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Modelos de comprensión lectora según la Oxford Research Encyclopedia

30 Sep

Por casualidad he descubierto que existe una colección de enciclopedias de investigación de Oxford, que una de las enciclopedias está dedicada a la educación y que en ella aparece una entrada sobre comprensión lectora (se puede acceder al texto completo aquí).

Una característica de esta enciclopedia es que las entradas están firmadas por autores importantes en el campo y esta de comprensión lectora está escrita por Reese Butterfuss, Jasmine Kim y Panayiota Kendeou. No conocía los dos primeros nombres, que parecen ser de colaboradores de Kendeou que sí que es una figura de primera línea en investigación sobre comprensión lectora.

La entrada trata de definir la comprensión lectora, presenta los principales modelos y teorías, dedica una sección a la comprensión de textos múltiples y otra a la valoración de fuentes (considerar si el texto proviene de una fuente fiable). Finalmente trata las diferencias individuales en comprensión.

Aunque es un conjunto de gran interés, me voy a centrar en la parte de los modelos y teorías, porque es un campo que me gusta seguir. Sin ir más lejos, hace unos meses publiqué una recopilación de todo lo que había escrito en este blog sobre modelos de comprensión y se puede ver que es bastante extensa.

Una advertencia

Esta parte del estudio de la comprensión puede ser difícil de entender incluso resultar bastante críptica. Los modelos de procesamiento que vamos a ver en la siguiente sección son modelos muy formalizados. Varios de ellos se propusieron para que funcionasen como programas informáticos que simulasen la comprensión lectora.

En estos modelos es muy importante la idea de activación. Se trataría de algo parecido a la importancia que se da a un concepto. Por ejemplo si leemos «mi trabajo está relacionado con los árboles» seguramente se activan ideas como ‘persona adulta’, ‘bosque’, ‘hojas’, ‘leñador’, ‘fruta’, ‘pino’, ‘sueldo’. Si continuamos la lectura y vemos que el texto dice «mi trabajo está relacionado con los árboles genealógicos» bajará la activación de ‘bosque’ y otras ideas relacionadas con las plantas, pero se activarán conceptos como ‘archivo’, ‘familia’, ‘historia’. En los programas informáticos que simulan la comprensión basta con asociar a cada concepto un número o índice que establezca su nivel de activación. Cuanto mayor sea más probabilidades hay de que acabe formando parte de la representación del texto.

Los modelos de procesamiento

Los modelos de procesamiento tratan de identificar las operaciones lingüísticas o de pensamiento que se necesitan para comprender el texto. La entrada señala como principales modelos de ese tipo:

Modelo de construcción-integración, de Kintsch (1988)

La comprensión se realiza en dos procesos principales. En el de construcción se activa la información del texto y de los conocimientos del lector, formando una red de conceptos interconectados. En el proceso de integración la activación se estabiliza y los conceptos que tienen más conexiones con otros se mantienen, mientras que los que están menos conectados son desactivados.

Estos procesos actúan en diferentes capas:

  • Superficial: el texto literal.
  • Texto base: proposiciones del texto interconectadas.
  • Modelo de situación: representación que incluye las inferencias generadas durante la comprensión.
Representación de las tres capas del modelo de construcción-integración. Imagen de Wikimedia Commons.

El modelo de construcción de estructuras, de Gernsbacher (1991)

Como sugiere su nombre, este modelo hace una analogía entre la comprensión lectora y la construcción de un edificio o estructura. Eso se desarrollaría con tres procesos clave:

  • Laying a foundation (poner los cimientos): la información inicial del texto se utiliza para crear la base de la representación mental que se va a construir.
  • Mapping (desarrollo de la estructura): crea estructuras de información añadiendo la información que se obtiene del texto a la base que se ha creado en el paso anterior.
  • Shifting (cambio): cuando no resulta posible añadir una información a la estructura que se está construyendo se inicia una nueva, o se modifica la que se está realizando.

Si una información está relacionada con la estructura que se está formando se aumenta su activación, pero si no lo está, se inicia una nueva estructura o se suprime esa información. El mecanismo de supresión que se encargaría de eso es un elemento importante de este modelo y se recurre a él para explicar las diferencias en comprensión entre distintas personas.

El modelo construccionista, de Graesser, Singer y Trabasso (1994)

Los tres principios fundamentales del modelo construccionista son:

  1. Los lectores construimos las representaciones de los textos según nuestros objetivos.
  2. Tratamos de mantener la coherencia del texto a nivel local (dentro de una oración o entre esta y la siguiente) y a nivel global o general.
  3. Nuestra representación del texto trata de explicar lo que leemos.

Este modelo propone numerosos tipos de inferencias que se realizarían en la lectura para conseguir cumplir esos principios.

Modelo de indexación de eventos, de Zwann, Langston y Graesser (1995)

Este modelo trata de explicar cómo se forma el modelo de situación durante la comprensión de textos narrativos. Su principal propuesta es que durante la lectura supervisamos y tratamos de mantener la coherencia en cinco componentes del modelo de situación:

  1. Los agentes o personajes de la narración.
  2. El tiempo (cuándo ocurren los sucesos).
  3. El espacio (dónde ocurren los sucesos).
  4. La causalidad (qué hace que ocurran los sucesos).
  5. La motivación (qué lleva a los personajes a realizar acciones).

El modelo de indexación de eventos propone que se forman dos representaciones del contenido del texto. La primera es el modelo completo o representación formada cuando se ha terminado de leer un episodio del texto. La segunda es el modelo integrado en el que se combinan los distintos modelos completos a partir de la continuidad de agentes, tiempo, espacio, causalidad y motivación.

El modelo de la resonancia, de Myers y O’Brien (1998)

Se trata de un modelo que trata de explicar la activación de la información durante la comprensión. Su idea fundamental es que la información que tenemos activa en la memoria de trabajo es una señal para la memoria de largo plazo, que activa informaciones que tienen resonancia con ella. La resonancia está determinada por la cantidad de características que comparten los conceptos.

Modelo del paisaje, de Van den Broek, Young, Tzeng y Linderholm (1999)

Este modelo se basa en el modelo de construcción-integración, del que toma la idea de activación de la información. Su característica más distintiva es que trata de representar los cambios en la activación de los conceptos a medida que se despliega la comprensión, formando una especie de mapa o paisaje.

Paisaje formado en la lectura de un texto. Imagen enlazada de la Universidad de Leiden.

