 97 puntos inferior a la de los alumnos que no han repetido curso.
  • Los alumnos de familias en situación socioeconómica desfavorecida tienen una puntuación 88 puntos menor que sus compañeros en situación socioeconómica favorable.

Si se controla estadísticamente el efecto del nivel socioeconómico (ISEC), la puntuación media española sube ligeramente, 4 puntos. Islancia, Letonia y Países Bajos, que tuvieron puntuaciones superiores (no significativamente) tendrían puntuaciones inferiores a la española con este control. Con Italia o Croacia sucedería lo contrario, que su puntuación sería superior. Pero el caso más llamativo es el de Turquía, que teniendo una puntuación significativamente inferior a la española, la superaría si se corrige el efecto del nivel socioeconómico.

Un 13% de los estudiantes desfavorecidos son estudiantes resilientes, es decir, su rendimiento en lecturas alcanza el 25% más alto del país. Esta proporción es una de las mayores entre los países con los que se hace la comparación, siendo superada solo por Estonia, Croacia, Turquía, Reino Unido y Canadá.

 

 

Test EDICOLE

30 Jun

EDICOLE es un test de Evaluación DIagnóstica de la COmprensión LEctora, realizado por un grupo con nombres que me resultan familiares, como Juan A. García-Madruga, Elena Pérez-Hernández, Isabel Orjales o Carmen Lómez-Escribano.

En realidad, este test se presentó en 2011, aunque recientemente ha sido publicado por la editorial española TEA. Esto lo digo porque verlo en el catálogo de TEA como novedad me provocó cierta confusión. Al principio pensé que me estaba confundiendo con el test BECOLE o con el EDILEC, pero rebuscando un poco por el blog me di cuenta de que la prueba ya había sido utilizada en algunas investigaciones sobre lectura, como la del programa COMOCOLE:

Algo que hay que tener en cuenta al interpretar los resultados de este estudio es que la comprensión lectora se evaluó con el test EDICOLE, que tiene algunas particularidades. En él los alumnos leen tres textos en los que se establecen relaciones entre objetos reales y ficticios (“los coches de cafus son como los coches de carreras pero más rápidos”), y responden a preguntas sobre esos objetos y relaciones (por ejempo, “los coches de cafus son más lentos que los coches de carreras, sí o no”).

Se trata de una prueba para alumnado de 2º a 6º de primaria, que se aplica en unos 15 o 20 minutos. Los textos tienen una estructura sintáctica y un vocabulario muy sencillos. Los alumnos leen dos historias (así que no parece ser la misma versión de 2011): Ana y los animales y Marta y Emilio. Una característica muy peculiar de este test es que los textos contienen pseudopalabras que nombran elementos inventados, como animales ficticios, que se ponen en relación con elementos reales.

Se plantean preguntas con tres alternativas de respuesta: sí, no o no lo sé y preguntas metacognitivas en la que valoran si les ha gustado el texto y la dificultad de la actividad.

Ofrece un índice global que distingue tres niveles: comprensión lectora buena, media o baja. También aporta tres índices secundarios: conocimiento previo, representación textual e integración.

Otro vídeo de presentación del test.

Abrapalabra

17 Jun

En los dos últimos años he estado colaborando con la editorial VOCA en el proyecto de comprensión lectora Abrapalabra, Este proyecto tiene, por ahora tres componentes: una colección de libros para el trabajo de la comprensión lectora en Educación Primaria, un blog y unas guías sobre lectura.

Los libros son seis, uno para cada curso de primaria. Cada uno cuenta con 16 unidades, en las que se realiza un trabajo a partir de un texto. Hay unidades de una sesión en las que se lee el texto y se realizan actividades sobre él y unidades de dos sesiones, en las que, además, se propone a los alumnos escribir un texto del mismo género.

Aquí se puede ver o descargar un ejemplo de una unidad. Una de las cosas más interesantes de este material es la variedad de textos. A lo largo del programa se trabajan 32 géneros distintos incluyendo la narración, la leyenda, el enigma, la infografía, el experimento, el plano, el musical o el cómic. Las actividades siguen la estructura de procesos del marco PIRLS.

El blog trata sobre la lectura, la comprensión y temas de educación. Algunas entradas tratan sobre el propio material de Abrapalabra, con una intención promocional. Otras son sobre estrategias de comprensión, y sobre aspectos generales de la lectura y el aprendizaje. El blog es realizado por un equipo de la editorial y también invita a otras personas a participar en él. Ocasionalmente escribo alguna entrada, como esta sobre la detección temprana y el tratamiento de la dislexia.

Las guías breves son tres, redactadas por mi:

  1. Guía rápida de comprensión lectora.
  2. Guía rápida de los procesos de comprensión de PISA y PIRLS.
  3. Guía rápida de dificultades de lectura y comprensión.

A pesar de su extensión reducida, entre las tres forman un pequeño manual sobre lectura y comprensión.

Predictores del aprendizaje de la lectura: un repaso y nuevos datos

10 Jun

Uno de los primeros temas de los que me ocupé en este blog, hace casi 10 años fue el de los predictores o precursores del aprendizaje de la lectura: esas variables que se relacionan con el nivel posterior que se alcanza en lectura. Mi primera entrada sobre este tema fue presentando los resultados del informe que había realizado el National Early Literacy Panel. Los dos predictores más sólidos eran el conocimiento del alfabeto y las habilidades fonológicas o conciencia fonológica. Con efectos mayores, pero pocos estudios respaldándolos estaban los conocimientos acerca del lenguaje escrito y la preparación para el aprendizaje de la lectura. Las habilidades de tipo perceptivo-visual tenían una relación con el aprendizaje de la lectura, pero sensiblemente menor que la de los cuatro factores que he mencionado.

