Archivo de la categoría: Modelo simple de la comprensión lectora

La concepción simple de la lectura en alumnos de 4º de primaria de Quito

La revista ecuatoriana Alteridad acaba de publicar un artículo en el que he colaborado, titulado La concepción simple de la lectura en alumnos de 4º de primaria de una escuela fiscal Quito. Se trata de un trabajo realizado por Sofía Zevallos, Patricia Arcos y yo mismo, en el que recogimos datos de 87 alumnos de 4º de primaria de una escuela pública de Quito.

El objetivo era analizar esos datos para ver si se ajustaban al modelo de concepción simple de la lectura (CSL), que propone que la comprensión lectora se puede predecir a partir de los resultados de descodificación y comprensión del lenguaje. Los alumnos fueron evaluados con escalas del test PROLEC-R.

Los resultados indican que:

  • Existe cierta independencia entre precisión en la lectura, velocidad en la lectura y comprensión oral.
  • Entre las medidas de precisión lectora, la lectura de pseudopalabras fue un predictor de la comprensión lectora mejor que la lectura de palabras.
  • La combinación de medidas de descodificación y comprensión oral permitía predecir un 34% de la varianza de los resultados de comprensión lectora.
  • La medida que más cantidad de varianza de la comprensión lectora explicaba era la comprensión oral (19,3% único).
  • La precisión y la velocidad de descodificación explicaban un 3% y 2% de varianza única de la comprensión lectora.
  • En cambio, la precisión explicaba un 15% de varianza única en la comprensión de frases (estructuras gramaticales y comprensión de oraciones), mientras que la velocidad de descodificación y la comprensión oral no alcanzaban el 1%.

 

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Test Dialect

Una alumna del MIEP me ha señalado la existencia de un test llamado Dialect y de origen chileno, así que tras buscar alguna información lo he incluido en la página de tests estandarizados de comprensión lectora.

Logotipo de DialectEl test Dialect está creado por las profesoras Pelusa Orellana y Carolina Melo, de la Universidad de Los Andes. Tiene algunas particularidades interesantes. La primera es que se trata de una prueba electrónica, que los alumnos realizan en Ipads. La segunda es que la prueba de comprensión ha sido validada por Metametrics, una empresa especializada en la medición del rendimiento académico. Metametrics ha desarrollado una herramienta llamada Lexile que se utiliza para medir tanto el rendimiento en lectura como la dificultad de los textos. Se trata de una herramienta interesantísima, de la que creo que escribiré en el futuro.

Dialect tiene dos partes. La primera, Dialect 1, es una evaluación de la comprensión en lectura silenciosa, que se utiliza como prueba de screening o tamizaje. En esta parte los alumnos son valorados en lexiles.

La segunda parte, Dialect 2, tiene varias pruebas que tratan de identificar dificultades en comprensión oral, lectura de palabras, vocabulario, conciencia fonológica, conocimientos sobre la lectura e identificación de letras, aunque no se realizan las mismas pruebas en todos los cursos. La tercera peculiaridad de Dialect es que la evaluación transcurre en dos sesiones. En la primera se realiza el tamizaje y aquellos alumnos que han obtenido un nivel inferior al que les correspondería por edad realizan la segunda parte.

Esta forma de evaluación encaja bastante bien con las propuestas de la concepción simple de la lectura ya que, en los casos en los que se observan dificultades de comprensión, explora las habilidades de comprensión oral y de descodificación de los alumnos.

 

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Cuatro patas para mejorar la comprensión lectora

Acabo de publicar, junto con Gerardo Aguado, un artículo titulado cuatro patas para mejorar la comprensión lectora. Este trabajo se ha publicado en el número 4 de la revista Educar y Orientar, e intenta proponer un modelo útil o didáctico de la comprensión lectora. Es decir, nuestra preocupación no es que los componentes o las relaciones que se establecen en el modelo estén comprobados empíricamente (aunque se podría fundamentar lo que proponemos), sino que cada uno de los componentes del modelo se pueda evaluar con las herramientas normales que pueda haber en un colegio y que se hayan identificado métodos, estrategias y actividades para conseguir mejoras en ese componente.