El modelo del paisaje aporta dos ideas características. La primera es la activación en cohorte: cuando varios conceptos se activan al mismo tiempo, se asocian o interconectan entre ellos. La segunda es la búsqueda basada en al coherencia que propone que la activación de los elementos del texto está basada en los estándares de coherencia del lector, que son los objetivos de lectura que tiene y los criterios que emplea para valorar si está comprendiendo.

Los modelos de componentes

Estos modelos trata de especificar cuáles son las habilidades lingüísticas o cognitivas que subyacen a la comprensión lectora, entre ellas: conocimientos previos, descodificación, comprensión del lenguaje, vocabulario, fluidez lectora o función ejecutiva.

Concepción simple de la lectura (Hoover y Gough, 1990)

Este modelo, del que he hablado varias veces en el blog, propone que la comprensión se puede explicar a partir de la descodificación y la comprensión oral. Una característica muy peculiar de la versión original de este modelo es que la comprensión sería el producto de esas dos habilidades, no su suma, de modo que la ausencia de una de ellas produciría una comprensión nula, al multiplicar a la otra por cero.

Primera representación de la concepción simple de la lectura. La comprensión lectora (R) es el producto de la descodificación (D) por la comprensión oral (LC). De Wikimedia Commons.

Modelo directo y de la mediación inferencial (Cromley, 2005)

Este modelo propone que hay cinco componentes que tienen influencia directa en la comprensión lectora: conocimientos previos, habilidad inferencial, estrategias, descodificación y vocabulario. Además de ese efecto directo, los conocimientos, las estrategias, la descodificación y el vocabulario tienen una influencia indirecta sobre la comprensión a través de la habilidad inferencial.

Marco de sistemas de lectura (Perfetti y Stafura, 2014)

Los autores de esta revisión lo califican como modelo híbrido. Es un modelo que enfatiza la importancia del conocimiento de palabras y explica cómo se integran en la comprensión de un texto. Este marco propone que existen tres fuentes de conocimiento durante la lectura: conocimiento lingüístico, ortográfico y general. Los procesos de lectura (descodificación, identificación de palabras, recuperación léxica, análisis sintáctico, construcción de inferencias y supervisión de la comprensión) se basan en esas tres fuentes de conocimiento, algunos procesos en una única fuente, y otros en varias de ellas.

Los procesos de lectura operan en un sistema limitado de recursos que conecta la percepción con la memoria de largo plazo. Esta parte, centrada en el procesamiento es la que hace que este modelo tenga un carácter híbrido.

Mejorar la comprensión oral: efectos sobre la comprensión lectora. ¿Ninguno?

18 Ago

Desde hace años propongo entender y trabajar la lectura partiendo de un modelo en el que la comprensión lectora depende de dos grandes factores: la descodificación y el desarrollo del lenguaje. La habilidad de descodificación la podemos mediar mediante la precisión o la fluidez con la que se lee y el desarrollo del lenguaje podría estimarse a partir de la comprensión oral de oraciones o textos o el vocabulario. Este modelo se creó en los años 80 del siglo XX y se suele conocer como concepción simple de la lectura o modelo simple de lectura.

Seguramente es un modelo imperfecto que omite cuestiones como la motivación y en el que no tengo claro si las estrategias/herramientas de comprensión podrían encajar en el desarrollo del lenguaje o son otra cosa. Sin embargo, los datos que se han recogido sobre su validez nos indican que:

  • En buena medida, la descodificación y el desarrollo del lenguaje se relacionan y permiten estimar la comprensión lectora.
  • Añadir otras variables no suele aportar un poder explicativo mucho mayor si se tienen en cuenta las dos anteriores.
  • Las intervenciones de mejora de la descodificación mejoran la comprensión lectora, especialmente en los lectores con menor edad o con dificultades de aprendizaje.

Faltaría aquí un cuarto punto que trataría sobre cómo las intervenciones de mejora del lenguaje también mejoran la comprensión lectora, pero esa parte no está tan clara. Un meta-análisis publicado por Rebecca Silverman, Erika Johnson, Kristin Keane y Saurabh Khanna nos genera algunas dudas. Este trabajo se titula Más allá de la descodificación y trata sobre efectos de las intervenciones para mejorar la comprensión del lenguaje.

En este meta-análisis se revisan 43 investigaciones sobre los efectos de intervenciones para mejorar la comprensión oral, el vocabulario, la morfología o la sintaxis, en alumnado de 3º de Educación Infantil a 5º de Educación Primaria.

Foto de J. Verkuilen en Wikimedia Commons

¿Cuáles son las dudas que genera este trabajo? Centrándonos en la comprensión lectora, se analizan 20 resultados que, en conjunto, producen un efecto muy pequeño (g = 0,19) aunque significativo. Sin embargo, cuando se analiza cómo se midió la comprensión lectora, encontramos que en hay tres resultados de pruebas de evaluación diseñadas por los investigadores en los que el efecto fue moderado (g = 0,68). Por otra parte, en 17 resultados de evaluaciones con test estandarizados el resultado fue prácticamente nulo (g = 0,08) y no significativo.

Este patrón se repite en las medidas de vocabulario y comprensión oral. En otras variables hay disponibles pocas medidas y solo de un tipo. En morfología, se encuentra un efecto muy grande con medidas diseñadas por los investigadores, mientras que en sintaxis y descodificación, evaluadas con test estandarizados, las intervenciones no muestran un efecto significativo.

El lenguaje académico es la única variable medida con test estandarizadas en la que se muestra un efecto significativo, aunque prácticamente nulo (g = 0,08, a partir de 3 resultados).

¿Quiere decir esto que las intervenciones para mejorar comprensión oral, vocabulario, morfología o sintaxis no mejoran la comprensión lectora? Si nos atenemos a las medidas más rigurosas, los test estandarizados, observamos que esa mejora no se produce, pero lo más sorprendente de todo esto es que tampoco se observan mejoras en comprensión oral, vocabulario, morfología o sintaxis. Es decir, no parece adecuado llamarlas «intervenciones de mejora de…» cuando no están mejorando aquello sobre lo que están trabajando.

Predictores de la comprensión lectora en la educación infantil

23 Jun

La mayor parte de lo que se menciona en esta entrada ya ha sido dicho de una u otra forma en el blog. Por ejemplo, la entrada recopilatoria sobre enseñanza inicial de la lectura comienza con enlaces a otras entradas en las que he escrito sobre predictores de la lectura y la comprensión.

