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No parece que la gente con dislexia sea más creativa (con una excepción)

31 Ago

Si buscamos información académica o científica sobre la dislexia encontraremos que se considera un trastorno o dificultad en el aprendizaje de la lectura (muchas veces se incluye también la escritura), que tiene un origen neurobiológico o que la teoría más respaldada actualmente es que se deriva de una dificultad de lenguaje, concretamente en las habilidades fonológicas que permiten procesar los sonidos del habla. Si buscamos en fuentes más divulgativas, puede que encontremos otras características que no tienen relación con lo anterior, por ejemplo una mayor creatividad.

El caso es que sí que hay investigaciones que relacionan la dislexia con una mayor creatividad. Por ejemplo, Cockcroft y Hartgill (2004) encontraron una habilidad superior a la media en algunas facetas de la creatividad en un grupo de niños con dislexia. Wolff y Lundberg (2002) encontraron que la incidencia de la dislexia era mayor entre estudiantes de arte que en el resto de la población. Pero también hay otras en las que sucede lo contrario y, por otra parte, aunque damos por supuesto que todos comprendemos lo mismo cuando hablamos de creatividad, este suele ser un concepto vago que se entiende de distintas formas.

En situaciones así, una meta-análisis que localice las investigaciones que se han hecho sobre el tema y combine sus resultados puede ser una buena referencia y, curiosamente, en los últimos años se han publicado dos diferentes.

Majeed et al. (2021) han revisado 14 investigaciones, en las que se compararon a 397 personas con dislexia y otras 453 sin dislexia. Los resultados en creatividad de los participantes con diagnóstico de dislexia fueron ligeramente superiores (tamaño del efecto de 0,13) pero no se diferenciaron significativamente de los de las personas sin dislexia.

Las diferencias no fueron significativas atendiendo a si la medida de creatividad era verbal o no verbal, valoraba originalidad o fluidez o se controlaba o no el efecto de la capacidad intelectual.

Sí que se encontró una mayor creatividad en los participantes adultos con dislexia, pero no en los niños o adolescentes. En cambio no se encontró que la creatividad tuviese un incremento progresivo con la edad en los participantes con dislexia.

Ilustración de Islahaddow, en Wikimedia Commons.

Erbeli et al. (2021) han localizado 20 investigaciones en las que participaron 770 persona con dislexia y 1671 controles sin dislexia. En este caso la diferencia en creatividad entre participantes con y sin dislexia fue prácticamente nula (tamaño del efecto de -0,02). En el análisis de los factores que podían influir en este resultado se encontraron tres diferencias significativas:

  1. La creatividad de los adultos con dislexia, en comparación con adultos sin dislexia, fue significativamente mayor que la creatividad de los adolescentes con dislexia.
  2. La creatividad en las personas con dislexia era más baja cuando en las muestras predominaban participantes de sexo masculino.
  3. La creatividad en las personas con dislexia era menor ante tareas de tipo verbal.

Vistas estas dos revisiones parece que no hay razones de peso para proponer una mayor creatividad de las personas con dislexia. Sin embargo, ambas revisiones coinciden en señalar que los adultos con dislexia obtienen resultados más altos en creatividad que los adultos sin dislexia. Para hacer más complicada la cuestión, ninguna de las dos revisiones encuentra que haya un incremento progresivo de la creatividad de las personas con dislexia a lo largo del tiempo, así que no es fácil explicar esa diferencia en los adultos.

Majeed et al. (2021) consideran que sus resultados son compatibles con la hipótesis de la elección temprana: las personas con dislexia tenderían a adoptar estrategias poco típicas al realizar tareas de creatividad y con la práctica a lo largo del tiempo, en la edad adulta conseguirían tener mejores resultados. Sin embargo, la falta de estudios longitudinales que valoren la creatividad de grupos de personas con dislexia a lo largo del tiempo hace que el respaldo de esta teoría sea bastante débil.

