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Enseñar a construir inferencias. Tres revisiones.

Sin viento la nave no avanzaba. El capitán ordenó que hubiera permanentemente dos hombres armados en la puerta de la despensa.

No entenderíamos correctamente este texto sino pensásemos que sucede en el mar, la nave es un barco, no una nave espacial. Concretamente, se trata de un barco de vela. El capitán está preocupado porque se puedan producir robos de víveres. Parece que el viaje va a durar más de los previsto y tendrán que racionar los alimentos. Los hombres que están en la puerta de la despensa tienen como misión disparar a quien intente robar…

Curiosamente, toda esa información, que es clave para comprender ese breve texto no se encuentra en él. Entonces, ¿de dónde ha venido? Forma parte de los conocimientos del lector. Esto son las inferencias: información que no aparece de forma explícita en un texto pero que el lector (o quien lo escucha) añade a la representación que forma de su contenido.

La construcción de inferencias es un proceso muy importante para la comprensión del lenguaje y, por tanto, para la comprensión lectora. Se ha realizado mucha investigación sobre los tipos de inferencias que se forman al leer y sobre cuándo y en qué condiciones se realizan, pero ha habido mucha menos investigación sobre cómo enseñar a los alumnos a construir inferencias y sobre el efecto de esa enseñanza sobre la comprensión.

Hasta fechas recientes solo conocía una revisión de la investigación sobre construcción de inferencias: Effective teaching of inference skills for reading, de Anne Kispal. Pero, recientemente, se han publicado otros dos trabajos de síntesis:

Eficacia

El entrenamiento de la habilidad para construir inferencias parece producir un efecto positivo sobre la comprensión lectora en alumnado con desarrollo típico y con dificultades de lectura. Normalmente, en esas intervenciones se trabajaba de forma individual o con grupos de hasta 10 alumnos. La mayor parte de las intervenciones eficaces se han realizado en pequeños grupos de trabajo.

La práctica de la construcción de inferencias mejora la comprensión, en general, la comprensión inferencial y, además, en los alumnos con dificultades de lectura, mejora la comprensión literal. La eficacia es mayor en los alumnos de cursos más bajos que en los de cursos más altos.

Por otra parte, los programas tienden a ser breves, la mayoría de los investigados tenía menos de 10 horas de duración.

Actividades

Las actividades más comunes para la enseñanza de la construcción de inferencias son:

  1. La localización en el texto de palabras clave que ayuden a responder a preguntas inferenciales realizadas después de la lectura.
  2. La activación de conocimientos previos.
  3. Responder a preguntas inferenciales.

Otras actividades utilizadas en los programas de enseñanza han sido: la generación de autopreguntas y autoexplicaciones, estrategias metacognitivas de supervisión de la propia comprensión y la toma de perspectiva.

Para la organización de la enseñanza se han empleado la explicación directa y el modelado del profesor, programas de enseñanza de estrategias, discusiones en grupo y actividades de escritura.

 

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Prediciendo la comprensión lectora de los niños de entre 4 y 6 años

¿Qué habilidades de los niños (ingleses) de entre 4 y 6 años son las que mejor predicen su comprensión lectora una año después? La primera utilidad que se me ocurre de este tipo de investigaciones es la detección temprana de los alumnos con dificultades de comprensión lectora. Pero lo cierto es que esa detección no tienen mucha utilidad si no sabemos qué hacer con esos alumnos para mejorar su comprensión. Por eso, en realidad, la mayor utilidad que pueden tener los estudios de seguimiento o predictivos es ayudarnos a construir modelos de lectura y comprensión que nos permitan entender qué factores hacen que los alumnos comprendan mejor o peor lo que leen y cómo mejorar esa comprensión.


Macarena Silva presentando el modelo de la cuerda

Los datos que comento aquí están obtenidos de un estudio publicado en 2015 por la investigadora chilena Macarena Silva y la inglesa Kate Cain, titulado The relations between lower and higher level comprehension skills and their role in prediction of early reading comprehension.

El estudio

En la investigación participaron 82 alumnos. A estos alumnos se les evaluó: la capacidad intelectual no-verbal,  la memoria de corto plazo, la comprensión de vocabulario, la comprensión de estructuras gramaticales, la construcción de inferencias y la comprensión literal. Un año después se evaluó su comprensión lectora.