Los componentes principales son cuatro:

  1. La descodificación, en la que se pueden apreciar tres componentes: precisión, velocidad y entonación. Además la entonación es el nombre que damos a un grupo de habilidades que permiten leer el texto con una prosodia adecuada. El conocimiento de las letras y las habilidades fonológicas son otras dos variables que influyen en este primer componente.
  2. La comprensión. Puede parecer absurdo que un modelo de comprensión lectora incluya un componente de comprensión, pero lo cierto es que uno de los mejores predictores de la comprensión lectora es la comprensión del lenguaje oral, que se puede descomponer en conocimientos o habilidades como el vocabulario o la comprensión de estructuras sintácticas. No obstante, en la comprensión lectora cobran importancia algunos elementos que no suelen estar presentes en la comprensión oral como la interpretación de conectores poco frecuentes en el discurso oral, algunas estrategias de comprensión o los conocimientos sobre los géneros literarios.
  3. La motivación. Se trata de un campo más extenso y complejo de lo que pueda parecer a simple vista, la motivación puede ser general (gusto por la lectura) concreta (interés por el tema que se trata en el texto), intrínseca o extrínseca (se lee para conseguir un refuerzo o para evitar un castigo).
  4. Las características del texto. El diseño del texto (tipo de letra, tamaño, distribución de párrafos, uso de ilustraciones), su estructura, el vocabulario que se emplea, el tema que trata o los recursos que utiliza para favorecer la comprensión (explicaciones, formas de destactar las ideas fundamentales o sus relaciones) influyen en la comprensión lectora.

Modelo 4 patas

El artículo sugiere algunas formas de evaluar estos componentes y de intervenir en ellos. Ese es el motivo por el que dos elementos importantes para la comprensión como son la memoria de trabajo y la supresión de la información irrelevante no se han mencionado en el modelo, ya que desconocemos formas eficaces de mejorar su funcionamiento.

Respecto a las formas de intervenir en cada una de las cuatro dimensiones del modelo, también se puede ver algo en el vídeo que grabé para CICLIP, en el que seguía este mismo modelo

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Uniendo investigación y práctica para enseñar a leer

Copio el texto que he escrito para el blog EOS, acerca de el libro Enseñar a Leer. Cómo Hacer Lectores Competentes.

Es curioso lo que ocurre con la lectura. Ninguna persona con criterio negaría que es uno de los aprendizajes escolares más importantes y más útiles. Sin embargo, uno mira lo que ocurre en los colegios y lo que encuentra contradice esa supuesta importancia: no existen profesores especialistas en lectura. En muchas ocasiones, los maestros generalistas que se encargan de enseñar a leer no han recibido formación sobre cómo desempeñar esta tarea. Los colegios y los que organizan el sistema educativo parecen andar buscando una piedra filosofal que mejore los resultados de competencia lectora, pero los profesores apenas tienen referencias sobre qué métodos, estrategias o actividades pueden resultar más eficaces.

Paralelamente, desde hace más de un siglo y, especialmente, en los últimos 40 años, el estudio científico sobre la lectura y su enseñanza ha sido extenso e intenso. Sin embargo, ese conocimiento apenas está siendo aprovechado en la educación escolar.

Nuestra forma de comenzar ese acercamiento ha sido recurriendo al modelo de la Concepción Simple de la Lectura (CSL). Este modelo nos dice que la comprensión lectora dependerá de dos factores principales: la descodificación y la comprensión del lenguaje oral. A la CSL le añadimos otras dos áreas importantes: los aspectos motivacionales y las características del texto, en las que no nos vamos a extender, ya que pretendemos trabajar las habilidades de los alumnos y no enseñar a redactar textos accesibles.

