Falta de evidencias sobre la terapia visual para el tratamiento de problemas de lectura

Un tema tan embrollado como éste difícilmente va a poder quedar zanjado en una entrada. En 2005 se publicó una revisión sistemática titulada A systematic review of the applicability and efficacy of eye exercises que no encuentra evidencias claras de que la terapia visual sea útil en el tratamiento de la dislexia. Según la revisión sí que existen evidencias de que la terapia visual es útil en el tratamiento de las insuficiencias de convergencia, y hay razones para creer que pueda ser útil para el desarrollo de algunas habilidades visuales tras un daño cerebral.

También hay una revisión Cochrane en marcha, realizada por Robinson, Boyle y Garvey, titulada Ocular
Intervention, Excluding Correction of Significant Refractive
Error, for Specific Reading Disorder
, pero no he conseguido ninguna información sobre ella.

Hay otras publicaciones acerca de la falta de evidencias sobre la eficacia del uso de la terapia visual en el tratamiento de problemas de lectura. Una muy reciente es la publicada este año en la revista Pediatrics: Joint Technical Report: Learning Diabilities, Dyslexia and Vision. Ya en el resumen del informe dice lo siguiente:

Los problemas visuales pueden interferir la lectura, pero los niños con dislexia o dificultades de aprendizaje relacionadas tienen la misma salud y funcionalidad oculares que los niños sin esos problemas. En la actualidad son inadecuadas las evidencias científicas que sostienen la idea de que las dificultades de aprendizaje son causadas o agravadas por sutiles problemas oculares o visuales. Al ser difíciles de entender por la gente común y de tratar por los educadores, las dificultades de aprendizaje han producido una amplia variedad de procedimientos diagnósticos y de tratamiento basados en la visión y que carecen de soporte científico. Las evidencias científicas no sostienen ideas como que el entrenamiento visual, los ejercicios musculares, de seguimiento ocular, la terapia visual conductual o perceptiva, las lentes de entrenamiento, los prismas o las lentes o filtros de colores son métodos directos o indirectos de tratamiento de las dificultades de aprendizaje que resulten eficaces.  No hay ninguna evidencia de que los niños que reciben terapia visual sean más receptivos a la instrucción escolar que los niños que no la reciben.

Entre las teorías y terapias controvertidas, el informe incluye: la teoría del déficit magnocelular, las lentes de colores, las lentes de entrenamiento, la optometría conductual, y la terapia visual.

Podría parecer que el documento zanja la cuestión tajantemente: no tenemos pruebas de que la terapia visual resulte útil para el tratamiento de niños con dificultades de aprendizaje. Por tanto, quien defienda que es un método adecuado de intervención deberá presentar evidencias adecuadas de que eso resulta así.

El caso es que este documento no es la primera alerta que da la Academia Americana de Pediatría. En la revista Pediatrics se publicó en 2009 una declaración conjunta de la Academía Americana de Pediatría, La Academia Americana de Oftalmología, La Asociación Americana de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo y la Asociación Americana de Ortópticos Certificados. Esta declaración se titula Learning Diabilities, Dyslexia, and Vision, y mucho de lo que aparece en el informe de 2011 está tomado literalmente de él. En realidad, la idea principal (falta de evidencias de la eficacia de la terapia visual) aparece en Pediatrics ya en 1998 (Learning Disabilities, Dyslexia, and Vision: A Subject Review).

En realidad el ¿debate? viene de mucho antes. Haciendo un poco de arqueología me encuentro con varios artículos de los años 70 publicados en Journal of Learning Disabilities:

En 1977 Robert Sieben publicó en Academic Therapy un artículo sobre tratamientos controvertidos de las dificultades de aprendizaje (en este caso eran los tratamientos mediante dieta y el entrenamiento neurofisiológico, que incluía el tratamiento optométrico). Este artículo dio lugar a una serie de réplicas que se publicaron en la misma revista. Desgraciadamente, por la antiguedad de las publicaciones aún no he podido conseguirlas.

Un vídeo donde se pueden ver algunas de las técnicas de evaluación y trabajo de la terapia visual y se mencionan algunas aplicaciones de la óptica-optometría.

Otro vídeo donde se pueden ver algunas técnicas más sofisticadas

Una de las cosas que más despista es que los optometristas son gente con formación universitaria. El requisito fundamental para ser óptico-optometrista es haber estudiado el grado (anteriormente diplomatura) de óptica-optometría, y muchos tienen formación de postgrado.