Erbeli et al. (2021) plantean que la mayor creatividad podría desarrollarse como manera de afrontar las limitiaciones en lectura y escritura. No obstante, esto no encaja bien con sus resultados, ya que las diferencias se perciben al comparar a adolescentes con adultos, pero no a niños con adolescentes o a niños con adultos.

¿Cuántas palabras por minuto lee un adulto?

9 Jul

Marc Brysbaert

Marc Brysbaert. Foto enlazada de http://www.psychonomic.org

Marc Brysbaert es un profesor de la Universidad de Gante que acaba de publicar un manuscrito titulado ¿Cuántas palabras leemos por minuto? Una revisión y meta-análisis de la velocidad de lectura. Este trabajo revisa investigaciones sobre la velocidad lectora de adultos en inglés tanto en lectura silenciosa como en voz alta, de textos de ficción o no.

Lectura silenciosa

Basándose en 190 estudios, en los que participaron 17,877 adultos calcula que la velocidad media en la lectura silenciosa del inglés es 238 palabras por minuto (PPM) en textos de no-ficción. En estos textos, la mayoría de los adultos leerían entre 175 y 300 PPM. En textos de ficción, la velocidad media parece ser de 260 PPM, con un rango entre 200 y 320 PPM.

No se encontraron diferencias en la velocidad de lectura de textos según su longitud (cortos o largos), aunque en los textos cortos la variabilidad de los resultados sí que fue mayor.

Lectura en voz alta

En esta ocasión, la velocidad se calculó a partir de 77 estudios, con 5965 participantes y fue, como media, de 183 PPM.

Lectura en español

Brysbaert ofrece una tabla con con resultados de velocidad de lectura en español. En ella encuentra seis estudios que miden la lectura silenciosa y que indican una velocidad de 278 PPM y otros seis estudios que miden la lectura en voz alta, con una velocidad media de 191 PPM.

El manuscrito incluye una interesante tabla con velocidades de lectura en varios idiomas y su autor propone que el tiempo que se tarda en leer el mismo contenido es similar en cualquier idioma. Es decir los lectores españoles invertirían un tiempo similar en leer Matar a un ruiseñor que los lectores Ingleses en leer To kill a mockingbird, sin importar el número de palabras que tenga cada versión. Esto hace que se pueda establecer un índice que permite estimar la velocidad lectora en un idioma a partir de la velocidad en otro, teniendo en cuenta la razón entre la cantidad de palabras que se necesitan en uno y en otro para escribir el mismo texto.

Brysbaert llama a esto el índice de expansión/contracción y calcula que entre el inglés y el español el índice de expansión es 1025. Es decir, que cuando introduce un texto de 1000 palabras en inglés en el traductor de Google, la traducción al español tiene 1025 palabras. Por tanto, la velocidad media de lectura del español, medida en palabras por minuto, sería ligeramente más alta que la del inglés.

Obviamente, el índice de expansión/contracción puede variar según o los textos que se empleen para calcularlo, pero Brysbaert, que utilizó una selección de textos fáciles y difíciles, encuentra una correlación de 0,77 entre las estimaciones realizadas con este índice y los datos existentes sobre velocidad lectora en distintos idiomas. La correlación es mayor para la lectura en voz alta que para la lectura silenciosa.

Tabla con velocidades lectoras

Tabla enlazada de http://www.researchgate.net

Otros datos interesantes sobre la velocidad lectora

A lo largo del manuscrito, Brysbaert ofrece algunas informaciones interesantes, como:

  • Se suele considerar que los adultos leen alrededor de 300 palabras por minuto. Sin embargo, esta idea parece estar sustentada en datos seleccionados y existen bastantes indicios de que la velocidad de lectura es menor.
  • Se puede hablar de velocidad de audición. En este caso, normalmente no podemos determinar a qué velocidad escuchamos el habla, pero sí se puede intentar saber cuál es la máxima velocidad a la que se puede escuchar sin que se vea afectada la comprensión.
  • Una variable clave en la velocidad lectora es la longitud de las palabras. Los textos de no-ficción tienen palabras más largas que los textos de ficción y eso se relaciona con las diferencias en la velocidad con que se leen unos y otros.