Una revisión centrada en el concepto de preparación o madurez para la lectura proponía como predictores: el conocimiento fonológico (habilidades fonológicas), el conocimiento alfabético, la velocidad de denominación, el conocimiento metalingüístico, las habilidades lingüísticas y procesos cognitivos, como la memoria o la atención.

Otra revisión, de 64 estudios longitudinales, establecía como predictores de la precisión lectora el conocimiento de las letras, la conciencia fonológica, la denominación rápida y la conciencia de la rima. Como predictores de la comprensión lectora señalaba el vocabulario, el conocimiento de las letras, la gramática, la conciencia fonológica y de la rima, la memoria de oraciones, la inteligencia no verbal, la denominación rápida y la repetición de pseudopalabras.

También he comentado algunas investigaciones concretas, de las muchas que hay sobre el tema, como la de Silva y Cain (2015), que encontró que la comprensión oral (gramatical, literal e inferencial) predecía la comprensión lectora un año después.

Entre estas, son muy interesantes para nosotros las investigaciones realizadas con alumnado hispanohablante, como:

  • El estudio longitudinal de Suk y Pallante en Chile, que indica que el principal predictor de la comprensión lectora al terminar el primer curso de primaria era la comprensión lectora al comenzar el primer curso de primaria. Otras variables influyentes fueron: la lectura de palabras, la velocidad en lectura de palabras inventadas y el vocabulario.
  • Una entrada de revisión, sobre predictores de la lectura en español, que presentaba 6 investigaciones realizadas entre 2010 y 2018, en las que se identificaban como predictores más claros la velocidad de denominación de letras o números, habilidades fonológicas.

Y también he escrito una entrada sobre una variable que parece tener una influencia mínima en la adquisición de la competencia lectora: la habilidad motriz fina (distinta de la habilidad grafomotriz).

Parece que algunos predictores se repiten con frecuencia y también parece que hay diferencias entre los predictores de la precisión en la lectura y los predictores de la comprensión lectora. Curiosamente, hace unos días volví a ver circular por las redes sociales un escrito sobre la relación entre gateo y aprendizaje de la lectura, presentándolo como algo con una sólida fundamentación científica, a pesar de que ninguno de estos estudios o revisiones de estudios lo menciona…

Dos publicaciones recientes

Las dos publicaciones que añado a este conjunto se realizaron en 2019 y en ellas participó Ana María de la Calle. Por un lado, tenemos un seguimiento a 50 alumnos chilenos y 50 alumnos españoles de 2º y tercer curso de Educación Infantil. Estos alumnos fueron evaluados a mitad y a final de curso. Para medir las habilidades prelectoras se utilizaron: la Batería BIL 3-6 (14 de sus 16 escalas), una prueba de fluidez semántica, un test de velocidad de denominación, una prueba de repetición de pseudopalabras y la escala de Reconocimiento de letras del test PROLEC-R. El nivel de lectura fue evaluado con las escalas de Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

Buena parte de los resultados se presenta desglosada según el país de los evaluados. Además, se presenta el poder predictivo de cada variable para la lectura de palabras y para la lectura de pseudopalabras. Entre todos los predictores destaca la habilidad para reconocer las letras, que explica en torno a un 40% de la varianza en las pruebas de lectura. Dos habilidades fonológicas: Aislar sílabas y fonemas y Omitir sílabas hace una pequeña aportación, que no llega a ser significativa, explicando entre el 10 y el 19% del rendimiento en lectura de los alumnos españoles, pero no de los chilenos. La repetición de pseudopalabras explica el 12 0 13% del rendimiento en lectura de los chilenos, pero en los españoles no pasa del 8%.

Otra cuestión interesante es que se encontraron diferencias significativas en varias habilidades entre el grupo de alumnos español y el grupo chileno. Los alumno españoles tuvieron mejor rendimiento en las dos pruebas de lectura y en las pruebas de Contar palabras, Vocabulario, Conceptos básicos, Repetición de pseudopalabras, Reconocimiento de letras, Funciones de la lectura y Fluidez verbal. En cambio, los chilenos realizaron mejor las tareas de Contar sílabas y Capacidad perceptiva.

El segundo estudio es un seguimiento a los dos años de 362 alumnos españoles, que fueron evaluados en 2º y 3º de Educación Infantil. Las pruebas empleadas fueron las mismas que se utilizaron en el estudio anterior, con la excepción de que la habilidad lectora fue evaluada con el test LEE en lugar de con Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

En este caso, los predictores identificados fueron:

  • Para la lectura de palabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 41% de la varianza.
  • Para la lectura de pseudopalabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 34% de la varianza.
  • Para la comprensión lectora: el conjunto de de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y conocimiento fonológico predecía el 46% de la varianza.

Los autores articularon todas las variables en un sistema de ecuaciones estructurales, creando un modelo de aprendizaje inicial de la lectura al que llaman modelo ALICIA, y que tiene esta forma

Modelo ALICIA, (de la Calle, Guzmán y García, 2019)

Lo que más me ha llamado la atención de este estudio es que el peso de la eficiencia lectora sobre la comprensión lectora triplica al de las habilidades de lenguaje oral, siendo una diferencia bastante notable en español, especialmente cuando la mitad de la muestra estaba en el 2º curso de Educación Primaria cuando se evaluaron la eficiencia lectora y la comprensión lectora.

El jamón de York no existe

3 Jun

Me ha resultado curioso llegar a la conclusión de que un libro sobre alimentación es uno de los mejores libros sobre comprensión lectora que he leído nunca. Estoy hablando del libro que da título a la entrada, escrito por Marián García, conocida también como Boticaria García.