Intentando aclarar un poco el asunto encuentro que:

  • La terapia visual es un método que ha mostrado ser útil en el tratamiento de algunos trastornos de la movilidad ocular, como se puede ver en la primera revisión que se cita (otra cosa es que sea útil en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje), y su estudio es parte de la formación de los ópticos-optometristas (al menos según alguno de los planes de estudios que he consultado).
  • No todos los ópticos-optometristas están de acuerdo con la aplicación de la terapia visual para el tratamiento de los problemas de lectura. Esto ya se ha podido ver en las declaraciones conjuntas publicadas en Pediatrics, que están suscritas por la Asociación Americana de Ortópticos Certificados (en Estados Unidos parece haber alguna diferencia entre ortópticos y optometristas que no llego a captar).
  • Dentro de la optometría hay una corriente que es la optometría comportamental, también llamada optometría funcional, que va más allá del tratamiento de problemas oculares y trata de influir en tareas en las que interviene la vista, tratando, entre otras cosas, las dificultades de lectura y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
  • La terapia visual no es algo homogéneo. Diferentes terapeutas usan distintas prácticas, y muchas veces las combinan con otros tratamientos (tratamientos pedagógicos, entrenamiento auditivo, movimientos rítmicos,…).
  • Las personas que promueven la terapia visual para tratar dificultades de aprendizaje citan distintas investigaciones para apoyar su uso. Se puede ver un ejemplo en esta web: Dislexia y Visión (que comentaré a continuación).
  • No he encontrado ninguna revisión sistemática que indique que la terapia visual produzca mejoras en las dificultades de lectura. Esto puede deberse a que habiendo investigaciones que muestran esas mejoras nadie se ha preocupado de revisarlas, a que no hay investigaciones que muestren esas mejoras, o a que no he buscado bien.

Acerca de lo escrito en Dislexia y Visión comentaría lo siguiente:

La dislexia se considera un trastorno de la lectura caracterizado por la dificultad severa para leer, producto de un defecto en la capacidad para procesar símbolos gráficos.

Por ejemplo el CIE 10 (Clasificación Internacional de las Enfermedades) dice que “los niños con trastornos específicos de la lectura suelen tener antecedentes de trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje y la evaluación exhaustiva de cómo se utiliza el lenguaje, pone a menudo de manifiesto otros problemas más finos“. Es una postura bastente común pensar que el núcleo de la dislexia es un problema de lenguaje, no de procesamiento gráfico. Una pregunta muy sugerente sería ¿hay disléxicos entre los ciegos que leen con el sistema braille?

La prevalencia de la dislexia en la población infantil varía según los estudios. En España no se dispone de estudios sobre su prevalencia.

Recientemente se ha hecho alguna cosa como Prevalencia de las dificultades específicas de aprendizaje: La dislexia en español.

Dislexia y Visión cita al menos 19 artículos en los que se pone de manifiesto que hay diferencias visuales entre niños con dificultades de lectura y sin ellas. Según algunos, las diferencias se dan en la sensibilidad al contraste, y según otros en los movimientos sacádicos o en la binocularidad. Se podrían añadir más estudios a estos 19, pero también se podrían añadir estudios en los que no se encuentran esas diferencias visuales, como:

· Tracking eye movements are normal in dyslexic children.

· Ophthalmological findings in pupils of a primary school with particular reference to reading difficulties.

· Predictive eye movements do not discriminate between dyslexic and control children.

· A detailed study of sequential saccadic eye movements for normal- and poor-reading children.

· The relationship between ocular functions and reading achievement.

· Oculomotor functions in a Swedish population of dyslexic and normally reading children.

· Visual function and academic performance.

· Perhaps correlational but not causal: no effect of dyslexic readers’ magnocellular system on their eye movements during reading.

· Eye fixation patterns among dyslexic and normal readers: effects of word length and word frequency.

· Normal reading despite limited eye movements.

· The influence of accommodative insufficiency on reading.

· The relationship between convergence insufficiency and school achievement.

Esto ilustra que cuando uno selecciona investigaciones puede sentirse tentado a elegir las que están de acuerdo con sus ideas y excluir las demás, por eso es tan importante que antes de hacer una revisión se establezcan unos criterios sobre cómo se van a buscar los estudios y qué estudios se van a seleccionar. El caso es que hay investigaciones que encuentran diferencias en la función visual de los niños con dificultades de lectura y otras que no las encuentran. Ahí hay que realizar un trabajo que trasciende mis posibilidades actuales.

Estos estudios que encuentran problemas visuales en niños con dificultades de lectura son de tipo correlacional, por tanto no indican que haya una relación causa-efecto. Que haya una relación entre alteraciones en los movimientos sacádicos y la lectura no debe hacernos pensar automáticamente que las dificultades en los movimientos sacádicos están produciendo los problemas de lectura. Hay que plantearse que la relación pueda ser inversa: las anomalías en los movimientos sacádicos son una consecuencia de las dificultades de lectura, como se plantea en Eye movements and poor reading: does the Developmental Eye Movement test measure cause or effect? (en ese caso habría que considerar por qué se encuentran esas anomalías en tareas puramente visuales), y también hay que plantearse que pueda haber una variable que esté produciendo ambas cosas.

