Sobre las intervenciones para mejorar la lectura

¿Qué sistemas son eficaces para intervenir en problemas de lectura, y cuáles prometen más que lo que demuestran?

Ya sé que no todo el mundo tiene tiempo para ver un vídeo que dura dos horas largas, pero seguro que a mucha gente le interesa, así que enlazo esta conferencia de mi compañero Gerardo Aguado, titulada “Intervención: la Oferta Metodológica”, en la que se revisan varios de los “tratamientos alternativos” más extendidos para la dislexia. Para quien tenga menos tiempo, es posible consultar la presentación que utilizó, que incluye mucha información en las diapositivas, de modo que es muy comprensible, aun sin la explicación que la acompañaba.

En resumen, que mucha de la “neuro-pseudociencia” actual (con todo mi respeto a los verdaderos neurólogos y neuropsicólogos) tiene muy poco de ciencia, al menos en su aplicación al tratamiento de los problemas de lectura. Al hablar de pseudociencia me refiero a intervenciones que se presentan como basadas en la ciencia, normalmente en el conocimiento del cerebro o de los procesos neurológicos, pero no están respaldadas por evidencias científicas de buen nivel. Muchas de estas intervenciones se están abriendo un hueco en la escuela, aprovechando que existe una moda de innovación escolar superficial, es decir, no basada en los datos y en la investigación, sino en la estética y en la atracción de clientes.

Una de las razones por las que el profesor Aguado señala que no han desaparecido este tipo de tratamientos, es que la información que nos podría alertar sobre su ineficacia, y, en algunos casos, la tomadura de pelo que pueden llegar a ser, está publicada en medios muy especializados que la mayor parte de la gente no lee, mientras que la información favorable se encuentra en blogs, foros y medios generalistas que tienen mucho más impacto.

Pues nada, como tengo un blog que tiene como objetivo la divulgación de información científica sobre la lectura, aquí está esta entrada. A veces estas cosas atraen comentarios y discusiones de lo más variopinto, así que mis reglas son:

  1. El que propone algo es el que tiene que demostrarlo proporcionando las evidencias pertinentes. Por ejemplo, si alguien piensa que el método Tomatis paliaría un tercio del fracaso escolar (la fuente original dice que lo reduciría a la mitad. No, no pienso contribuir al éxito de los medios que lo propagan dando enlaces), tendrá que proporcionar los datos. No basta con llevar bata blanca, o decir que se aplica con mucho éxito en las escuelas de Polonia.
  2. Existen distintos niveles de evidencias. Los niveles superiores son más fiables que los inferiores, y lo de “existe un estudio que…” es muy arriesgado, ya que el error de medida, las muestras pequeñas, y otras variables que influyen en los resultados pueden hacer que un estudio en concreto proporcione casi cualquier resultado. Lo que perseguimos es algo como “tras ver todos los estudios que se han realizado en este campo…” o “considerando los estudios más fiables sobre el tema, realizados por distintos equipos de investigación…”. Igual no podemos ponernos de acuerdo al cien por cien sobre qué es un estudio fiable, pero está clarísimo que hay determinadas condiciones que ayudan a ello.
  3. Aunque parezca muy convincente lo de “a mi hijo le ha ido muy bien con…”, o “conozco a alguien que…”, es válido para su hijo o para su vecino, no para la población general, por que, ¿qué pasa si yo conozco a uno que le ha ido mal?
  4. Dos páginas de este blog (Bibliografía y Súper-resumen) contienen las bases principales de mi postura. Ambas están basadas en revisiones de la literatura científica. Si hay estudios relacionados con intervenciones alternativas los incluyo. Si no los hay, no los incluyo.
  5. Utilizo con mucha reticencia expresiones como “terapia alternativa”: si es una terapia tendrá que dar muestras de su eficacia, y lo de alternativa me suena a que podemos elegir una u otra, todo vale. Pues no, hay cosas que están bien fundamentadas, y ojo, eso no quiere decir que su eficacia sea asombrosa. Por lo que sabemos es más bien pequeña y no siempre funcionan, pero, desde luego es una eficacia mayor que la de las alternativas con las que se han comparado.
  6. En estos asuntos, tarde o temprano sale lo de ser abierto de mente, algo que me desconcierta: nunca he entendido por qué leer blogs sobre homeopatía es ser abierto de mente, y leer el Reading Research Quarterly es ser cerrado. Que algo no esté respaldado por estudios científicos no implica que no sea útil, pero si es útil de verdad, ¿por qué no se estudia y se comparten los resultados? Vean el punto 1: es el que propone algo el que tiene que demostrarlo. No vale lo de “demuéstrame que no es verdad, porque perdemos mucho tiempo”.

Concurso de gateo. El niño de la parte inferior podría ser uno los pocos datos sobre el efecto positivo del gateo en la lectura, aunque la relación podría ser inversa.

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8 comentarios

Archivado bajo Intervenciones que no han mostrado eficacia, Niveles de evidencia

8 Respuestas a “Sobre las intervenciones para mejorar la lectura

  1. Por entradas como esta me fío de los contenidos de tu blog y no busco “terapias alternativas”. Gracias, Juan, por demostrar con cada entrada que se pueden publicar contenidos rigurosos en un blog y no dedicarse a tomar el pelo …

  2. Me ha encantado la entrada. LLevo ya tiempo intentando comprender estas terapias y no encuentro más que publicidad y testimonios (que no suponen evidencia científica sobre su eficacia). Y el problema es que, parece que no, pero existe el peligro de que poco a poco se vayan haciendo un hueco cada vez mayor en el ámbito de la intervención en dificultades de aprendizaje. Me gustaría dedicar una entrada de mi blog (http://lapsico-goloteca.blogspot.com.es) a todo lo que adjuntas, y me gustaría pedirte permiso para poder adjuntar (citando obviamente tu blog, referencias, autores…). Creo que estas cosas hay que difundirlas. Hacen falta páginas como esta en internet y, como dice Gerardo Aguado en su conferencia, más sentido crítico en el ámbito educativo.
    Gracias.

    • Gracias María José por tu comentario y por el enlace a tu blog. Al final de mi entrada hay un sitio que dice “Archivado bajo”, y en la etiqueta “Intervenciones que no han mostrado eficacia” encontrarás otras entradas sobre el tema. Puedes utilizar todo este material, que al fin y al cabo no es muy original, sino que son sólo recopilaciones y comentarios a estudios y revisiones.

      Tengo la impresión de que estas cosas ya se están metiendo en educación (algunos temarios de la UNIR me ponen los pelos de punta), y ahora mismo las (respetables) inteligencias múltiples están siendo utilizadas como caballo de Troya de mucha pseudociencia sobre el cerebro y el aprendizaje.

  3. En efecto, Juan, yo misma acabo de dejar un curso que se dice ser de “Especialista” en Neuropsicología infantil en el que me explica la importancia de los reflejos primitivos en el aprendizaje y para argumentarlo me copian literalmente lo que viene en un blog de terapias alternativas. Desde luego me he negado a seguir pagando, Estoy indignada.

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