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¿Me lees un cuento, por favor?

¿Me lees un cuento por favor? es el nombre de un programa de implicación familiar en la lectura. Juan Mora-Figueroa, del colegio Aitana de Alicante y Arturo Galán y Marta López-Jurado, de la Uned, han investigado su eficacia y ofrecen datos sobre ella en un artículo titulado Eficacia de un programa de implicación familiar en la lectura de alumnado de 1º de primaria, publicado en 2016 en Revista de Psicodidáctica.

Este programa tiene un duración de 12 semanas y en él se anima a los padres a tener dos encuentros diarios de lectura con sus hijos cumpliendo una serie de recomendaciones:

· A lo largo de la tarde, un miembro de la familia pide al niño que lea un rato, mejor en voz alta, durante unos 10 o 15 minutos. Miembras el niño lee, el familiar debe encontrarse en la misma habitación y lo más centrado posible en el niño.

· A lo largo de la semana, los familiares que escuchan van alternando distintas acciones:

  1. Pedir al niño que cuente algo de lo que ha leído.
  2. Pedirle que piense si conoce alguna historia parecida y que la cuente.
  3. Sugerirle que invente qué sucede a continuación.
  4. Hacerle preguntas cuando termine de leer para ver cuánto ha comprendido o recuerda.
  5. Invitarle a imaginar qué sucede si aparece otro protagonista.
  6. Jugar a adivinar qué puede suceder a continuación en la historia.

· Alrededor de la hora de la cena o justo antes de dormir, un familiar lee al niño un rato. Si el niño no está muy cansado y lo pide, también se puede hablar sobre lo que se ha leído.

Foto de Ldorfman

Resultados

Los efectos del programa se estudiaron con alumnado de 1º de educación primaria de distintas zonas de Madrid. En el estudio se formaron tres grupos de alumnos: el grupo experimental, que realizó el programa, el grupo de control, formado por las familias que aceptaron participar en la recogida de datos pero no en el programa y el grupo experimental sin seguimiento, formado por las familias que aceptaron realizar el programa pero lo abandonaron posteriormente.

Estos tres grupos eran equivalentes inicialmente en las medidas de lectura, pero al terminar el programa se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ellos. Concretamente, al finalizar el programa, las puntuaciones del grupo experimental en comprensión lectora y comprensión oral (evaluadas con el test PROLEC-R) fueron significativamente mayores que las del grupo de control. También se encontró un resultado mejor en motivación para la lectura y las valoraciones que las familias del grupo experimental realizaron sobre el programa fueron positivas.

Conclusiones

El programa ¿Me lees un cuento, por favor? es de aplicación muy sencilla, compatible con las prácticas que se realizan en muchos colegios (recomendar un tiempo de lectura diario supervisado) y parece aceptable para las familias que lo han realizado, aunque este último dato tendría que interpretarse con cautela, ya que eran familias que habían entrado voluntariamente en el programa.

Por otra parte, los resultados positivos encontrados en esta investigación están en la línea de otros estudios y revisiones sobre lectura compartida comentados en el blog y con la relación que establece PISA entre el rendimiento en sus pruebas y el hecho de que los padres leyeran a sus hijos cuando eran niños.

 

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Expectativas, rendimiento y un Ministerio de Educación que confunde causalidad y correlación

Me parece que en el Ministerio de Educación Cultura y Deporte (MECD) no leen este blog porque esta historia ya había sucedido, casi en los mismos términos en 2011, cuando la nota de prensa con la que presentaban los resultados de la evaluación de diagnóstico de 2010 indicaba que lo que más determina el éxito académico son las propias expectativas académicas del alumnado.

Volvemos a tener una nota de prensa del (MECD) y vuelven a estar implicados el rendimiento y las expectativas, la diferencia es que esta vez son las expectativas de las familias, no las de los alumnos. El 18 de noviembre de 2014 se publicó una nota de prensa presentando una publicación del Consejo Escolar del Estado titulado La Participación de las Familias en la Educación Escolar.