Marán García es doctora en Farmacia y graduada en Nutrición y en Óptica y se dedica a la divulgación científica en medios de comunicación. En una explicación breve, diría que El jamón de York no existe trata acerca de cómo leer las etiquetas de los alimentos. La etiqueta no deja de ser un tipo de texto, tiene una estructura y unas reglas, con la peculiaridad de que estas reglas tienen un soporte legal. No tengo noticia de que a nadie le hayan multado por hacer un soneto con 15 versos, pero omitir o manipular algunas informaciones en una etiqueta sí que puede llevar a una sanción.

Marián García se centra en la información nutricional y nos explica cómo estimar la cantidad de ciertos componentes contrastando la lista de ingredientes con la información nutricional del producto, nos explica alguna reglas del género “etiqueta de a alimento”, por ejemplo que los ingredientes están ordenados de mayor a menor cantidad (si en un pan con centeno, el centeno aparece en 4º lugar de la lista de ingredientes, es que no hay mucha cantidad de este cereal). También hay expresiones que tienen un significado muy concreto como “bajo en sal” y no es lo mismo “sin azúcares añadidos”, “sin azúcares” o “bajo en azúcares”, o “alto en fibra” y “fuente de fibra”.  Otra regla interesante del género es que hay cosas que se deben incluir obligatoriamente en la etiqueta y otras que se ponen o no, a voluntad del fabricante.

Enlazado de la cuenta de Twitter de Marián García

Hay que recordar que la etiqueta es un texto y, por tanto, tiene un autor y este autor tiene unas intenciones. En este caso es fácil suponer que la intención va a ser vender la mayor cantidad posible del producto. Para eso se utilizan recursos y uno muy curioso es el empleo de expresiones que, a diferencia de los “sin azúcares” y similares del párrafo anterior, no están reguladas y no tienen un significado concreto. Por ejemplo “tradicional” o “de la abuela”. Llega a ser divertido, también cómo se destacan cantidades más bien pequeñas de ingredientes de moda, como la quinoa o se pretende dar una impresión de alimento sano con expresiones como “sin aditivos” a productos con ingredientes no muy saludables.

Y además hay bastantes ejemplos prácticos de interpretación de etiquetas. En fin que se está trabajando la localización de información, la construcción de inferencias, la comprensión crítica y algunas estrategias. También aprendes algunas cosas y algo de vocabulario específico sobre la nutrición y la palabra zorromostro.

¿Qué es lo que pretendo decir, además de que el libro me ha gustado? Pues que ilustra bastante bien eso de que todos los profesores tienen que trabajar para el desarrollo de comprensión lectora. Más o menos, eso es lo que dicen las normas en España y en otros países, pero, a veces no se toma en serio y seguimos con esa idea, tan difícil de erradicar, de que la enseñanza de la comprensión corresponde a los profesores de Lengua. Pues lo siento, el profesor de Lengua no tiene por qué conocer las normas que regulan las etiquetas alimenticias, los códigos de los aditivos o los tipos de azúcar que existen. Quizá el profesor de Química o el de Educación Física estén más preparados para trabajar un texto así. Muchas disciplinas tienen textos característicos, con su estructura y sus reglas: contratos, genealogías, planos, leyes, programas informáticos, teoremas, especificaciones técnicas… Una contribución interesante del profesorado puede poner en contacto al alumnado con textos específicos, y enseñar cuáles son su estructura y características particulares y realizar actividades de comprensión con ellos.

Enlazo un texto que he publicado en el blog de Intralíneas: La comprensión lectora no es solo para la asignatura de Lengua, donde hablo también de este tema.

Las bases de la comprensión lectora en la Educación Infantil

27 May

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oslo ha publicado un meta-análisis en el que sintetizan los resultados de 64 investigaciones longitudinales sobre el desarrollo de la comprensión lectora desde la educación infantil. Los resultados de este meta-análisis confirman algunas de las propuestas del modelo de Concepción Simple de la Lectura o Simple View of Reading, ya que establece dos caminos desde las habilidades del alumnado de Educación Infantil hasta la futura comprensión lectora.

El camino de la descodificación

El primer camino es el de las habilidades relacionadas con el código impreso, especialmente las habilidades fonológicas o conciencia fonológica y el conocimiento de las letras, que influirán en la comprensión lectora a través del reconocimiento de palabras.

El camino de la comprensión oral

El segundo camino es el de las habilidades para la comprensión del lenguaje, especialmente el vocabulario y el conocimiento de la gramática, y tiene un influencia directa en la comprensión lectora.

Foto de Rodrigo Fernández. Enlazada de Wikimedia Commons.

Cómo se llegó a esto

Este no es un meta-análisis como otros que he comentado antes en el blog, sino que emplea una técnica meta-analítica de ecuaciones estructurales. La razón para emplear esta técnica era que los estudios suelen proporcionar múltiples correlaciones y estas son interdependientes. El modelado de ecuaciones estructurales meta-analítico es una técnica estadística multivariada que permite solucionar ese problema. Esta técnica necesita que las matrices de correlaciones que se obtienen de los estudios cumplan determinadas características y, en este caso, solo se cumplía en 42 de las 64 matrices disponibles. Con esta reducción, solo se pudieron considerar cuatro predictores en el modelo: conciencia fonológica, conocimiento de las letras, vocabulario y desarrollo gramatical. Sin embargo, había datos sobre otras variables como memoria de trabajo o velocidad de denominación.

