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La prevalencia de los problemas de comprensión lectora

Aparentemente la pregunta es sencilla ¿qué proporción de alumnos tiene dificultades de comprensión lectora? Pero en cuanto empezamos a pensar sobre ella la cosa se complica porque descubrimos que tener malos resultados en comprensión lectora no es lo mismo que tener dificultades de comprensión. Cualquiera, yo mismo por no buscar ejemplos raros tengo poca comprensión de lo que leo cuando leo en idiomas que no domino, como el alemán, cuando leo textos avanzados de temas sobre los que tengo pocos conocimientos o cuando intento leer sin gafas.

Normalmente no diríamos que una persona que rinde mal en esos tres casos carece de la capacidad de comprender. Pero empecemos por lo más sencillo, el porcentaje de alumnado que rinde mal en pruebas de comprensión lectora. En PISA 2012, el alumnado de 16 años por debajo del nivel 2 de lectura (que se considera el nivel básico) era:

  • En España: el 18%.
  • En Chile: el 33%.
  • En México: el 42%.

En PIRLS 2011, que evaluó a alumnado de 4º de primaria, obtuvieron un nivel muy bajo de rendimiento en lectura:

  • En España: el 6%.
  • En Colombia: el 28%.

Von Anker bis Zünd

Detallando más

Comento ahora un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Laguna, titulado Problemas de Comprensión en el Alumnado de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria: un Estudio de Prevalencia en Español.

En este estudio se evaluó a alumnado de Canarias (1991 participantes), desde 2º de primaria hasta 4º de ESO, localizando a los que rendían mal en comprensión lectora y distinguiendo a los que presentaban baja capacidad intelectual, dificultades de descodificación, alumnado absentista y alumnado inmigrante, para poder identificar un grupos de alumnos que con dificultades específicas de comprensión, no asociadas a ninguna de las causas que se acaban de exponer.

El 20,2% del alumnado obtuvo puntuaciones bajas en las pruebas de comprensión lectora, considerando como bajos los resultados por debajo del percentil 25 (hay que tener en cuenta que se espera que el 25% de la población esté por debajo del percentil 25).  En este alumnado con bajo rendimiento en comprensión se distinguieron los siguientes grupos:

  • Mala comprensión, sin otros factores asociados: 6,7%.
  • Mala comprensión con mala descodificación: 6,2%.
  • Mala comprensión con bajo CI: 3,6%.
  • Mala comprensión con absentismo: 0,3%.
  • Mala comprensión en alumnado inmigrante: 3,5%.

Además, se localizó a un 5.4% del alumnado que tenía un perfil de mala descodificación sin problemas de comprensión lectora y todos los alumnos con bajo CI rindieron mal en las pruebas de comprensión.

Los pobres comprendedores

Aunque no me gusta mucho, este es el nombre que reciben los que presentan mala comprensión sin otros factores (descodificación, bajo CI, absentismo escolar o pertenencia a grupos sociales minoritarios). Los autores de este trabajo consideran que los pobres comprendedores presentan una dificultad específica en comprensión lectora.

La posible existencia de dificultades específicas de la comprensión lectora (trastorno de la comprensión lectora) es un asunto muy debatido sobre el que ya he escrito anteriormente. La postura más sólida, por el momento, es considerar que no existe esa dificultad específica, sino que los problemas de comprensión lectora se producen por dificultades en la descodificación o por un bajo nivel de comprensión del lenguaje oral.

El estudio realizado en Canarias que he estado comentando no evaluaba la comprensión del lenguaje oral (la prueba de CI era para evaluar la inteligencia no verbal) de modo que no se puede saber si los alumnos con baja comprensión sin problemas en otras factores tenían, en realidad, problemas en la comprensión del lenguaje oral.

Lo que sí que proporciona este estudio es un dato incompatible con la postura mejor fundamentada. Se trata del 5,4% de alumnado con problemas de descodificación pero con resultados normales en comprensión lectora. El artículo presenta los resultados muy resumidos, así que poco más puedo decir sobre esto. Sin embargo, intuyo una posible explicación que consiste en tener en cuenta cómo se evalúa la comprensión. Si los alumnos pueden consultar el texto y disponen de tiempo suficiente para hacer la prueba de comprensión es posible aplicar estrategias que compensen las dificultades de descodificación.

 

 

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El efecto de los facilitadores académicos en la lectura

Con este título, lo primero es explicar qué son los facilitadores académicos. Esta expresión viene de un modelo en el que el rendimiento escolar se podría predecir a partir de dos componentes:

  • Las habilidades académicas, que son los principales procedimientos que se enseñan en la educación obligatoria, es decir, cosas como saber leer, escribir, hacer cálculos, clasificar,…
  • Los facilitadores académicos, que son las actitudes y comportamientos que permiten a los alumnos implicarse y participar en la educación escolar.

