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El jamón de York no existe

3 Jun

Me ha resultado curioso llegar a la conclusión de que un libro sobre alimentación es uno de los mejores libros sobre comprensión lectora que he leído nunca. Estoy hablando del libro que da título a la entrada, escrito por Marián García, conocida también como Boticaria García.

Marán García es doctora en Farmacia y graduada en Nutrición y en Óptica y se dedica a la divulgación científica en medios de comunicación. En una explicación breve, diría que El jamón de York no existe trata acerca de cómo leer las etiquetas de los alimentos. La etiqueta no deja de ser un tipo de texto, tiene una estructura y unas reglas, con la peculiaridad de que estas reglas tienen un soporte legal. No tengo noticia de que a nadie le hayan multado por hacer un soneto con 15 versos, pero omitir o manipular algunas informaciones en una etiqueta sí que puede llevar a una sanción.

Marián García se centra en la información nutricional y nos explica cómo estimar la cantidad de ciertos componentes contrastando la lista de ingredientes con la información nutricional del producto, nos explica alguna reglas del género “etiqueta de a alimento”, por ejemplo que los ingredientes están ordenados de mayor a menor cantidad (si en un pan con centeno, el centeno aparece en 4º lugar de la lista de ingredientes, es que no hay mucha cantidad de este cereal). También hay expresiones que tienen un significado muy concreto como “bajo en sal” y no es lo mismo “sin azúcares añadidos”, “sin azúcares” o “bajo en azúcares”, o “alto en fibra” y “fuente de fibra”.  Otra regla interesante del género es que hay cosas que se deben incluir obligatoriamente en la etiqueta y otras que se ponen o no, a voluntad del fabricante.

Enlazado de la cuenta de Twitter de Marián García

Hay que recordar que la etiqueta es un texto y, por tanto, tiene un autor y este autor tiene unas intenciones. En este caso es fácil suponer que la intención va a ser vender la mayor cantidad posible del producto. Para eso se utilizan recursos y uno muy curioso es el empleo de expresiones que, a diferencia de los “sin azúcares” y similares del párrafo anterior, no están reguladas y no tienen un significado concreto. Por ejemplo “tradicional” o “de la abuela”. Llega a ser divertido, también cómo se destacan cantidades más bien pequeñas de ingredientes de moda, como la quinoa o se pretende dar una impresión de alimento sano con expresiones como “sin aditivos” a productos con ingredientes no muy saludables.

Y además hay bastantes ejemplos prácticos de interpretación de etiquetas. En fin que se está trabajando la localización de información, la construcción de inferencias, la comprensión crítica y algunas estrategias. También aprendes algunas cosas y algo de vocabulario específico sobre la nutrición y la palabra zorromostro.

¿Qué es lo que pretendo decir, además de que el libro me ha gustado? Pues que ilustra bastante bien eso de que todos los profesores tienen que trabajar para el desarrollo de comprensión lectora. Más o menos, eso es lo que dicen las normas en España y en otros países, pero, a veces no se toma en serio y seguimos con esa idea, tan difícil de erradicar, de que la enseñanza de la comprensión corresponde a los profesores de Lengua. Pues lo siento, el profesor de Lengua no tiene por qué conocer las normas que regulan las etiquetas alimenticias, los códigos de los aditivos o los tipos de azúcar que existen. Quizá el profesor de Química o el de Educación Física estén más preparados para trabajar un texto así. Muchas disciplinas tienen textos característicos, con su estructura y sus reglas: contratos, genealogías, planos, leyes, programas informáticos, teoremas, especificaciones técnicas… Una contribución interesante del profesorado puede poner en contacto al alumnado con textos específicos, y enseñar cuáles son su estructura y características particulares y realizar actividades de comprensión con ellos.

Enlazo un texto que he publicado en el blog de Intralíneas: La comprensión lectora no es solo para la asignatura de Lengua, donde hablo también de este tema.

Profe, eso no lo pone

23 Ene

El libro es bastante mejor que la portada. Me refiero a Profe, eso no lo pone. La enseñanza de la comprensión inferencial, que es el libro que acabo de publicar. El caso es que, como pertenece a la colección Ciencias de la Educación de EUNSA, tenía que asumir el diseño de la portada de la colección.