Predictores de la descodificación

La habilidad posterior de lectura de palabras se relacionó con:

  • Conocimiento de las letras (16 estudios): r = 0,38.
  • Conciencia fonológica (28 estudios): r = 0,37.
  • Denominación rápida (14 estudios): r =-0,37 (supongo que se trata de una medida de tiempo).
  • Conciencia de la rima (13 estudios): r = 0,32.

Y la habilidad posterior en comprensión lectora se relacionó con:

  • Vocabulario (45 estudios): r = 0,42.
  • Conocimiento de las letras (26 estudios): r = 0,42.
  • Gramática (16 estudios): r = 0,41.
  • Conciencia fonológica (36 estudios): r = 0,40.
  • Conciencia de la rima (15 estudios): r = 0,39.
  • Estatus socioeconómico (12 estudios): r = 0,36.
  • Memoria de oraciones (9 estudios): r = 0,36.
  • Inteligencia no verbal (21 estudios): r = 0,35.
  • Denominación rápida (17 estudios): r =-0,34 (supongo que se trata de una medida de tiempo).
  • Repetición de pseudopalabras (7 estudios): r = 0,17.

 

 

Lectura ultrarrápida, ¿una leyenda urbana?

20 May

La posibilidad de leer a grandes velocidades comprendiendo y recordando lo que se ha leído es muy atractiva. Este atractivo, junto con noticias o registros anecdóticos de personas que alcanzan grandes velocidades y las propuestas de métodos y programas de lectura rápida han contribuido a que esta idea persista y, en ocasiones, se introduzca en las escuelas.

Pero hay, por lo menos, tres grandes limitaciones en nuestras capacidades que parecen no ser compatibles que la posibilidad de hacer lectura rápida:

  1. Nuestra forma de percibir y procesar los caracteres impresos que funciona con unos movimientos oculares muy rápidos (movimientos sacádicos) y unos momentos de fijación, en los que se extrae información, con una serie de limitaciones en cuanto a la duración de la fijación y a la cantidad de información que se puede extraer.
  2. La comprensión, en condiciones de lectura normal no es algo fácil. Cuando nos enfrentamos a textos complejos es común que tengamos que realizar algunas acciones para poder comprenderlos: releerlos, hacerse preguntas, parafrasear, tratar de sintetizar la información…
  3. La memoria está muy relacionada con la comprensión. Ambas son muy variables dependiendo de las características de cada persona, pero no parece razonable pensar que si habitualmente me cuesta recordar información de un texto (precisamente la escritura se inventó para no tener que recordar toda la información) lo vaya a hacer mejor con un aumento de la velocidad.

En el blog ya han aparecido algunas entradas relacionadas con la lectura rápida que nos indican que:

  • Según una revisión de Marc Brysbaert, en lectura silenciosa en inglés los adultos alcanzan entre 175 y 320 palabras por minuto (PPM). En español, su velocidad media sería 278 PPM.
  • Aplicaciones que presentan los textos palabra por palabra, en la misma zona de la pantalla (de modo que no es necesario realizar movimientos saccádicos) y a gran velocidad, como Spritz, afectan negativamente a la comprensión. Uno de los motivos es que impiden hacer regresiones, es decir volver atrás en el texto para solucionar problemas de comprensión.
  • Kim Peek mostró unas habilidades especiales de lectura y memoria. Se afirma que leía una página en unos 8 o 10 segundos, que recordaba gran parte de la información de más de 9000 libros y que era capaz de leer dos páginas simultáneamente. A pesar de haber sido evaluado con distintas pruebas, incluyendo neuroimagen cerebral apenas hay información sobre su habilidad de lectura. No era consciente de utilizar ninguna técnica o forma especial de leer y nunca pudo enseñar a otras personas a conseguir un rendimiento tan espectacular.

Tanto que leer y tan poco tiempo

Tanto que leer y tan poco tiempo: cómo leemos y ¿puede ayudarnos la lectura rápida? es un artículo publicado en 2016 por cinco investigadores, entre los que se encuentra, en primer lugar, Keith Rayner, un gran especialista en el estudio de los movimientos oculares durante la lectura. Para él fue una publicación póstuma, ya que murió en 2015.

El artículo valora las propuestas de lectura rápida a partir de lo que se conoce sobre el proceso de lectura y señala, nuevamente, la relación inversa que hay entre velocidad y precisión/comprensión. Si el lector no tiene como objetivo profundizar en el texto, entonces puede utilizar el “skimming” y echarle un vistazo rápidamente, con una comprensión moderada. No se me ocurre ninguna expresión para traducir la palabra “skimming”. Este término tiene distintos significados como “rozar la superficie de algo” o “leer saltándose partes” o “estudiar de una forma poco sistemática”.

Curiosamente, la recomendación que dan los autores de la revisión para mejorar la velocidad lectora es practicar la lectura y mejorar el lenguaje, por ejemplo, adquiriendo vocabulario, ya que consideran que la habilidad lingüística es el núcleo de la velocidad lectora. Esto puede parecer extraño pero la habilidad para reconocer palabras es el factor que mejor predice la velocidad lectora. Nuestros movimiento oculares y la duración de las fijaciones durante la lectura están más relacionados con la comprensión del texto que con habilidades para el control del movimiento ocular.

Las palabras más frecuentes se leen con mayor velocidad y las palabras que uno ha leído anteriormente se leen más rápido que la que encuentra por primera vez.

Subvocalización

Muchos lectores pronunciamos mentalmente el texto cuando leemos. En muchos casos se pueden observar movimientos en los labios o, con los medios, adecuados, actividad en la laringe similares a los que se darían en una lectura en voz alta. Algunos métodos de lectura rápida consideran que esas subvocalizaciones son un impedimento para alcanzar una mayor velocidad lectora ya que anclan la lectura mental a la velocidad que se mantendría en la lectura en voz alta.