Pero vuelvo sobre el tema con un trabajo realizado en Noruega y titulado (en inglés) Caminos desde el prescolar hacia la comprensión lectora: una revisión sistemática meta-analitica. Este artículo sintetiza los resultados de 64 investigaciones longitudinales sobre el desarrollo de la comprensión lectora, relacionando medidas tomadas antes de la enseñanza formal de la lectura con medidas de lectura realizadas en la etapa escolar.

No es un camino: son dos

El título de la revisión habla de caminos y ese plural es intencional ya que se trata de dos vías:

  1. La de las habilidades de decodificación, que comienza con la conciencia fonológica y el conocimiento de las letras e influye en la comprensión lectora a través del reconocimiento de palabras.
  2. La de las habilidades de comprensión del lenguaje, que comienza con el vocabulario y la gramática e influye directamente en la comprensión lectora.

Las variables medidas antes de la enseñanza de la lectura que se relacionan con la comprensión lectora posterior fueron: vocabulario (0,42), conocimiento de las letras (0,42), gramática (0,41), conciencia fonológica (0,40), conciencia de rima (0,39), estatus socioeconómico (0,36), recuerdo de oraciones (0,36), inteligencia no verbal (0,35), velocidad de denominación (-0,34) y repetición de pseudopalabras (0,17). Entre paréntesis se encuentra la correlación media.

Por otra parte, las relaciones entre variables de prelectura y reconocimiento de palabras fueron: conocimiento de las letras (0,38), conciencia fonológica (0,37), velocidad de denominación (-0,37) y  conciencia de rima (0,32).

Solo cuatro de estos predictores (conocimiento de las letras, conciencia fonológica, vocabulario y gramática) contaban con investigación con las características necesarias para ser incluidos en un modelo de ecuaciones estructurales.

Curiosamente, el efecto de la lectura de palabras (antecedido por las habilidades de decodificación) sobre la comprensión lectora es mayor que el efecto de la comprensión del lenguaje, algo que no me esperaba, aunque ya había visto datos así anteriormente. En meta-análisis anteriores sobre la concepción simple de la lectura, cuando se miden al mismo tiempo las habilidades de decodificación y comprensión, lo habitual es que el efecto de la comprensión del lenguaje sobre la comprensión lectora sea mayor que el efecto de la decodificación. La excepción suele darse en alumnado de los primeros cursos, que se está iniciando en la lectura, especialmente si es alumnado de lengua inglesa.

En este caso, los autores compararon dos situaciones: estudios en los que los participantes habían recibido hasta dos años de enseñanza de la lectura cuando se valoraba su comprensión lectora y estudios en los que habían recibido más de dos años de enseñanza. En contra de lo que hubiera esperado, la influencia de la descodificación fue mayor en el segundo caso que en el primero.

Décimo aniversario 1. Modelos de comprensión

2 Dic

Esta es la primera de las entradas temáticas para celebrar el décimo aniversario del blog. Y trata sobre los modelos de comprensión. En ningún momento he pretendido hacer una exposición exhaustiva de los distintos modelos que existen, pero, por otra parte, es un tema que ha aparecido varias veces en el blog, ya que me resulta bastante cercano. Al fin y al cabo, realicé mi tesis doctoral sobre un modelo de comprensión lectora: la concepción simple de la lectura.

Modelos de procesamiento de la información

Los primeros intentos de explicar la comprensión lectora dieron lugar a los modelos de abajo arriba (bottom-up) y de arriba abajo (top-down). En los primeros, una serie de procesos transformaban la información contenida en el texto en una representación mental de su significado, mientras que en los segundos el texto activaba una serie de conocimientos como vocabulario o esquemas, que le daban sentido. Ninguna de las dos familias de modelos resultaba satisfactoria y no tardó en llegar una síntesis de ambas. Una nueva generación de modelos propuso que en la comprensión había una interacción entre la información del texto y los conocimientos del lector. Estos modelos solían ser muy formales. A veces se estudiaban en simulaciones informáticas y solían ser modelos de lector experto, sin ninguna intención de explicar cómo se desarrolla la comprensión.

Representación del modelo de Kintsch, por Geral Eduardo Matéus

Entre ellos tenemos el modelo de construcción-integración de Kintsch, el modelo de construcción de estructuras de Gernsbacher,

En mi tesis hice una revisión de algunos de estos modelos y no he vuelto a intentar tratarlos de forma exhaustiva. Las entradas en las que hablo de ellos son:

La concepción simple de la lectura

La simple view of reading, también llamada modelo simple de lectura, propone que la comprensión lectora se puede predecir teniendo en cuenta dos factores que en las primeras formulaciones del modelo eran: descodificación y comprensión oral. No solo eso, sino que la relación sería multiplicativa, dando lugar a una fórmula: CL = D x CO.

Se han propuesto variaciones de este modelo, como sustituir la comprensión oral por el vocabulario o por medidas del desarrollo del lenguaje, proponer una relación aditiva: CL = D + CO, o tratar de introducir otros componentes, como la flexibilidad cognitiva.

Este ha sido el modelo sobre el que más he escrito y, a pesar de haber sido muy productivo para la investigación y la práctica educativa, aún parece ser un gran desconocido entre el profesorado. Las entradas en las que hablo de este modelo son:

Modelo ALICIA del aprendizaje inicial de la lectura

Modelo DIME

El modelo DIME (directo y de la mediación inferencial) propone que la comprensión lectora es el resultado de las relaciones entre los conocimientos del lector sobre el tema del texto, sus estrategias de comprensión, la habilidad para construir inferencias, la habilidad para leer correctamente las palabras y el vocabulario.

Se han realizado algunos estudios para su validación y yo mismo estoy dirigiendo dos tesis doctorales sobre su funcionamiento en español.

El modelo y la investigación que lo sustenta se exponen en:

Marco de competencia lectora de PISA

Este modelo tienen un origen peculiar, ya que su intención no es explicar el funcionamiento de la comprensión lectora, sino servir de guía para su evaluación. Al igual que la concepción simple de la lectura, el marco de competencia lectora de PISA influye en la toma de decisiones sobre cómo organizar y realizar la enseñanza de la lectura.

Por otra parte, es un modelo muy ambicioso, que considera cuestiones como la búsqueda y selección de información, la lectura de textos múltiples, o la valoración de la fiabilidad del texto, que no aparecen en otros modelos.

En el blog he escrito más sobre los resultados de las evaluaciones que sobre su marco teórico, pero dediqué un libro a este modelo y a cómo trabajar la lectura a partir de él.

