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¿Cuántas veces hay que leer una palabra para reconocerla de un vistazo?

Cualquier persona que haya profundizado un poco en el estudio de la lectura se habrá encontrado alguna forma del modelo de doble ruta, que propone que hay dos formas de descodificar las palabras:

  1. Una ruta fonológica -también llamada indirecta o subléxica- en la que las palabras se leen reconociendo sus letras y transformándolas en los sonidos que les corresponden.
  2. Una ruta léxica -también llamada directa, ortográfica o visual- en la que las palabras se reconocen de forma global, se identifican “de un vistazo”.

La ruta léxica es más rápida que la ruta fonológica. En principio sólo permite leer palabras ya conocidas, aunque parece haber posibilidades de leer partes de las palabras por la ruta léxica y otras por la ruta fonológica. Si el lector es capaz de reconocer palabras sin necesidad de ir transformando sus letras a sonidos es porque su memoria dispone de representaciones de esas palabras. ¿Cómo se han formado esas representaciones? Por ejemplo, leyendo las palabras por la ruta fonológica.

Investigaciones de la Universidad de Oviedo

Un equipo de la Universidad de Oviedo, con Paz Suárez-Coalla y Fernando Cuetos a la cabeza, ha publicado recientemente varias investigaciones sobre la formación de las representaciones léxicas en español. Estas investigaciones se basan en una forma de detectar la lectura por la ruta léxica mediante la reducción del efecto de la longitud. Cuando leemos palabras poco frecuentes como “doñigal” o palabras poco inventadas (pseudopalabras) tenemos que descodificarlas por la ruta fonológica, ya que no tenemos representaciones ortográficas que nos permitan leerlas por la ruta léxica. En ese caso, sucede que se puede detectar una diferencia entre el tiempo que se tarda en leer palabas cortas y palabras largas. En cambio, una vez que se han formado las representaciones ortográficas, esa diferencia se desvanece.


Fernando Cuetos, Paz Suárez-Coalla y Marta Álvarez-Cañizo. Fuente: http://www.uniovi.es

Estas investigaciones nos aportan algunos datos interesantes:

  • Los niños de entre 7 y 13 años forman la representación léxica de una palabra si la encuentran en seis ocasiones en un texto (Suárez-Coalla, Ramos, Álvarez-Cañizo y Cuetos, 2014).
  • Estos niños y los estudiantes universitarios también forman la representación léxica de la palabra si la encuentran en seis ocasiones en una lectura de listas de palabras (Suárez-Coalla, Avdyli y Cuetos, 2014; Suárez-Coalla, Ramos, Álvarez-Cañizo y Cuetos, 2014; Suárez-Coalla y Cuetos, 2016).
  • La formación de la representación léxica es más difícil en palabras con grafemas dependientes del contexto (que se pronuncian de distinta forma según a qué letras acompañen) como “c” o “g” (Suárez-Coalla, Avdyli y Cuetos, 2014).
  • Para los niños de la misma edad con dislexia, leer seis veces la palabra, en el texto o en una lista, no es suficiente para formar la representación léxica (Suárez-Coalla, Avdyli y Cuetos, 2014; Suárez-Coalla, Ramos, Álvarez-Cañizo y Cuetos, 2014).
  • En los adultos, la representación ortográfica parece permanecer un mes después de formada (Suárez-Coalla y Cuetos, 2016).
  • En los adultos, la representación ortográfica se forma antes si se acompaña con una ayuda semántica (ver una imagen del objeto que denomina la palabra) y fonológica (escuchar y repetir la palabra) o si se acompaña sólo con la ayuda fonológica (Suárez-Coalla y Cuetos, 2016).

Referencias

Suárez-Coalla, P., Avdyli, R. y Cuetos, F. (2014). Influence of context-sensitive rules on the formation of orthographic representations in Spanish dyslexic children. Frontiers in Human Neuroscience, 8:707.

Suárez-Coalla, P. y Cuetos, F. (2016). Semantic and phonological influences on visual word learning in a transparent language. The Quarterly Journal of Experimental Psychology,  DOI: 10.1080/17470218.2016.1164733.

Suárez-Coalla, P., Ramos, S., Álvarez-Cañizo, M. y Cuetos, F. (2014). Orthographic learning in dyslexic Spanish children. Annals of Dyslexia, 64, 166-181.