Los autores de la revisión presentan varias investigaciones que indican que el habla interna es habitual en nuestra lectura y es contraproducente evitarla, sobre todo en los textos o tareas de lectura más complejas.

Monos

¿Y eso cómo se interpreta? las palabras polisémicas y los homónimos no pueden interpretarse correctamente si no se leen en un contexto. Esto hace que las técnicas de skimming aparezcan problemas de comprensión añadidos. No solo se procesa menos información, sino que aumentan las probabilidades de que lo que se lee tenga un sentido dudoso. No es lo mismo “después de trabajar se quitaron los monos”, “los monos chillaban en la jaula” o “me enseñó unos vestidos muy monos”.

Al parecer, el contexto también ayuda a interpretar palabras que tienen una forma muy parecida como “clamo”, “calmo” o “calmó”. No solo eso, sino que el contexto puede ayudar a leer más rápido algunas palabras.

Las ambigüedades también pueden ocurrir en oraciones enteras como “finalizó la búsqueda de los estudiantes”. Uno se puede imaginar que algunos alumnos habían desaparecido. ¿Su búsqueda finalizó porque los encontraron? ¿Quizá se suspendió porque pasado un tiempo no habían sido encontrados? Si hemos pensado en esto y seguimos leyendo que “el profesor les pidió que apagaran los ordenadores y, al volver a clase, se colocaran en grupos”, es probable que volvamos atrás en el texto para buscar otra interpretación de la oración que no tiene sentido: ¡ah!, los estudiantes estaban en un aula de informática buscando algo. Algunos métodos de lectura rápida enseñan a evitar las regresiones, es decir, los movimiento oculares hacia partes del texto que ya han sido leídas. Pero, resulta que la mayor parte de las regresiones se realizan con la intención de solucionar problemas de comprensión.

El índice de eficiencia lectora

A veces los programas de formación en lectura rápida evalúan la lectura antes y después del programa. Los autores de la revisión sugieren que puede haber mejoras debidas al uso de la misma prueba en estas evaluaciones, de modo que tras el programa, el texto de evaluación y sus preguntas ya son familiares para el lector, o debidas a que la prueba que se emplea tras el programa es más fácil que la que se emplea antes.

También es común que la habilidad lectora se mida con un índice de eficiencia lectora que se obtiene multiplicando el número de palabras leídas por minuto por el porcentaje de respuestas acertadas. Esta forma de presentar la información puede ser confusa ya que tendemos a entender que una puntuación más alta es mejor.

Por ejemplo, supongamos que leo un texto de 5000 palabras a la velocidad media de un adulto. Tardo en leerlo 18 minutos y mi velocidad lectora ha sido de 278 palabras por minuto. Después de leerlo realizo una prueba de comprensión con 10 preguntas de elección múltiple con 4 alternativas de respuesta. Si contesto correctamente a 9 preguntas, mi índice de eficiencia lectora ha sido 278 * 0,9 = 250,2. Ahora imaginemos que leo otro texto de 5000 palabras a la velocidad de 5000 palabras por minuto. Lógicamente, tardo un minuto en leerlo, pero al realizar la prueba de comprensión solo acierto dos preguntas. La verdad es que si alguien hace esa prueba sin leer el texto ni las preguntas, no sería extraño que acertase un par de ellas por azar. En este caso, mi índice de velocidad lectora es 5000 * 0,2 = 1000. Con respecto al anterior se ha multiplicado por cuatro pero, ¿realmente mi lectura ha sido más eficiente?

Los cursos de lectura rápida

La idea del entrenamiento en lectura rápida parece ser de Evelyn Wood, una profesora de instituto que 1959 presentó un programa de formación en lectura rápida. Wood formó, con su marido, una compañía que creó numerosas franquicias en Estados Unidos. Las bases de este método han influido mucho a todas las propuestas posteriores y son:

  1. Aumentar la amplitud perceptiva: la mayor parte de las propuestas de lectura rápida considera que la cantidad de información que se recoge con una fijación ocular se puede mejorar con el entrenamiento y llegar a percibir grupos de palabras y frases completas con una sola fijación. Algunos métodos hablan de entrenar la visión periférica para conseguir esa amplitud. Otros proponen una lectura en zig-zag, incluso que una página se lea de arriba abajo y otra de abajo arriba.
  2. Evitar las regresiones.
  3. Suprimir la subvocalización: se considera que la voz interna que acompaña a la lectura es un mal hábito, producido por el hecho de que aprendemos a leer en voz alta antes de leer en silencio y se propone leer de una forma únicamente visual.

Los autores de la revisión cuestionan estos principios indicando que los datos disponibles sobre lectura indican que:

  • Nuestra capacidad de procesar el texto está limitada por el reconocimiento de las palabras y por la comprensión del texto, siendo poco probable que aprender a realizar los movimientos oculares de otra forma cambie esto.
  • Procesar las palabras del texto en un orden distinto al habitual en las oraciones o procesar partes aisladas de información dificulta su reconocimiento y comprensión.
  • Los movimientos de regresión durante la lectura suelen servir para mejorar la comprensión.
  • Los estudios sobre entrenamiento de la visión periférica no han encontrado que dé como resultado una lectura más rápida y con buena comprensión.
  • La subvocalización o voz interna parece tener un papel importante en la lectura silenciosa para la identificación de palabras y la comprensión.

Pero el presidente Kennedy leía a 1200 palabras por minuto

La verdad es que no tenemos noticias de que nadie evaluara la velocidad lectora y la comprensión del señor Kennedy, pero uno de los respaldos con los que cuentan las propuestas de lectura rápida es la existencia de personas que leen a gran velocidad. Se pueden encontrar noticias que dicen que el récord del mundo de lectura rápida lo tiene Anne Jones, con 4200 palabras por minuto.