La descodificación, la comprensión y la motivación se pueden descomponer en distintos conocimientos o habilidades que pueden ser enseñadas o mejoradas, pero lo más interesante es que disponemos de varios métodos que han probado ser eficaces para conseguir esas mejoras. Algunas de estas habilidades y conocimientos podrían ser la precisión lectora, la velocidad de lectura, la entonación, la interpretación de los signos de puntuación, el vocabulario, la interpretación de estructuras sintácticas, la construcción de inferencias, la detección de las ideas importantes, la supervisión de la propia comprensión, la aplicación de estrategias para solucionar problemas de comprensión, las creencias sobre cómo se adquiere el conocimiento a través de la lectura o la formación de objetivos de lectura.

Entre los sistemas que han mostrado producir mejoras en esas habilidades tenemos la enseñanza de habilidades fonológicas, la lectura asistida, la lectura extensiva, el trabajo mediante tutoría entre iguales, el trabajo del vocabulario combinando la enseñanza implícita y la explícita, la lectura compartida, la enseñanza recíproca, la enseñanza de estrategias de comprensión para resumir, construir inferencias o hacerse preguntas, las autoexplicaciones…

Además, con los conocimientos actuales ya es posible comenzar a hacer propuestas sobre qué sistemas o qué habilidades deberían enseñarse a distintas edades. Y, curiosamente, los años de investigación han permitido identificar algunos métodos que, supuestamente, mejoran la lectura, pero que son claramente ineficaces. Incomprensiblemente, varios de ellos gozan de bastante popularidad en la actualidad, por lo que conviene conocer cuáles son estas intervenciones sin fundamento para evitar promocionarlas.

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Visita de Malt Joshi

El jueves y viernes pasado nos visitó el investigador Malatesha (Malt) Joshi, de la Universidad A&M de Texas, que había estado en Valencia.  Durante esos dos días pudimos hablar con él acerca del aprendizaje de la lectura y la escritura, la concepción simple de la lectura, la enseñanza bilingüe, nuestros proyectos de investigación y otros temas.

Uno de los encuentros trató sobre la enseñanza de la lectura y la escritura en inglés, en la que sugirió un enfoque basado en identificar una serie de regularidades en la pronunciación de las palabras. Estas regularidades se relacionan con la morfología de las palabras, con el tipo de sílabas que las componen y con motivos históricos.

Por eso, su propuesta es que la enseñanza del inglés debería incluir, además de otros conocimientos como los phonics (relaciones entre las letras y sus sonidos), el estudio morfológico de las palabras, un conocimiento sobre cómo se comportan los seis tipos de sílabas que identificó y el estudio de la historia del desarrollo del idioma y de la etimología. Durante este encuentro hicimos varias comparaciones interesantes entre las regularidades de la lengua inglesa y las de la lengua española.

Con Malt Joshi
Con Malt Joshi

También tuvimos una reunión en la que tratamos acerca del modelo de concepción simple de la lectura (simple view of reading), le presentamos algunos datos de una investigación que estamos realizando con alumnos de Lima y nos sugirió algunas formas de analizarlos, insistiendo en que el objetivo del modelo no debería ser explicar cómo leemos o comprendemos sino, más bien, proporcionar información sobre cómo conseguir mejoras en la lectura.

Algunos materiales de Joshi

Incluyo aquí un vídeo (en inglés) de una conferencia sobre lectura y escritura en la Universidad de Haifa en la que se desarrollan las ideas que he expuesto aquí

Incluyo también algunos artículos suyos:

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¿Existe un trastorno de la comprensión lectora?

Hay alumnos que tienen una especial dificultad para aprender a leer. Suelen tardar en conocer el valor de cada letra, sus combinaciones y su lectura suele ser claramente más lenta o contener muchos más errores que la de otros compañeros de la misma edad y que sí que han aprendido a leer, a pesar de que unos y otros han empleado los mismos métodos y actividades. A la mayoría de estos niños se les atribuye un problema al que se llama dislexia, dificultad de aprendizaje de la lectura o trastorno de aprendizaje de la lectura.