Por si alguien tiene interés en él pero necesita echarle un vistazo para decidir si se lo compra, se puede descargar aquí la versión cero: Profe eso no lo pone – trabajar la comprensión inferencial en el aula. Porque originalmente iba a ser un libro electrónico breve, pero aquel proyecto no llegó a realizarse y con el tiempo, lo fui completando y actualizando, pasando de las 25 páginas originales a las 184 actuales.

También copio aquí el texto de la contraportada

Sabemos que la lectura es un proceso interactivo en el que el lector recibe información del texto mientras que él aporta sus conocimientos. Estos conocimientos sobre el lenguaje, sobre las cosas, las personas y sobre los propios textos ayudan a saber de qué o de quién se habla en cada momento, a relacionar ideas aparentemente inconexas, a anticipar información, a dar un sentido global a la lectura y a enriquecerla con detalles. Llamamos inferencias a toda esa información que no aparece de forma explícita en el texto y que aportan los lectores. Los modelos de comprensión lectora y la investigación psicolingüística ya han puesto de manifiesto que estas inferencias son una clave de la comprensión lectora. Sin embargo, la enseñanza de la comprensión inferencial aún está poco desarrollada.

Para ayudar a solucionar esa carencia, este libro ha reunido a Thomas Edison, a Nikola Tesla, a Mark Twain y a otros personajes que convivieron con ellos entre el siglo XIX y el siglo XX. Con su ayuda, el autor nos va a exponer qué son las inferencias, qué tipos de inferencias hay, cómo se desarrolla la habilidad inferencial y, sobre todo, qué estrategias y actividades han mostrado ser útiles para enseñar a construir inferencias. Tras el aire informal y hasta gamberro de este libro se esconde una revisión extensa y fundamentada de la didáctica de la comprensión inferencial.

Finalmente, si alguien quiere adquirirlo, puede hacerlo a través de la tienda online de la editorial o de Amazon. La verdad es que yo no gano nada con la venta (los objetivos iban más por intentar relanzar esta colección de Ciencias de la Educación), pero creo que es un libro que resume lo que sabemos sobre la habilidad inferencial, que tiene una orientación hacia la didáctica que no tienen otras obras de este tipo y que puede resultar más entretenido  que otros libros de pedagogía, por lo menos, que otros libros de pedagogía escritos por mí.

 

Las pruebas de eficiencia lectora de Rafael Bisquerra

25 Sep

Entre las distintas herramientas para la evaluación de la lectura y la comprensión, tenemos un conjunto de pruebas que publicó Rafael Bisquerra en 1994 y que quizá han pasado injustamente desapercibidas. Estas pruebas están recogidas en el libro Eficiencia lectora. La medición para su desarrollo. La verdad es que llegué a este libro porque sabía que incluye datos de referencia sobre velocidad lectora, que es un tema sobre el que estoy trabajando actualmente. Pero al verlo no podía dejar de pensar en por qué no están más extendidas estas pruebas y en que quizá sean aprovechable a pesar de los años transcurridos desde su publicación.

El autor decidió no incluir un baremo de la comprensión lectora (sí que existe de la velocidad) proponiendo el cálculo del porcentaje de preguntas correctamente respondidas y proporcionando una estimación de que un acierto del 70% es un resultado medio. Probablemente, la falta de baremos ha sido la razón para que las pruebas no hayan sido empleadas en psicopedagogía. Sin embargo, veo en ellas una serie de cualidades por las que quizá convendría tenerlas en cuenta:

  1. Es un conjunto de evaluaciones muy extenso con pruebas para primaria, ESO, bachillerato y adultos. Abarca, por tanto, un rango de edad mayor que el del conjunto de PROLEC-R y PROLEC-SE-R, ya que incluye un nivel para universitarios o adultos, que es algo sobre lo que me han consultado muchas veces.
  2. Sí que contiene un baremo para evaluar la velocidad lectora, en lectura silenciosa.
  3. En los textos se realizan tanto preguntas de elección múltiple como preguntas abiertas.
  4. En los tres primeros niveles, las pruebas se presentan tanto en letra manuscrita como en letra de imprenta.
  5. El material es muy asequible. Es una característica que comparte con las pruebas ACL. En ambos casos se encuentra el inconveniente de que el formato libro es poco adecuado para utilizar directamente y es necesario fotocopiar las pruebas o transcribirlas. Además, la legalidad de esas reproducciones es dudosa, ya que la nota legal del libro indica que está prohibida su reproducción sin el permiso de los propietarios de los derechos del libro.

 

 

Optometría en el Ministerio de Educación

3 Oct

El Ministerio de Educación (MECD) está desarrollando un plan nacional de neurociencia aplicada a la educación que consta de tres fases. De esas tres ya se ha desarrollado la primera, que culminó con un congreso de neurociencia aplicada a la educación que se celebró en abril de 2017.

Además, no tengo claro si como parte de ese plan, el MECD ha publicado algunos libros sobre neuropsicología aplicada a la educación coordinados por Pilar Martín Lobo, psicóloga que, entre otras cosas, está titulada en método Berard, Padovan y terapia de movimientos rítmicos.

Entre estos libros, se encuentra Funcionalidad visual y programa de entrenamiento óculo motor para la mejora de la velocidad y la comprensión de lectura, escrito por Violeta Miguel Pérez, a partir de su tesis doctoral. Lo comento porque, como indica el título, trata específicamente sobre comprensión lectora.

Hay que tener en cuenta que se trata de una obra respaldada por el Ministerio de Educación y por el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa, con un programa de entrenamiento óculo-motor para la mejora de la velocidad y la comprensión lectora. Además, los agradecimientos indican que “es el resultado de la investigación realizada mediante [sic.] una amplia muestra de alumnos de Educación Primaria”.

Curiosamente, mientras buscaba información para esta entrada me enteré de que la autora, Violeta Miguel es directora del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa. Bueno, no hacía falta ser muy perspicaz: lo pone en la contraportada, solo que al leerlo en pdf no lo vi hasta llegar al final del libro.

También he buscado la tesis en la que se basa el libro “Entrenamiento visual y lectura eficaz” y no la he podido encontrar ni en la base de datos de tesis doctorales TESEO del MECD, ni en la bibliografía del libro. Sí que he encontrado un artículo de esta autora, con un artículo cuasi-experimental, en la revista Educa Nova, pero la única forma de acceder al texto es comprando el ejemplar y mi presupuesto para el blog sigue siendo de 0 euros.

El libro se estructura en cinco capítulos sobre la percepción visual, la musculatura ocular, los movimientos oculares durante la lectura, la lectura y el programa de entrenamiento ocular.

¿Actualidad?

Una de las cosas que más me ha sorprendido durante su lectura es la escasez de referencias actuales. Son muy escasas las referencias posteriores a 2010 y, por ejemplo, en los dos primeros capítulos sobre percepción visual y musculatura ocular, la mayoría de los trabajos que se citan tienen más de 10 años.  En varias ocasiones he tenido la impresión de estar leyendo algo que se escribió hace unos 10 años y que se ha publicado ahora, con algunas modificaciones.

El enfoque cognitivo de la lectura se explica a partir de un trabajo de Vernon de 1977 y, al hablar de modelos de comprensión lectora, se exponen los ascendentes, descendentes e interactivos. Entre estos últimos (los ascendentes y descendentes son más una curiosidad histórica) echo en falta modelos actuales como la concepción simple de la lectura, el modelo de directo y de la mediación inferencial, el modelo del paisaje, o el de construcción-integración. Creo que, entre los modelos interactivos, los más modernos que se citan son de 1980.

Al dar algunos datos sobre lectura se presentan los de PISA 2007, sin mencionar ediciones posteriores de este estudio y, en ocasiones, me produce cierta desorientación cuando habla de la actualidad. Por ejemplo, llega a hablar de los avances producidos durante los últimos 15 años, citando trabajos de 1960, 1989 y 1994.

