Predictores de la competencia lectora en niños chilenos

No se hacen muchas publicaciones de estudios sobre la comprensión lectora de niños hablantes de español, de modo que puede ser interesante destacar este estudio longitudinal, recientemente publicado por Kim Young-Suk y Daniel Pallante, y titulado Predictores de las habilidades de lectura de alumnos de educación infantil y primer curso de primaria en español: un estudio longitudinal.

En este estudio se siguió a 163 alumnos del último curso de educación infantil y 305 alumnos del primer curso de primaria, de colegios privados de Santiago de Chile, procedentes de familias con un nivel socio-económico alto. Estos alumnos fueron evaluados tres veces, a principio, a mitad y al final del curso escolar. A los niños de infantil se les evaluó el vocabulario, habilidad fonológica, velocidad en el reconocimiento de letras y lectura de palabras. A los niños de primaria se les evaluó con pruebas de vocabulario, lectura de palabras, velocidad de lectura de palabras inventadas (pseudopalabras) y comprensión lectora.

Alumnas de uno de los centros donde se realizó el estudio (foto tomada de la web del Colegio los Andes, de Santiago de Chile)

Evidentemente, los datos que nos interesan son los del grupo de primer curso, en los que se evaluaba la comprensión lectora. Sin que hubiera ninguna sorpresa, la medida que mayor correlación tenía con la comprensión lectora a final de curso era la comprensión lectora a mitad de curso. Centrándose en cómo se relacionaban las cuatro medidas tomadas a principio de curso con la comprensión lectora a final de curso, el mejor predictor sería la comprensión lectora a principio de curso con un tamaño del efecto r = 0,56.  En segundo lugar estaría la lectura de palabras ( r = 0,49), seguida por la velocidad en la lectura de palabras inventadas ( r = 0,37) y el vocabulario ( r = 0,36).

Los datos parecen indicar que una vez que se alcanza un cierto nivel de corrección en la lectura de palabras, la mejora en esta habilidad produce poco efecto sobre la comprensión lectora, mientras que en los alumnos con rendimiento muy bajo en lectura de palabras las mejoras en la precisión de lectura producen mejoras notables en la comprensión lectora. Estos resultados son, y así lo manifiestan los autores, compatibles con la concepción simple de la lectura, un modelo que propone que la comprensión lectora depende de la habilidad de descodificación y de la comprensión oral de los lectores.

Aplicación del resultado

Puede parecer que este tipo de investigaciones aportan poco a la práctica educativa, pero no tiene por qué ser así. Evidentemente los resultados de Young-Suk y Pallante no nos van a decir qué fichas tiene que hacer un alumno que obtiene bajos resultados de comprensión pero sí apoyan una idea importante: cuando el nivel de descodificación (lectura precisa y sin errores) es bajo una de las mejores intervenciones que se pueden hacer para mejorar la comprensión lectora es mejorar la precisión del alumno al leer. Esto es relevante porque en los últimos años se está los colegios están trabajando con intensidad la mejora de la comprensión lectora, y esa intensidad puede hacer (he conocido algunos ejemplos) que se olvide este principio fundamental: mientras un alumno no tiene un nivel suficiente de lectura todas las estrategias de comprensión que le enseñemos serán poco eficaces.

Cuando yo estudiaba los primeros cursos de EGB el objetivo estaba en desarrollar una buena lectura mecánica y se practicaba y se practicaba la lectura, con cierto aburrimiento de los que ya teníamos un nivel suficiente. El peligro actual es pasar al extremo opuesto y tratar de conseguir una buena comprensión dejando atrás a los alumnos que no hayan conseguido una habilidad de lectura mecánica suficiente.

¿Y por qué estaban dos investigadores de Estados Unidos siguiendo a alumnos chilenos?

Lo primero que me llamó la atención en esta investigación es que Daniel Pallante es director del Collaborative Language and Literacy Instruction Project CLLIP, de Ohio y Kim Young-Suk es profesor en la Universidad Estatal de Florida. Por lo que he podido averiguar, en 2009 un grupo de educadores chilenos estuvo visitando la escuela elemental de Meadowdale, que aplicaba el CLLIP, para tener contacto directo con el programa, que se estaba aplicando en Chile al menos desde 2008.

Los colegios en los que se realizó  el estudio longitudinal, pertenecientes a la red Seduc, estaban, en realidad experimentando el projecto CLLIP, y estos datos forman parte, probablemente, de esa investigación.

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Archivado bajo Modelo simple de la comprensión lectora, Modelos de comprensión

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