Incluso en el caso de que las anomalías visuales fuesen la causa, o un favorecedor de los problemas de lectura, habría que mostrar que el tratamiento con terapia visual produce mejoras en esos problemas. Entre todas las investigaciones que se citan en Dislexia y Visión son pocas las que indican que algún modo de terapia visual produzca mejoras en la lectura.

La referencia 13 (Lorusso, Facoetti, Toraldo y Molteni, 2005) es un estudio sin grupo de control en el que los niños mejoran en la lectura de palabras y pseudopalabras tras un entrenamiento con taquitoscopio. La referencia 14 (Lorusso, Facoetti y Molteni, 2005), aclara las cosas: tras recibir entrenamiento leyendo palabras presentadas por el taquitoscopio todos los grupos mejoran en lectura y deletreo. Curiosamente el grupo que ve las palabras en el centro de su campo visual experimenta más mejora en deletreo que el que sigue la estimulación de hemisferio específica de Bakker (método empleado en el estudio de la referencia 13).

Solo he podido encontrar un resumen de la referencia 18 (Fischer y Hartnegg, 2000), y según lo que describe en ningún momento se valoró la lectura de los niños que recibieron el tratamiento. Es cierto, hay que decirlo, que Fischer y Hartnegg (2008) sí valoraron la lectura, encontrando que en el grupo experimental se reducía el número de errores de lectura un 45%, y en el grupo de control sin tratamiento sólo un 20%, diferencia significativa. Los dos grupos volvieron a ser evaluados 6 semanas después del tratamiento (no me queda claro si el grupo de control recibió el tratamiento después del experimental), pero no se ofrece ese resultado.

En trabajos posteriores Stein obtiene una mejoría en el rendimiento lector en el paciente disléxico tras un periodo de oclusión del ojo menor porcentaje de dominancia (22, 23)

El artículo de la referencia 22 (Stein y Fowler, 1985) generó una respuesta crítica de Bishop (1989), que fue replicada por Stein (1989). Este artículo y el de la referencia 23 (Stein, Richardson y Fowler, 2000) describen cómo un grupo de niños experimenta una mejora en lectura superior a lo esperable por el mero paso del tiempo con una intervención de oclusión de un ojo.

Se citan, por tanto, cuatro investigaciones que obtienen resultados positivos en la lectura y en las que se han utilizado tres intervenciones bastante diferentes. ¿Se podrían encontrar otras investigaciones en las que no se obtienen resultados positivos? La respuesta es sí. Por ejemplo, Efficacy of treatment for visual information processing dysfunction and its effect on educational performance, en la que los niños que reciben un “tratamiento optométrico infantil típico” no mejoran en la lectura más que los que reciben un placebo que no se describe. También pueden resultar interesantes:

· The therapeutic value of visual-perceptual training and its effect on scholastic achievement.

· Effectiveness of visual training of letters and words on reading skills of non-readers.

He encontrado otros sobre la escasa eficacia del método de entrenamiento perceptivo de Frostig, pero no sé si este sistema es utilizado en terapia visual. Creo que fue empleado, más bien, en pedagogía y se desterró, precisamente por la falta de resultados.

Conclusiones:

De todo lo visto se podría concluir:

  1. Que la terapia visual es un tratamiento que ha mostrado su utilidad en algunos problemas visuales.
  2. Que, aunque existan estudios que muestran una correlación entre dificultades de lectura y problemas en la función visual, hay otros que no encuentran esa relación, de modo que sería necesario saber cuáles son las variables que moderan la existencia de esa relación (¿características de los participantes?, ¿las pruebas de evaluación?, ¿el diseño del estudio?, ¿el idioma en el que leen?).
  3. Que las evidencias sobre la eficiencia de la terapia visual para tratar las dificultades de lectura son muy escasas y de bajo nivel: recomendaciones de expertos en optometría y algunos estudios experimentales con distinta calidad de diseño. Existen otros métodos de intervención mejor fundamentados. Algunos se pueden ver en Best Practice Encyclopedia.

Desde luego la persona que tenga que tomar una decisión acerca de la conveniencia de la terapia visual para un hijo o un alumno con problemas de lectura no lo tiene fácil ya que es difícil que pueda acceder y analizar una información completa sobre el tema. Tampoco existe costumbre de consultar revisiones, algo que se podría hacer en este caso ya que se han realizado algunas.

Intuyo que la forma más habitual de valorar si seguir o no un tratamiento de este tipo es buscar recomendaciones. Dejando de lado las que puedan hacer otros usuarios de la terapia o los centros que la proporcionan, nos encontramos con que las agrupaciones de expertos, comités, etc. realizan distintas recomendaciones, desde la posición ya comentada de la Asociación Americana de Pediatría y las otras asociaciones que han suscrito las distintas versiones del documento Learning disabilities, dyslexia and vision,  hasta las recomendaciones conjuntas de la Academia Americana de Optometría y de la Asociación Americana de Optometría (Vision, learning and dyslexia. A joint organizational policy statement of the American Academy of Optometry and the American Optometric Association), quienes consideran que el tratamiento de los problemas de aprendizaje debe ser multidisciplinar, incluyendo la optometría.