Modelo DRIVE

Este ha sido, por ahora, mi último post sobre un modelo de comprensión. El modelo DRIVE (desplegar la lectura en entornos variados) es un modelo complejo, con muchos componentes, pero con la intención de presentarlos de una manera fácil de comprender. Para ello utiliza una analogía en la que la lectura es como conducir un coche y emplea infografías en las que se pueden ver las equivalencias entre la lectura y la conducción.

Imagen enlazada de The Reading Teacher.

He tratado este modelo en:

Modelos didácticos

No se me ocurre bien como llamarlos y espero que así se entienda. Se trata de modelos que tienen la intención de organizar el trabajo de enseñanza de la lectura, de modo que ponen de relieve los aspectos que hay que tener en cuenta en ese trabajo. Algunos no han sido contrastados empíricamente, aunque sí que seleccionan componentes que han mostrado estar relacionados con la comprensión lectora y ser mejorables mediante la intervención.

Creo que no todos los modelos que he propuesto están recogidos en el blog: el superlector, las cuatro patas, el modelo del gato, la telaraña…

Para comprender un texto hay que tener conocimientos sobre el tema del texto

28 Oct

¿Alguna vez te ha sucedido que te ha resultado difícil leer algo porque te faltaban conocimientos sobre ese tema? A mí sí y supongo que a casi todos los que han tratado de leer textos no didácticos o divulgativos sobre un tema del que no saben mucho. ¿Por qué textos no didácticos o divulgativos? Bueno, en esos los autores suponen que los lectores pueden tener un conocimiento escaso del tema y utilizan recursos para hacer el texto más comprensible, como dar explicaciones o proponer analogías que no utilizarían en textos dirigidos a expertos.

La pregunta con la que comenzaba el párrafo anterior es, también, el comienzo del artículo ¿Cuánto conocimiento es demasiado poco? Cuando la falta de conocimiento se convierte en una barrera para la comprensión, de Tenaha O’Reilly, Zuowei Wang y John Sabatini.

Estos investigadores evaluaron los conocimientos de 3534 estudiantes, de 3º de ESO a Bachillerato con una prueba de vocabulario y conocimientos sobre ecosistemas y una prueba de comprensión con dos textos sobre ese tema. Los resultados fueron analizados con una técnica llamada «broken-line regression», que creo que se traduciría como regresión segmentada.

La relación entre conocimientos y comprensión fue débil para los alumnos con menores conocimientos. En cambio, a partir de cierto punto se aprecia que la relación entre conocimiento y comprensión es bastante clara. Creo que eso se ve mejor en el gráfico que acompaña al artículo:

De la versión del artículo publicada en ResearchGate

O’Reilly, Wang y Sabatini no han descubierto algo nuevo. La importancia de los conocimientos en la comprensión lectora es conocida hace tiempo. Aunque no sé si se trata del primer estudio experimental sobre el tema, cuando estudiaba Psicología del lenguaje, se citaba como un clásico el estudio de Donna Recht y Laureen Leslie sobre el recuerdo de un texto acerca de béisbol, publicado en 1988. En distintos resultados, como cantidad de información recordada, calidad del resumen o valoración de la importancia de ideas del texto, se encontró una pauta similar: los participantes con menor nivel de comprensión obtenían resultados inferiores a los de los participantes con nivel de comprensión más elevado, sin que estas diferencias fueran significativas. En cambio, sí que eran significativas y muy notables las diferencias según el nivel de conocimientos sobre el béisbol.

Enlazado de Slide Serve

Entre este estudio de de Recht y Leslie y el de O’Reilly, Wang y Sabatini que comenté antes hay 32 años de diferencia. En ese tiempo se ha estudiado la influencia del conocimiento en la comprensión lectora y este estudio ha llegado a ser tan detallado, que es difícil resumirlo. Algunas cuestiones importantes de ese periodo serían que se han detectado interacciones entre el tipo de lectura que se realiza (superficial o profunda) y los conocimientos. Estas interacciones influirían en el tipo de representación que los lectores hacen del texto. También se ha investigado la relación entre cohesión del texto y conocimientos encontrando, por ejemplo, que los lectores con mayores conocimientos y que hacen una lectura profunda, comprenden mejor los textos con poca cohesión ya que les obligan a realizar inferencias para solucionar las lagunas que presentan.

Una de las formas de articular el papel de los conocimientos en la comprensión lectora ha sido el modelo DIME (directo y de la mediación inferencial), en el que los conocimientos son la única variable que tiene relación directa con todos los elementos del modelo

Esto tiene bastantes implicaciones prácticas. Una de ellas sería el respaldo que da a las actividades activación o exposición de conocimientos previos antes de la lectura de un texto. La otra sería la importancia de desarrollar una cultura general durante la educación obligatoria, que permita el acceso a textos variados, incluyendo textos propios de distintas disciplinas y textos escritos en otras épocas o en otras culturas.

Relación entre lectura y memoria de trabajo

2 Sep

Peng Peng. Foto enlazada de la Universidad de Nebraska.

Peng Peng es un profesor ayudante en la Universidad de Nebraska, de origen chino, según se puede sospechar por su nombre, y especialista en memoria de trabajo. Esta memoria de trabajo es un concepto que tiene distintas definiciones, pero una muy común es que se trata de la capacidad de almacenar información durante un periodo breve mientras se realiza una actividad que requiere atención.

En los últimos años, Peng ha participado en varias publicaciones sobre las posiblidades de mejorar la memoria de trabajo y la relación de esta con el aprendizaje de las matemáticas y de la lectura.

El artículo que voy a comentar aquí es un meta-análisis sobre la relación entre memoria de trabajo y lectura. Esta publicación fue realizada por un equipo de 8 investigadores liderados por el doctor Peng. Entre los autores hay gente que me resulta familiar, como Marcia Barnes o H. Lee Swanson.

General o específica

Existe un debate acerca de si la memoria de trabajo se relaciona con la lectura de una forma general o específica. Un modelo de memoria de trabajo que ha tenido mucho éxito, el de Baddeley, considera que esta se compone de dos almacenes (tres en la versión actual) que se encargan de la información verbal o numérica y de la información viso-espacial. Los almacenes está controlados por un sistema ejecutivo central que dirige la atención a la información relevante y suprime la irrelevante.