Los resultados

Los resultados principales fueron dos:

  1. El vocabulario es un predictor de la habilidad de construir inferencias adecuadas en la comprensión oral. Después de tener en cuenta el efecto de la edad y de la capacidad intelectual, el vocabulario aún explicaba una parte adicional de la varianza de los resultados de comprensión inferencial (y también de la literal), mientras que la comprensión gramatical y la memoria de corto plazo no lo hacían.
  2. La comprensión gramatical la comprensión oral inferencial y la comprensión oral literal fueron los predictores de la comprensión lectora.

Estos dos resultados hacen preguntarse: ¿por qué el vocabulario, que predecía parte de la comprensión oral, tanto literal como inferencial no aparece como predictor de la comprensión lectora? Quizá se trate, sencillamente, de lo que propone la pregunta: el vocabulario tiene una relación notable con la comprensión lectora, pero se trata de una relación indirecta, realizada a través de las habilidades de comprensión literal o inferencial. Otra posible alternativa es que el efecto del vocabulario no se apreció porque los textos empleados para evaluar la comprensión lectora empleaban un vocabulario muy sencillo, conocido por la mayoría de los alumnos.

Conclusiones

Vuelvo al principio, porque tener un buen modelo de lectura puede ser de mucha más ayuda que conocer un montón de actividades de mejora de la comprensión. Entre la información valiosa que podemos entresacar de este estudio están la importancia del vocabulario y el hecho de que los alumnos manifiestan ya entre los 4 y los 6 años una habilidad para construir inferencias que, además, se relaciona con su rendimiento en comprensión lectora un año después.

Existen propuestas (por ejemplo, cuando estuve en Lima me encontré con que había una así, a nivel nacional) de que la comprensión inferencial se comience a trabajar cuando los alumnos tengan establecidad una descodificación adecuada y se muestren hábiles para localizar información en los textos (comprensión literal). Curiosamente aquí vemos cómo los alumnos son capaces de construir inferencias antes de haber aprendido a leer y cómo esa habilidad inferencial se relaciona con el rendimiento en comprensión lectora un año después.

Por último, hay que tener en cuenta que en esta investigación se establecen relaciones. En ningún momento se llega a sugerir que trabajando el vocabulario, la gramática o la comprensión oral literal o inferencial mejorará la comprensión lectora. Sin embargo, el hecho de que exista una relación de este tipo indica que merece la pena comprobar si eso sucede.

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Una clasificación de las inferencias útil para la clase

Os presento un artículo que he publicado rencientemente en la revista Investigaciones Sobre Lectura. Se titula Una clasificación de las inferencias pragmáticas orientada a la didáctica. Como el título puede invitar a no leerlo, hago las presentaciones:

  • Las inferencias pragmáticas son esa información que no aparece de forma explícita en el texto, pero que el lector incluye cuando lo lee, o cuando reflexiona sobre él. Por ejemplo, si el texto dice “A Sonia le costó toda la tarde poner los tornillos de la estantería” podemos imaginar a Sonia con el destornillador en la mano, aunque la oración no dice que Sonia utilizase un destornillador.
  • Las clasificaciones de las inferencias, hasta el momento, han estado más dirigidas a obtener información sobre cómo son los procesos mentales que intervienen en el pensamiento y la lectura que a ayudar a leer y comprender mejor.
  • La didáctica aparece porque existe el convencimiento de que la construcción de inferencias es fundamental para la comprensión lectora y objetivos y estándares de aprendizaje relacionados con la lectura nos recuerdan que hay que conseguir que los alumnos infieran información del texto, pero pocas veces se plantean que existan distintas clases de inferencias, salvo las predicciones que sí que suelen ser señaladas de forma especial.

Inferencias ISL

Mi propuesta es bastante especulativa, pero, al fin y al cabo, es eso: una propuesta que habrá que criticar y refinar. El criterio que empleo para clasificar las inferencias son las preguntas que habría que hacer para acceder a la información que se infiere. Según eso, encuentro cinco tipos de inferencias. A continuación iré exponiendo cada uno de esos tipos:

Tipo 1: ¿de qué (de quién) habla el texto cuando dice?

Veamos esta oración: “Ana se quitó el vestido llorando porque su madre le dijo que no iría a la fiesta. Lanzó la prenda a la cesta de la ropa, pero ella no se daba por vencida”. Por breve y sencillo que parezca, podemos encontrar varios ejemplos de inferencias de tipo 1:

  1. ¿Quién es la que no iría a la fiesta? Aquí hay una ambigüedad, es muy probable que se refiera a Ana, pero no es difícil construir un escenario en el que se refiera a su madre.
  2. ¿A qué se refiere el texto cuando dice “la prenda”? Al vestido que se quitó Ana.
  3. ¿De quién habla el texto cuando dice “ella”? Parece que habla de Ana, aunque vuelve a haber cierta ambigüedad.

