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Una clasificación de las inferencias útil para la clase

9 Sep

Os presento un artículo que he publicado rencientemente en la revista Investigaciones Sobre Lectura. Se titula Una clasificación de las inferencias pragmáticas orientada a la didáctica. Como el título puede invitar a no leerlo, hago las presentaciones:

  • Las inferencias pragmáticas son esa información que no aparece de forma explícita en el texto, pero que el lector incluye cuando lo lee, o cuando reflexiona sobre él. Por ejemplo, si el texto dice «A Sonia le costó toda la tarde poner los tornillos de la estantería» podemos imaginar a Sonia con el destornillador en la mano, aunque la oración no dice que Sonia utilizase un destornillador.
  • Las clasificaciones de las inferencias, hasta el momento, han estado más dirigidas a obtener información sobre cómo son los procesos mentales que intervienen en el pensamiento y la lectura que a ayudar a leer y comprender mejor.
  • La didáctica aparece porque existe el convencimiento de que la construcción de inferencias es fundamental para la comprensión lectora y objetivos y estándares de aprendizaje relacionados con la lectura nos recuerdan que hay que conseguir que los alumnos infieran información del texto, pero pocas veces se plantean que existan distintas clases de inferencias, salvo las predicciones que sí que suelen ser señaladas de forma especial.

Inferencias ISL

Mi propuesta es bastante especulativa, pero, al fin y al cabo, es eso: una propuesta que habrá que criticar y refinar. El criterio que empleo para clasificar las inferencias son las preguntas que habría que hacer para acceder a la información que se infiere. Según eso, encuentro cinco tipos de inferencias. A continuación iré exponiendo cada uno de esos tipos:

Tipo 1: ¿de qué (de quién) habla el texto cuando dice?

Veamos esta oración: «Ana se quitó el vestido llorando porque su madre le dijo que no iría a la fiesta. Lanzó la prenda a la cesta de la ropa, pero ella no se daba por vencida». Por breve y sencillo que parezca, podemos encontrar varios ejemplos de inferencias de tipo 1:

  1. ¿Quién es la que no iría a la fiesta? Aquí hay una ambigüedad, es muy probable que se refiera a Ana, pero no es difícil construir un escenario en el que se refiera a su madre.
  2. ¿A qué se refiere el texto cuando dice «la prenda»? Al vestido que se quitó Ana.
  3. ¿De quién habla el texto cuando dice «ella»? Parece que habla de Ana, aunque vuelve a haber cierta ambigüedad.

Estas inferencias de tipo 1 son básicas para la comprensión y requieren conocimientos lingüísticos (interpretación de estructuras sintácticas, pronombres, sinónimos…).

Tipo 2: ¿qué relación hay entre… y…?

Este tipo de inferencias también responde a la pregunta «¿por qué?». Normalmente la información que se infiere aclara cuál es la relación causa-efecto entre dos elementos del texto que parecen inconexos. Se ve mejor con un ejemplo: «la taza se rompió y la leche se derramó por el suelo de la cocina». Si nos preguntamos ¿qué relación hay entre que la taza se rompa y la leche se derrame?, la respuesta obvia es que la leche estaba dentro de la taza (es tan obvio que parece que la oración lo dice, pero no lo dice).

Hay que tener en cuenta que las relaciones causa-efecto pueden ser físicas, como en el caso de la taza rota que hace que la leche se derrame, pero también pueden ser psicológicas: los sentimientos, intenciones, objetivos o actitudes de los personajes pueden ser la causa de sus actuaciones. Por ejemplo, en la oración sobre Ana y su madre, la clave de la relación entre no ir a la fiesta y llorar está en la frustración que le supone no poder ir a la fiesta.

Tipo 3: ¿qué se puede predecir sabiendo que…?