¿Existe un trastorno específico de la comprensión lectora por el que algunos alumnos, a pesar de tener una capacidad normal y de aprender a leer correctamente no entienden lo que leen? La mayoría de los profesores pueden identificar con claridad a alumnos que cumplen estos requisitos: tienen un nivel normal de lectura, pero su rendimiento en comprensión suele ser bajo. Por lo tanto, aparentemente hay motivos para pensar que sí que pueda existir algún tipo de trastorno de la comprensión lectora.

La especificidad

Que haya gente que tiene dificultades de comprensión al leer (aun teniendo una lectura normal) no quiere decir que exista un trastorno específico de la comprensión lectora. Esto tiene un poco de juego de palabras, y la clave está en el término “específico”. No se trataría de un trastorno específico si hay algún problema que pueda explicarlo y, además de la habilidad de descodificación y fluidez, el principal candidato para explicar los problemas de comprensión lectora es la comprensión del lenguaje oral.

El modelo de la concepción simple de la lectura predice que los problemas de comprensión lectora pueden tener tres orígenes: el bajo rendimiento en descodificación, el bajo rendimiento en comprensión oral, o la suma de ambos. Se podría resumir en esta tabla:

Clasificación de los problemas de comprensión

Recientemente, Mercedes Spencer, Jamie Quinn y Richard Wagner han estudiado si esta distribución refleja la realidad, evaluando a 425 000 alumnos de 1º a 3º de primaria (Specific reading comprehension disability: major problem, myth or misnomer?). Estos investigadors evaluaron la comprensión lectora, el vocabulario y la descodificación (lectura de palabras inventadas) de los alumnos calculando que sólo un 0,12% de los alumnos tenía problemas de comprensión lectora mostrando una habilidad de descodificación y un vocabulario normales. La gran mayoría de los alumnos con problemas de comprensión tenía bajos resultados en descodificación, en vocabulario o en ambas variables. Y la gran mayoría de los alumnos con un nivel normal o bueno de descodificación y vocabulario no mostró dificultades en la prueba de comprensión.

Buscando a personas con dificultades específicas de comprensión lectora

George Georgiou, J.P. Das y Denyse Hayward, publicaron un interesante artículo en el que describen a un grupo de 50 nativos canadienses, alumnos de 3º y 4º de primaria, que obtuvo resultados por debajo de lo normal para su curso en comprensión lectora, y normales en descodificación y en comprensión del lenguaje oral. Al parecer se trata de un perfil normal entre esos nativos.

Los estudios posteriores realizados con esta población han tratado de conseguir mejoras en la comprensión lectora mediante programas de entrenamient cognitivo y de evaluar la influencia de la velocidad de denominación. Sin embargo, en esos estudios posteriores, las dificultades de comprensión lectora se han relacionado con un bajo rendimiento en descodificación.

Conclusión

Está claro y es indiscutible que hay personas con un rendimiento bajo o muy bajo en comprensión lectora, pero no parece que existan razones para pensar en la existencia de un supuesto trastorno de la comprensión. En la abrumadora mayoría de los casos la mala comprensión está asociada a dificultades de lectura o a un bajo nivel en la comprensión del lenguaje oral.

 

 

 

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Comprensión lectora: el modelo de la cuerda

Los modelos de comprensión lectora basados en la concepción simple de la lectura son, lamentablemente, poco conocidos en los países hispano-americanos. Es una lástima ya que bastantes años de investigación han mostrado que, aunque no expliquen completamente la comprensión lectora, son modelos válidos. Además son sencillos de entender y resultan útiles para la detección de problemas y la intervención.

Lo más lamentable no es que estos modelos estén poco extendidos, sino que habitualmente se trabaja sin ningún modelo, es decir: queremos que los alumnos mejoren la comprensión lectora sin saber qué es la comprensión lectora, qué factores influyen en ella y cuáles de esos factores se pueden mejorar. Vamos, que, en el peor de los casos, toda nuestra teoría didáctica sobre la comprensión lectora se reduce a “que saquen buenos resultados en PISA, en PIRLS y en las evaluaciones diagnósticas”.

