Archivo de la etiqueta: Enseñanza de la lectura

Los métodos de lectura sintéticos son más eficientes que los globales

En nuestro último libro, Enseñar a Leer, exponemos que los métodos de lectura globales apenas tienen respaldo científico. Su extensión ha estado más relacionada con razones ideológicas o políticas que con razones pedagógicas.

Sin embargo, cuando preparábamos ese capítulo, no encontramos investigaciones realizadas en el ámbito hispanoamericano, en las que se comparase el aprendizaje de grupos similares de niños a los que se enseñase a leer con uno u otro método.

Mientras tanto, en el Basque Center on Cognition, Brain and Language, se estaba desarrollando una investigación en la que sí que se hacía esa comparación. Los resultados aún no se han publicado, pero Manuel Carreiras, el director del BCBL ya los ha adelantado en la conferencia que se puede ver en este vídeo, concretamente, en la parte que va desde 6’05” hasta 10’26”.

Al parecer, en todas las variables estudiadas, tanto de tipo fonológico como semántico, los alumnos que habían aprendido a leer con el método sintético superaban a los que habían aprendido a leer con el método global.

A mi juicio, Manuel Carreiras comete un error bastante común al llamar método analítico al sintético. En los métodos en los que se aprenden las correspondencias entre las letras y sus sonidos o entre las sílabas y sus sonidos, los alumnos tienen que hacer una síntesis, que es componer el todo (la palabra, oración o texto) por la unión de las partes (sonidos de las letras o de las sílabas). Por eso se llaman métodos sintéticos o de progresión sintética. En cambio, en los métodos globales, en los que los alumnos aprenden a reconocer palabras o incluso oraciones completas, tienen que hacer un análisis: distinguir y separar las partes del todo. Por eso también se les llama métodos analíticos. Aunque hay bastante confusión en el uso de estas denominaciones.

De cualquier manera, espero que pronto se publiquen los datos de esta investigación para que podamos tener un buen fundamento al elegir un método de lectura.

 

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Archivado bajo Enseñanza inicial de la lectura

Efectos de la enseñanza de las letras sobre la lectura

Estoy preparando unos apuntes para Magisterio – Educación Infantil, con un capítulo dedicado a la iniciación a la lectura. Este capítulo presenta los distintos métodos de enseñanza de la lectura clasificados como métodos globales o analíticos, métodos sintéticos y métodos mixtos o eclécticos.

Los métodos globales parten de unidades con significado como las frases y las palabras. La manifestación más pujante de estos métodos en las últimas décadas ha sido el whole language estadounidense, en el que se considera que si los niños se educan en un entorno comunicativo rico, con mucho contacto con textos y actividades centradas en el significado aprenderán a leer sin necesidad de que se les enseñen explícitamente las reglas para descodificar los textos. Los métodos sintéticos siguen el proceso opuesto: enseñar los nombres o sonidos de las letras y la forma de combinarlas para que los niños aprendan a leer palabras y frases.

Ha existido y probablemente continuará una pugna entre los partidarios de unos y otros métodos que en Estados Unidos ha tenido tanta intensidad que se ha bautizado como “las guerras de la lectura”, Esta controversia ha ido más allá de lo pedagógico tomando tintes políticos ya que los métodos globales se han considerado naturales, modernos y progresistas, mientras que los métodos sintéticos han sido tachados como artificiales y tradicionales. Es algo curioso porque ambas formas de enseñar a leer tienen una larga historia, y se pueden encontrar propuestas globales de enseñanza de la lectura con más de 100 años de antigüedad. Aunque, según lo que se ha explicado, los métodos globales parecen más atractivos, los resultados de las investigaciones experimentales favorecen a los métodos sintéticos.

Investigación sobre la enseñanza de las letras y la lectura

Hace casi cuatro años comenté una revisión del National Early Literacy Panel de Estados Unidos en la que se encontraba que, en Educación Infantil, el conocimiento del alfabeto y la comprensión lectora comparten un 23% de su varianza.

Esta revisión fue ampliada posteriormente por Shayne Piasta y Richard Wagner, del centro de investigación de la lectura de la Universidad Estatal de Florida, que publicaron un artículo titulado developing early literacy skills: a meta-analysis of alphabet learning and instruction. En él se revisan 63 estudios, en los que participaron 8.468 alumnos de ocho países diferentes.