Sabemos con bastante certeza que para ser lectores competentes, los alumnos tienen que tener la capacidad de leer el texto con precisión y fluidez y, además, una buena comprensión del lenguaje oral (vocabulario, conocimiento de estructuras sintácticas y otras habilidades, como la de inferir). Pero la cosa no acaba ahí ya que estas capacidades no predicen o explican más que una parte del rendimiento en pruebas de lectura.

Aún no existe acuerdo acerca de qué más habría que añadir a este sencillo modelo y uno de los candidatos sería algo que yo llamo “lo que el lector hace mientras está leyendo”, es decir su implicación en la tarea, y los facilitadores académicos tienen mucha relación con esto.

Los facilitadores académicos

Lyndsay Jenkins

James DiPerna es quien ha propuesto una definición, una clasificación y una escala para evaluar los facilitadores académicos. Basándose en su modelo, Jenkins y Demaray acaban de presentar una investigación en el que relacionaron con el rendimiento en lectura los siguientes aspectos:

  • Habilidades interpersonales, también conocidas como habilidades sociales.
  • Motivación.
  • Habilidades de estudio, que incluyen obtener información, memorizarla y recordarla, organizarla, sintetizarla y utilizarla.

La investigación

El estudio del que acabo de hablar se realizó con 61 alumnos, desde 3º hasta 5º de primaria. Las evaluaciones consistieron en tres pruebas de lectura, las calificaciones de lectura de los alumnos y en un cuestionario sobre facilitadores académicos cumplimentado por sus profesores.

Los facilitadores académicos estaban significativamente relacionados con todos los resultados de lectura, especialmente con las calificaciones de aula (45% de varianza compartida) y, en menor medida, con un cuestionario para los profesores sobre la habilidad lectora de cada alumno (22%), una medida de lectura realizada en clase (16%) y un test estandarizado de lectura (11%).

 

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Las dificultades de lectura desde una perspectiva cognitiva

La lectura es algo tan complejo que necesitamos modelos para poder hacernos una idea de cómo leemos o qué sucede mientras leemos. Estos modelos son siempre reducciones de la realidad, pero son muy útiles si identifican algunos puntos clave que permitan explicar por qué hay lectores más y menos hábiles. Son especialmente útiles si, además, esos puntos clave se pueden evaluar para poder predecir las dificultades de lectura y para poder intervenir en ellas.

Dra. Kendeou. De su web en la Universidad de Minesota

En este caso presento un modelo muy poco articulado, poco más que una lista de factores importantes para la lectura, pero tengo dos buenas razones para difundirlo:

  1. Trata de aspectos cognitivos de la comprensión que no están incluidos en otros modelos.
  2. Está escrito por dos referentes mundiales en el estudio de la comprensión: Panayiota Kendeou y Paul van den Broek (además de Anne Helder y Josefine Karlsson, dos alumnas de la Universidad de Leiden).

Por cierto, para quien quiera ir directamente a la fuente original, el trabajo que estoy comentando se titula a cognitive view of reading comprehension: implications for reading difficulties.

El modelo cognitivo de lectura

Este modelo divide los procesos mentales que intervienen en la comprensión lectora en dos categorías: procesos de bajo nivel y procesos de alto nivel.

Los procesos y conocimientos de bajo nivel permiten transformar el código escrito en unidades de lenguaje con significado. Existe consenso en que son fundamentales:

  • La descodificación (que a su vez se podría descomponer en infinidad de procesos menores. Este es el motivo por el que no es fácil proponer modelos de lectura).
  • La fluidez.
  • El conocimiento de vocabulario.

Los procesos de alto nivel combinan las unidades de lenguaje que se han formado en los procesos de bajo nivel para crear una reprsentación mental coherente y con sentido del texto. En este caso, la investigación muestra la importancia de:

  • La construcción de inferencias, que permite contectar las ideas del texto entre sí y con los conocimientos del lector.
  • Los procesos de la función ejecutiva, que permiten organizar y reflexionar sobre la información.
  • Las habilidades de gestión de la atención, que permiten que el lector se enfoque en los aspectos más centrales o relevantes del texto y que sea capaz de supervisar su propia comprensión.

Tal vez el concepto más extraño de este modelo sea el de “procesos de la función ejecutiva”. Se trata de los procesos mentales que nos regulan y controlan mientras realizamos una tarea. En el caso de la comprensión lectora se han destacado especialmente dos: la memoria de trabajo y la inhibición. La memoria de trabajo permite al lector mantener disponible la información de lo que ha leído mientras procesa nueva información. En cierta manera explica por qué podemos relacionar la oración que estamos leyendo con lo que hemos leído anteriormente. La inhibición suprime la información poco relevante ayudando a que la memoria de trabajo no se sobrecargue.

Otras funciones ejecutivas permiten hacer planes y, por tanto, aplicar estrategias para alcanzar los objetivos que se marque el lector.