El modelo

Hollis Scarborough es una psicóloga de Estados Unidos que trabaja en los laboratorios Haskins y está especializada en la investigación sobre la lectura. En 2001 publicó en un libro sobre enseñanza de la lectura un capítulo titulado Connecting early language and literacy to later reading (dis)abilities: Evidence, theory and practice, en el que se incluía un interesante dibujo. El que aparece aquí no es el original, ya que he traducido y, en ocasiones, he cambiado el texto original.

Cuerda esp

El modelo mirando de derecha a izquierda, el modelo muestra una cuerda que representa la lectura competente. Para que se produzca, es necesario que se unan dos grandes áreas:

  1. La comprensión del lenguaje, que se tienen que hacer cada vez más estratégica, por ejemplo mediante el aprendizaje y práctica de estrategias de lectura, la adquisición de conocimientos sobre las características de los textos, las figuras literarias, o el incremento de vocabulario.
  2. La descodificación (lectura correcta) que se tiene que hacer cada vez más automática, mediante la práctica de la lectura, basada en el conocimiento de las letras, reconocimiento de palabras, o la mejora de la entonación.

Cada una de estas áreas está compuesta por varios componentes que se entrelazan, de los que aparecen algunos especialmente importante a la izquierda del dibujo, pero que podrían ser más, y son los factores que influyen en la comprensión lectora.

Valoración del modelo

Lo que más me gusta de este modelo es que señala varios caminos para mejorar la comprensión lectora. En los colegios es tradicional que, ante un problema de lectura o comprensión, se dé el clásico consejo de “que lea más”, que tendría consonancia con el modelo: practiquemos la lectura para que la descodificación se haga más automática. Pero hay mucho más que se puede hacer: adquirir conocimientos sobre temas diversos, mejorar el vocabulario, trabajar el significado de estructuras sintácticas complejas, trabajar el significado de expresiones figuradas, adquirir conocimientos de literatura, desarrollar la habilidad fonológica, practicar el reconocimiento rápido de palabras, por lo menos de las más frecuentes, automatizar la lectura de las combinaciones de letras que aparecen en el idioma, aprender y practicar estrategias de comprensión.

Decía al principio que este tipo de modelos no explica completamente la comprensión lectora. No se conoce con seguridad qué es lo que habría que añadir (si se supiese, sería tan sencillo como poner un tercer cabo en la cuerda con lo que falta, y ya está). Uno de los candidatos que podrían completar el modelo es la memoria de trabajo, que no podría formar un tercer cabo de la cuerda ya que influye tanto en la comprensión del lenguaje como en la descodificación. También se está pensando en la velocidad de denominación (la velocidad con la que una persona nombra elementos familiares como colores, o dibujos de objetos frecuentes), y en la competencia retórica (capacidad para interpretar expresiones del texto que relacionan ideas), que tal vez podría incluirse en la comprensión del lenguaje.

Sin tener datos que apoyen mi postura, pienso que los elementos de motivación: objetivos del lector, interés, disposición para esforzarse en la obtención del significado, etc., podrían ser un buen candidato a formar el tercer cabo de la lectura.

 

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Relación entre descodificación y comprensión lectora

José Ricardo García, de la Universidad de Salamanca y Kate Cain, de la de Lancaster han publicado un interesantísimo meta-análisis sobre la relación entre descodificación (lectura “mecánica”) y comprensión lectora: Decoding and Reading Comprehension: A Meta-Analysis to Identify Which Reader and Assessment Characteristics Influence the Strength of the Relationship in English.  En esta revisión analizaron los datos de 110 estudios en los que participaron 42.916 hablantes de inglés.