El título de la nota era:

El Consejo Escolar del Estado destaca la influencia positiva de la participación de las familias en la educación escolar sobre el rendimiento académico de los alumnos

Pero como no debía quedar claro qué es eso de la “influencia positiva”, el primer punto de la entradilla dice “las altas expectativas académicas de los padres sobre sus hijos, la supervisión de los deberes escolares y la comunicación fluida, entre los factores que mejoran el rendimiento”. Vamos, que según estos datos, cuando un mocete o moceta va mal en el colegio, una de las mejores medidas que se pueden tomar es hacer que sus padres estén convencidos de que va a hacer un doctorado en Oxford o en Yale.

Portada Estudio Participacion-CEE_Digital¿De dónde ha salido esta estrategia pedagógica? El informe que se presentó es un documento extenso, con más de 200 páginas y 11 capítulos que se distribuyen en tres partes: aspectos conceptuales y marcos normativos, análisis empíricos y mirando al futuro. En la segunda parte hay un interesante capítulo titulado “participación familiar y rendimiento académico: una síntesis meta-analítica”. Este capítulo está escrito  por María Castro, Eva Expósito, Luis Lizasoain, Esther López y Enrique Navarro, de distintas universidades.

Para este meta-análisis se localizaron 37 investigaciones publicadas entre 2000 y 2013, que analizaban la relación entre participación familiar y rendimiento académico mediante correlaciones o regresiones. Estas investigaciones se habían realizado en distintos países, incluyendo alguna hecha en España o México, pero lo que quiero destacar es que los autores dejan claro que se analiza “la relación” entre participación y rendimiento.

Los datos

Tras analizar los resultados de esas 37 investigaciones, la relación más fuerte que se encuentra es entre las expectativas paternas y el rendimiento académico. Se trata de una correlación r = 0,224, lo que equivaldría a decir que expectativas y rendimiento comparten un 5% de su varianza. Es una relación que se suele considerar pequeña. Este resultado se calculó a partir de los datos de 8 de las investigaciones revisadas.

No estaría comentando este meta-análisis si no ofreciera algún dato sobre lectura. La lectura con los hijos tenía una correlación de r = 0,168 (calculada con 4 investigaciones) y la participación de las familias en la educación escolar tenían una correlación de r = 0,084 con el rendimiento (calculada con 19 investigaciones).

El problema

¿Qué indica una correlación, aunque sea pequeña? Pues que los resultados en dos variables tienden a variar en la misma dirección, es decir, que cuando las expectativas de los padres respecto al rendimiento de sus hijos son altas el rendimiento es alto y cuando las expectativas son bajas el rendimiento es bajo. ¿Pero qué pasa si lo decimos al revés? Entonces se convierte en que cuando el rendimiento escolar de es alto las expectativas de los padres son altas y cuando el rendimiento es bajo las expectativas son bajas.

De la misma manera que el Ministerio sugiere que las expectativas altas producen mejoras en el rendimiento, alguien podría decir que el rendimiento alto produce unas buenas expectativas. Incluso alguien más rebuscado podría decir que hay familias en las que se dan a la vez buen rendimiento y expectativas altas y otras caracterizadas por el bajo rendimiento y las bajas expectativas, pero que el rendimiento no se modificaría por un cambio en las expectativas.

¿Cuál de estas interpretaciones es la correcta? El asunto es que con los datos recogidos no se puede saber, porque simplemente nos indican que hay una relación, pero no cuál es la causa y cuál es el efecto, o si hay otra variable que no se ha recogido (por ejemplo el nivel sociocultural de las familias) que es la que influye en el rendimiento y en las expectativas.

La conclusión

Desde luego, si mostrar unas buenas expectativas produce una mejora en el rendimiento escolar, se trata de una intervención fácil de realizar y barata. Incluso aunque sea algo ineficaz, sigue siendo fácil y barato y el único inconveniente que tendría sería la frustración que produciría no ver cumplidas las expectativas. Sin embargo, la información recogida no permite decir que las altas expectativas mejoren el rendimiento escolar, de modo que no se pueden hacer recomendaciones sobre este tema.