Estas inferencias de tipo 1 son básicas para la comprensión y requieren conocimientos lingüísticos (interpretación de estructuras sintácticas, pronombres, sinónimos…).

Tipo 2: ¿qué relación hay entre… y…?

Este tipo de inferencias también responde a la pregunta “¿por qué?”. Normalmente la información que se infiere aclara cuál es la relación causa-efecto entre dos elementos del texto que parecen inconexos. Se ve mejor con un ejemplo: “la taza se rompió y la leche se derramó por el suelo de la cocina”. Si nos preguntamos ¿qué relación hay entre que la taza se rompa y la leche se derrame?, la respuesta obvia es que la leche estaba dentro de la taza (es tan obvio que parece que la oración lo dice, pero no lo dice).

Hay que tener en cuenta que las relaciones causa-efecto pueden ser físicas, como en el caso de la taza rota que hace que la leche se derrame, pero también pueden ser psicológicas: los sentimientos, intenciones, objetivos o actitudes de los personajes pueden ser la causa de sus actuaciones. Por ejemplo, en la oración sobre Ana y su madre, la clave de la relación entre no ir a la fiesta y llorar está en la frustración que le supone no poder ir a la fiesta.

Tipo 3: ¿qué se puede predecir sabiendo que…?

Este tipo de inferencias es muy familiar en educación: son las predicciones. Veamos un ejemplo “Luis cogió el coche de su padre sin permiso y rompió el faro izquierdo”. ¿Qué se puede predecir sabiendo todo esto? Pues que el padre de Luis se enfadará si se enterá de lo que sucedión, que tal vez Luis trate de ocultarlo, o que comprenda que ha metido la pata y se ofrezca a pagar el arreglo.

Tipo 4: ¿qué más se puede decir sobre esto?

Este es un tipo de inferencias muy peculiar. En principio es infinito: podemos aportar o imaginar cualquier información que se nos ocurra al texto. No son inferencias necesarias para la comprensión, aunque enriquecen la representación del texto. En tercer lugar, son inferencias que raramente se hacen salvo en algunos casos especiales: que la asociación de la inferencia con el texto sea muy fuerte o que se nos haga notar que es posible hacer esa inferencia, por ejemplo mediante una pregunta.

Pongo algunos ejemplos: ¿de qué color era el coche que estropeó Luis?, ¿cuántos años tiene Luis?, ¿tenía algún dibujo la taza que se rompió?, ¿cómo se rompió?, ¿el pelo de Ana es liso o rizado? Muchos lectores no han pensado en esta información antes de las preguntas. En principio, desconocer esa información no afecta a la comprensión del texto. Bueno, la situación puede ser distinta si Luis es menor de edad, pero damos por supuesto que si eso sucede, el autor del mensaje nos informará o nos permitirá inferirlo de una forma más clara (por ejemplo diciendo que estudia 5º curso de primaria).

Tipo 5: ¿qué quiere decir todo esto?

En muchas ocasiones, el mensaje que aparentemente transmite el texto no coincide con lo que el autor quiere decir. Un ejemplo muy claro son las fábulas o las parábolas, en las que la narración de unos hechos sirve para comunicar un mensaje de tipo moral que, a veces ni siquiera se menciona porque se da por supuesto que el oyente o lector lo entenderá. Este fenómeno de la disociación entre el significado aparente o superficial del texto y el mensaje que quiere comunicar su autor también ocurre en la ironía, el sarcasmo y las alegorías. Se utiliza con frecuencia en la publicidad cuando aparentemente se expone una información, pero la intención del mensaje es conseguir que compres un producto. También podemos pensar en muchos escritos o audiovisuales que exponen una situación con el objetivo de denunciarla, no de que los lectores o los espectadores tengan más información sobre ella.

Evidentemente, las inferencias de tipo 5 requieren un conocimiento literario: saber cosas sobre los distintos tipos de textos, sus características y sobre el autor del texto puede ayudar a realizarlas de forma adecuada.

Utilidad de esta clasificación

Los objetivos o estándares de aprendizaje escolares suelen contener referencias a inferir información o realizar inferencias. Por otra parte sabemos que existen distintos tipos de inferencias. Si no somos precisos, es posible que al enseñar o al evaluar nos dejemos algo importante. En esta clasificación tenemos cinco tipos diferentes de inferencia. No estaría mal garantizar que los alumnos tienen éxito con todas ellas.