9 comentarios

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9 Respuestas a “Falta de evidencias sobre la terapia visual para el tratamiento de problemas de lectura

  1. Rosa Borrás

    Estoy en muchas cosas de acuerdo con Jesús Cruz pero me gustaría puntualizar algunos aspectos. Puesto que la recopilación de bibliografía es suficientemente completa no voy a profundizar en ella.

    No creo que haya tantos optometristas que prometan solucionar los problemas de aprendizaje mediante la terapia visual. Bajo mi punto de vista se requiere de una perspectiva interdisciplinar. Los optometristas son profesionales de la atención visual muy bien preparados académicamente en la atención primaria y en la atención especializada en diversas áreas. Pero, a no ser que coexista una doble titulación, creo que saben que no son especialistas en educación ni re-educación de dificultades lectoras y no estoy segura de que “prometan” la solución de los problemas o, al menos, esta es la percepción que yo recibo.

    Una persona con dificultades en la lectura o el aprendizaje no es inmune a la coexistencia de otra disfunción visual que pueda dificultar la entrada visual de la información. Puede coexistir, por supuesto, una insuficiencia de convergencia, una insuficiencia de acomodación o unas habilidades oculomotoras que dificulten este input visual. ¿la terapia visual solucionará el problema? Como no tengo la doble titulación de la que hablaba, la verdad es que no lo se. De lo que estoy segura es que habrá un mayor confort visual y eso siempre es bueno. A veces podríamos pensar en los escolares con dificultades de lectura como portadores de una “mochila” sobre sus espaldas en cada momento que se ponen a leer. Si esa mochila pesa, por ejemplo, 50 KG y se puede aligerar en 5KG, bienvenida sea la ayuda. En otros casos la ayuda mediante TV no será necesaria ni eficaz, y en otros la ayuda será de 10KG. Creo que solucionar el problema no ha de ser el objetivo. El objetivo es mejorar el confort visual y facilitar las condiciones de trabajo. Como es bien sabido, con mucha frecuencia la reeducación lectora, a través de profesionales especializados, no elimina el problema pero la ayuda que puede significar en las tareas escolares justifica su recomendación, imagino.

    Yo también busco bibliografía especializada ya que en mi trabajo la necesito. Sí, es verdad, no hay ninguno que demuestre la eficacia de la TV para eliminar los problemas de lectura. Pero es que no creo que sea el objetivo de ningún investigador serio. Se puede estudiar, con rigor, si tal o cual tratamiento (optométrico o no) produce alguna mejora o cambio significativo. De ahí a interpretar que se busca demostrar la eficacia de un tratamiento en la solución del problema hay un tramo.

    Creo que a veces se destinan más recursos a rebatir que a generar. Decir que la TV es eficaz e incluso en la resolución de un número concreto de disfunciones visuales creo que no necesita más comentarios, tanto si pasa en una persona disléxica, como alta como baja. De ahí a prometer solucionar la dislexia o los problemas de altura hay un tramo. Y yo estas promesas no las suelo escuchar. No digo que no existan, pero no es lo habitual ni por ello se debe repudiar a un colectivo de profesionales serios, bien formados y responsables. La TV es eficaz en el tratamiento de ciertas disfunciones visuales que provocan fatiga visual y otra sintomatología en las personas con demandas visuales importantes en visión próxima. Eso es lo importante.

    Gracias por leerlo.

    • Hola Rosa:
      Yo también tengo la imprensión de que la mayoría de los optometristas proponen la terapia visual como un tratamiento complementario en los problemas de lectura, como en las directrices de la Academia y de la Asociación Americada de Optometría. No dudo de su preparación, y en ocasiones trabajan en equipos interdisciplinares con otros profesionales como psicólogos, pedadgogos o logopedas.
      Evidentemente los problemas de lectura pueden coexistir con problemas en la función ocular (la literatura revisada lo pone de manifiesto).
      También estoy de acuerdo en que hacer un tratamiento que elimine los problemas de lectura es un objetivo descomunal, y que generalmente trataremos de conseguir mejora. Pero, al igual que con los tratamientos psicopedagógicos, las evidencias que se buscan son las de que se producen esas mejoras, no de que se eliminan los problemas.
      El esqueleto de mi postura es:
      1. ¿Hay relación entre problemas visuales (sin considerar los de agudeza y campo) y problemas de lectura? Según lo revisado en unos casos sí, en otros casos no, y además no sabemos por qué en unos sí y en otros no. Probablemente (esto se me ocurre ahora y no lo he contrastado) si sabemos que un niño de 4 años tiene una dificultad visual de ese tipo, eso no nos permitirá predecir si va a tener problemas de lectura o no.
      2. ¿Causan esos problemas visuales problemas de lectura? Tenemos muy poca información para juzgar esto.
      3. ¿El tratamiento de esos problemas visuales produce mejoras en la lectura? Aquí hay poca investigación y bastante dispersa.

