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Predictores del aprendizaje de la lectura: un repaso y nuevos datos

10 Jun

Uno de los primeros temas de los que me ocupé en este blog, hace casi 10 años fue el de los predictores o precursores del aprendizaje de la lectura: esas variables que se relacionan con el nivel posterior que se alcanza en lectura. Mi primera entrada sobre este tema fue presentando los resultados del informe que había realizado el National Early Literacy Panel. Los dos predictores más sólidos eran el conocimiento del alfabeto y las habilidades fonológicas o conciencia fonológica. Con efectos mayores, pero pocos estudios respaldándolos estaban los conocimientos acerca del lenguaje escrito y la preparación para el aprendizaje de la lectura. Las habilidades de tipo perceptivo-visual tenían una relación con el aprendizaje de la lectura, pero sensiblemente menor que la de los cuatro factores que he mencionado.

Una revisión centrada en el concepto de preparación o madurez para la lectura proponía como predictores: el conocimiento fonológico (habilidades fonológicas), el conocimiento alfabético, la velocidad de denominación, el conocimiento metalingüístico, las habilidades lingüísticas y procesos cognitivos, como la memoria o la atención.

Otra revisión, de 64 estudios longitudinales, establecía como predictores de la precisión lectora el conocimiento de las letras, la conciencia fonológica, la denominación rápida y la conciencia de la rima. Como predictores de la comprensión lectora señalaba el vocabulario, el conocimiento de las letras, la gramática, la conciencia fonológica y de la rima, la memoria de oraciones, la inteligencia no verbal, la denominación rápida y la repetición de pseudopalabras.

También he comentado algunas investigaciones concretas, de las muchas que hay sobre el tema, como la de Silva y Cain (2015), que encontró que la comprensión oral (gramatical, literal e inferencial) predecía la comprensión lectora un año después.

Entre estas, son muy interesantes para nosotros las investigaciones realizadas con alumnado hispanohablante, como:

  • El estudio longitudinal de Suk y Pallante en Chile, que indica que el principal predictor de la comprensión lectora al terminar el primer curso de primaria era la comprensión lectora al comenzar el primer curso de primaria. Otras variables influyentes fueron: la lectura de palabras, la velocidad en lectura de palabras inventadas y el vocabulario.
  • Una entrada de revisión, sobre predictores de la lectura en español, que presentaba 6 investigaciones realizadas entre 2010 y 2018, en las que se identificaban como predictores más claros la velocidad de denominación de letras o números, habilidades fonológicas.

Y también he escrito una entrada sobre una variable que parece tener una influencia mínima en la adquisición de la competencia lectora: la habilidad motriz fina (distinta de la habilidad grafomotriz).

Parece que algunos predictores se repiten con frecuencia y también parece que hay diferencias entre los predictores de la precisión en la lectura y los predictores de la comprensión lectora. Curiosamente, hace unos días volví a ver circular por las redes sociales un escrito sobre la relación entre gateo y aprendizaje de la lectura, presentándolo como algo con una sólida fundamentación científica, a pesar de que ninguno de estos estudios o revisiones de estudios lo menciona…

Dos publicaciones recientes

Las dos publicaciones que añado a este conjunto se realizaron en 2019 y en ellas participó Ana María de la Calle. Por un lado, tenemos un seguimiento a 50 alumnos chilenos y 50 alumnos españoles de 2º y tercer curso de Educación Infantil. Estos alumnos fueron evaluados a mitad y a final de curso. Para medir las habilidades prelectoras se utilizaron: la Batería BIL 3-6 (14 de sus 16 escalas), una prueba de fluidez semántica, un test de velocidad de denominación, una prueba de repetición de pseudopalabras y la escala de Reconocimiento de letras del test PROLEC-R. El nivel de lectura fue evaluado con las escalas de Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

Buena parte de los resultados se presenta desglosada según el país de los evaluados. Además, se presenta el poder predictivo de cada variable para la lectura de palabras y para la lectura de pseudopalabras. Entre todos los predictores destaca la habilidad para reconocer las letras, que explica en torno a un 40% de la varianza en las pruebas de lectura. Dos habilidades fonológicas: Aislar sílabas y fonemas y Omitir sílabas hace una pequeña aportación, que no llega a ser significativa, explicando entre el 10 y el 19% del rendimiento en lectura de los alumnos españoles, pero no de los chilenos. La repetición de pseudopalabras explica el 12 0 13% del rendimiento en lectura de los chilenos, pero en los españoles no pasa del 8%.

Otra cuestión interesante es que se encontraron diferencias significativas en varias habilidades entre el grupo de alumnos español y el grupo chileno. Los alumno españoles tuvieron mejor rendimiento en las dos pruebas de lectura y en las pruebas de Contar palabras, Vocabulario, Conceptos básicos, Repetición de pseudopalabras, Reconocimiento de letras, Funciones de la lectura y Fluidez verbal. En cambio, los chilenos realizaron mejor las tareas de Contar sílabas y Capacidad perceptiva.