Este tipo de inferencias es muy familiar en educación: son las predicciones. Veamos un ejemplo «Luis cogió el coche de su padre sin permiso y rompió el faro izquierdo». ¿Qué se puede predecir sabiendo todo esto? Pues que el padre de Luis se enfadará si se enterá de lo que sucedión, que tal vez Luis trate de ocultarlo, o que comprenda que ha metido la pata y se ofrezca a pagar el arreglo.

Tipo 4: ¿qué más se puede decir sobre esto?

Este es un tipo de inferencias muy peculiar. En principio es infinito: podemos aportar o imaginar cualquier información que se nos ocurra al texto. No son inferencias necesarias para la comprensión, aunque enriquecen la representación del texto. En tercer lugar, son inferencias que raramente se hacen salvo en algunos casos especiales: que la asociación de la inferencia con el texto sea muy fuerte o que se nos haga notar que es posible hacer esa inferencia, por ejemplo mediante una pregunta.

Pongo algunos ejemplos: ¿de qué color era el coche que estropeó Luis?, ¿cuántos años tiene Luis?, ¿tenía algún dibujo la taza que se rompió?, ¿cómo se rompió?, ¿el pelo de Ana es liso o rizado? Muchos lectores no han pensado en esta información antes de las preguntas. En principio, desconocer esa información no afecta a la comprensión del texto. Bueno, la situación puede ser distinta si Luis es menor de edad, pero damos por supuesto que si eso sucede, el autor del mensaje nos informará o nos permitirá inferirlo de una forma más clara (por ejemplo diciendo que estudia 5º curso de primaria).

Tipo 5: ¿qué quiere decir todo esto?

En muchas ocasiones, el mensaje que aparentemente transmite el texto no coincide con lo que el autor quiere decir. Un ejemplo muy claro son las fábulas o las parábolas, en las que la narración de unos hechos sirve para comunicar un mensaje de tipo moral que, a veces ni siquiera se menciona porque se da por supuesto que el oyente o lector lo entenderá. Este fenómeno de la disociación entre el significado aparente o superficial del texto y el mensaje que quiere comunicar su autor también ocurre en la ironía, el sarcasmo y las alegorías. Se utiliza con frecuencia en la publicidad cuando aparentemente se expone una información, pero la intención del mensaje es conseguir que compres un producto. También podemos pensar en muchos escritos o audiovisuales que exponen una situación con el objetivo de denunciarla, no de que los lectores o los espectadores tengan más información sobre ella.

Evidentemente, las inferencias de tipo 5 requieren un conocimiento literario: saber cosas sobre los distintos tipos de textos, sus características y sobre el autor del texto puede ayudar a realizarlas de forma adecuada.

Utilidad de esta clasificación

Los objetivos o estándares de aprendizaje escolares suelen contener referencias a inferir información o realizar inferencias. Por otra parte sabemos que existen distintos tipos de inferencias. Si no somos precisos, es posible que al enseñar o al evaluar nos dejemos algo importante. En esta clasificación tenemos cinco tipos diferentes de inferencia. No estaría mal garantizar que los alumnos tienen éxito con todas ellas.

El criterio de la clasificación (las preguntas) hace que la aplicación sea muy fácil. Si quiero hacer un trabajo extenso de la habilidad inferencial con un texto no tengo más que preparar preguntas que se deriven de los cinco tipos básicos que se han presentado, aunque no sepa qué es una inferencia ni distinga varias categorías de inferencias.

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Buscando una clasificación útil de las inferencias (1)

11 Mar

De wikimedia commons

Cuando hablamos de comprensión lectora se llama inferencia a la información que no aparece de forma explícita en el texto, pero que se añade al comprenderlo, bien que está de forma implícita o porque el lector la aporta a partir de sus conocimientos. Por ejemplo en un texto tan sencillo como

No pudo acabar de escribir la carta porque las lágrimas emborronaban la tinta.

se infieren cosas que no aparecen literalmente como:

  1. La persona que estaba escribiendo la carta lloraba mientras lo hacía.
  2. Esa persona estaba sufriendo por algún dolor o tristeza.
  3. La tinta a la que se refiere la oración es la que estaba utilizando para escribir.
  4. Para escribir estaba empleando algún instrumento como una pluma; tal vez un bolígrafo.

incluso es posible aventurar que el contenido de la carta o la persona a la que va dirigida está relacionado con el sufrimiento que padece el escritor (o escritora).