Las dificultades de comprensión

Los problemas en los procesos de bajo nivel suelen producir dificultades en la descodificación que, a su vez, pueden originar problemas en la comprensión. El mal funcionamiento de los procesos de bajo nivel puede hacer que los procesos posteriores tengan que trabajar con información incorrecta. Además, los lectores con problemas de desdificación suelen necesitar mucha atención o esfuerzo para transformar los signos impresos del texto en palabras. En cambio, los lectores capaces de hacer una lectura correcta de forma automática y fluida pueden dedicar la mayor parte de esa atención a los procesos superiores. El conocimiento del vocabulario sería algo especial, puesto que en otros modelos de comprensión se sitúa en una posición intermedia entre la descodificación y la comprensión. Y los problemas en los procesos de alto nivel claramente producirían dificultades de comprensión.

Afrontar las dificultades de comprensión

Los autores de este modelo hacen unas cuantas propuestas sobre cómo trabajar para mejorar la comprensión de los alumnos con dificultades:

  • Muchas habilidades de comprensión se pueden entrenar con materiales no escritos como textos orales, imágenes o vídeo. En los tres casos es necesario utilizar los procesos de alto nivel.
  • Puede ser útil adaptar los materiales de lectura según su propósito. Aquí me viene en la cabeza algo que llevo mucho tiempo observando y comentando: muchos libros de texto de Conocimiento del Medio, Ciencias Naturales o Ciencias Sociales dedican gran parte del texto ha presentar listas de información. Difícilmente se podrán practicar con los alumnos habilidades como construir inferencias o enfocar la atención en la estructura del texto cuando el propio texto apenas tiene una estructura o relaciones implícitas. Posiblemente esta forma de redacción es útil para que el alumno aprenda los conceptos de la asignatura, pero para trabajar la comprensión serían necesarios textos más complejos en los que los alumnos tengan que inferir algunas de las relaciones entre ideas.
  • Es posible ayudar a los alumnos a formar, con menor esfuerzo, una representación coherente del texto enseñándoles a interpretar marcadores como los títulos y subtítulos, que suelen dirigir a la información clave. Por otra parte, los textos pueden ser más fáciles de interpretar si utilizan adecuadamente estos recursos.
  • La construcción de inferencias puede ser entrenada mediante el modelado y la práctica, especialmente mediante el uso de preguntas durante la lectura.
  • La gestión de la atención se puede hacer más eficaz si el profesor dirige la atención de los alumnos hacia las ideas centrales de los textos, y también si se practica la detección y solución de problemas o rupturas en la coherencia (ideas del texto que aparentemente no tienen relación entre sí o que son incompatibles).
  • Tener los conocimientos necesarios es fundamental para construir inferencias. Si el objetivo es que los alumnos desarrollen sus habilidades para construir inferencias no se pueden utilizar materiales sobre temas que los alumnos desconozcan. Sin esos conocimientos no serán capaces de construir inferencias. La forma de solucionar esto es dar a los alumnos los conocimientos suficientes para interpretar el texto o trabajar con textos sobre temas que les resulten familiares y conocidos.

 

 

 

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¿Existe un trastorno de la comprensión lectora?

Hay alumnos que tienen una especial dificultad para aprender a leer. Suelen tardar en conocer el valor de cada letra, sus combinaciones y su lectura suele ser claramente más lenta o contener muchos más errores que la de otros compañeros de la misma edad y que sí que han aprendido a leer, a pesar de que unos y otros han empleado los mismos métodos y actividades. A la mayoría de estos niños se les atribuye un problema al que se llama dislexia, dificultad de aprendizaje de la lectura o trastorno de aprendizaje de la lectura.

¿Existe un trastorno específico de la comprensión lectora por el que algunos alumnos, a pesar de tener una capacidad normal y de aprender a leer correctamente no entienden lo que leen? La mayoría de los profesores pueden identificar con claridad a alumnos que cumplen estos requisitos: tienen un nivel normal de lectura, pero su rendimiento en comprensión suele ser bajo. Por lo tanto, aparentemente hay motivos para pensar que sí que pueda existir algún tipo de trastorno de la comprensión lectora.

La especificidad

Que haya gente que tiene dificultades de comprensión al leer (aun teniendo una lectura normal) no quiere decir que exista un trastorno específico de la comprensión lectora. Esto tiene un poco de juego de palabras, y la clave está en el término “específico”. No se trataría de un trastorno específico si hay algún problema que pueda explicarlo y, además de la habilidad de descodificación y fluidez, el principal candidato para explicar los problemas de comprensión lectora es la comprensión del lenguaje oral.

El modelo de la concepción simple de la lectura predice que los problemas de comprensión lectora pueden tener tres orígenes: el bajo rendimiento en descodificación, el bajo rendimiento en comprensión oral, o la suma de ambos. Se podría resumir en esta tabla:

Clasificación de los problemas de comprensión

Recientemente, Mercedes Spencer, Jamie Quinn y Richard Wagner han estudiado si esta distribución refleja la realidad, evaluando a 425 000 alumnos de 1º a 3º de primaria (Specific reading comprehension disability: major problem, myth or misnomer?). Estos investigadors evaluaron la comprensión lectora, el vocabulario y la descodificación (lectura de palabras inventadas) de los alumnos calculando que sólo un 0,12% de los alumnos tenía problemas de comprensión lectora mostrando una habilidad de descodificación y un vocabulario normales. La gran mayoría de los alumnos con problemas de comprensión tenía bajos resultados en descodificación, en vocabulario o en ambas variables. Y la gran mayoría de los alumnos con un nivel normal o bueno de descodificación y vocabulario no mostró dificultades en la prueba de comprensión.