Ambigüedad

Parece razonable pensar que dificultades severas en la movilidad ocular o en la agudeza visual pueden repercutir negativamente en la lectura. Otra cuestión es cuántos alumnos presentan esas dificultades y otra cuestión diferente es si los ejercicios que se proponen en el libro son útiles para solucionarlas o para mejorar la habilidad lectora a pesar de ellas.

No queda claro si el programa de intervención que se propone se destina a alumnado con dislexia, con bajo rendimiento en lectura (por otros motivos) o a todo el alumnado. La autora nos indica que “la mayor parte de las dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura se deben a un pobre desarrollo de las habilidades visuales” (p. 88). En bastantes ocasiones el libro sugiere que las dificultades visuales son bastante comunes entre la población escolar, sin llegar a ofrecer datos concretos sobre la proporción de alumnos que las padecen. Por ejemplo, se indica que muchos niños en edad escolar padecen diplopía (visión doble), lo que se justifica con un estudio de Rayner y McConkie (1976) en el que, si no me confundo de estudio, se analizaron los datos de 10 estudiantes universitarios.

Se indica que los alumnos deben tener una visión “cómoda”, ya que la visión nítida pero sin confort “es intolerable para muchos estudiantes que deben desarrollar entre siete y ocho horas diarias la visión próxima del estudio curricular” (p. 38). En esta ocasión, se respalda la afirmación con una referencia Schwartz (2000), que no se encuentra en la lista de referencias. Lo mismo ocurre con el trabajo de Palomo (2005), que justificaría que la inercia de acomodación se relaciona con el bajo rendimiento académico, sin que podamos saber cómo se estableció esa relación.

Sí que se encuentra en la lista de referencias el trabajo de Taylor y Schmidt (1996) (que en realidad sería Kulp y Schmidt, 1996) que justificaría la afirmación de que los problemas de acomodación visual producen menor cantidad de lectura, pérdida de concentración o somnolencia permanente. Este artículo es una revisión narrativa de otros trabajos.

Acumulación de información

Durante la lectura del libro, en varias ocasiones he tenido la sensación de que la estructura que seguía el texto era la de acumulación de informaciones. En realidad, en los dos primeros capítulos, la información se presenta de una forma estructurada y la sensación empieza, sobre todo en el tercero cuando los temas comienzan a sucederse a lo largo del texto, a veces, sin señalar los cambios, con varias repeticiones y, en ocasiones, sin que lo que se está tratando tenga relación directa con el título de la sección.

Curiosamente, una de las partes donde mejor se percibe la falta de estructura es en la exposición del enfoque optométrico de la lectura, una sección clave para este libro. Se repite información sobre los movimientos oculares, tratada en el capítulo 3, al que no se hace referencia, Los distintos párrafos van cambiando de tema, sin que se articule una relación entre unos y otros y, finalmente, acabo la sección sin que me quede claro en qué consiste el enfoque optométrico de la lectura.

Apenas se establecen relaciones entre capítulos, algo que se nota especialmente al final del libro, cuando se proponen las actividades de mejora sin tener en cuenta los profusamente documentados capítulos sobre la percepción y la fisiología del sistema visual.

¿Fundamentación?

Recordemos que, según su título, el libro trata dos temas: la funcionalidad visual y un programa de entrenamiento oculomotor para la mejora de la velocidad y la comprensión lectora. Sin duda, muchos posibles lectores se interesarán especialmente por el segundo tema.

El capítulo 5, donde se expone el programa, comienza con un inesperado análisis de las diferencias en el rendimiento lector en niños y niñas, del que se concluye (¿?) que desde una edad temprana los niños y las niñas muestran interés por aprender el código escrito. A continuación se indica que el objetivo de la propuesta es “diseñar una serie de juegos oculares que ejerciten la musculatura y los movimientos visuales con el fin de mejorar en la lectura, tanto en velocidad como en comprensión, para establecer así, una relación en la automatización de los procesos de conversión del grafema al fonema” (p. 86).