Hay propuestas que consideran que en la lectura predomina la influencia del sistema ejecutivo central y que, por tanto, su relación con la memoria de trabajo es general, es decir, hay relación entre la lectura y la memoria de trabajo, sea cual sea el contenido con que se mida la memoria de trabajo. Otras hipótesis proponen que la relación entre lectura y memoria de trabajo es específica: la podemos encontrar si evaluamos la memoria de trabajo con contenido numérico-verbal (o solo con contenido verbal) pero no si la evaluamos con contenido viso-espacial.

Curiosamente, hay datos experimentales que apoyan la idea de que la relación es general y también ha datos que apoyan la idea de una relación específica, de modo que se ha propuesto que podría haber diferencias en función de la edad.

Cómo se relacionan la lectura y la memoria de trabajo

Existen varias hipótesis, modelos o teorías que tratan de explicar por qué existe relación entre lectura y memoria de trabajo. A partir de l modelo de Baddeley se propone que el almacén fonológico (el que mantiene la información verbal) es clave para el aprendizaje de las relaciones entre letras y sonidos, mientras que el sistema ejecutivo central tiene un papel en los procesos de comprensión, como hacer inferencias o integrar la información del texto.

Los modelos de capacidad destacan que la memoria de trabajo es un recurso limitado que interviene en el procesamiento y almacenamiento de la información. La lectura requiere de ambas cosas: procesamiento y almacenamiento. Debido a la limitación de la memoria de trabajo, la habilidad de procesamiento (facilidad con la que se lee) limitará o influirá en el almacenamiento (lo que se comprende o recuerda del texto).

Hay modelos que recurren a la memoria de largo plazo como como posible compensación de las limitaciones de la memoria de trabajo, de modo que los conocimientos facilitarían la lectura.

Se ha utilizado la teoría de la carga cognitiva intrínseca para explicar la relación entre memoria de trabajo y lectura. Según esta teoría, cada tarea tiene un nivel de dificultad. La comprensión lectura, que tiene varios pasos de procesamiento y almacenamiento requiere más recursos de memoria de trabajo que tareas como la descodificación o el acceso al vocabulario, que se pueden realizar recuperando información de la memoria de largo plazo (en el caso de lectores experimentados).

La teoría del proceso dual propone que las tareas son realizadas por dos tipos de sistemas: autónomos y controlados. Los procesos autónomos trabajan con información familiar, de forma rápida y si un esfuerzo aparente, consumiendo pocos recursos. Los procesos controlados operan con información nueva, de forma consciente y secuencial, lo que requiere de muchos recursos cognitivos, como la memoria de trabajo. Según esta teoría, el uso de la memoria de trabajo estaría determinado por la eficiencia con que se realiza la tarea, no por su dificultad.

La revisión

El equipo de Peng localizó 197 investigaciones sobre la relación entre lectura y memoria de trabajo. En ellos se establecían 2026 corelaciones entre pruebas de lectura y pruebas de memoria de trabajo. Los resultados fueron:

Correlación entre distintos tipos de memoria de trabajo y lectura

  • MT Verbal: 0,32.
  • MT Numérica: 0,26
  • MT Visoespacial: 0,21
  • Medidas compuestas: 0,26

Correlación entre memoria de trabajo y distintos tipos de lectura

  • Habilidades fonológicas: 0,34
  • Manipulación de fonomas: 0,33
  • Manipulación de sílabas: 0,35
  • Denominación rápida: 0,27
  • Descodificación: 0,28
  • Reconocimiento de palabras: 0,29
  • Lectura de pseudopalabras: 0,25
  • Precisión en la lectura de lista de palabras: 0,29
  • Precisión en la lectura de oraciones o textos: 0,24
  • Vocabulario: 0,26
  • Vocabulario expresivo: 0,27
  • Vocabulario receptivo: 0,26
  • Comprensión: 0,31
  • Comprensión lectora: 0,31
  • Comprensión oral: 0,31
  • Comprensión de texto narrativo: 0,37
  • Comprensión de texto expositivo: 0,22
  • Comprensión con límites de tiempo: 0,29
  • Comprensión sin límites de tiempo: 0,31

Tras controlar el tipo de publicación, bilingüismo, forma de lectura y curso, se encontró que había diferencias significativas en la relación entre tipo de memoria y lectura. La memoria de trabajo verbal tenia una relación mayor que la numérica y la visoespacial y la memoria de trabajo numérica tenían una relación mayor que la visoespacial.

No había diferencias significativas en las relaciones entre memoria de trabajo y distintos tipos de lectura al controlar el tipo de publicación, bilingüísmo, curso y tipo de memoria de trabajo. Sí que hubo algunas diferencia significativas entre las formas de evaluar esos tipos de lectura. La relación de la memoria de trabajo era mayor:

  • con la lectura de palabras que con la lectura de pseudopalabras.
  • con la lectura de listas de palabras que con la lectura de oraciones o textos.

Además, la relación entre memoria de trabajo y lectura era mayor antes del 4º curso de primaria (0,32) que de 4º de primaria en adelante (0,27). Esta diferencia se encontraba especialmente en las medidas de vocabulario y comprensión, mientras que no era significativa en las medidas de habilidades fonológicas o descodificación.

Finalmente, en concordancia con el modelo de concepción simple de la lectura, la memoria de trabajo tenía una relación significativa con la comprensión lectora si se controla el efecto de la descodificación o del vocabulario, pero si se controla el efecto de ambas variables, la relación deja de ser significativa.

Conclusiones

Con respecto a los modelos y propuestas sobre las relaciones entre memoria de trabajo y lectura se puede establecer lo siguiente:

  • Hay razones para pensar que la memoria de trabajo, en general, se relaciona con la lectura, ya que todos los tipos de memoria de trabajo (verbal, numérica y visoespacial) tuvieron una relación significativa con la lectura. Eso podría estar indicando la importancia del sistema ejecutivo central.
  • También hay razones para pensar en el papel de un componente específico de la memoria de trabajo que se emplea en la lectura, como el bucle fonológico del modelo de Baddeley, ya que la relación de la memoria de trabajo verbal es mayor que la de los otros tipos.
  • Los datos obtenidos son compatibles con modelos evolutivos en los que la parte general de memoria de trabajo es más importante en los primeros años de aprendizaje de la lectura, y una vez conseguida la alfabetización básica, tiene un mayor papel la parte específica verbal.
  • Los datos obtenidos no se ajustan bien a la teoría de la carga cognitiva, ya que la memoria de trabajo tenía una relación similar con distintos procesos de lectura (descodificación, vocabulario y comprensión).
  • Los datos se ajustan mejor a la teoría del proceso dual: mayor relación con la lectura de palabras que de pseudopalabras (más regulares en inglés), con la lectura de listas de palabras que con la lectura de oraciones y textos y diferencias según la edad.