Buscando a personas con dificultades específicas de comprensión lectora

George Georgiou, J.P. Das y Denyse Hayward, publicaron un interesante artículo en el que describen a un grupo de 50 nativos canadienses, alumnos de 3º y 4º de primaria, que obtuvo resultados por debajo de lo normal para su curso en comprensión lectora, y normales en descodificación y en comprensión del lenguaje oral. Al parecer se trata de un perfil normal entre esos nativos.

Los estudios posteriores realizados con esta población han tratado de conseguir mejoras en la comprensión lectora mediante programas de entrenamient cognitivo y de evaluar la influencia de la velocidad de denominación. Sin embargo, en esos estudios posteriores, las dificultades de comprensión lectora se han relacionado con un bajo rendimiento en descodificación.

Conclusión

Está claro y es indiscutible que hay personas con un rendimiento bajo o muy bajo en comprensión lectora, pero no parece que existan razones para pensar en la existencia de un supuesto trastorno de la comprensión. En la abrumadora mayoría de los casos la mala comprensión está asociada a dificultades de lectura o a un bajo nivel en la comprensión del lenguaje oral.

 

 

 

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Comprensión de metáforas en 2º y 4º de Primaria

Esto lo escribí hace bastante tiempo, de hecho fue el primer artículo que publiqué en una revista científica con revisión por pares. Lo presento aquí por dos motivos: el primero es que Elsevier, que ahora gestiona la Revista de Logopedia Foniatría y Audiología donde se publicó, ha puesto en internet el texto completo del artículo. El segundo es que, según me han indicado, a pesar de las (abundantes) carencias y limitaciones de este trabajo, es una de las escasísimas referencias que proporcionan datos sobre comprensión del lenguaje figurado en alumnado hablante de español.

Por tanto, para el que tenga interés, en este enlace tiene disponible el artículo:

Comprensión de metáforas y su relación con la comprensión lectora y el rendimiento escolar.

Resumen:

En la actualidad se considera que la comprensión de metáforas está presente en los niños desde una edad muy temprana y que se desarrolla progresivamente con la edad, pero aún es poco lo que se sabe sobre los factores y procesos que intervienen en ese desarrollo.

En el presente trabajo se estudian algunos aspectos de este desarrollo: las diferencias en la comprensión entre alumnos de 2.º y de 4.º de Primaria, la comprensión de distintos tipos de metáfora, la relación entre enunciados que utilizando los mismos términos los presentan en forma de metáfora nominal, de símil o como cita de lo dicho por otra persona, y la relación entre la comprensión de metáforas, el rendimiento escolar y la comprensión lectora.

Los resultados encontrados confirman el efecto de la edad sobre la comprensión de metáforas. No se encuentran diferencias en la comprensión de distintos tipos de metáforas ni en las diferentes formas sintácticas para expresar las relaciones entre los términos metafóricos.

En cuanto al rendimiento escolar, se encuentra que, en 2.º de Primaria, hay un grupo de alumnos que da, preferentemente, respuestas de tipo atributivo a los enunciados y es ese grupo el que obtiene mejores resultados en una prueba de comprensión lectora. También aparecen diferencias en las calificaciones en el área de matemáticas en función del tipo de respuestas que dan los alumnos a los enunciados.

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El efecto San Mateo

En lectura, el efecto San Mateo (Matthew effect) es la creciente diferencia en el rendimiento entre los lectores competentes y los lectores con dificultades. Está claro que los lectores con dificultades obtienen peores resultados en pruebas de lectura que los lectores hábiles, pues, según lo que propone el efecto San Mateo, esa diferencia se hará más notable con el tiempo, porque los lectores hábiles practican más la lectura y por tanto aprenden y mejoran más que los lectores con dificultades.

San Mateo en el retablo de Santa María la Real de Sangüesa. Foto de GFreihalter

San Mateo en el retablo de Santa María la Real de Sangüesa. Foto de GFreihalter

Este nombre tan peculiar sale de la intrigante parábola de los talentos, del evangelio de San Mateo, cómo no. Allí se dice

Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

El pasado junio se publicó una revisión de Maximilian Pfost, John Hattie, Tobias Dörfler y Cordula Artelt, titulada Individual Differences in Reading Development: A Review of 25 Years of Empirical Research on Matthew Effects in Reading. Esta revisión cuestiona la universalidad del efecto San Mateo.