Los resultados no son especialmente espectaculares:

  • Las intervenciones que combinan la enseñanza del alfabeto con la de otras habilidades relacionadas con la iniciación a la lectura produjeron mejoras en la el aprendizaje del nombre de las letras y de su sonido, aunque no de la velocidad con la que se nombran las letras.
  • Las intervenciones dirigidas a aprender el sonido de las letras producen mejoras en el conocimiento del sonido de las letras y, en menor medida, en el conocimiento de su nombre. De forma inversa, las intervenciones dirigidas a aprender el nombre de las letras producen mejoras en el conocimiento de sus nombres y, en menor medida, de su sonido.
  • Las intervenciones de enseñanza del alfabeto producen una mejora en la habilidad lectora. Los pocos estudios de seguimiento parecen indicar que esas mejoras no se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Se identificaron tres factores que influyen sobre el aprendizaje de las letras y sus sonidos: las intervenciones escolares fueron más eficaces que las realizadas en el hogar, las intervenciones en pequeño grupo fueron más efectivas que las individuales, y cuanto más tiempo se dedicaba a la intervención mayores eran los efectos.

 

 

 

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Archivado bajo Revisión sistemática

¿Se puede enseñar a leer a los bebés? Parece que no

Por increible que parezca, existen varios programas para enseñar a leer a niños menores de un año. Ya en 1964 se publicó “Cómo Enseñar a Leer a su Bebé” de Glenn Doman, que es como el decano de todos estos métodos. Pero la variedad actual es mayor con Baby Einstein, Brainy Baby, Your Baby can Read y otros  que creo que no han llegado al mercado hispano como Intellectual Baby o Brill Baby.

La compañía de Your Baby can Read tuvo que suspender sus actividades debido al alto coste de la defensa ante las numerosas demandas porque su promesa de enseñar a leer a los bebés era falsa y engañosa. No parece que hagan falta estudios científicos sobre la eficacia del programa, pero en la actualidad permanece activa y ofrece el enlace a 14 investigaciones sobre la eficacia del método. La compañía Disney ofreció a sus clientes la devolución del dinero de la compra de productos de Baby Einstein tras comprobarse que no producían mejoras intelectuales (no se trataba específicamente de la lectura).

El caso es que estos sistemas han tenido bastante éxito entre las familias con niños de pequeña edad, y son utilizados en algunas escuelas infantiles que, en ocasiones, los presentan como un producto innovador de estimulación temprana. Curiosamente existe la sospecha de que algunos de estos productos no son inocuos, especialmente los basados en vídeos, ya que los niños de corta edad aprenderían más por el contacto con la realidad que pasando un tiempo considerable viendo esas proyecciones.

De Wikimedia Commons

Una investigación

Cuatro investigadoras de distintas universidades, Susan Neuman, Ashley Pinkham, Tanya Kaefer y Gabrielle Strouse han realizado un estudio experimental comparando las mejoras en lectura (entendida de una forma amplia) de niños entre 9 y 18 meses de edad con los que se utilizaba el método Your Baby can Read y las mejoras obtenidas por un grupo de control con el que no se realizaba ninguna intervención. Los resultados se han publicado en un artículo titulado Can babies learn to read? A randomized trial of baby media.

El programa se aplicó durante 7 meses, y se tomaron distintas medidas para evaluar los progresos de los alumnos, desde cuestionarios para las familias hasta tareas de segimiento ocular, en las que se toman datos de los movimientos oculares de los niños para saber dónde está mirando. Como ya he indicado, se consideró la lectura de una forma amplia, de manera que se registraban tanto los progresos en lo que habitualmente entendemos por lectura (descodificar lo que está escrito en un texto y formar una representación de su contenido), pero, sobre todo se examinaban mejoras en habilidades básicas que puedan favorecer el aprendizaje futuro de la lectura: vocabulario, conocimiento de las letras, conocimiento sobre las convenciones de la la escritura, identificación del propio nombre, incluyendo el reconocimiento de las palabras enseñadas en Your Baby can Read.

Resultados

Tras la aplicación del programa de enseñanza de la lectura no se encontraron diferencias significativas entre el grupos de niños que lo había seguido y el grupo de control en ninguna de las casi veinte variables evaluadas, exceptuando el hecho de que los niños que habían seguido el programa decían con más frecuencia las palabras que se trabajaban en el programa que los niños del grupo de control. Es decir, no se encontró ninguna evidencia de que los niños que habían trabajado durante siete meses con Your Baby can Read leyesen mejor que los niños del grupo de control. Incluso aquellos niños que aparentemente leían y respondían a los estímulos escritos de los DVD eran incapaces de identificar palabras tras concluir la intervención a pesar de que sus padres creían que habían comenzado a leer.

Reflexión

La idea de que cuanto antes enseñemos a leer a los niños más probabilidades de éxito tendrán en la escuela es muy discutible. Hace poco presentaba algunos datos sobre los resultados que se obtienen enseñando a leer precozmente a los alumnos de educación infantil que no parecen apoyar esa idea. Es cierto que hay niños que aprenden a leer a una edad muy temprana, y normalmente suelen tener alta capacidad intelectual, pero hay que tener en cuenta que, en muchos casos, no son niños a los que se les haya enseñado a leer.