Predictores del aprendizaje de la lectura: un repaso y nuevos datos

10 Jun

Uno de los primeros temas de los que me ocupé en este blog, hace casi 10 años fue el de los predictores o precursores del aprendizaje de la lectura: esas variables que se relacionan con el nivel posterior que se alcanza en lectura. Mi primera entrada sobre este tema fue presentando los resultados del informe que había realizado el National Early Literacy Panel. Los dos predictores más sólidos eran el conocimiento del alfabeto y las habilidades fonológicas o conciencia fonológica. Con efectos mayores, pero pocos estudios respaldándolos estaban los conocimientos acerca del lenguaje escrito y la preparación para el aprendizaje de la lectura. Las habilidades de tipo perceptivo-visual tenían una relación con el aprendizaje de la lectura, pero sensiblemente menor que la de los cuatro factores que he mencionado.

Una revisión centrada en el concepto de preparación o madurez para la lectura proponía como predictores: el conocimiento fonológico (habilidades fonológicas), el conocimiento alfabético, la velocidad de denominación, el conocimiento metalingüístico, las habilidades lingüísticas y procesos cognitivos, como la memoria o la atención.

Otra revisión, de 64 estudios longitudinales, establecía como predictores de la precisión lectora el conocimiento de las letras, la conciencia fonológica, la denominación rápida y la conciencia de la rima. Como predictores de la comprensión lectora señalaba el vocabulario, el conocimiento de las letras, la gramática, la conciencia fonológica y de la rima, la memoria de oraciones, la inteligencia no verbal, la denominación rápida y la repetición de pseudopalabras.

También he comentado algunas investigaciones concretas, de las muchas que hay sobre el tema, como la de Silva y Cain (2015), que encontró que la comprensión oral (gramatical, literal e inferencial) predecía la comprensión lectora un año después.

Entre estas, son muy interesantes para nosotros las investigaciones realizadas con alumnado hispanohablante, como:

  • El estudio longitudinal de Suk y Pallante en Chile, que indica que el principal predictor de la comprensión lectora al terminar el primer curso de primaria era la comprensión lectora al comenzar el primer curso de primaria. Otras variables influyentes fueron: la lectura de palabras, la velocidad en lectura de palabras inventadas y el vocabulario.
  • Una entrada de revisión, sobre predictores de la lectura en español, que presentaba 6 investigaciones realizadas entre 2010 y 2018, en las que se identificaban como predictores más claros la velocidad de denominación de letras o números, habilidades fonológicas.

Y también he escrito una entrada sobre una variable que parece tener una influencia mínima en la adquisición de la competencia lectora: la habilidad motriz fina (distinta de la habilidad grafomotriz).

Parece que algunos predictores se repiten con frecuencia y también parece que hay diferencias entre los predictores de la precisión en la lectura y los predictores de la comprensión lectora. Curiosamente, hace unos días volví a ver circular por las redes sociales un escrito sobre la relación entre gateo y aprendizaje de la lectura, presentándolo como algo con una sólida fundamentación científica, a pesar de que ninguno de estos estudios o revisiones de estudios lo menciona…

Dos publicaciones recientes

Las dos publicaciones que añado a este conjunto se realizaron en 2019 y en ellas participó Ana María de la Calle. Por un lado, tenemos un seguimiento a 50 alumnos chilenos y 50 alumnos españoles de 2º y tercer curso de Educación Infantil. Estos alumnos fueron evaluados a mitad y a final de curso. Para medir las habilidades prelectoras se utilizaron: la Batería BIL 3-6 (14 de sus 16 escalas), una prueba de fluidez semántica, un test de velocidad de denominación, una prueba de repetición de pseudopalabras y la escala de Reconocimiento de letras del test PROLEC-R. El nivel de lectura fue evaluado con las escalas de Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

Buena parte de los resultados se presenta desglosada según el país de los evaluados. Además, se presenta el poder predictivo de cada variable para la lectura de palabras y para la lectura de pseudopalabras. Entre todos los predictores destaca la habilidad para reconocer las letras, que explica en torno a un 40% de la varianza en las pruebas de lectura. Dos habilidades fonológicas: Aislar sílabas y fonemas y Omitir sílabas hace una pequeña aportación, que no llega a ser significativa, explicando entre el 10 y el 19% del rendimiento en lectura de los alumnos españoles, pero no de los chilenos. La repetición de pseudopalabras explica el 12 0 13% del rendimiento en lectura de los chilenos, pero en los españoles no pasa del 8%.

Otra cuestión interesante es que se encontraron diferencias significativas en varias habilidades entre el grupo de alumnos español y el grupo chileno. Los alumno españoles tuvieron mejor rendimiento en las dos pruebas de lectura y en las pruebas de Contar palabras, Vocabulario, Conceptos básicos, Repetición de pseudopalabras, Reconocimiento de letras, Funciones de la lectura y Fluidez verbal. En cambio, los chilenos realizaron mejor las tareas de Contar sílabas y Capacidad perceptiva.

El segundo estudio es un seguimiento a los dos años de 362 alumnos españoles, que fueron evaluados en 2º y 3º de Educación Infantil. Las pruebas empleadas fueron las mismas que se utilizaron en el estudio anterior, con la excepción de que la habilidad lectora fue evaluada con el test LEE en lugar de con Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

En este caso, los predictores identificados fueron:

  • Para la lectura de palabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 41% de la varianza.
  • Para la lectura de pseudopalabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 34% de la varianza.
  • Para la comprensión lectora: el conjunto de de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y conocimiento fonológico predecía el 46% de la varianza.

Los autores articularon todas las variables en un sistema de ecuaciones estructurales, creando un modelo de aprendizaje inicial de la lectura al que llaman modelo ALICIA, y que tiene esta forma

Modelo ALICIA, (de la Calle, Guzmán y García, 2019)

Lo que más me ha llamado la atención de este estudio es que el peso de la eficiencia lectora sobre la comprensión lectora triplica al de las habilidades de lenguaje oral, siendo una diferencia bastante notable en español, especialmente cuando la mitad de la muestra estaba en el 2º curso de Educación Primaria cuando se evaluaron la eficiencia lectora y la comprensión lectora.