Distintos modelos de desarrollo

En la revisión se analizan los datos de seguimiento de 78 muestras de alumnos de educación primaria, analizando las diferencias en la evolución de la competencia lectora de los alumnos según su rendimiento inicial en pruebas de lectura. Algunos de los estudios analizados muestran una evolución consistente con el efecto San Mateo (la diferencia entre los más hábiles y los menos hábiles se incrementa con el tiempo), pero también son frecuentes otros recorridos, por ejemplo el desarrollo compensatorio en el que la diferencia entre los alumnos más hábiles y menos hábiles se reduce con el tiempo, o el desarrollo estable, en el que las diferencias se mantienen similares a lo largo del tiempo. Los datos recogidos no permiten afirmar que ninguna de estas tres formas de evolución predomine sobre las otras. Sí que son poco frecuentes los estudios que reflejan un desarrollo compensatorio retardado, en el que al principio se produce el efecto San Mateo y después la diferencia entre los lectores más y menos hábiles se reduce progresivamente.

Analizando los factores que determinan la evolución de las diferencias

Los resultados anteriores son muy interesantes porque de ellos surge la siguiente pregunta:

¿Hay algún factor que determine o favorezca el que aparezca uno de estos perfiles evolutivos en lugar de los otros?

Es una pregunta muy importante porque el efecto San Mateo es algo nefasto puesto que implica que los alumnos con problemas en lectura cada vez rinden peor que los alumnos sin dificultades. El desarrollo estable no es satisfactorio ya que significa que los que rinden mal en lectura siempre tendrán dificultades, y el desarrollo compensatorio es lo más deseable porque indica que ha sucedido algo que produce mejoras, sea una intervención o un desarrollo más tardío de las habilidades implicadas en la lectura.

Los resultados que se ofrecen son aproximativos. Debido a la distribución de los datos, los autores no pudieron emplear técnicas estadísticas para comprobar si las diferencias eran significativas, así que se limitan a señalar las áreas en las que parece haber diferencias diciéndonos que:

  • El desarrollo compensatorio es poco frecuente cuando la lectura se valora atendiendo a la precisión y la velocidad.
  • No se aprecian diferencias debidas al idioma en el que se aprende a leer (inglés comparado con otros: holandés, alemán, griego, finlandés y sueco).
  • El desarrollo compensatorio retardado aparece en estudios donde se comienzan a tomar datos desde una edad muy temprana,
  • El desarrollo compensatorio tiende a aparecer estudios con diseños simples, y en estudios donde se han utilizado pruebas de evaluación de la lectura en las que el nivel no es óptimo para los alumnos (bastantes alumnos obtienen el resultado máximo o el mínimo de la prueba).
  • Sin embargo, en los estudios que emplean pruebas de lectura con un nivel óptimo se aprecian resultados acordes con el efecto San Mateo y también resultados acordes con el desarrollo compensatorio.
  • El desarrollo compensatorio tiende a aparecer en estudios que utilizan pruebas de evaluación de la lectura con menor fiabilidad. Cuando se emplean pruebas con mayor fiabilidad los resultados suelen estar de acuerdo con el efecto San Mateo o con el desarrollo estable.
  • Los estudios que aportan datos que permiten establecer correlaciones entre los resultados de lectura obtenidos en distintos momentos favorecen un modelo compensatorio, aunque se trata de resultados muy heterogéneos, y parecen estar influidos por la fiabilidad de las pruebas de evaluación de la lectura.

Conclusión

El efecto San Mateo no es un fenómeno universal, es decir, hay grupos en los que se observa su existencia, pero en otros la lectura se desarrolla de otras maneras: las diferencias en el nivel de lectura se mantienen a lo largo del tiempo (desarrollo estable), o se reducen (desarrollo compensatorio).

Se puede intuir que, a veces, estas diferencias tienen que ver más con el diseño de la investigación, especialmente con la forma elegida para evaluar la lectura. A pesar de eso, es destacable que los estudios con medidas de la lectura más fiables y más amplias o generales tienden a apreciar que las diferencias entre los lectores más y menos competentes se incrementan con el tiempo (efecto San Mateo) o que se produce un desarrollo estable.

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Desarrollo de la lectura: aprendizajes restringidos y no restringidos

¿Qué son los aprendizajes restringidos y los no restringidos? Cuando hablamos de lectura, existen algunos aprendizajes relacionados con pequeños conjuntos de conocimientos, que se adquieren con relativa brevedad, por ejemplo el nombre de las letras. En cambio hay otros aprendizajes muy extensos, que abarcan un conjunto muy amplio de contenidos y tardan en realizarse, o no tienen conclusión, por ejemplo el vocabulario.

Letra M. Louis-Gustave-Fortuné Ratisbonne (1827-1900)

La idea es de Scott G. Paris, profesor de la Universidad de Michigan, que la expone en su artículo Reinterpreting the development of reading skills. Paris considera que de las habilidades principales para el aprendizaje de la lectura se pueden dividir en tres grupos, según su nivel de restricción:

  1. Muy restringidas: conocimiento, nombre y sonido de las letras, conocimientos básicos sobre la lectura (direccionalidad, necesidad de letras, forma de pasar las páginas).
  2. Moderadamente restringidas: habilidades fonológicas, descodificación (precisión y fluidez).
  3. Poco restringidas: vocabulario y comprensión.