El segundo estudio es un seguimiento a los dos años de 362 alumnos españoles, que fueron evaluados en 2º y 3º de Educación Infantil. Las pruebas empleadas fueron las mismas que se utilizaron en el estudio anterior, con la excepción de que la habilidad lectora fue evaluada con el test LEE en lugar de con Lectura de palabras y Lectura de pseudopalabras del test PROLEC-R.

En este caso, los predictores identificados fueron:

  • Para la lectura de palabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 41% de la varianza.
  • Para la lectura de pseudopalabras: el conjunto de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y vocabulario predecía el 34% de la varianza.
  • Para la comprensión lectora: el conjunto de de velocidad de denominación de números, velocidad de denominación de letras, capacidad perceptiva y conocimiento fonológico predecía el 46% de la varianza.

Los autores articularon todas las variables en un sistema de ecuaciones estructurales, creando un modelo de aprendizaje inicial de la lectura al que llaman modelo ALICIA, y que tiene esta forma

Modelo ALICIA, (de la Calle, Guzmán y García, 2019)

Lo que más me ha llamado la atención de este estudio es que el peso de la eficiencia lectora sobre la comprensión lectora triplica al de las habilidades de lenguaje oral, siendo una diferencia bastante notable en español, especialmente cuando la mitad de la muestra estaba en el 2º curso de Educación Primaria cuando se evaluaron la eficiencia lectora y la comprensión lectora.

Desarrollo del lenguaje en educación infantil. Otro regalico.

17 Dic

No todos los años tengo algo que regalar a los lectores del blog cuando llega la navidad, pero esta vez sí: se trata del libro de apuntes de la asignatura Adquisición y Desarrollo del Lenguaje y su Didáctica II que he estado impartiendo en el Grado de Magisterio en Educación Infantil de la Universidad de Navarra.

El documento tiene estos capítulos o temas:

  1. Normativa  y marco curricular (centrado en Navarra, que es donde dábamos las clases).
  2. Desarrollo de la fonética y la fonología.
  3. Desarrollo del vocabulario.
  4. Desarrollo de la sintaxis.
  5. Desarrollo de la comprensión del discurso.
  6. Desarrollo de la expresión oral.
  7. Iniciación a la lectura y la escritura.

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Son 39 páginas con una clara orientación didáctica ya que, además de los contenidos de la asignatura se mencionan los ejercicios (una parte importante del tiempo lectivo la dedicábamos a ellos) y las posibles preguntas o actividades de examen.

Recuerdo también, que el alumnado de la asignatura tenía que realizar un trabajo con una escena, un cuento y unas preguntas para trabajar el vocabulario, estructuras sintácticas complejas y la construcción de inferencias, y que se puede encontrar en Escenas para Trabajar el Lenguaje en Educación Infantil.

El libro de apuntes se puede consultar y descargar en mi web de academia.edu o aquí:

Efectos de la enseñanza de las letras sobre la lectura

20 Ago

Estoy preparando unos apuntes para Magisterio – Educación Infantil, con un capítulo dedicado a la iniciación a la lectura. Este capítulo presenta los distintos métodos de enseñanza de la lectura clasificados como métodos globales o analíticos, métodos sintéticos y métodos mixtos o eclécticos.

Los métodos globales parten de unidades con significado como las frases y las palabras. La manifestación más pujante de estos métodos en las últimas décadas ha sido el whole language estadounidense, en el que se considera que si los niños se educan en un entorno comunicativo rico, con mucho contacto con textos y actividades centradas en el significado aprenderán a leer sin necesidad de que se les enseñen explícitamente las reglas para descodificar los textos. Los métodos sintéticos siguen el proceso opuesto: enseñar los nombres o sonidos de las letras y la forma de combinarlas para que los niños aprendan a leer palabras y frases.

Ha existido y probablemente continuará una pugna entre los partidarios de unos y otros métodos que en Estados Unidos ha tenido tanta intensidad que se ha bautizado como “las guerras de la lectura”, Esta controversia ha ido más allá de lo pedagógico tomando tintes políticos ya que los métodos globales se han considerado naturales, modernos y progresistas, mientras que los métodos sintéticos han sido tachados como artificiales y tradicionales. Es algo curioso porque ambas formas de enseñar a leer tienen una larga historia, y se pueden encontrar propuestas globales de enseñanza de la lectura con más de 100 años de antigüedad. Aunque, según lo que se ha explicado, los métodos globales parecen más atractivos, los resultados de las investigaciones experimentales favorecen a los métodos sintéticos.