 

 

 

 

 

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Archivado bajo Intervenciones que no han mostrado eficacia

¿Es bueno adelantar la edad de inicio de la lectura?

La situación es la siguiente: en España uno de los objetivos de la Educación Infantil es iniciarse en la “lecto-escritura” (RD 1630/2006). En muchos casos los niños acaban la etapa de Infantil sabiendo leer y escribir, de modo que en el primer curso de Primaria no se les enseña a leer, sino que desde el inicio del curso trabajan con materiales impresos. Entre el profesorado de Primaria se está perdiendo el conocimiento práctico de cómo enseñar a leer a los niños y, a veces, cuando un niño llega a esta etapa sin saber leer es derivado directamente a los servicios de orientación como si tuviera algún trastorno.

Por otra parte, algunos colegios adelantan la edad de inicio de la enseñanza de la lectura, que comienza en 2º de Infantil y, en algunos casos utilizan programas de supuesta enseñanza precoz de la lectura en niños aún más pequeños. Como suele suceder con muchas cuestiones de educación, apenas se encuentran datos sobre los beneficios y los perjuicios de cada una de estas opciones, de manera que me imagino que las decisiones que se toman en los colegios sobre cuándo comenzar la enseñanza de la lectura no se basan en la eficacia de la opción elegida sino en otras cuestiones: posibilidad de captar clientes, opinión del profesorado, interés de las familias…

Investigación sobre el efecto de adelantar la edad de lectura

Sebastian Suggate, de su web en la Universidad de Regensburg

Afortunadamente, Sebastian Suggate, profesor de la facultad de psicología y pedagogía de la Universidad de Regensburg, tiene este tema como una de sus líneas de investigación. Una de las cosas que más llama la atención de su producción científica son los títulos de sus artículos en los que aparecen expresiones como “regar el jardín antes de la tormenta”, “la parábola del sembrador”, o “no conviertan la infancia en una competición de velocidad”, o sea, que cuida que sus artículos no sean aburridas publicaciones para especialistas, sino que trata de atraer la atención del lector.

Entre sus últimas publicaciones está el artículo Does early reading instruction help reading in the long-term? A review of empirical evidence, publicado en Research on Steiner Education. Suggate describe en él la enseñanza temprana de la lectura como la realización de actividades, iniciadas y dirigidas por los adultos, para desarrollar la habilidad de descodificar textos escritos, a una edad que no es óptima, es decir, que aunque los niños aprendan a leer, la enseñanza es poco eficiente, o limita seriamente otras actividades. Aproximadamente considera que la enseñanza de la lectura a los 4-5 años de edad se suele considerar temprana, y a los 6-7 años tardía.

Según el artículo del dr. Suggate, los estudios correlacionales indican que existe una asociación entre los indicadores de lectura tempranos y el rendimiento en Educación Primaria, aunque de eso no se puede deducir que la enseñanza temprana de la lectura sea la causa del buen rendimiento. Existe un conjunto notable de investigaciones acerca de cómo influyen la escolarización en centros de Educación Infantil y los programas educativos para familias en el desarrollo de niños en situación de riesgo por su entorno social y económico. Aunque se ha visto que estas intervenciones producen beneficios, las mejoras a largo plazo se suelen apreciar en el desarrollo cognitivo, social y emocional más que en el rendimiento académico, y no parece que el hecho de que estos programas incluyan el aprendizaje de la lectura o no afecte al rendimiento en lectura durante la Educación Primaria.

Existen otro tipo de estudios que comparan sistemas educativos en los que la enseñanza formal de la lectura comienza a distintas edades. Según estos estudios ni a los 9 ni a los 15 años de edad se aprecian diferencias atribuibles a la edad a la que comezó a enseñarse a leer. Sin embargo, los resultados deben tomarse con mucha precaución, porque no se controlan factores importantes como el idioma de los alumnos. Tradicionalmente los países de habla inglesa han sido tendentes a un inicio temprano de la enseñanza de la lectura, pero eso podría deberse a que se trata de un idioma en el que la lectura es muy compleja y es necesario invertir más tiempo para dominarla.

Algunos estudios realizados por Suggate han comparado sistemas dentro del mismo país en los que la enseñanza de la lectura se inicia a distintas edades, concretamente la educación estatal de Nueva Zelanda, en la que se comienza a enseñar a leer a los 5 años, y colegios Waldorf en los que la enseñanza comienza a los 6 años y medio. Tras controlar las diferencias socio-culturales entre unos alumnos y otros, los resultados indicaban que a los 11 años los alumnos que habían comenzado a leer de de forma tardía tenían un nivel similar al de los lectores tempranos, mostrando, incluso, una ligera ventaja en comprensión.