 

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Utilizar rimas y poemas para mejorar la fluidez lectora

Uno de los mejores recursos que conocemos para mejorar la fluidez lectora son las técnicas de lecturas repetidas. Sobre esto ya he escrito un par de veces en el blog:

Normalmente, las lecturas repetidas se hacen con textos narrativos o  expositivos, pero este mes se ha publicado una sugerencia, bastante documentada, de hacerlas con poemas y rimas. Se titula Alternative text types to improve reading fluency for competent to struggling readers y sus autores son Tim Rasinski, William Rupley, David Paige y William Dee Nichols. Los cuatro son figuras importantes en la investigación sobre enseñanza de la lectura.

El secreto está en el texto utilizado para enseñar a leer con fluidez

Estas palabras son de los autores del artículo, que titulan así  la sección principal de su trabajo. Su idea es: para que los lectores con dificultades desarrollen una lectura fluida se les deben proporcionar múltiples oportunidades de leer textos con un nivel de dificultad adecuado para ellos, primero con la ayuda directa del profesor y después con su supervisión.

Al utilizar poemas como material de lectura se pueden trabajar al mismo tiempo la fluidez y las relaciones entre letras y sonidos (phonics). Quizá aquí haya una diferencia entre la orientación que se da a la enseñanza de la lectura en inglés y en español. En inglés es muy común trabajar la lectura de palabras de una sílaba que comparten su terminación  (cat, hat, mat, rat), y una de las advertencias de los autores del artículo es que para los niños con dificultades de lectura eso puede ser insuficiente, ya que es común que sean capaces de leer correctamente esas palabras cuando se presentan de una en una, por ejemplo, en tarjetas, pero pueden tener dificultades para leerlas cuando las encuentran en un texto.

Como paso intermedio, los poemas rimados ofrecen la posibilidad de practicar esas palabras clave en un texto breve, sencillo y bastante predecible, ya que la repetición de la rima ayuda a leer correctamente las palabras finales.

En la enseñanza de la lectura en español es más frecuente que, una vez que los alumnos han alcanzado unas habilidades mínimas de descodificación, se comiencen a leer textos, en lugar de insistir en listas de palabras. Aun así, los poemas pueden tener su utilidad. Por ejemplo  en este fragmento

El pájaro carpintero
afanoso en su labor,
pica y pica la madera
pues quiere ser constructor.

Construir barcos de vela,
construirlos de motor,
y con su nombre pintado
se hace llamar Nicanor.

Además de que se repite la secuencia -or, o la palabra pica, ofrece varias oportunidades de leer  el complejo “constru” (constructor, construir, construirlos). Es cierto que algunas de estas repeticiones también se pueden encontrar en textos narrativos o expositivos, aunque no la aparición periódica de -or al final de las líneas pares.

Contra el aburrimiento

A pesar de lo eficaces que puedan ser los programas de lecturas repetidas, lo cierto es que los alumnos con dificultades de lectura pueden perder rápidamente el interés por ellos. Muchas veces, los niños, no encuentran ningún interés en volver a leer lo que han leído y, concretamente, para los niños con problemas de lectura, hacer reiteradamente algo que les cuesta y les sale mal puede ser molesto.

Los poemas tienen dos características que los hacen muy aprovechables para hacer lecturas repetidas: muchos de ellos son cortos o, al menos, más cortos que los cuentos o los textos expositivos. Otras característica especial es que su interpretación en público puede ser una actividad atractiva que dé sentido a las lecturas repetidas, que se convierten en ensayos.

 

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Probando nuevas actividades de lectura y comprensión

En mi cole (Santa María la Real – Maristas de Sarriguren) nos hemos marcado el objetivo de preparar para cada curso de primaria un programa de lectura y escritura, de modo que durante una buena temporada se trabaje en el área de Lengua una serie de habilidades y estrategias concretas. Este curso está siendo muy fructífero y se han puesto en marcha dos nuevos programas, de los que estamos recogiendo algunos datos. Estos son los programas que estamos evaluando:

  • LAPICER: se trata de 10 sesiones para practicar el resumen de textos informativos. Lo han hecho dos clases de 6º de primaria, y ahora comienza a aplicarse en otra clase que no lo había hecho para servir como control
  • LEO-PAR-D: un programa de tutoría entre iguales para trabajar lectura y comprensión. Lo comenzamos a utilizar en el curso anterior, pero no dio los resultados que esperábamos en comprensión. Volvemos a emplearlo y valorarlo en 2º de primaria. La experiencia del curso anterior se puede encontrar en LEO-PAR-D un programa de tutoría entre iguales para mejorar la lectura.
  • Teatro de Lectores: un programa de lectura para mejorar la precisión y la fluidez en 1º de primaria. Es el más nuevo de todos, y empezamos a utilizarlo con mucha ilusión.
Materiales del teatro de lectores

Materiales del teatro de lectores

Además, en este trimestre se están utilizando también los programas POR+TORCIDA, para trabajar la redacción de textos descriptivos y POR+ÁREA, para trabajar la escritura de argumentaciones. Estos programas ya han sido valorados en los cursos anteriores (aquí se puede ver la primera experiencia con POR+ÁREA).

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Lecturas repetidas en español: mejora de la precisión y la fluidez pero no de la comprensión

Se ha hablado anteriormente de las lecturas repetidas como una intervención para mejorar la fluidez de la lectura que podría tener efectos positivos sobre la comprensión. Existen resultados que indican que eso podría ser así, pero no hay investigaciones de alta calidad que lo confirmen.

Como sucede muchas veces, los estudios e investigaciones de los que se está hablando se han realizado en inglés, un idioma que tiene una escritura muy opaca y, por tanto, no tendrían por qué aplicarse a los lectores de español, un idioma con una escritura mucho más transparente. Por eso, cualquier investigación sobre el método realizada en español es bienvenida.

Portada de la revista en la que se publicó el artículo

El estudio que comento aquí está realizado por Manuel Soriano, Ana Miranda, Emilia Soriano, Francisco Nievas y Vicente Félix, y en él se comparó a dos grupos de estudiantes de entre 10 y 13 años con dificultades de aprendizaje de la lectura. El primer grupo de 12 alumnos, es el que recibió la intervención, y el segundo, de 10 alumnos, sirvió como comparación.

La intervención constaba de 40 sesiones individuales de 45 minutos realizadas tres veces por semana entre los meses de enero y abril, coincidiendo con sesiones de apoyo que recibían los alumnos en sus colegios. Casa sesión de trabajo incluía:

  •  Práctica con una letra o combinación de consonantes (uno diferente en cada sesión hasta practicar todas las letras del alfabeto, los bigramas ch y ll, y las combinaciones br, bl, cl, cr, pr, pl, gr, gl, fl, fr, dr y tr. En esta parte se empleaban sílabas simples y complejas con la letra o combinación que se estaba trabajando, y palabras que la incluían en posición inicial, media y, si era posible, final.
  • Lectura de textos de 100 a 200 palabras de longitud.

En cada sesión se seguían cuatro pasos:

  1. El alumno lee el material de la sesión en voz alta.
  2. El profesor lee el material con la intención de servir de modelo de entonación.
  3. El alumno relee el material en silencia cuatro veces.
  4. El alumno vuelve a leer el material en voz alta.

Durante la sesión el profesor corrige los errores de lectura de la siguiente forma: señala al alumno el ítem en el que ha cometido el error y le pide que lo repita, y que segmente las palabras en las que se ha equivocado (la palabra se lee con ayuda, se separa en sílabas, se separa en fonemas, se practica y se vuelve a leer en alto). Además el profesor informa al alumno del progreso que va teniendo durante la sesión en número de errores y en velocidad de lectura.

El programa fue aplicado por los propios profesores de apoyo de los alumnos, tras recibir un entrenamiento de dos horas en el que se les explicaron los componentes del programa y se pusieron ejemplos de las actividades.

Al terminar la intervención se encontraron diferencias entre el grupo experimental y el grupo de control en varios aspectos de la lectura. El tamaño del efecto (d de Cohen) de esas diferencias es:

  • Velocidad en la lectura de palabras: d = 2,87.
  • Velocidad en la lectura de pseudopalabras: d = 2,91.
  • Velocidad en la lectura de texto: d = 2,74.
  • Precisión en la lectura de texto: d = 2,02.
  • Comprensión de texto: d = -0,13.

Es decir, los efectos del programa sobre la velocidad y precisión de lectura fueron muy grandes, mientra que los efectos sobre la comprensión fueron inapreciables. Se produjo poca mejora en comprensión, y fue mayor en el grupo de control que en el grupo experimental.