      Pienso que es importante rebatir, porque aclara mucho las cosas, y que es importante generar: desarrollemos aquello que no puede ser rebatido. Aquí tenemos un ejemplo bastante claro: se tiene mucha seguridad de que la terapia visual produce mejoras en una serie de problemas visuales, utilicémosla, salvo que existan otras alternativas más eficientes (cosa que ignoro casi completamente). Si alguien quiere tener mayor confort visual y tenemos evidencias de que esto se puede conseguir así, lo razonable sería utilizarlo. ¿Se piensa que esa mejora en el confort visual puede contribuir a la mejora del alumno, por mejora de la lectura o por una simple reducción del cansancio? En ese caso se comprueba y hasta se puede calcular el tamaño del efecto que produce la intervención. Mi postura es que en estos casos son los que defienden la utilidad de un tratamiento los que deben buscar y presentar los datos que lo apoyan.

      Antes de despedirme, dos comentarios más personales:
      1. Se puede considerar que en pedagogía no se funciona de la forma que estoy describiendo, y en muchos casos es cierto…
      2. Me ha resutado curioso ver cómo en un manual de optometría y en un manual de psicología o pedagogía que traten sobre las bases de la visión en la lectura el tipo de términos y expresiones que se utilizan pueden llegar a ser notablemente diferentes. Da la impresión de ser disciplinas que han evolucionado con poco intercambio entre ellas.

  2. Lucila Luna Herrera, COVT

    En días pasados, Pepe mi esposo, me pasó la liga de un blog, muy interesante por cierto, del Dr. Juan Cruz Ripoll, doctor en educación, psicopedagogo, maestro y orientador en el Colegio de Santa María la Real de Sarriguren (Navarra), autor de varios libros y publicaciones donde escribe un artículo intitulado “Falta de evidencias sobre la Terapia Visual para el tratamiento de problemas de lectura”.

    Les comparto la respuesta a su cuestionamiento, aunque la publicación es un poco pasada, corresponde a Diciembre del 2011, les proporciono la liga del blog: clbe.wordpress.com, vale la pena consultarlo.

    Concuerdo totalmente con el Dr. Cruz, en que, definitivamente las disfunciones binoculares y acomodativas no son los factores primarios en la inhabilidad para leer, interfieren con la eficiencia de la lectura una vez que el reconocimiento de palabras ha sido adquirida, cuando las tareas de lectura son cada vez mas largas, disminuye el espacio entre las letras, palabras y renglones, éstas habilidades son requeridas para una lectura sostenida de comprensión y en varias ocasiones es una de las causas de que las personas eviten la lectura o reporten que no les gusta leer.

    Existen estudios que indican que los desórdenes binoculares están relacionados a la dificultad de la lectura como el de Sherman (1973), Hoffman (1980), Simons y Gassler (1988), sólo por nombrar algunos, en contraste con estos estudios hay algunas otras investigaciones que no encontraron relación alguna entre las habilidades de lectura y las habilidades de vergencia y acomodación como los de Simons y Grishman (1987).

    La discrepancia entre ambos estudios radica en el diagnóstico diferencial, no todos los problemas de lectura se deben a deficiencias visuales o perceptuales, aprender a leer y escribir es una acto sumamente complejo en donde intervienen muchas áreas del cerebro que deben conectarse a una velocidad y sincronía impresionante, como lo son habilidades auditivas, visuales, motoras, lingüísticas y cognitivas como atención y memoria. Por lo que las dificultades pueden recaer en una o en varias de éstas áreas.

    De las habilidades visuales que impactan más en la lectura son los movimientos oculares, cuando éstos son irregulares e imprecisos no permiten una entrada consistente y por lo tanto se limita el procesado de la información. Skeffington (1950) decía que aún las interferencias más sutiles con la eficiencia visual, disminuye la automatización del procesamiento visual. Ya que el esfuerzo y la atención dedicada a la función visual interfiere con la comprensión lectora.

    Estudios como los de Kephart y otros, Zangwill y Blakemore (1972) indican consistentemente que los lectores deficientes tienen mayor duración de la fijación y sácadicos más cortos en amplitud así como mayor número de regresiones. Maples y Fickin (1989,1990) encontraron, usando estímulos no verbales, que tanto los movimientos de seguimiento cómo los sácadicos fueron más deficientes en lectores por debajo del promedio.

