Buscando una clasificación útil de las inferencias (1)

De wikimedia commons

Cuando hablamos de comprensión lectora se llama inferencia a la información que no aparece de forma explícita en el texto, pero que se añade al comprenderlo, bien que está de forma implícita o porque el lector la aporta a partir de sus conocimientos. Por ejemplo en un texto tan sencillo como

No pudo acabar de escribir la carta porque las lágrimas emborronaban la tinta.

se infieren cosas que no aparecen literalmente como:

  1. La persona que estaba escribiendo la carta lloraba mientras lo hacía.
  2. Esa persona estaba sufriendo por algún dolor o tristeza.
  3. La tinta a la que se refiere la oración es la que estaba utilizando para escribir.
  4. Para escribir estaba empleando algún instrumento como una pluma; tal vez un bolígrafo.

incluso es posible aventurar que el contenido de la carta o la persona a la que va dirigida está relacionado con el sufrimiento que padece el escritor (o escritora).

La construcción de inferencias durante la comprensión se está estudiando de forma sistemática desde los años 70 del siglo XX, o igual antes, y algunos autores han considerado que constituye el núcleo de la comprensión. Aunque ha sido un campo muy prolífico, en la actualidad no existe ningún modelo ni ninguna clasificación de las inferencias que sea comunmente aceptado. Y se trata de un terreno bastante confuso en el que se han propuesto clasificaciones que llaman a los mismos conceptos con distintos nombres, y que, también, utilizan nombres idénticos para denominar a inferencias de diferente naturaleza.

El caso es que para mejorar la comprensión de los alumnos es necesario trabajar con ellos la construcción de inferencias, como se refleja en los recién publicados estándares de lectura para Educación Primaria incluyen la construcción de inferencias ( Entre otros: 5.4. Realiza inferencias y formula hipótesis. / 8.3. Infiere, interpreta y formula hipótesis sobre el contenido). Pero difícilmente podemos enseñar o evaluar la comprensión inferencial si no sabemos qué inferencias tienen que aprender a construir los alumnos para garantizar una lectura adecuada.

En 1992 Israel Chikalanga ya intentó proponer una clasificación de las inferencias útil para la enseñanza de la lectura. Su clasificación incluía tres tipos:

  1. Inferencias léxicas: inferir el referente de las expresiones pronominales, el significado de las palabras ambiguas, y de las palabras desconocidas a partir de la información que proporciona el contexto.
  2. Inferencias proposicionales: la definición de Chikalanga es que son inferencias que se derivan lógicamente del contenido semántico del texto, y las divide en dos tipos: informativas y explicativas. Las inferencias informativas aportan información sobre quién, qué, dónde y cuándo. Por ejemplo, en una oración como “no tenía dinero para pagar el pan” se infiere que la acción sucede en algún tipo de comercio. Las inferencias explicativas aportan información sobre por qué y cómo. Por ejemplo en “el coche se paró; el depósito de gasolina estaba vacío” se infiere que el coche se detuvo porque se quedó sin gasolina.
  3. Inferencias pragmáticas: se derivan de los conocimientos del lector, y se dividen también en informativas y explicativas, añadiéndose otra categoría de inferencias evaluativas: juicios que el lector hace sobre la moralidad o la ética del comportamiento de los personajes.

Un problema de esta clasificación es que resulta difícil delimitar las inferencias proposicionales y las pragmáticas: la información de que el depósito de gasolina estaba vacío no es útil si el lector desconoce que la gasolina es imprescindible para que funcione el motor, un conocimiento, que, por otra parte es muy común.

Otra referencia muy importante es la revisión de Anne Kispal Effective teaching of inference skills for reading. Esta autora señala que no existe acuerdo ni acerca de cuántos tipos de inferencias existen ni sobre cómo deberían denominarse. También señala que las tres formas más frecuentes de clasificar las inferencias son:

  1. De cohesión/ elaborativas: las inferencias que mantienen la cohesión conectan entre sí ideas del texto, mientras que las elaborativas enriquecen la representación que se forma del texto.
  2. Locales / globales: las inferencias locales mantienen la cohesión del texto relacionando las expresiones (por ejemplo pronombres) que se refieren a algún elemento del discurso con ese elemento, o estableciendo relaciones causa efecto. En cambio, las inferencias globales ayudan a crear una representación coherente del texto en su conjunto proporcionando información sobre el tema, la moraleja o el mensaje general del texto.
  3. Online / offline: las primeras se realizan de forma automática durante la lectura, mientras que las segundas son estratégicas (están bajo el control del lector) y tardan más en realizarse.

Hasta ahora nada que permita tener claro qué inferencias tienen que aprender a construir los alumnos.

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Archivado bajo Modelos de comprensión, Revisión sistemática

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