Investigación sobre la enseñanza de las letras y la lectura

Hace casi cuatro años comenté una revisión del National Early Literacy Panel de Estados Unidos en la que se encontraba que, en Educación Infantil, el conocimiento del alfabeto y la comprensión lectora comparten un 23% de su varianza.

Esta revisión fue ampliada posteriormente por Shayne Piasta y Richard Wagner, del centro de investigación de la lectura de la Universidad Estatal de Florida, que publicaron un artículo titulado developing early literacy skills: a meta-analysis of alphabet learning and instruction. En él se revisan 63 estudios, en los que participaron 8.468 alumnos de ocho países diferentes.

Los resultados no son especialmente espectaculares:

  • Las intervenciones que combinan la enseñanza del alfabeto con la de otras habilidades relacionadas con la iniciación a la lectura produjeron mejoras en la el aprendizaje del nombre de las letras y de su sonido, aunque no de la velocidad con la que se nombran las letras.
  • Las intervenciones dirigidas a aprender el sonido de las letras producen mejoras en el conocimiento del sonido de las letras y, en menor medida, en el conocimiento de su nombre. De forma inversa, las intervenciones dirigidas a aprender el nombre de las letras producen mejoras en el conocimiento de sus nombres y, en menor medida, de su sonido.
  • Las intervenciones de enseñanza del alfabeto producen una mejora en la habilidad lectora. Los pocos estudios de seguimiento parecen indicar que esas mejoras no se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Se identificaron tres factores que influyen sobre el aprendizaje de las letras y sus sonidos: las intervenciones escolares fueron más eficaces que las realizadas en el hogar, las intervenciones en pequeño grupo fueron más efectivas que las individuales, y cuanto más tiempo se dedicaba a la intervención mayores eran los efectos.

 

 

 

¿Es bueno adelantar la edad de inicio de la lectura?

4 Feb

La situación es la siguiente: en España uno de los objetivos de la Educación Infantil es iniciarse en la “lecto-escritura” (RD 1630/2006). En muchos casos los niños acaban la etapa de Infantil sabiendo leer y escribir, de modo que en el primer curso de Primaria no se les enseña a leer, sino que desde el inicio del curso trabajan con materiales impresos. Entre el profesorado de Primaria se está perdiendo el conocimiento práctico de cómo enseñar a leer a los niños y, a veces, cuando un niño llega a esta etapa sin saber leer es derivado directamente a los servicios de orientación como si tuviera algún trastorno.

Por otra parte, algunos colegios adelantan la edad de inicio de la enseñanza de la lectura, que comienza en 2º de Infantil y, en algunos casos utilizan programas de supuesta enseñanza precoz de la lectura en niños aún más pequeños. Como suele suceder con muchas cuestiones de educación, apenas se encuentran datos sobre los beneficios y los perjuicios de cada una de estas opciones, de manera que me imagino que las decisiones que se toman en los colegios sobre cuándo comenzar la enseñanza de la lectura no se basan en la eficacia de la opción elegida sino en otras cuestiones: posibilidad de captar clientes, opinión del profesorado, interés de las familias…

Investigación sobre el efecto de adelantar la edad de lectura

Sebastian Suggate, de su web en la Universidad de Regensburg

Afortunadamente, Sebastian Suggate, profesor de la facultad de psicología y pedagogía de la Universidad de Regensburg, tiene este tema como una de sus líneas de investigación. Una de las cosas que más llama la atención de su producción científica son los títulos de sus artículos en los que aparecen expresiones como “regar el jardín antes de la tormenta”, “la parábola del sembrador”, o “no conviertan la infancia en una competición de velocidad”, o sea, que cuida que sus artículos no sean aburridas publicaciones para especialistas, sino que trata de atraer la atención del lector.

Entre sus últimas publicaciones está el artículo Does early reading instruction help reading in the long-term? A review of empirical evidence, publicado en Research on Steiner Education. Suggate describe en él la enseñanza temprana de la lectura como la realización de actividades, iniciadas y dirigidas por los adultos, para desarrollar la habilidad de descodificar textos escritos, a una edad que no es óptima, es decir, que aunque los niños aprendan a leer, la enseñanza es poco eficiente, o limita seriamente otras actividades. Aproximadamente considera que la enseñanza de la lectura a los 4-5 años de edad se suele considerar temprana, y a los 6-7 años tardía.

Según el artículo del dr. Suggate, los estudios correlacionales indican que existe una asociación entre los indicadores de lectura tempranos y el rendimiento en Educación Primaria, aunque de eso no se puede deducir que la enseñanza temprana de la lectura sea la causa del buen rendimiento. Existe un conjunto notable de investigaciones acerca de cómo influyen la escolarización en centros de Educación Infantil y los programas educativos para familias en el desarrollo de niños en situación de riesgo por su entorno social y económico. Aunque se ha visto que estas intervenciones producen beneficios, las mejoras a largo plazo se suelen apreciar en el desarrollo cognitivo, social y emocional más que en el rendimiento académico, y no parece que el hecho de que estos programas incluyan el aprendizaje de la lectura o no afecte al rendimiento en lectura durante la Educación Primaria.