    De estos estudios se puede concluir que los movimientos oculares deficientes “pueden” contribuir a las dificultades de la lectura, principalmente en la comprensión, ya que los errores que se cometen como, omisión o repetición de renglones, pérdida frecuente del lugar hacen la lectura lenta y laboriosa, así como los errores de sustitución de pequeñas palabras como “le por el” o “se por es”, también encontrados frecuentemente en pacientes con desórdenes de vergencia y acomodación, estas pequeñas palabras son conexiones que influencian en el significado, así que al disminuir dichas fallas y aumentar la velocidad, mejora la comprensión de la lectura.

    Por lo tanto, dado que los desórdenes oculomotores y binoculares son aditivos sobre las habilidades en la lectura deben ser tratados para remover barreras en la eficiencia de la misma, puesto que la habilidad de lectura adecuada es menos fácil de adquirir en la presencia de un desorden de visión que está interfiriendo, además, para que le pueda permitir al niño beneficiarse mas fácilmente de cualquier otra intervención educativa, de ser necesaria, de manera que ésta pueda ser más efectiva.

    Otra función visual sumamente importante para una lectura eficaz, es la integración entre los dos sub-sistemas visuales paralelos, el sostenido y el transitorio, en donde existen varios estudios (Williams y LeCluyse, 1990; Garzia y otros, 1990), que sugieren que un déficit en el procesado del sistema transitorio está presente en más del 75% de las personas con dificultad específica de la lectura.

    Cuando el niño empieza a aprender a leer y escribir, lo primero que tiene que hacer es reconocer y diferenciar la forma y orientación de las letras y transformarlos en símbolos verbales.

    Por lo que las funciones visuales más importantes en las primeras etapas del proceso de lectura incluyen la percepción visual de la forma, la apreciación de las diferencias direccionales, la memoria visual y la organización visual-motora para la escritura. La otra área muy importante es la decodificación fonética y conciencia fonológica.

    El niño que es incapaz de igualar y discriminar formas y tamaños tendrá dificultad para reconocer formas más complejas como son las palabras y podrá confundir letras y palabras similares como “cama por coma”, “sal-sol”, “las-alas”, “largo por logro”, etc., además, si invierte letras, números, símbolos, (resultantes de una percepción visual espacial inadecuada), omite letras al formar las palabras (baja memoria visual secuencial), la terapia visocognitiva es altamente efectiva para la solución de estos problemas.

    Los síntomas anteriores no son siempre causados por deficiencias en la percepción visual, ni mucho menos por baja funcionalidad ocular, ya que en algunos casos, a pesar de entrenamiento el niño puede continuar siendo virtualmente analfabeta.

    Estos pacientes, generalmente muestran retrasos en el desarrollo del lenguaje, defectos expresivos del habla, sustituyen palabras que son similares en significado, pero diferentes fonéticamente como “papi por papá”, por lo que cometen errores excesivos de confusión de palabras, así como deficiencias en capacidades como memoria a corto plazo, dificultad para conseguir la automatización, incluso problemas de hiperactividad, baja concentración y hasta problemas de tipo sicosomático,

    Por lo que, es probable que estos niños sean considerados como “disléxicos”, afortunadamente, son muy pocos los casos, ya que la “Dislexia” según investigaciones, es una condición genética caracterizada por la dificultad para igualar las entradas visuales y auditivas de la palabra completa, es atribuida a un déficit en el giro angular del hemisferio izquierdo y no está relacionada a un déficit visual perceptual, sino mas bien a las estructuras que subyacen en el lenguaje. Por lo que no es apropiado etiquetar a un pequeño como “disléxico” por el simple hecho de que presente dificultades para aprender a leer

    Por otro lado, en las primeras etapas del aprendizaje de la lectura, predomina la decodificación fonética, ésta nos permite reconocer palabras no familiares o multisilábicas, la decodificación fonética deficiente puede resultar de deficiencias auditivas o de lenguaje y los errores son más evidentes en el dictado que en el copiado y requiere intervención educacional especializada y no optométrica.

    De manera que el niño con reconocimiento visual y discriminación fonética deficiente no tiene un mecanismo para decodificar efectivamente y tendrá dificultades para aprender a leer y escribir. En estos casos, aunque el entrenamiento visual-perceptual no es suficiente para resolver esta incapacidad, el tratar los déficits en la percepción visual y direccional de la forma y memoria visual, permiten al niño un reconocimiento visual más adecuado y ahí radica su valor y su importancia.

    El Optometrista Funcional debe evaluar tanto la función visual como cada una de las áreas que puedan potencialmente influir en las habilidades de lectura, esto requiere de un estrecho conocimiento entre la función visual y las habilidades de aprendizaje, particularmente de cómo aprendemos a leer, para determinar el grado en el cual la existencia de un desorden visual-perceptual puede contribuir específicamente a la dificultad de la lectura, así como para canalizar efectivamente al niño para intervención psicoeducativa en caso de que él no cuente con la preparación o el personal apropiado para ello.