En realidad, se trata de algo más complejo ya que las restricciones pueden ser conceptuales (cantidad de conceptos a aprender, importancia, similitud entre ellos), evolutivas (orden de adquisición, tiempo necesario para el dominio, universalidad, independencia de otros aprendizajes) y metodológicas. Pero tiene muchas implicaciones interesantes, (algunas las he obtenido del comentario que hace Katherine Stahl a este modelo) por ejemplo:

  • Mucha de la investigación acerca de predictores del desarrollo de la lectura y la comprensión puede ser engañosa, puesto que emplea como variable independiente habilidades muy restringidas como el conocimiento de las letras, de modo que la capacidad predictiva sólo es útil en algunos momentos concretos, en este caso durante la fase de aprendizaje, pero no antes ni después.
  • Un peligro derivado de esto es tratar de adelantar o acelerar el aprendizaje de habilidades que han aparecido en la investigación como predictores de la competencia lectora (conocimiento de las letras, habilidades fonológicas), sin tener en cuenta que puede tratarse de intervenciones que únicamente tienen un efecto a corto plazo.
  • Los aprendizajes muy restringidos son más fáciles de conceptualizar, evaluar y seguir, de manera que existe el riesgo de que la escuela se centre en ellos, dejando de lado los menos restringidos.

Comentario

Me alegro de que alguien haya desarrollado estas ideas de un modo formal y documentado (aunque se trata de un artículo denso y difícil de leer). Coincide con algunas ideas que llevo algún tiempo proponiendo, como que aunque las habilidades que llevan a una lectura correcta influyen en la comprensión lectora, ésta influencia es limitada y se minimiza a partir de cierto nivel de habilidad. Es decir, que se puede tener una comprensión normal o buena sin necesidad de ser un súper-lector, con tal de no tener serias dificultades de lectura.

Sería necesario estudiar cuidadosamente el efecto de intervenciones y programas que introducen tempranamente el aprendizaje de las letras y las habilidades fonológicas. No hablo de fenómenos estratosféricos: mi hermana aprendió las letras y sus combinaciones en el primer curso de educación primaria, mi hija mayor en el tercer curso de educación infantil, y mi hija pequeña ha comenzado a aprender las letras en el segundo curso de infantil. Me pregunto si al terminar la primaria hay alguna diferencia entre la lectura de los niños que comenzaron el aprendizaje de la lectura en cada uno de estos cursos. Curiosamente, existen pocos datos sobre el tema (que ya se trató en una entrada sobre el adelanto de la edad de inicio de la lectura).

 

 

 

 

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Modelo de lectura directo y de la mediación inferencial

Este modelo de comprensión fue propuesto en 2007 por Jennifer G. Cromley y Roger Azevedo y propone que la comprensión lectora es el resultado de las relaciones entre los conocimientos del lector sobre el tema del texto, sus estrategias de comprensión, la habilidad para construir inferencias, la habilidad para leer correctamente las palabras y el vocabulario. Como se puede ver en la imagen que ilustra el modelo, todas estas variables influyen (flechas negras) en la comprensión lectora, y algunas influyen en otras variables, por ejemplo, el nivel de conocimientos afecta al uso que el lector hace de las estrategias de comprensión, y no al revés. Otras veces se encuentra una simple correlación (líneas rosas), es decir, el nivel en esas dos variables tiende a ser similar, pero no se puede afirmar que una sea causa de la otra.

El modelo se llama “directo”, porque todas las variables que lo forman afectan directamente a la comprensión lectora, y se llama “de la mediación inferencial” porque buena parte de las variables (conocimientos, estrategias y vocabulario) afectan a la comprensión lectora de forma indirecta, a través de la construcción de inferencias. Cromley y Azevedo lo abreviaron con el acrónimo DIME (Direct and Inferential MEdiation), abreviando el nombre como modelo DIME.

Construcción y validación del modelo

La forma en que se realizó este modelo me parece uno de los trabajos más elegantes que se hayan hecho sobre comprensión lectora. El modelo DIME y su validación inicial son el contenido principal de la tesis doctoral de Cromley, dirigida por Azevedo y defendida en 2005. Para construir el modelo revisaron la investigación acerca de la comprensión lectora seleccionando estudios experimentales que confirmasen cada una de las relaciones que podrían existir entre las variables del modelo.

DIMETodas las flechas negras del modelo están en él porque se encontró alguna investigación (a veces varias) que indicaba una relación causa – efecto en la dirección de la flecha. Las líneas representan investigaciones que encuentran una correlación. El hecho de que dos variables no estén unidas por una línea o por una flecha indica que no se encontró ningún estudio que indicase tal relación. Además, se encontraron evidencias contradictorias para dos de las posibles relaciones: conocimientos – estrategias y lectura de palabras – vocabulario.