Howard Berg fue reconocido en la edición de 1990 del Libro Guinnes de los récords como el lector más rápido, con una velocidad de 25000 palabras por minuto. Según dice la nota del libro “ha convencido a varios presentadores de televisión de que comprende y recuerda lo que ha mirado, quizá no los detalles, pero sí los conceptos, aplazando los detalles para una lectura más lenta“.

También se puede encontrar información sobre María Teresa Calderón, indicando que llegó a leer a una velocidad de 80000 palabras por minuto con el 100% de comprensión. Al parecer utilizaba una técnica de lectura gestalt en la que realizaba skimming y completaba las lagunas con sus conocimientos. Esta técnica permite leer más rápido cuanto mayor es tu conocimiento sobre el texto.

Por mucho que el estudio de de la lectura muestre que no tiene sentido aspirar a grandes velocidades con una buena comprensión del texto, este tipo de datos siempre permite argumentar que los lectores ultra rápidos leen de una forma diferente. Al fin y al cabo, también hay personas con otras capacidades extraordinarias, como las de recordar números. Sin embargo parece que se trata de buenos adivinadores o de gente con muchos conocimientos más que de personas con una superhabilidad de lectura.

En la segunda mitad del siglo XX se publicaron varios estudios realizados con lectores rápidos o con personas que habían realizado cursos de lectura rápida indican que su comprensión se ve resentida y sugieren que se basan en sus conocimientos y en la capacidad para inferir el contenido del texto a través de la información parcial que recogen de él.

 

 

Contradicciones entre los resultados de test de comprensión lectora

13 May

Tres investigadoras de la Universidad de Granada han publicado un estudio en el que comparan los resultados en tres test de comprensión lectora: ECOMPLEC, ACL y PROLEC-R.

Estas tres investigadoras son Nuria Calet, Rocío López-Reyes y Gracia Jiménez-Fernández y, en su trabajo, evaluaron a 139 alumnos de 5º y 6º curso de Educación Primaria. En la evaluación utilizaron los tres test de comprensión lectora que he mencionado y medidas de inteligencia no verbal, vocabulario y lectura de palabras y pseudopalabras.

La verdad es que no me sorprende que encontraran poca relación entre los resultados de los test de comprensión. Es algo sobre lo que ya teníamos datos en inglés y llevo años predicando que la comprensión lectora no se puede evaluar. Sin ir muy lejos, la página sobre test estandarizados de comprensión lectora que hay en este blog dice lo siguiente:

La comprensión lectora es un fenómeno inobservable, y es un fenómeno interactivo: depende de la competencia y los conocimientos del lector, pero también de las características del texto que está leyendo. Por lo tanto, ninguna medida nos va a decir cómo es la comprensión de un lector, sino que nos van a proporcionar una información indirecta a partir de la cual se deberá hacer un juicio sobre cómo es esa comprensión.

Nuria Calet y Gracia Jiménez. Foto enlazada de canal.ugr.es/noticia/psicologas-ugr-advierten-contradicciones-test-de-comprension-lectora-ninos/

Veamos detalladamente qué encontraron las tres protagonistas de esta entrada. Las correlaciones entre los test de comprensión lectora son:

  • ECOMPLEC y PROLEC-R: 0,30.
  • ECOMPLEC y ACL: 0,67.
  • PROLEC-R y ACL: 0,33.

Los tres test de comprensión lectora tienen una pequeña asociación con la habilidad para la lectura de palabras (ECOMPLEC: 0,24, PROLEC-R: 0,16, ACL: 0,22) y pseudopalabras (ECOMPLEC: 0,27, PROLEC-R: 0,24, ACL: 0,22). También se relacionan con los resultados de vocabulario del test K-BIT (ECOMPLEC: 0,45, PROLEC-R: 0,31, ACL: 0,46) y con el rendimiento escolar general (ECOMPLEC: 0,40, PROLEC-R: 0,24, ACL: 0,42).

En un análisis de regresión, los resultados de vocabulario daban cuenta de un 23% de la varianza en los resultados de ECOMPLEC y ACL y de un 10% de la del PROLEC-R. La descodificación (lectura de palabras y pseudopalabras) daba cuenta de un 3% adicional de la varianza en los resultados de ECOMPLEC, pero en los otros test no hacía ninguna aportación tras tener en cuenta la edad y el vocabualario.

La consistencia de los test de comprensión para clasificar al alumnado según distintos perfiles de lectura (lector hábil, problema de descodificación, problemas de comprensión, problemas en ambas áreas) estaba entre el 79% y el 81% dependiendo de si la descodificación se valoraba con la lectura de palabras o con la lectura de pseudopalabras.

Muy sensatamente, las autoras del artículo recomiendan que la comprensión lectora se evalúe con más de una prueba y conocer bien las características de los test de comprensión que se aplican para saber qué procesos se están evaluando y poder elegir los más adecuados.

 

 

Algunos recursos gratuitos para trabajar a distancia la lectura y la comprensión

6 May

El punto de partida es poco prometedor: los recursos informáticos o multimedia no han dado muestras de producir muchos beneficios en el aprendizaje de la lectura y la comprensión. Hay algunas excepciones puntuales pero la mayor parte de las aplicaciones que tenemos para trabajar la lectura del español ni siquiera han sido investigadas.