Las bases de la comprensión lectora en la Educación Infantil

27 May

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oslo ha publicado un meta-análisis en el que sintetizan los resultados de 64 investigaciones longitudinales sobre el desarrollo de la comprensión lectora desde la educación infantil. Los resultados de este meta-análisis confirman algunas de las propuestas del modelo de Concepción Simple de la Lectura o Simple View of Reading, ya que establece dos caminos desde las habilidades del alumnado de Educación Infantil hasta la futura comprensión lectora.

El camino de la descodificación

El primer camino es el de las habilidades relacionadas con el código impreso, especialmente las habilidades fonológicas o conciencia fonológica y el conocimiento de las letras, que influirán en la comprensión lectora a través del reconocimiento de palabras.

El camino de la comprensión oral

El segundo camino es el de las habilidades para la comprensión del lenguaje, especialmente el vocabulario y el conocimiento de la gramática, y tiene un influencia directa en la comprensión lectora.

Foto de Rodrigo Fernández. Enlazada de Wikimedia Commons.

Cómo se llegó a esto

Este no es un meta-análisis como otros que he comentado antes en el blog, sino que emplea una técnica meta-analítica de ecuaciones estructurales. La razón para emplear esta técnica era que los estudios suelen proporcionar múltiples correlaciones y estas son interdependientes. El modelado de ecuaciones estructurales meta-analítico es una técnica estadística multivariada que permite solucionar ese problema. Esta técnica necesita que las matrices de correlaciones que se obtienen de los estudios cumplan determinadas características y, en este caso, solo se cumplía en 42 de las 64 matrices disponibles. Con esta reducción, solo se pudieron considerar cuatro predictores en el modelo: conciencia fonológica, conocimiento de las letras, vocabulario y desarrollo gramatical. Sin embargo, había datos sobre otras variables como memoria de trabajo o velocidad de denominación.

Predictores de la descodificación

La habilidad posterior de lectura de palabras se relacionó con:

  • Conocimiento de las letras (16 estudios): r = 0,38.
  • Conciencia fonológica (28 estudios): r = 0,37.
  • Denominación rápida (14 estudios): r =-0,37 (supongo que se trata de una medida de tiempo).
  • Conciencia de la rima (13 estudios): r = 0,32.

Y la habilidad posterior en comprensión lectora se relacionó con:

  • Vocabulario (45 estudios): r = 0,42.
  • Conocimiento de las letras (26 estudios): r = 0,42.
  • Gramática (16 estudios): r = 0,41.
  • Conciencia fonológica (36 estudios): r = 0,40.
  • Conciencia de la rima (15 estudios): r = 0,39.
  • Estatus socioeconómico (12 estudios): r = 0,36.
  • Memoria de oraciones (9 estudios): r = 0,36.
  • Inteligencia no verbal (21 estudios): r = 0,35.
  • Denominación rápida (17 estudios): r =-0,34 (supongo que se trata de una medida de tiempo).
  • Repetición de pseudopalabras (7 estudios): r = 0,17.

 

 

El modelo DRIVE: haciendo accesible la complejidad de la lectura

12 Feb

Las investigadores Kelly Cartwright y Nell Duke han publicado en la revista The reading teacher un artículo que presenta el modelo de lectura DRIVE (Deploying Reading In Varied Environments). En este modelo se emplea la metáfora de que leer es conducir: los lectores, como los conductores, realizan una actividad cotidiana, con un carácter estratégico y activo, en la que se despliegan diferentes procesos para alcanzar destinos de distintas formas y en condiciones variables.

Las autoras critican los modelos de lectura sencillos, como la concepción simple de la lectura porque, a pesar de que son fáciles de comprender, llevan a decisiones políticas o didácticas que también son bastante simples. El modelo DRIVE es un modelo de cómo se lee. No trata de explicar cómo se aprende a leer. Tampoco es un modelo instructivos, es decir, no considera que todos sus componentes deban ser enseñados y trabajados con los alumnos.

Modelo DRIVE. Imagen enlazada de The reading Teacher.

Características principales

Las características fundamentales del modelo son:

  • El lector es activo: los lectores despliegan un conjunto extenso de procesos utilizando sus funciones ejecutivas (memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad). Con estas dirigen sus pensamientos, emociones y comportamientos para alcanzar sus objetivos.
  • Hay muchas variables que contribuyen a la lectura: descodificación, uso de estrategias de comprensión, estado de ánimo, características del texto… El modelo incorpora aquellas que han mostrado tener una relación causal con la lectura (no de un texto concreto, sino en general) en estudios experimentales, cuasi-experimentales o predictivos.
  • El modelo da un papel importante al propósito de la lectura y al texto. La lectura no se realiza de un modo teórico o en el vacío. Se lee algo para algo.
  • El modelo incluye factores cognitivos y socioculturales. Se intenta aunar dos familias de modelos: las que explican la lectura a partir de lo que sucede en el lector y las que tratan de explicarla a partir de su entorno sociocultural.
  • El modelo permite interacciones entre las variables que influyen en la lectura.

Las analogías

El modelo se basa en la metáfora de que leer es conducir un coche, que se desarrolla en una serie de analogías:

El propósito de la lectura es el destino

Los textos son carreteras

  • Los tipos de textos son tipos de carreteras.
  • La estructura de los textos son las características de la vía (carriles, rotondas, cruces, semáforos…).
  • Las señales de la organización de los textos (títulos, subtítulos, cuadros, conectores…) son las señales de tráfico.
  • Otras características del texto (vocabulario, cohesión, ilustraciones) son otras características de la carretera (baches, bandas sonoras, placas de hielo).
  • El contenido del texto es la ruta.
  • El número de textos es el número de carriles, de modo que consultar el integrar el contenido de varios textos es conducir cambiando de carril.

El lector es el conductor y el lector es el vehículo

  • Los conocimientos sobre la lectura, los textos y los materiales impresos son los conocimientos sobre el funcionamiento del coche y del tráfico.
  • La motivación y el interés son el encendido y el combustible.
  • Los conocimientos de descodificación y reconocimiento de palabras son las ruedas.
  • Las estrategias de descodificación y reconocimiento de palabras son los neumáticos.
  • Las habilidades fonológicas son la huella de los neumáticos.
  • La fluidez lectora son los ejes.
  • El vocabulario y el conocimiento morfológico son los amortiguadores y los parachoques.
  • El conocimiento sintáctico es el chasis.
  • El conocimiento sobre el discurso son los asientos.
  • El conocimiento sobre la estructura de los textos es el conocimiento del estado del tráfico.
  • El conocimiento sobre el contenido es el conocimiento de la ruta.
  • El estado emocional del lector es el estado emocional del conductor.
  • La lectura crítica son las opiniones e indicaciones sobre rutas.
  • La supervisión de la comprensión es el cuadro de indicadores.
  • El lector estratégico es el conductor estratégico.
  • Las funciones ejecutivas se relacionan con el conductor multitarea.