Posteriormente, los autores tomaron datos sobre todas las variables del modelo en 177 alumnos de 3º de ESO, y comprobaron cómo se ajustaban al modelo DIME y a otras variantes del modelo que incluían cambios en las relaciones sobre las que se habían encontrado evidencias contradictorias. El modelo que aparece en la imagen de la entrada era el que mejor se ajustaba a los datos recogidos, explicando un 66% de la varianza de los resultados de comprensión lectora.

En 2010 Cromley, Snyder-Hogan y Luciw-Dubas publicaron una actualización del modelo (reading comprehension of scientific text) en el que se revisaban nuevas investigaciones sobre las relaciones entre sus variables y se tomaron datos de 737 alumnos que comenzaban a estudiar biología en la universidad. Según estos datos el modelo original (el de la imagen) ajustaba peor que un modelo alternativo en el que ha había una relación mutua entre lectura de palabras y vocabulario (en lugar de una relación causa-efecto), y se introducía una relación causa-efecto entre el vocabulario y las estrategias de lectura.

Utilidad del modelo

Según los resultados obtenidos por Cromley y Azevedo, las variables que más influían en la comprensión lectora eran el vocabulario y los conocimientos sobre el tema del texto, seguidos por la construcción de inferencias, la lectura de palabras y las estrategias de comprensión.

Una de las cuestiones que hacen que este modelo merezca ser conocido (con perdón de los que solo buscan fichas y actividades de comprensión y estas cosas les parecen “demasiado teóricas”) es que se puede intervenir sobre todas las variables que lo componen: existen programas, métodos y actividades para mejorar la lectura de palabras, el vocabulario, el nivel de conocimientos, las estrategias de comprensión y la construcción de inferencias. Esto ofrece una base para fundamentar un plan de mejora de la comprensión bastante más sólida que el insatisfactorio “vamos a hacer esta colección de ejercicios” o el vago “vamos a trabajar por proyectos”.

Limitaciones del modelo

A la hora de adoptar el modelo DIME como referencia para la evaluación o la intervención en comprensión lectora hay que tener en cuenta alguna de sus limitaciones principales. La primera es que no se trata de un modelo evolutivo. No se intenta explicar cómo se desarrolla la comprensión lectora a lo largo del tiempo sino cómo se explica la comprensión lectora en un momento concreto. Un modelo evolutivo sería mucho más complejo. Por ejemplo, tendría que incluir una influencia de la comprensión lectora sobre los conocimientos del lector (a partir de cierta edad adquiere muchos de sus conocimientos leyendo).

En el párrafo anterior he comentado que el modelo DIME trata de explicar cómo es la comprensión lectora en un momento concreto. Otra limitación es que no se trata de cualquier momento, sino que el modelo se ha construido y validado utilizando los datos de alumnos a partir del 4º curso de educación primaria, es decir, no sabemos cómo se comporta este modelo explicando la comprensión lectora de alumnos que están aprendiendo a leer, en los que la variable “lectura de palabras” es mucho más influyente.

Otra posible limitanción, que no me atrevo a asegurar, es que el papel del vocabulario puede ser diferente en los lectores de lengua inglesa y en los lectores de lengua española. La prueba de vocabulario que emplearon Crompley y Azevedo era una prueba en la que los alumnos leían la palabra objetivo en un texto que no daba pistas acerca de su sentido, y tenían que elegir entre varias opciones el significado más adecuado. En español, si el alumno lee correctamente una palabra que conoce, la reconocerá sin dificultad, pero en inglés es posible leer una palabra (sin cometer graves errores) pero de una forma diferente a como se conoce en el lenguaje oral y, por tanto, no reconocerla.

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Comprensión lectora: el modelo de la cuerda

Los modelos de comprensión lectora basados en la concepción simple de la lectura son, lamentablemente, poco conocidos en los países hispano-americanos. Es una lástima ya que bastantes años de investigación han mostrado que, aunque no expliquen completamente la comprensión lectora, son modelos válidos. Además son sencillos de entender y resultan útiles para la detección de problemas y la intervención.

Lo más lamentable no es que estos modelos estén poco extendidos, sino que habitualmente se trabaja sin ningún modelo, es decir: queremos que los alumnos mejoren la comprensión lectora sin saber qué es la comprensión lectora, qué factores influyen en ella y cuáles de esos factores se pueden mejorar. Vamos, que, en el peor de los casos, toda nuestra teoría didáctica sobre la comprensión lectora se reduce a “que saquen buenos resultados en PISA, en PIRLS y en las evaluaciones diagnósticas”.

El modelo

Hollis Scarborough es una psicóloga de Estados Unidos que trabaja en los laboratorios Haskins y está especializada en la investigación sobre la lectura. En 2001 publicó en un libro sobre enseñanza de la lectura un capítulo titulado Connecting early language and literacy to later reading (dis)abilities: Evidence, theory and practice, en el que se incluía un interesante dibujo. El que aparece aquí no es el original, ya que he traducido y, en ocasiones, he cambiado el texto original.