Pero por otra parte, en este campo, no hacer nada suele dar peores resultados, así que vamos con esta lista, que no tiene más criterios que el de tratarse de programas gratuitos que funcionan directamente en el navegador (no he incluido aplicaciones para móviles o tabletas) que me ha parecido que podrían ser útiles. Varios de ellos funcionan en flash así que es posible que sea necesario aceptar el uso de este lenguaje en el navegador y que en el futuro dejen de funcionar.

Para aprender las letras y lectura inicial

  • Memoria alfabeto: actividades de memorión en las que hay que emparejar letras o letras y palabras que comienzan por ellas. En español latino y con letra “de palo”.
  • Sopa de letras: búsqueda de la letra que muestra el programa, en mayúscula o minúscula.
  • Caja mágica: localizar, entre tres alternativas, el objeto que comienza con la letra que se muestra. Con letra de palo.
  • Juguemos con burbujas: asociación entre letras y su nombre. En español latino y con letra de palo.
  • Ruta maya: asociación entre letras y su nombre. Para elegir la letra hay que hacer clic sobre ella con el ratón. En español latino y con letra de palo.
  • Patinemos en el hielo: trazado de las letras. Interesante si se tiene pantalla táctil. En español latino y con letra de palo.
  • Escribe las letras: otra actividad de trazado, con mayúsculas.
  • La isla de las letras: presenta varias actividades sobre cada letra (considera ch y ll como letras): ver, trazar, buscar palabras que la contengan, combinar consonantes con vocales… La navegación desde la pantalla principal no me ha funcionado bien, así que creo que es mejor acceder a las letras desde el abecedario de la web que enlazo. Utiliza letra ligada y probablemente es el programa para el trabajo de las letras más sistemático de los que presento.
  • Iniciación a la lectoescritura: propone actividades variadas letra por letra: reconocer, emparejar, formar palabras, ordenar oraciones. Con letra ligada.

Bolsa de letras

  • Qué mareo: juego de ordenar letras para fomar palabras. Se puede actuar por ensayo error y no dice qué palabra has hecho. Con letra de palo.
  • Concurso de palabras: escribir la palabra con las letras que se ofrecen. Con mayúsculas.

Juego del ahorcado

Para practicar lectura simultánea

  • Videocuentos: colección de cuentos grabados en Youtube que se pueden escuchar al tiempo que se leen. Las herramientas de los vídeos permiten cierto control sobre la velocidad con la que se narra la historia, aunque el resultado puede ser un poco fantasmagórico. Con letra de palo.
  • Librería Árbol ABC: no he conseguido poner un enlace directo a la librería. Pero con un poco de navegación, se pude buscar en esta web de recursos educativos la parte de Librería, dedicada a niños de 6 y 7 años. Allí hay una colección de audiocuentos dedicados a distintas letras y dígrafos. A diferencia del anterior, el formato es de libro electrónico, tiene opoción de escuchar la lectura o de leer sin audio. No se puede modificar la velocidad del audio. En español latino y con letra de palo.
  • Programas TTS: se trata de aplicaciones de conversión de texto a voz, en las que podemos escribir o pegar nuestro propio texto para que el programa lo lea. Tienen el inconveniente de que alguien debe preparar la actividad ya que no podemos hacer que aparezca el texto en la pantalla del alumno. Aunque no puedo utilizarlo, porque en casa no tengo herramientas de Microsoft, el Lector inmersivo de esta compañía me ha parecido una herramienta con un diseño muy claro. Además, como complemento permite dividir el texto en sílabas o señala qué palabras son sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios. Otra posibilidad puede ser Natural reader, que permite que el texto se pueda ver con la fuente Dyslexic.

Sopas de letras

  • Generador de sopa de letras: sirve para hacer sopas de letras interactivas personalizadas, pero son locales, no se pueden publicar y se pueden resolver por ensayo error, arrastrando el ratón por las letras hasta que aparece una coincidencia.
  • Ensopados: otro generador que permite la publicación en línea de las sopas. Se pueden cancelar las palabras invertidas, pero no las palabras en diagonal.

Para desarrollar la fluidez

  • Galexia: aunque había dicho que no iba a incluir aplicaciones para móvil o tableta, esta es para Android, pero creo que merece la pena destacarla. Con actividades variadas y uno de los pocos programas que ha sido investigado. Con letra de palo.

  • Monster likes words: hay que completar las palabras en un tiempo (bastante) limitado. A veces me ha aparecido algo que no estaba en español.
  • Conecta las letras: juego de sopa de letras, con un poco de Tetris.
  • Velocidad lectora: permite proyectar letras, sílabas o palabras a una velocidad determinada. Tiene otras opciones que me han producido errores al intentar utilizarlas. Tiene una serie actividades preconfiguradas a la que llaman método para mejorar la velocidad lectora.

Vocabulario

  • La competencia léxica: actividades con palabras homófonas, polisémicas, significados figurados o frases hechas. Tiene una mecánica sencilla (seleccionar, emparejar, elegir el que sobra…) con una presentación bastante elaborada.

Para la comprensión

  • Intralíneas: plataforma para el desarrollo de la comprensión lectora, planteada para alumnado desde 4º de Educación Primaria hasta Bachillerato. Contiene cientos de textos de temas variados ya anotados y con preguntas que se pueden contestar en un ordenador, móvil o tableta. También es posible editar las preguntas (modificarlas, suprimirlas o añadirlas) o transformar la actividad interactiva a un PDF. Se trata de una plataforma comercial, pero tiene un modo gratuito que solo requiere registro.