Es ilustrativo echar un vistazo a los trabajos que fundamentan la selección de ejercicios que componen el programa:

  • Palomo (2010), una tesis doctoral en la que se investigó el efecto de un filtro amarillo en un grupo de alumnos con problemas de lectura, llegando a la conclusión de que no mejoraba su movilidad ocular, su percepción ni su lectura.
  • Martín, Santiuste y Ayala (2006). No se encuentra en la lista de referencias. Probablemente se trate de Bases neuropsicológicas del fracaso escolar, un libro en el que se analizan las diferencias en los resultados en pruebas de tipo neuropsicológico entre 100 alumnos con buen rendimiento escolar y 100 alumnos con suspensos.
  • Perea (1999), una revisión sobre las técnicas que se utilizan en psicolingüística para evaluar el reconocimiento de palabras y el acceso a su significado.
  • Paulson y Goodman (1999), un trabajo sobre movimientos oculares y lectura que no he sido capaz de encontrar.
  • Rayner (1995), un trabajo sobre movimientos oculares y lectura (¿escrito en español?) que tampoco he conseguido localizar. Pero tengamos en cuenta que Rayner, gran estudioso de los movimientos oculares, dejó escrito poco después de esa fecha que “para la gran mayoría de las personas con dislexia la evidencia sugiere que tienen un déficit en el procesamiento del lenguaje y que sus movimientos oculares simplemente reflejan sus dificultades procesando el lenguaje” (Rayner, 1998, p. 395).
  • Kehl, Memphis y Tenn (1963), un manual sobre entrenamiento visual. Apenas he encontrado información sobre él.
  • La Porte (1977), un manual sobre actividades perceptivo-motrices que, al parecer, ya existía en 1966.
  • Robert y Kraskin (1956, 1968). No se encuentran en la lista de referencias.
  • Ciner (1991). No se encuentra en la lista de referencias.
  • Goddard (1995). Se trata de una exposición descriptiva sobre la influencia de la pervivencia de reflejos primitivos en las habilidades viso-motrices.
  • Palomo (1993), una publicación sobre entrenamiento visual optométrico, editada por el Colegio Nacional de Ópticos, de la que no he encontrado ninguna información.
  • Pacheco et al. (1994), un artículo sobre chequeos visuales en escolares, publicado en Gaceta Óptica, que no tampoco he conseguido localizar.
  • Martín (2002), un libro que recoge trabajos de Pilar Martín Lobo (mencionada al principio de la entrada).
  • Frostig (1966). A pesar de la importancia que se le da a este trabajo, no aparece en la lista de referencias.

La autora considera “demostrado” (pg. 88) que el entrenamiento visual es eficaz para el tratamiento de las dificultades de aprendizaje, que facilita el aprendizaje y que mejora los niveles de lectura. Esta supuesta demostración se sustenta en un trabajo de Lie (1989) que no he conseguido localizar, sospecho que porque el original está escrito en alemán y en un trabajo de Rosner (1999) que no se cita entre las referencias, pero que probablemente sea Rosner (1990), un manual de optometría pediátrica.

Otra cuestión interesantísima serían los resultados de la investigación que llevó a cabo Miguel. Además de en la introducción, se hace referencia a ese estudio en distintas ocasiones “la muestra de alumnos de este trabajo” (p. 34), o “la investigación que sustenta este libro” (p. 86). Sin embargo, en ningún momento se presentan los resultados de este estudio ni se describe cómo se realizó.

Impermeabilidad

La terapia visual o terapia optométrica es una intervención controvertida para los problemas de lectura y aprendizaje. Ha sido desaconsejada por varias agencias o asociaciones científicas y no parece haber dado muestras consistentes de eficacia más allá de testimonios o estudios aislados, normalmente de escasa calidad.

Algunas publicaciones recientes siguen cuestionando la conveniencia de utilizar la terapia visual, por ejemplo, el informe sobre visión, dislexia y dificultades de aprendizaje publicado en la revista Pediatrics, la revisión sobre eficacia de las intervenciones para el tratamiento de la dislexia que realizamos Gerardo Aguado y yo mismo, que se puede encontrar como informe editado por Dislebi y el Colegio de Logopedas del País Vasco o como artículo de la Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. También existen estudios que no encuentran que los problemas visuales sean más comunes entre los niños con dificultades de aprendizaje de la lectura que entre sus compañeros sin problemas de lectura.