La correlación media entre descodificación y comprensión lectora fue de 0.74, es decir los resultados de lectura y los de comprensión lectora tienen un 55% de la varianza en común. Indudablemente, al menos en el idioma inglés, se puede saber bastante (no todo) acerca de cómo es la comprensión lectora de los alumnos conociendo su habilidad de descodificación.

Kate Cain

Kate Cain

El artículo tiene una tabla de resultados que ocupa ¡7 páginas!, así que destaco algunos:

  • En los estudios realizados con menores de 10 años la relación entre descodificación y comprensión lectora es mayor que en los estudios realizados con mayores de 10 años.
  • En los estudios realizados exclusivamente con lectores con dificultades de lectura la relación entre descodificación y comprensión lectora no es significativamente diferente que en estudios realizados con lectores normales, o en los que no se selecciona a los participantes por el nivel de lectura.
  • La forma de evaluar la lectura que más se relaciona con la comprensión lectora es mediante la lectura de listas de palabras. Tareas como la velocidad de lectura de un texto o la decisión léxica (decidir si lo que ves es una palabra real o no) tienen las relaciones más bajas con la comprensión lectora.
  • La descodificación se relaciona con la comprensión lectora de distintos tipos de materiales (textos, párrafos, oraciones), y evaluada de distintas formas (elección múltiple, preguntas abiertas…, preguntas literales o inferenciales).

Estos resultados encajan bastante bien en la concepción simple de la lectura (o modelo simple de la lectura), ya que aunque haya infinidad de variables que puedan influir en la comprensión lectora, una prueba tan sencilla como el resultado en un test de lectura de palabras podría resumir el efecto de muchas de ellas. Según este modelo la otra prueba que permitiría estimar la comprensión lectora sería un test de comprensión oral, aunque en esta revisión se encontraron muy pocos estudios que dieran información sobre esas dos variables (para eso es mejor consultar la revisión The simple view of reading in elementary school: A systematic review).

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Artículo sobre la concepción simple de la lectura en Revista de Logopedia

La Revista de Logopedia Foniatría y Audiología (número 34, páginas 17-31) ha publicado un artículo escrito por mí, con mis colaboradores Gerardo Aguado y Anny Castilla-Earls, y titulado The Simple View of Reading in Elementary School a Systematic Review. Este artículo es un meta-análisis sobre la concepción simple de la lectura, un modelo según el que la comprensión lectora depende de la habilidad de descodificación y de la comprensión del lenguaje oral.

Representación gráfica de la CSL por Hoover y Gough (1990)

Representación gráfica de la CSL por Hoover y Gough (1990)

Para analizar la validez del modelo se examinaron 56 investigaciones en las que se informaba sobre la relación entre descodificación, comprensión del lenguaje oral y comprensión lectora en alumnos de Educación Primaria de lengua inglesa. Descodificación y comprensión oral explicaban entre un 50 y un 72% de la varianza de los resultados de comprensión lectora. Se trata, por tanto, de un modelo a tener en cuenta ya que son dos variables fáciles de medir (la comprensión del lenguaje se medía con tests de comprensión oral en los que se respondía a preguntas sobre un texto escuchado, como cociente intelectual verbal o con pruebas de vocabulario receptivo como el test Peabody de vocabulario en imágenes), y sobre las que se puede intervenir en caso de que se encuentren problemas en alguna de ellas.

Más adelante espero poder llevar a cabo otra revisión que ayude a determinar si este modelo también es aplicable a la lectura en español, ya que hay razones para pensar que en este idioma la descodificación tienen una influencia menor sobre la comprensión lectora.

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Predictores de la competencia lectora en niños chilenos

No se hacen muchas publicaciones de estudios sobre la comprensión lectora de niños hablantes de español, de modo que puede ser interesante destacar este estudio longitudinal, recientemente publicado por Kim Young-Suk y Daniel Pallante, y titulado Predictores de las habilidades de lectura de alumnos de educación infantil y primer curso de primaria en español: un estudio longitudinal.