    Las terapias o tratamientos no es que no funcionen, estas serán efectivas siempre y cuando sea lo que necesita el niño. Es como dar una aspirina a un enfermo de cáncer, por supuesto que no lo va a curar, pero esto no significa que la aspirina no sirva para nada.

    Puedo asegurar que la terapia visual-cognitiva es efectiva en los casos de dificultad de lectura y escritura, los cuales están estrechamente relacionados a déficits visuales y perceptuales y cuando otros factores son mínimos o están ausentes, el beneficio radica en un buen diagnóstico.

    • Estimada Lucila:
      Gracias por tu extenso y documentado cuestionario. Me gustaría seguir el intercambio pero no consigo encontrar a qué publicaciones corresponde la referencia Maples y Fickin (1989, 1990), que me parece clave, porque el que haya relación entre mala lectura y ciertas características de los movimientos sacádicos y las fijaciones oculares no implica necesariamente que esas alteraciones sean la causa de la mala lectura. Por ejemplo, me imagino que cuando intento leer en griego mis fijaciones y movimientos oculares son diferentes que cuando leo en español, sencillamente porque mi competencia descodificando el griego es casi nula. Los trabajos de Maples y Fickin evalúan los movimientos oculares en tareas distintas de la lectura, por eso me parecen muy interesantes.
      ¿Podría darme la referencia completa para que pueda consultarlos?

      De cualquier manera, echo en falta estudios que muestren la eficacia de las intervenciones visuales en los problemas de lectura. Habrá visto en el blog que se comentan varias intervenciones educativas que se han mostrado eficaces para mejorar la lectura y la comprensión lectora seleccionando las investigaciones que las apoyan con criterios bastante rigurosos. Aunque esta forma de valorar las cosas tiene sus problemas y deficiencias me parece que es el mejor camino que tenemos por el momento.

      • Lucila Luna Herrera, COVT

        Con gusto le paso la liga sobre las investigaciones que existen respecto al tema:
        http://covd.org/Portals/0/VisuallyBasedReadingDisability.pdf

        El Dr. W.C. Maples (Optometrista Funcional, quien radica en (Memphis, USA), es quien ha hecho mayor número de investigaciones sobre los movimientos oculares y su efecto en la lectura. El acertadamente dice que para determinar si los movimientos deficientes de los ojos son una causa o un efecto de una dificultad para la lectura, es necesario estudiar los movimientos de los ojos en materiales no verbales, dado que el desempeño de los movimientos oculares deficientes sobre materiales verbales pueden reflejar simplemente dificultades cognitivas, mientras que en materiales no verbales (cómo son los números) sugiere problemas fundamentales en el control oculomotor.

        Existe una prueba llamada “Prueba del Desarrollo del Movimiento Ocular” (DEM) desarrollada por Richman y Garzia para evitar los problemas de verbalización, el requisito para su aplicación, es que el paciente debe reconocer y saber nombrar los dígitos. La prueba consta de dos partes, en una se evalúa la automatización verbal asociada a la lectura nombrando dos columnas de números verticales y en la segunda parte se evalúa con 80 números dispuestos horizontalmente y a diferentes espacios, si el tiempo en la prueba horizontal es mas alto que el vertical, indicará una disfunción oculomotora y no un problema de verbalización. Tanto los disléxicos como los lectores normales no muestran diferencias en los movimientos sácadicos en material no-verbal. Pero los disléxicos o quienes tienen problemas para aprender a leer, generalmente, sí presentan problemas en la automatización verbal para nombrar números.

        Por lo tanto es correcto, que los movimientos oculares deficientes son un efecto y no la causa de una deficiencia lectora, las alteraciones en los movimientos oculares se manifiestan tanto en las tareas de lectura como en cualquier otra, así cómo se presentan en niños nerviosos o hiperactivos y que no presentan problemas de lectura. Concuerdo totalmente con Usted, también éstos varían si leemos en un idioma diferente al nativo, así cómo cuando leemos palabras difíciles, desconocidas o pseudo-plabras.

        Los disléxicos, así como las personas que no tienen problemas para la lectura, pueden tener movimientos de los ojos normales cuando leen material fácil, pero mayor prevalencia de anormalidades cuando tienen dificultad para leer una palabra difícil o desconocida, el número de fijaciones y regresiones será mayor así como mayor duración de la fijación sacádica y sacádicos más cortos en amplitud conforme se incrementan las dificultades del texto, cuando leemos la palabra Mefistófeles o Heterotopia nodular periventricular por ejemplo a una más sencilla como gato.

        En conclusión, las disfunciones en los movimientos oculares o acomodativas y binoculares no son la causa de que una persona no pueda aprender a leer o escribir, pero cuando estos problemas desaparecen, se elimina una importante barrera, de manera que el niño o adulto pueda responder más fácilmente a cualquier otro programa o intervención para resolver sus problemas de inhabilidad en la lectura.