Sin embargo, dado que el libro parece centrarse en fuentes publicadas antes de 2007, sería interesante ver si hace alguna referencia a trabajos críticos publicados antes de esa fecha, como

  • Rawstron, Burley y Elder (2005): revisión sistemática sobre la eficacia de los ejercicios oculares de la terapia visual. No encuentra evidencias de que estos ejercicios sean útiles para el tratamiento de la dislexia o las dificultades de aprendizaje.
  • AAP, AAO y AAPOS (1998): revisión firmada por tres asociaciones científicas de EEUU en las que se afirma que no hay una causa visual conocida de las dificultades de aprendizaje ni se conoce ningún tratamiento visual eficaz para ellas.
  • Kavale (1984): revisión que indica que el programa de Frostig (autora muy citada en este libro) no es eficaz en la mejora de las habilidades viso-perceptivas ni del rendimiento escolar.
  • Kavale y Mattson (1983): un meta-análisis que pone en cuestión la eficacia de los programas perceptivo-motores.

Y no se hace referencia a ellos. El libro de Miguel parece ignorar las críticas a las intervenciones optométricas sobre la lectura.

Y para acabar: una sorpresa

Podría seguir con un comentario sobre los modelos de actividades que se proponen. Incluso tengo en el colegio algunos materiales antiguos que estas actividades me han hecho recordar, pero para terminar quiero compartir que mi mayor sorpresa con este libro ha sido encontrarme al señor Carl Delacato citado como pionero de las investigaciones que han puesto de relieve la importancia de las habilidades fonológicas, de las que se derivarían los métodos de aprendizaje fonético de la lectura (que existían muchos años antes que las investigaciones sobre las habilidades fonológicas y que el señor Delacato).

Pues ¡vaya!, existe un libro sobre Diagnóstico y tratamiento de los problemas de lenguaje y lectura escrito por Delacato. La obra original se publicó en 1967 y, en lo único que he podido consultar, que es un resumen del libro, expone el modelo de desarrollo de Doman y Delacato, antecesor de las terapias perceptivo-motoras con reptaciones, gateos, etc.

¿El Ministerio de Educación nos ha proporcionado una buena guía para plantear la enseñanza de la lectura y la comprensión?, ¿el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa se dedica realmente a esas dos cosas? Son preguntas que dejo abiertas para que cada uno las responda como quiera.

 

 

Presentación de Enseñar a Leer

12 Oct

Hace un año que se publicó el libro Enseñar a leer. Cómo hacer lectores competentes. En aquel momento no se hizo una presentación del libro. Pero por fin se va a hacer, gracias a la biblioteca de Noain, que la ha organizado para el 18 de octubre a las 18:30.

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Allí espero al que quiera y pueda acercarse.

La acentuación en lectura fácil

13 Jul

Este curso, mis alumnos de MIEP han publicado un libro escrito en lectura fácil sobre las normas de acentuación. El libro ha sido publicado en Perú y se han realizado algunos ejemplares en papel, pero también está disponible online. Además, cuenta con el sello LF, con el que la Asociación de Lectura Fácil reconoce las obras escritas con esta forma de redacción.

La obra tiene seis capítulos:

  1. La división de las palabras en sílabas.
  2. Clasificación de las palabras según su sílaba tónica.
  3. Reglas básicas de acentuación.
  4. La tilde diacrítica.
  5. La tilde en diptongos, triptongos e hiatos.
  6. La tilde en otros idiomas.


Espero que la obra sirva para poder aprender mejor cómo se utilizan las tildes y también para conocer qué es la lectura fácil. Los autores del libro crearon una página de Facebook en la que recogieron información y ejemplos sobre lectura fácil.

Se pueden encontrar otros materiales didácticos de este proyecto, redactados en lectura fácil en la sección correspondiente de Mis materiales de intervención.