  • Prueba T: plataforma de aprendizaje con actividades variadas. En la parte de juegos se pueden encontrar El reto de los 30 minutos, que es una actividad en la que se van presentando distintos textos breves acompañados por una pregunta y, también, La fortaleza de los relatos, una actividad con preguntas sobre textos que tiene la peculiaridad de que está realizada con ítems liberados de las pruebas PISA. También, que incluye preguntas en las que los alumnos deben redactar una respuesta breve. Aunque se puede probar el funcionamiento de las actividades, requiere registro para trabajar. Ofrece la posibilidad de que el profesor encargue tareas y haga seguimiento del alumno.

  • Lecturas con preguntas: lees el texto, respondes preguntas de elección múltiple, te informa de los aciertos. Hay distintos niveles y con un poco de navegación se encuentran otras lecturas.
  • Test de lectura: una forma de trabajo parecida a la del punto anterior, con cronómetro (al final de la página).
  • Lecturas interactivas: etc.
  • Proble+2: trabaja la comprensión básica de problemas matemáticos, aunque la mayor parte del trabajo es de resolución de problemas.
  • Comprensión lectora, prácticas de lectura intensiva: con un aspecto anticuado y una interactividad rudimentaria, pero contiene actividades para ordenar textos, completaros, elegir título, detectar contradicciones…
  • Fondo lector: un programa muy veterano (y se nota en su aspecto) con textos y preguntas de elección múltiple y, también, actividades de ordenar frases o de vocabulario.

Generales

  • Lectoescritura adaptada: incluye muchas actividades, como asociar palabras con imágenes o viceversa, completar palabras a las que les faltan letras, ordenar letras, ordenar oraciones, buscar la palabra repetida, actividades de vocabulario. La navegación o la forma de realizar las actividades no siempre es intuitiva, o hay menús que no funcionan. Las actividades suelen utilizar letra de palo, aunque hay algunas que se presentan con letra ligada o permiten elegirla.

Algunos trucos para las confusiones entre “b” y “d”

29 Abr

Entre mis múltiples problemas, uno que me incomoda bastante es que a veces se me ocurren cosas. Aparentemente esto no tendría por qué ser algo negativo. Vivimos en un entorno en el que se aprecia la creatividad y se fomenta el “salir de la zona de confort”. Mira tú qué nombre tiene el sitio: “zona de confort”; mi objetivo es entrar en ella. ¿Por qué iba a querer salir de un sitio con ese nombre?

Bueno, me centro y os enseño una de mis ocurrencias más recientes. Aquí no hay nada de evidencias, estudios o datos. La cosa viene de que estoy preparando un material para ejercitar la lectura de sílabas con CCV (consonante, consonante y vocal), como “fre”, “tro” o “gle”. El material tiene una lista de palabras frecuentes con una, dos o tres sílabas, en las que una sílaba tiene la estructura CCV o la estructura CVC (“fer,”, “tor”, “gel”) y las otras sílabas tienen estructuras más sencillas, como V, CV o VC. En esas sílabas CCV y CVC resalto las dos consonantes. En una segunda parte, los alumnos tienen que leer las mismas palabras, en orden diferente y sin la ayuda de las consonantes resaltadas. Plastifico las hojas que tienen que leer para señalar con un rotulador borrable las palabras que han leído correctamente.

En esta foto se puede ver el aspecto del material que estoy haciendo.

Una hoja del material para trabajar la lectura de sílabas CCV

Cuando comenzaba a trabajar con la primera lámina, el alumno con el que leía  confundía bastantes veces “b” con “d”. En cuanto cometió los primeros errores recordé algunas cosas que había estado mirando sobre cómo aprender a distinguir estas dos letras y, ya que tenía el rotulador borrable, cuando el alumno se equivocaba o dudaba, convertía la “b” en “B”, explicándole que eso no funciona con la “d”; se puede ver un ejemplo en la tercera columna, en la palabra “borde”.

¿Cuáles son esas cosas que había estado mirando (y preparando)? Pues las que aparecen en estos carteles

Elaboración propia

Esta superposición entre “B” y “b”.

Elaboración propia

Esta transformación, que es algo muy similar a la superposición anterior. Y, curiosamente, con la palabra “borde” tenía preparado un cartel gráfico-conceptual que trata de ilustrar cuál es la posición correcta de la “b” y de la “d”.

Elaboración propia

Me recuerda a la ortografía ideovisual. Me quedó rondando por la cabeza la idea de hacer otro cartel de este estilo con la palabra “boda”, pero no me llega la inspiración de cómo disponer las letras en un dibujo que tenga relación con una boda.

La transformación de la “d” en “D” no queda tan bien, pero he visto hacerla. Además, no se puede hacer esto cuando la “d” forma parte de una palabra, porque no cabe, a no ser que sea la última letra

También se me ocurre (no es ninguna novedad) que el alumno represente la forma de las letras con sus propias manos, como hace alguien en esta foto.

Quizá, la novedad sea asociar esas disposiciones a palabras con “b” y “d” fáciles de recordar. Pienso que “buenos días” o “¡bien dicho!” nos pueden servir. La autora del vídeo del que he obtenido esta foto utilizaba la palabra “barda”.

Aquí tenemos otra disposición de los dedos que también recuerda la forma de estas letras.

Aún habría una tercera forma, que sería colocando las manos en posición de señalar con el índice y con el pulgar recogido. No he visto que se haya asociado a estas letras, pero también nos recuerda a ellas.

Para quienes dominan el inglés, quizá pueda ser útil aprender a dibujar esta cama.

Por último, nos quedarían los truquillos del tipo “la b tiene barriga”, a los que no veo mucho sentido porque la barriguilla de la “b” o el trasero de la “d” pueden orientarse hacia la izquierda o hacia la derecha, ya que la personas tenemos dos perfiles. Pero si a alguien le ayudan, bienvenidos sean.