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Buenas prácticas para la enseñanza de vocabulario a niños de primaria con TEL

Estoy convencido de que el vocabulario es un factor que tiene una gran influencia en la comprensión. En mi tesis aparecía como un predictor de la comprensión lectora a la altura de la comprensión oral o del cociente intelectual verbal. Eso no significa que enseñando vocabulario mejoremos la comprensión lectora. Curiosamente, en 1988 William Nagy alertaba de que la enseñanza de vocabulario no siempre va acompañada de un aumento del rendimiento en las pruebas de comprensión lectora. Las razones para eso serían que, muchas veces, el vocabulario se enseña de forma superficial, planteando una memorización de definiciones o una consulta a diccionarios con definiciones poco afortunadas. El segundo motivo sería que, en ocasiones, las palabras que se enseñan están mal elegidas, porque los textos se pueden comprender sin conocerlas y, a veces, la misma lectura del texto ayuda a captar su significado.

De aquí se puede concluir que la enseñanza de vocabulario debe estar cuidadosamente planeada. Y esto es especialmente importante cuando se trabaja con alumnado con trastornos del lenguaje (TEL o trastorno específico del lenguaje), que suelen necesitar más tiempo para adquirir nuevas palabras.

Sara Steele

Sara Steele y Monique Mills han publicado una revisión de evidencias y buenas prácticas acerca de la enseñanza de vocabulario a alumnado con TEL. Sin duda, es un trabajo importante para cualquier persona que trabaje en educación o logopedia con niños con TEL. Sus recomendaciones son:

Selección de las palabras

Debe estar previsto cuáles son las palabras objetivo, es decir las que queremos que el alumnado con TEL aprenda. La selección tendría que ser individualizada y también tendría que tener en cuenta diferentes contextos. En una escuela es importante el contexto académico, de modo que muchas palabras objetivo estarían relacionadas con los contenidos escolares, pero también será necesario enseñar palabras funcionales, útiles a fuera del colegio o con una orientación social, relacionadas con los temas que tratan los alumnos en sus momentos de tiempo libre.

Para ayudar a la selección de palabras puede ser útil una clasificación en tres niveles:

  1. Palabras de clase I: son muy comunes y frecuentes. No es necesario que sean objeto de instrucción porque, probablemente, los alumnos las aprenderán incidentalmente.
  2. Palabras de clase II: el alumno tiene cierto conocimiento sobre ellas y son útiles en distintos contextos. La enseñanza de vocabulario debería enfocarse en palabras de este tipo.
  3. Palabras de clase III: son poco frecuentes y muy específicas. Se podría dar una explicación de su significado, pero no tendrían por qué ser enseñadas de forma sistemática.

Estrategias de enseñanza

La enseñanza de vocabulario a alumnado con TEL, ha sido poco investigada. Sin embargo, Steel y Mills han revisado varios trabajos que ofrecen indicaciones sobre cómo plantearla:

  • Presentar las nuevas palabras pausadamente, haciendo énfasis en ellas al decirlas y acompañandolas con gestos.
  • No descuidar las habilidades fonológicas del alumnado.
  • Realizar actividades variadas: explicación, lectura y escritura de la palabra, relación con las experiencias propias y juegos y actividades en torno a su significado.

A partir de la investigación sobre enseñanza de vocabulario a alumnado con desarrollo típico sabemos que los programas eficaces de enseñanza de vocabulario:

  • Definen las palabras y aportan información contextual.
  • Enseñan el significado de las palabras con profundidad.
  • Proporcionan múltiples oportunidades de encontrarse con las palabras enseñadas.
  • Fomentan la participación de los alumnos.

Un peligro que habría que evitar es dar por supuesto que los alumnos pueden inferir el significado de las palabras a partir de la información que proporciona el contexto que las rodea. Los niños con TEL aprenderán más de la enseñanza directa que del contacto incidental con el vocabulario.

Presentar el significado de las palabras

La enseñanza debería comenzar presentando una definición de la palabra, comprensible para los alumnos, es decir, una definición que describa el uso que se está haciendo de esa palabra con un lenguaje cotidiano. Las definiciones “de diccionario” corren el riesgo de ser malinterpretadas.