En este estudio se siguió a 163 alumnos del último curso de educación infantil y 305 alumnos del primer curso de primaria, de colegios privados de Santiago de Chile, procedentes de familias con un nivel socio-económico alto. Estos alumnos fueron evaluados tres veces, a principio, a mitad y al final del curso escolar. A los niños de infantil se les evaluó el vocabulario, habilidad fonológica, velocidad en el reconocimiento de letras y lectura de palabras. A los niños de primaria se les evaluó con pruebas de vocabulario, lectura de palabras, velocidad de lectura de palabras inventadas (pseudopalabras) y comprensión lectora.

Alumnas de uno de los centros donde se realizó el estudio (foto tomada de la web del Colegio los Andes, de Santiago de Chile)

Evidentemente, los datos que nos interesan son los del grupo de primer curso, en los que se evaluaba la comprensión lectora. Sin que hubiera ninguna sorpresa, la medida que mayor correlación tenía con la comprensión lectora a final de curso era la comprensión lectora a mitad de curso. Centrándose en cómo se relacionaban las cuatro medidas tomadas a principio de curso con la comprensión lectora a final de curso, el mejor predictor sería la comprensión lectora a principio de curso con un tamaño del efecto r = 0,56.  En segundo lugar estaría la lectura de palabras ( r = 0,49), seguida por la velocidad en la lectura de palabras inventadas ( r = 0,37) y el vocabulario ( r = 0,36).

Los datos parecen indicar que una vez que se alcanza un cierto nivel de corrección en la lectura de palabras, la mejora en esta habilidad produce poco efecto sobre la comprensión lectora, mientras que en los alumnos con rendimiento muy bajo en lectura de palabras las mejoras en la precisión de lectura producen mejoras notables en la comprensión lectora. Estos resultados son, y así lo manifiestan los autores, compatibles con la concepción simple de la lectura, un modelo que propone que la comprensión lectora depende de la habilidad de descodificación y de la comprensión oral de los lectores.

Aplicación del resultado

Puede parecer que este tipo de investigaciones aportan poco a la práctica educativa, pero no tiene por qué ser así. Evidentemente los resultados de Young-Suk y Pallante no nos van a decir qué fichas tiene que hacer un alumno que obtiene bajos resultados de comprensión pero sí apoyan una idea importante: cuando el nivel de descodificación (lectura precisa y sin errores) es bajo una de las mejores intervenciones que se pueden hacer para mejorar la comprensión lectora es mejorar la precisión del alumno al leer. Esto es relevante porque en los últimos años se está los colegios están trabajando con intensidad la mejora de la comprensión lectora, y esa intensidad puede hacer (he conocido algunos ejemplos) que se olvide este principio fundamental: mientras un alumno no tiene un nivel suficiente de lectura todas las estrategias de comprensión que le enseñemos serán poco eficaces.

Cuando yo estudiaba los primeros cursos de EGB el objetivo estaba en desarrollar una buena lectura mecánica y se practicaba y se practicaba la lectura, con cierto aburrimiento de los que ya teníamos un nivel suficiente. El peligro actual es pasar al extremo opuesto y tratar de conseguir una buena comprensión dejando atrás a los alumnos que no hayan conseguido una habilidad de lectura mecánica suficiente.

¿Y por qué estaban dos investigadores de Estados Unidos siguiendo a alumnos chilenos?

Lo primero que me llamó la atención en esta investigación es que Daniel Pallante es director del Collaborative Language and Literacy Instruction Project CLLIP, de Ohio y Kim Young-Suk es profesor en la Universidad Estatal de Florida. Por lo que he podido averiguar, en 2009 un grupo de educadores chilenos estuvo visitando la escuela elemental de Meadowdale, que aplicaba el CLLIP, para tener contacto directo con el programa, que se estaba aplicando en Chile al menos desde 2008.

Los colegios en los que se realizó  el estudio longitudinal, pertenecientes a la red Seduc, estaban, en realidad experimentando el projecto CLLIP, y estos datos forman parte, probablemente, de esa investigación.

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