Existen otro tipo de estudios que comparan sistemas educativos en los que la enseñanza formal de la lectura comienza a distintas edades. Según estos estudios ni a los 9 ni a los 15 años de edad se aprecian diferencias atribuibles a la edad a la que comezó a enseñarse a leer. Sin embargo, los resultados deben tomarse con mucha precaución, porque no se controlan factores importantes como el idioma de los alumnos. Tradicionalmente los países de habla inglesa han sido tendentes a un inicio temprano de la enseñanza de la lectura, pero eso podría deberse a que se trata de un idioma en el que la lectura es muy compleja y es necesario invertir más tiempo para dominarla.

Algunos estudios realizados por Suggate han comparado sistemas dentro del mismo país en los que la enseñanza de la lectura se inicia a distintas edades, concretamente la educación estatal de Nueva Zelanda, en la que se comienza a enseñar a leer a los 5 años, y colegios Waldorf en los que la enseñanza comienza a los 6 años y medio. Tras controlar las diferencias socio-culturales entre unos alumnos y otros, los resultados indicaban que a los 11 años los alumnos que habían comenzado a leer de de forma tardía tenían un nivel similar al de los lectores tempranos, mostrando, incluso, una ligera ventaja en comprensión.

Reflexiones

Esta información no zanja el debate, pero al menos permite iniciarlo de una forma racional, es decir, aportando datos y pruebas que apoyen a las distintas posturas. Por ahora parece que los alumnos que aprenden a leer de forma más tardía alcanzan en pocos años un nivel de competencia similar al de los alumnos a los que se enseñó a leer tempranamente. Sería interesante saber qué sucede con otros aprendizajes, concretamente con los que no se hicieron durante el tiempo que se dedicó a la enseñanza de la lectura, y con los que se pudieron hacer debido a que el alumno ya sabía leer. ¿Existen diferencias en éstos?

Para ampliar información

Children learning to read later catch up to children reading earlier

The contribution of age and reading instruction to oral narrative and pre-reading skills

Too much too soon: School starting age: the evidence

Prueba para evaluar la comprensión lectora en Educación Infantil

14 Ene

Ya ha habido varias personas que han escrito comentarios interesándose por algún test que valore la comprensión lectora en Educación Infantil. Lo cierto es que son muchos los colegios en los que la mayoría de los alumnos son capaces de leer y comprender textos sencillos al terminar la etapa de Educación Infantil, cuando los niños tienen 5 – 6 años. Sin embargo, muchos de los tests de comprensión de los que disponemos tienen bastantes años y no contemplaban esa posibilidad ya que están hechos en momentos en los que la enseñanza de la lectura era una actividad del primer curso de Educación Primaria.

Como excepción, las Pruebas Pedagógicas Graduadas para Preescolar y Ciclo Inicial, realizadas por el equipo de asesoramiento psicopedagógico de Terrassa (Martí Costa, Ferran Marco, Mª José Montón, Marta Quer, Esperanza Salas y Teresa Valls). Estas pruebas están graduadas en cuatro niveles que corresponden a los cursos 1º de Preescolar, 2º de Preescolar, 1º de EGB y 2º de EGB, que en la actualidad serían: 2º y 3º de Infantil y 1º y 2º de Primaria. Se trata de pruebas que miden multitud de aprendizajes  y que incluyen algunas pruebas de comprensión oral y cuatro items de comprensión lectora que permitirían situar un alumno en 3º de Infantil, 1º o 2º de Primaria.

Creo que en la actualidad esta prueba tiene un interés anecdótico, salvo en colegios en los que no se hace una enseñanza de la lectura en Infantil, sino una mera aproximación. El ítem que se usa en 3º de Infantil es una prueba de asociación de dibujos y palabras. En 1º de Primaria se utiliza otro ítem de asociación de dibujos y palabras y uno de preguntas sobre oraciones, y es en 2º de Primaria cuando se responde a preguntas sobre un texto.

Se trata de una prueba criterial en la que simplemente se valora si el alumno alcanza un determinado nivel o no, cuál es el máximo nivel alcanza, y aún puede ser útil para la detección de problemas, por ejemplo si un alumno no alcanza el nivel que le debería corresponder de acuerdo al curso en el que está.

Las pruebas aún están a la venta, publicadas por la editorial Antonio Machado – Visor Libros. Dejo una ficha sobre esta prueba en la página de tests estandarizados. La página está ordenada de forma cronológica inverso (los tests más recientes son los primeros que aparecen) y estas pruebas se publicaron en 1989.