Reflexiones

Esta información no zanja el debate, pero al menos permite iniciarlo de una forma racional, es decir, aportando datos y pruebas que apoyen a las distintas posturas. Por ahora parece que los alumnos que aprenden a leer de forma más tardía alcanzan en pocos años un nivel de competencia similar al de los alumnos a los que se enseñó a leer tempranamente. Sería interesante saber qué sucede con otros aprendizajes, concretamente con los que no se hicieron durante el tiempo que se dedicó a la enseñanza de la lectura, y con los que se pudieron hacer debido a que el alumno ya sabía leer. ¿Existen diferencias en éstos?

Para ampliar información

Children learning to read later catch up to children reading earlier

The contribution of age and reading instruction to oral narrative and pre-reading skills

Too much too soon: School starting age: the evidence

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Archivado bajo Competencias básicas, Curiosidades, Intervenciones que no han mostrado eficacia

Últimas investigaciones en español sobre comprensión lectora

A lo largo de este año se han publicado algunos trabajos muy interesantes sobre comprensión lectora realizados por investigadores hispano-americanos, y que merecen, como mínimo, un breve comentario. He dejado una referencia a estos cuatro artículos en la sección de bibliografía, donde se pueden encontrar otros trabajos de investigación sobre métodos para la mejora de la comprensión lectora en español.

Rueda de lectura de Grollier. De Wikimedia Commons

Reading Comprehension and Working Memory’s Executive Processes: An Intervention Study in Primary School Students

Aunque el título está en inglés es una investigación llevada a cabo por un grupo de diez investigadores encabezados por Juan Antonío García-Madruga. Este estudio muestra ganancias en comprensión lectora en alumnos de tercer curso de Primaria que reciben un entrenamiento de memoria de trabajo y habilidades ejecutivas, especialmente en los alumnos que partían con niveles más bajos de comprensión.

Instrucción en estrategias de comprensión lectora mediante enseñanza recíproca: efectos del agrupamiento de los estudiantes

Se trata de un artículo de Manuel Soriano, Pilar Sánchez, Encarnación Soriano y Francisco Nievas, de las universidades de Murcia y Almería.  En este estudio se comparó el efecto de la enseñanza recíproca de estrategias de comprensión en grupo pequeño y grande con el de la enseñanza normal. Se encontró que los dos grupos que recibían la enseñanza recíproca obtenían resultados significativamente mejores que el grupo con el que se realizaba la enseñanza tradicional en varias de las medidas que se tomaron. Las mejoras se mantenían cuatro meses después de terminada la intervención, y los alumnos que recibieron la enseñanza recíproca en pequeño grupo superaron en algunas medidas a sus compañeros que recibían la enseñanza en grupo grande.

La tutoría entre iguales como un potente recurso de aprendizaje entre alumnos: efectos, fluidez y comprensión lectora

Éste artículo está escrito por Vanessa Valdebenito, de la Universidad Católica de Temuco, y David Durán, de la Autónoma de Barcelona. Estudia los efectos de un programa de lectura en parejas realizado con alumnos de 2º a 5º de Primaria. Los alumnos que recibieron esta intervención mejoraron en comprensión lectora y fluidez lectora más que los alumnos que realizaron las actividades ordinarias de clase, aunque hay que tener en cuenta que unos y otros no tenían un nivel de comprensión lectora equivalente antes de comenzar el programa.

Comparación de la efectividad de dos estrategias metodológicas de enseñanza en el desarrollo de la comprensión lectora en el primer año escolar

Este trabajo está publicado por las investigadoras chilenas María Cecila Hudson, Carla E. Förster, Cristian A. Rojas-Barahona, María Francisca Valenzuela, Paula Riesco, y Antonietta Ramaciotti. En él se compara el efecto sobre la comprensión lectora de dos métodos de enseñanza de la lectura: uno llamado “juegos verbales” en el que se aprende a leer con textos reales y se combinan actividades de asociación grafema-fonema con actividades de comprensión, y un sistema tradicional basado en el aprendizaje de las letras de una en una analizando y reconstruyendo palabras que las contienen. Después de un curso los dos grupos obtuvieron resultados similares en pruebas de completar oraciones o reconocer información, pero el grupo al que se enseñó con “juegos verbales” obtuvo mejores resultados en comprensión de textos breves. Hay que tener en cuenta que, inicialmente, los grupos no eran equivalentes en descodificación (el grupo de “juegos verbales” tenía mejor nivel).

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Archivado bajo Intervención basada en evidencias