En resumen, se trata de un programa muy costoso (40 sesiones individuales) que ha mostrado resultados notorios en la mejora de la precisión y la fluidez, pero esas mejoras no han producido una mejora en la comprensión. De momento esos son los datos que quedan.

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Lecturas repetidas: ¿una práctica recomendable?

David J. Chard (de su web en la Southern Methodist University)

Tras varios años recomendando a profesores y familias el uso de lecturas repetidas como forma de mejorar la fluidez lectora me encuentro con un artículo de Chard, Ketterlin-Geller, Baker, Doabler y Apichatabutra (2009) titulado Repeated reading interventions for students with learning disabilities: status of the evidence, en el que se expone que este tipo de intervenciones no se pueden considerar como basadas en evidencias.

Recuerdo que la base para introducir las lecturas repetidas en mi repertorio de prácticas fue una revisión de Chard, Vaughn y Tyler (2002), titulada A synthesis of research on effective interventions for building fluency with elementary students with learning disabilities. Posteriormente encontré un artículo de Garzón, Jiménez y Seda (2008) El Teatro de lectores para mejorar la fluidez lectora en niños de segundo grado, en el que realizaban una experiencia con alumnos de lengua española.

En la revisión de Chard et al (2002) las intervenciones de lecturas repetidas producían mejoras sobre la fluidez con un tamaño del efecto medio d=0,68. El tamaño del efecto era d=1,98 para alumnos con dificultades de aprendizaje.

Compruebo, ahora, que existe una revisión sistemática del método, publicada por Therrien (2004), titulada Fluency and comprehension gains as a result of repeated reading.  Esta revisión analiza 33 estudios realizados con alumnos de 5 a 18 años de edad. En 16 de estos estudios se evaluaba la mejora de fluidez en la lectura de textos distintos a los utilizados durante la instrucción, con un tamaño del efecto d=0,5. En 11 estudios se evaluaba la mejora en la comprensión de textos distintos a los empleados durante la instrucción con un tamaño del efecto  d=0,25. Como media, las intervenciones tenían 36 sesiones de duración.

Se obtuvieron mejores resultados cuando las intervenciones estaban dirigidas por un adulto, aunque, en la mayor parte, los alumnos trabajaban bajo la supervisión de un compañero y cuando se trabajaba con alumnos con dificultades de aprendizaje. El modelado (escuchar el texto bien leído antes de comenzar a trabajar con él), el uso de gráficos para registrar los progresos y la corrección de errores de pronunciación produjeron mejoras en la fluidez, pero no en la comprensión. Los resultados de comprensión mejoraban en las intervenciones en que los alumnos respondían preguntas o tenían que resumir el texto.

El factor que se relacionaba con un mayor aumento de la fluidez era el tener que alcanzar un criterio (nº de palabras por minuto, o tiempo empleado en leer un texto), es decir, que los alumnos no realizaban un determinado número de repeticiones de la lectura, sino que seguían practicando hasta alcanzar el criterio.

Bien, y ¿por qué Chard et al. (2009) consideran que las lecturas repetidas no son un método basado en evidencias?

En una primera revisión los autores localizan 92 publicaciones que tratan sobre el efecto de las lecturas repetidas. De esas 92 seleccionan 11 que cumplen los siguientes criterios:
· Estudios realizados con alumnos de educación primaria o secundaria.
· Con dificultades de aprendizaje o en riesgo de padecerlas.
· En los que el efecto de las lecturas repetidas se estudia de forma aislada; sin combinarlo con otros métodos de intervención.

Estas 11 investigaciones fueron evaluadas según la calidad del método que empleaban.  En los seis estudios de sujeto único ninguno cumplía los requisitos mínimos de rigor en todas las categorías (se consideraban 7). En los cinco estudios experimentales o cuasi-experimentales sólo uno mostraba alto rigor en las cuatro categorías evaluadas. El criterio para considerar que una intervención está basada en evidencias era que se encontrasen cuatro estudios de calidad aceptable o dos de alta calidad con resultados significativos.

A pesar de esta conclusión Chard et al. (2009) no se muestran contrarios al uso del método ya que está bien fundamentado teóricamente  y los metanálisis realizados muestran resultados positivos.

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Archivado bajo Intervención basada en evidencias, Niveles de evidencia, Revisión sistemática