        Hemos tenido pacientes que han fracasado rotundamente con el Método de Lectura Veloz, conocido quizá en muchos países, ya que para llevar a cabo dicho programa es indispensable contar con habilidades oculomotoras y binoculares apropiadas.

        Doctor, es un placer debatir con Usted, dado que me doy cuenta que a ambos nos apasiona este tema, en lo personal siempre ha sido para mí motivo de superación el encontrar las diferentes causas por las que un pequeño o adulto no puede aprender a leer. Y más aún, el porque muchas personas que supuestamente saben leer son realmente analfabetas funcionales, es decir, nunca llegan a leer con fluidez y comprensión, esto es quizá el motivo por el que no seamos un país lector.

        Me siento muy complacida de poder leer en su blog temas tan interesantes sobre este tema que me ayudan a sacar nuevas conclusiones. Lo invito a consultar el mío, con humildad le digo que no estoy a su altura definitivamente, pero quizá pueda encontrar algo interesante sobre la Visión y su impacto en el aprendizaje. El blog es “aprendizajeyvision.wordpress.com”

      • Hola Lucila:
        Gracias por el enlace que me ha enviado. En la parte “A” se citan dos artículos que me parecen muy interesantes:
        · Effect of attention therapy on reading comprehension.
        · A randomized prospective masked and matched comparative study of orthoptic treatment versus conventional reading tutoring treatment for reading disabilities in 62 children.

        Este tipo de trabajos en los que se compara la terapia cognitivo-visual con un grupo de control o con otras intervenciones son los que se necesitan para aclarar las cosas. Con más trabajos de este tipo será posible conocer cuál es el efecto de la terapia visual, o qué formas de terapia visual son eficaces en el tratamiento de la lectura, y se podría comenzar a plantear otras preguntas, como la permanencia de esos efectos a lo largo del tiempo.

        Debo confesar que también he encontrado en la lista un estudio bastante desconcertante:
        · Role of visual attention in cognitive control of oculomotor readiness in students with reading disabilities.

        Veo que pensamos lo mismo sobre la relación entre movimientos oculares y lectura, y el resto del comentario se lo hago en su blog, y, por favor, no me sobrestime. Como puede ver cualquiera, la mayor parte de lo que hago es resumir lo que han investigado otras personas.

        Por cierto, estoy realizando una investigación sobre cómo leen niños de 5 y 6 años con distintos tipos de letra (manuscrita, arial, times,…). Creo que le interesará.

  3. Lucila Luna Herrera, COVT

    Hola Doctor
    Será sumamente interesante conocer los resultados de su investigación. Me he encontrado con niños que iniciaron el aprendizaje de la lecto-escritura con la letra de molde o imprenta y no pueden leer en manuscrita. En años anteriores siempre se iniciaba con la manuscrita y se pasaba a la de imprenta en el tercer grado, después no sé porque razones fue a la inversa, en la actualidad regresaron como al principio debido a la gran cantidad de niños que no podían leer la letra cursiva. Lo más grave es que en algunas escuelas les piden que escriban y lean en letra manuscrita en español y de molde en inglés y los resultados son que no atinan ni en una ni en otra.

    Cada sistema tiene sus ventajas y desventajas y por supuesto que todos los alumnos deberían saber leer los dos sistemas de escritura, pero considero que para un niño pequeño con problemas de aprendizaje de lecto-escritura es demasiada carga, por lo que se le debería permitir elegir el estilo que le sea más fácil y una vez que ya ha consolidado un sistema habrá que enseñarle para dominar el otro. Este es mi punto de vista.

    Que tenga buen fin de semana
    Hasta pronto

  4. loli hernández

    HOLA, me ha parecido interesante los comentarios y estudios que están realizando. Soy una madre preocupada por este tema, porque tengo un niño de 7 años que tiene problemas de aprendizaje y eso incluye la lecto-escritura. Un optometría le ha realizado la valoración para empezar con la terapia visual, si les interesan los resultados ya se los iré comentando. Me veo reflejada en todo lo que comentan (en las luces y sombras). Gracias por los trabajos que están realizando.

    • Hola Loli:
      Espero que tu hijo mejore con sus problemas de aprendizaje. Como habrás visto, en este blog predominan las referencias a estudios científicos, sobre todo revisiones que analizan el estado de la investigación en distintos aspectos relacionados con la lectura y la comprensión.

      Esto es para decir que trato de evitar los testimonios sobre métodos de intervención (“a mí me fue bien”, “a mí me fue mal”) porque incluso cuando no se hace nada hay gente a la que le va bien y gente a la que le va mal, y si no tienes información de todos o de un grupo representativo no puedes juzgar si la intervención es adecuada o no.

      Gracias por leer el blog.

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