Cuerda esp

El modelo mirando de derecha a izquierda, el modelo muestra una cuerda que representa la lectura competente. Para que se produzca, es necesario que se unan dos grandes áreas:

  1. La comprensión del lenguaje, que se tienen que hacer cada vez más estratégica, por ejemplo mediante el aprendizaje y práctica de estrategias de lectura, la adquisición de conocimientos sobre las características de los textos, las figuras literarias, o el incremento de vocabulario.
  2. La descodificación (lectura correcta) que se tiene que hacer cada vez más automática, mediante la práctica de la lectura, basada en el conocimiento de las letras, reconocimiento de palabras, o la mejora de la entonación.

Cada una de estas áreas está compuesta por varios componentes que se entrelazan, de los que aparecen algunos especialmente importante a la izquierda del dibujo, pero que podrían ser más, y son los factores que influyen en la comprensión lectora.

Valoración del modelo

Lo que más me gusta de este modelo es que señala varios caminos para mejorar la comprensión lectora. En los colegios es tradicional que, ante un problema de lectura o comprensión, se dé el clásico consejo de “que lea más”, que tendría consonancia con el modelo: practiquemos la lectura para que la descodificación se haga más automática. Pero hay mucho más que se puede hacer: adquirir conocimientos sobre temas diversos, mejorar el vocabulario, trabajar el significado de estructuras sintácticas complejas, trabajar el significado de expresiones figuradas, adquirir conocimientos de literatura, desarrollar la habilidad fonológica, practicar el reconocimiento rápido de palabras, por lo menos de las más frecuentes, automatizar la lectura de las combinaciones de letras que aparecen en el idioma, aprender y practicar estrategias de comprensión.

Decía al principio que este tipo de modelos no explica completamente la comprensión lectora. No se conoce con seguridad qué es lo que habría que añadir (si se supiese, sería tan sencillo como poner un tercer cabo en la cuerda con lo que falta, y ya está). Uno de los candidatos que podrían completar el modelo es la memoria de trabajo, que no podría formar un tercer cabo de la cuerda ya que influye tanto en la comprensión del lenguaje como en la descodificación. También se está pensando en la velocidad de denominación (la velocidad con la que una persona nombra elementos familiares como colores, o dibujos de objetos frecuentes), y en la competencia retórica (capacidad para interpretar expresiones del texto que relacionan ideas), que tal vez podría incluirse en la comprensión del lenguaje.

Sin tener datos que apoyen mi postura, pienso que los elementos de motivación: objetivos del lector, interés, disposición para esforzarse en la obtención del significado, etc., podrían ser un buen candidato a formar el tercer cabo de la lectura.

 

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Relación entre descodificación y comprensión lectora

José Ricardo García, de la Universidad de Salamanca y Kate Cain, de la de Lancaster han publicado un interesantísimo meta-análisis sobre la relación entre descodificación (lectura “mecánica”) y comprensión lectora: Decoding and Reading Comprehension: A Meta-Analysis to Identify Which Reader and Assessment Characteristics Influence the Strength of the Relationship in English.  En esta revisión analizaron los datos de 110 estudios en los que participaron 42.916 hablantes de inglés.

La correlación media entre descodificación y comprensión lectora fue de 0.74, es decir los resultados de lectura y los de comprensión lectora tienen un 55% de la varianza en común. Indudablemente, al menos en el idioma inglés, se puede saber bastante (no todo) acerca de cómo es la comprensión lectora de los alumnos conociendo su habilidad de descodificación.

Kate Cain

Kate Cain

El artículo tiene una tabla de resultados que ocupa ¡7 páginas!, así que destaco algunos:

  • En los estudios realizados con menores de 10 años la relación entre descodificación y comprensión lectora es mayor que en los estudios realizados con mayores de 10 años.
  • En los estudios realizados exclusivamente con lectores con dificultades de lectura la relación entre descodificación y comprensión lectora no es significativamente diferente que en estudios realizados con lectores normales, o en los que no se selecciona a los participantes por el nivel de lectura.
  • La forma de evaluar la lectura que más se relaciona con la comprensión lectora es mediante la lectura de listas de palabras. Tareas como la velocidad de lectura de un texto o la decisión léxica (decidir si lo que ves es una palabra real o no) tienen las relaciones más bajas con la comprensión lectora.
  • La descodificación se relaciona con la comprensión lectora de distintos tipos de materiales (textos, párrafos, oraciones), y evaluada de distintas formas (elección múltiple, preguntas abiertas…, preguntas literales o inferenciales).

Estos resultados encajan bastante bien en la concepción simple de la lectura (o modelo simple de la lectura), ya que aunque haya infinidad de variables que puedan influir en la comprensión lectora, una prueba tan sencilla como el resultado en un test de lectura de palabras podría resumir el efecto de muchas de ellas. Según este modelo la otra prueba que permitiría estimar la comprensión lectora sería un test de comprensión oral, aunque en esta revisión se encontraron muy pocos estudios que dieran información sobre esas dos variables (para eso es mejor consultar la revisión The simple view of reading in elementary school: A systematic review).

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