 

 

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La lectura dialógica con niños pequeños

Buscando información sobre Suzanne Mol y Adriana Bus, autoras de una revisión sobre los efectos de la lectura por placer, comentada en una entrada reciente, encuentro que estas autoras han realizado otras revisiones, como la que se comenta aquí, sobre la lectura interactiva de libros por padres e hijos. Se trata de un estudio realizado por Mol, Bus, de Jong y Smeets (2008), en el que se revisan investigaciones realizadas con niños de 2 a 5 años en los que se comparaba un grupo de niños con los que se leía aplicando el método de lectura dialógica, con otro grupo de niños a los que se leía de la forma tradicional.

Habitualmente los padres, cuando leen historias a sus hijos pequeños, tratan de conseguir la participación del niño por medio de preguntas, comentarios, señalando imágenes,… De esta forma la lectura se convierte en lectura interactiva. La lectura dialógica (dialogic reading) es un programa que trata de hacer sistemática esa interactividad. En determinados momentos de la lectura dialógica, los padres adoptan el papel de oyente y es el niño el que cuenta el libro. Para eso el adulto solicita al niño que diga algo sobre el libro, evalúa la respuesta del niño y la expande reformulándola, corrigiéndola o añadiendo información. Tras eso repite la solicitud inicial para asegurarse de que el niño ha aprendido algo. En el vídeo (en inglés) se puede apreciar esta parte del trabajo. Previamente la mujer ha leído el libro completo a la niña.

Las solicitudes del adulto al niño pueden ser que complete una oración, por ejemplo una rima, que recuerde algo que ha sucedido en la historia, que diga lo que pasa en la historia mirando las imágenes, preguntas CQ (quién, cuándo, qué, cómo, por qué), o relacionar información del libro con conocimientos y experiencias propios.

Volviendo al estudio, se revisaron investigaciones en las que se entrenaba a padres para realizar lectura dialógica con sus hijos (sin problemas sensoriales, físicos o mentales graves), evaluaban las mejoras en el vocabulario de los niños  e incluían un grupo de control de niños con padres que les leían sin recibir un entrenamiento especial.

Se localizaron, en total, 16 investigaciones con esas características, en las que habían participado 313 niños que habían practicado la lectura dialógica, y otros 313 con los que se había leído del modo tradicional. Esos niños tenían entre 2 y 5 años de edad.

El tamaño del efecto de la lectura dialógica sobre el vocabulario fue d = 0,42,  una diferencia pequeña (menos de media desviación típica) con los resultados producidos por la lectura tradicional. La lectura dialógica produjo una mejora moderada en el vocabulario expresivo (d = 0,59) y una mejora bastante pequeña en el vocabulario receptivo (d = 0,22).

Los efectos eran mayores cuando la lectura dialógica se aplicaba con niños de 2 y 3 años (d = 0,50), que cuando se aplicaba con niños de 4 y 5 años (d = 0,14). También se observó que los resultados eran menores en niños de familias con un nivel socio-económico muy bajo (d = 0,22) que en el resto de familias (d = 0,71).

Las conclusiones que se pueden extraer de estos resultados son débiles: la lectura dialógica parece ser útil para desarrollar el vocabulario expresivo, especialmente en los niños de 2 y 3 años, en familias con un estatus socio-económico medio o alto, pero se desconocen las causas por las que pierde su eficacia con niños ligeramente mayores o con familias de menor estatus. Al no controlarse la fidelidad en la aplicación del método tampoco es posible buscar datos que apoyen alguna hipótesis o no.

Información adicional

· La revisión se puede encontrar en el capítulo 3 de “To Read or Not to Read“.
· Otra revisión sobre el programa “Dialogic Reading” en What Works Clearinghouse.
· Una presentación muy elemental, pero en español.

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