El contexto de la lectura es el contexto de la conducción

  • El contexto anterior y el contexto inmediato son los retrovisores y los faros.
  • Las condiciones de lectura son las condiciones climáticas.
  • El marco de la lectura es el paisaje.
  • La cultura de la lectura son las normas de tráfico.

Competencia retórica y comprensión de textos

12 Jun

La competencia retórica es un concepto relacionado con la comprensión lectora poco conocido pero interesante para la enseñanza y mejora de la lectura. Inicialmente, la competencia retórica se definió como la capacidad para interpretar los mecanismos que dan cohesión al texto. De esos mecanismos, el más reconocible suelen ser los conectores, expresiones como: «a causa de eso», «en primer lugar», «no obstante», «finalmente», «por consiguiente»… Estos conectores no desarrollan el tema del texto, sino que sirven para relacionar sus ideas.

Existen otros mecanismos para establecer la cohesión del texto como el uso de expresiones que hacen referencia a información ya presentada (anáforas): pronombres, sinónimos o hipónimos («ese hecho», «este fenómeno»). Las elipsis o la forma de construir las oraciones para destacar un u otros de sus elementos  o los tiempos verbales son otros recursos para dar cohesión a los textos.

También podemos encontrar explicaciones que indican que la competencia retórica es la capacidad para interpretar los marcadores que existen en el texto, incluyendo los marcadores de la estructura (títulos, subtítulos, números y algunos conectores) o expresiones para proponer objetivos de lectura, relaciones entre la información y los conocimientos del lector o la supervisión de la comprensión del texto.

Hay definiciones de la competencia retórica que dicen que es la capacidad para identificar e interpretar los recursos retóricos que aparecen en el texto. García, Bustos y Santos (2013) proponen que estos recursos serían:

1 Marcadores que conectan las ideas del texto

  • Enlaces de cohesión.
  • Conectores inter-cláusulas.
  • Anáforas
  • Recursos para señalar información.
  • Indicadores de la relevancia de una parte del texto.
  • Indicadores del lugar que se asigna a una información (títulos y subtítulos).
  • Señales de la organización del texto.

2 Marcadores discursivos que favorecen la integración de las ideas del texto con los conocimientos previos

  • Evocaciones.
  • Refutaciones.

3 Dispositivos que favorecen la supervisión del proceso de lectura

  • Dispositivos que establecen metas de lectura.
  • Ayudas para detectar posibles errores de comprensión (un indicador de precaución).
  • Ayudas para valorar la comprensión del texto (una recapitulación o un tarea de aplicación de la información).

En relación con el modelo Concepción Simple de la Lectura (CSL), que trata de explicar la lectura a partir de dos variables: la descodificación y la comprensión oral o la habilidad lingüística, la competencia retórica formaría parte de la habilidad lingüística, con la peculiaridad de que muchos de los recursos que emplea son poco habituales en la lengua oral y solo se emplean en textos escritos.

El grupo de investigación de aprendizaje, instrucción y análisis de la práctica educativa de la Universidad de Salamanca ha estudiado la relación entre competencia retórica y comprensión lectora del español. Entre  sus publicaciones encontramos:

Competencia retórica. Una propuesta para interpretar las dificultades de comprensión.

En este trabajo estudiaron cómo dos habilidades de la competencia retórica (interpretar anáforas e interpretar conectores) hacían una aportación única a la explicación de la comprensión lectora, incluso después de tener en cuenta el efecto de los conocimientos previos, el reconocimiento de palabras y la memoria de trabajo.

The relation of knowledge of textual integration devices to expository text comprehension under different assessment conditions.

En este estudio, la competencia retórica explicaba el 6% de la varianza de los resultados de comprensión, tras controlar el efecto de los conocimientos previos, la memoria de trabajo y la precisión y la velocidad de la descodificación.

The contribution of knowledge about anaphors, organisational signals and refutations to reading comprehension.

En esta publicación se presentan dos estudios realizados con alumnado chileno. En el primer estudio participó alumnado con bajo nivel de lectura y, en el segundo, alumnado con buen nivel de lectura. La competencia retórica fue medida con pruebas de interpretación de anáforas, interpretación de señales de la estructura e interpretación de indicadores de refutación.

En el alumnado con bajo nivel de lectura, cualquiera de los tres tipos de prueba explicaban un 3% de la varianza en los resultados de comprensión lectora tras tener en cuenta el efecto de la descodificación, conocimientos previos y memoria de trabajo. En cambio, en el alumnado con buen nivel de lectura, los resultados en la prueba de anáforas explicaban un 2% adicional, mientras que la prueba de señales de organización explicaba un 6% y la prueba de refutación un 10%.

Does rhetorical competence moderate the effect of rhetorical devices on the comprehension of expository texts beyond general comprehension skills?

Esta investigación tuvo un carácter diferente a las otras. Además de evaluar la competencia retórica de los participantes, estos leían un texto de refutación, de cierta complejidad, con o sin marcadores retóricos, para resumirlo. Los lectores del texto con marcadores obtuvieron mejores puntuaciones. Algunas de estas puntuaciones estuvieron moderadas por la habilidad retórica de los participantes.

Cross-sectional study of the contribution of rhetorical competence to children’s expository texts comprehension between third- and sixth-grade.

El más reciente de los estudios publicados evalúa a alumnos de 3º a 6º, en lugar de centrarse en un solo curso. Utilizó pruebas de anáforas e indicadores de estructura y refutación.

En primer lugar, se percibió un desarrollo de la competencia retórica. El resultado general era mayor en 5º curso que en 3º y 4º (la diferencia entre estos dos no era significativa) y en 6º que en 5º. Por componentes, la interpretación de anáforas aumentaba de curso en curso, la interpretación de señales de organización era significativamente mayor en 6º que en los cursos anteriroes y la interpretación de señales de refutación era mayor en 5º y 6º que en 3º y 4º.

Tras controlar los efectos de la descodificación, la habilidad de integración/inferencia, los conocimientos previos y la memoria de trabajo , la competencia retórica explicaba un 3% adicional de la varianza en los resultados de comprensión lectora.