La construcción de inferencias durante la comprensión se está estudiando de forma sistemática desde los años 70 del siglo XX, o igual antes, y algunos autores han considerado que constituye el núcleo de la comprensión. Aunque ha sido un campo muy prolífico, en la actualidad no existe ningún modelo ni ninguna clasificación de las inferencias que sea comunmente aceptado. Y se trata de un terreno bastante confuso en el que se han propuesto clasificaciones que llaman a los mismos conceptos con distintos nombres, y que, también, utilizan nombres idénticos para denominar a inferencias de diferente naturaleza.

El caso es que para mejorar la comprensión de los alumnos es necesario trabajar con ellos la construcción de inferencias, como se refleja en los recién publicados estándares de lectura para Educación Primaria incluyen la construcción de inferencias ( Entre otros: 5.4. Realiza inferencias y formula hipótesis. / 8.3. Infiere, interpreta y formula hipótesis sobre el contenido). Pero difícilmente podemos enseñar o evaluar la comprensión inferencial si no sabemos qué inferencias tienen que aprender a construir los alumnos para garantizar una lectura adecuada.

En 1992 Israel Chikalanga ya intentó proponer una clasificación de las inferencias útil para la enseñanza de la lectura. Su clasificación incluía tres tipos:

  1. Inferencias léxicas: inferir el referente de las expresiones pronominales, el significado de las palabras ambiguas, y de las palabras desconocidas a partir de la información que proporciona el contexto.
  2. Inferencias proposicionales: la definición de Chikalanga es que son inferencias que se derivan lógicamente del contenido semántico del texto, y las divide en dos tipos: informativas y explicativas. Las inferencias informativas aportan información sobre quién, qué, dónde y cuándo. Por ejemplo, en una oración como «no tenía dinero para pagar el pan» se infiere que la acción sucede en algún tipo de comercio. Las inferencias explicativas aportan información sobre por qué y cómo. Por ejemplo en «el coche se paró; el depósito de gasolina estaba vacío» se infiere que el coche se detuvo porque se quedó sin gasolina.
  3. Inferencias pragmáticas: se derivan de los conocimientos del lector, y se dividen también en informativas y explicativas, añadiéndose otra categoría de inferencias evaluativas: juicios que el lector hace sobre la moralidad o la ética del comportamiento de los personajes.

Un problema de esta clasificación es que resulta difícil delimitar las inferencias proposicionales y las pragmáticas: la información de que el depósito de gasolina estaba vacío no es útil si el lector desconoce que la gasolina es imprescindible para que funcione el motor, un conocimiento, que, por otra parte es muy común.

Otra referencia muy importante es la revisión de Anne Kispal Effective teaching of inference skills for reading. Esta autora señala que no existe acuerdo ni acerca de cuántos tipos de inferencias existen ni sobre cómo deberían denominarse. También señala que las tres formas más frecuentes de clasificar las inferencias son:

  1. De cohesión/ elaborativas: las inferencias que mantienen la cohesión conectan entre sí ideas del texto, mientras que las elaborativas enriquecen la representación que se forma del texto.
  2. Locales / globales: las inferencias locales mantienen la cohesión del texto relacionando las expresiones (por ejemplo pronombres) que se refieren a algún elemento del discurso con ese elemento, o estableciendo relaciones causa efecto. En cambio, las inferencias globales ayudan a crear una representación coherente del texto en su conjunto proporcionando información sobre el tema, la moraleja o el mensaje general del texto.
  3. Online / offline: las primeras se realizan de forma automática durante la lectura, mientras que las segundas son estratégicas (están bajo el control del lector) y tardan más en realizarse.

Hasta ahora nada que permita tener claro qué inferencias tienen que aprender a construir los alumnos.