Profundizar en el significado de la palabra

Para definir de forma más extensa una palabra se pueden presentar sinónimos, antónimos, ejemplos de uso correcto e incorrecto o relacionarla con otras palabras.

Expandir el uso de las palabras a nuevos contextos

Aquí, contexto se refiere a la oración o párrafo en que se encuentra la palabra. Los alumnos pueden proponer oraciones en las que se utilicen las palabras objetivo, o mejor completarlas, para evitar el recurso a estructuras genéricas como “ayer vi un…”. Otra alternativa es responder a preguntas relacionadas con la palabra (“describe una situación en la que te sentiste ofendido”).

Ayudas y pistas

Una diferencia entre la enseñanza de vocabulario que se realiza habitualmente con el alumnado y la intervención para mejorar el vocabulario que se hace con los alumnos con TEL es que, en el segundo caso, se emplea una mayor cantidad de andamiajes o ayudas para el aprendizaje: modelado, expansiones, actividades de completar o imágenes

La estrategia de la palabra clave

Consiste en presentar en buscar una palabra fonológicamente similar a la palabra objetivo y preparar una imagen en la que sea palabra-pista aparezca relacionada con el significado de la palabra objetivo. Por ejemplo, si la palabra objetivo es “trono”, se podría elegir como palabra similar “tronco” y dibujar un trono hecho con troncos (todo esto es más fácil de decir que de hacer).

Organizadores visuales (organizadores gráficos)

Entre los distintos organizadores gráficos que existen, las autoras mencionan el mapa semántico (red de información relacionada con la palabra), el mapa de características semánticas (matriz en la qué características tienen o no tienen varias palabras parecidas) y del diagrama de Venn.

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Software para organizadores gráficos en Eduteka

Los organizadores gráficos son formas de organizar la información de modo que se vean con facilidad las relaciones entre los distintos elementos. Los más conocidos son los esquemas y los mapas conceptuales, pero hay otros como las líneas temporales, los diagramas de flujo, los diagramas de Venn, o los organigramas. En comprensión lectora son muy útiles para poner de manifiesto la estructura de los textos. Las herramientas multimedia facilitan mucho el trabajo con organizadores gráficos, y se pueden encontrar enlaces a muchos programas en el apartado “aprendizaje visual” del sitio web Eduteka.

¿Hay evidencias para recomendar el uso de organizadores gráficos en el trabajo de la comprensión lectora?

Eduteka ofrece el resumen de una revisión sobre la utilidad de los organizadores gráficos, encargada por la compañía Inspiration Software: “Organizadores Gráficos: Revisión de Investigaciones con Base Científica“. Respecto a la comprensión lectora, la revisión se limita a citar dos estudios cuasi-experimentales en los que se hallan mejoras de comprensión lectora en los primeros cursos de primaria, y la revisión del National Reading Panel.

Los que han seguido este blog desde las primeras entradas ya saben que el NRP (2000) situaba el uso de organizadores gráficos entre las intervenciones con evidencias de mejorar la comprensión lectora. En este informe se revisaron 11 investigaciones, considerando que mejoran el recuerdo de lo que se ha leído, y que son adecuados para el trabajo de la comprensión lectora en asignaturas como Conocimiento del Medio.

Existe, al menos, otra revisión anterior, de Griffin y Tulbert (1995), pero no he podido conseguir el texto. También he localizado una revisión reciente, de Dexter y Douglas (2011) sobre el uso de los organizadores gráficos en estudiantes con dificultades de aprendizaje. En esta revisión se encontró un tamaño efecto grande por el uso de organizadores gráficos en  las áreas de Inglés-lectura-escritura, Ciencias Naturales y Ciencias sociales.

Por último, What Works Clearinghouse, en un informe sobre mejora de la lectura en los adolescentes, recomienda la enseñanza directa y explícita de estrategias de comprensión, incluyendo el uso de organizadores gráficos entre esas estrategias, como una actuación sustentada por evidencias consistentes.

Toda esta información sugiere que los organizadores gráficos parecen ser especialmente útiles cuando se trabaja con textos de tipo expositivo y que se pueden utilizar con alumnos de distintas edades, incluyendo a los de secundaria.

Para concluir, un vídeo con unos alumnos que exponen su proyecto basado en organizadores gráficos (OLPC=One Laptop Per Children=un portátil para cada niño).

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