El criterio de la clasificación (las preguntas) hace que la aplicación sea muy fácil. Si quiero hacer un trabajo extenso de la habilidad inferencial con un texto no tengo más que preparar preguntas que se deriven de los cinco tipos básicos que se han presentado, aunque no sepa qué es una inferencia ni distinga varias categorías de inferencias.

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Modelo de lectura directo y de la mediación inferencial

Este modelo de comprensión fue propuesto en 2007 por Jennifer G. Cromley y Roger Azevedo y propone que la comprensión lectora es el resultado de las relaciones entre los conocimientos del lector sobre el tema del texto, sus estrategias de comprensión, la habilidad para construir inferencias, la habilidad para leer correctamente las palabras y el vocabulario. Como se puede ver en la imagen que ilustra el modelo, todas estas variables influyen (flechas negras) en la comprensión lectora, y algunas influyen en otras variables, por ejemplo, el nivel de conocimientos afecta al uso que el lector hace de las estrategias de comprensión, y no al revés. Otras veces se encuentra una simple correlación (líneas rosas), es decir, el nivel en esas dos variables tiende a ser similar, pero no se puede afirmar que una sea causa de la otra.

El modelo se llama “directo”, porque todas las variables que lo forman afectan directamente a la comprensión lectora, y se llama “de la mediación inferencial” porque buena parte de las variables (conocimientos, estrategias y vocabulario) afectan a la comprensión lectora de forma indirecta, a través de la construcción de inferencias. Cromley y Azevedo lo abreviaron con el acrónimo DIME (Direct and Inferential MEdiation), abreviando el nombre como modelo DIME.

Construcción y validación del modelo

La forma en que se realizó este modelo me parece uno de los trabajos más elegantes que se hayan hecho sobre comprensión lectora. El modelo DIME y su validación inicial son el contenido principal de la tesis doctoral de Cromley, dirigida por Azevedo y defendida en 2005. Para construir el modelo revisaron la investigación acerca de la comprensión lectora seleccionando estudios experimentales que confirmasen cada una de las relaciones que podrían existir entre las variables del modelo.

DIMETodas las flechas negras del modelo están en él porque se encontró alguna investigación (a veces varias) que indicaba una relación causa – efecto en la dirección de la flecha. Las líneas representan investigaciones que encuentran una correlación. El hecho de que dos variables no estén unidas por una línea o por una flecha indica que no se encontró ningún estudio que indicase tal relación. Además, se encontraron evidencias contradictorias para dos de las posibles relaciones: conocimientos – estrategias y lectura de palabras – vocabulario.

Posteriormente, los autores tomaron datos sobre todas las variables del modelo en 177 alumnos de 3º de ESO, y comprobaron cómo se ajustaban al modelo DIME y a otras variantes del modelo que incluían cambios en las relaciones sobre las que se habían encontrado evidencias contradictorias. El modelo que aparece en la imagen de la entrada era el que mejor se ajustaba a los datos recogidos, explicando un 66% de la varianza de los resultados de comprensión lectora.

En 2010 Cromley, Snyder-Hogan y Luciw-Dubas publicaron una actualización del modelo (reading comprehension of scientific text) en el que se revisaban nuevas investigaciones sobre las relaciones entre sus variables y se tomaron datos de 737 alumnos que comenzaban a estudiar biología en la universidad. Según estos datos el modelo original (el de la imagen) ajustaba peor que un modelo alternativo en el que ha había una relación mutua entre lectura de palabras y vocabulario (en lugar de una relación causa-efecto), y se introducía una relación causa-efecto entre el vocabulario y las estrategias de lectura.

Utilidad del modelo

Según los resultados obtenidos por Cromley y Azevedo, las variables que más influían en la comprensión lectora eran el vocabulario y los conocimientos sobre el tema del texto, seguidos por la construcción de inferencias, la lectura de palabras y las estrategias de comprensión.

Una de las cuestiones que hacen que este modelo merezca ser conocido (con perdón de los que solo buscan fichas y actividades de comprensión y estas cosas les parecen “demasiado teóricas”) es que se puede intervenir sobre todas las variables que lo componen: existen programas, métodos y actividades para mejorar la lectura de palabras, el vocabulario, el nivel de conocimientos, las estrategias de comprensión y la construcción de inferencias. Esto ofrece una base para fundamentar un plan de mejora de la comprensión bastante más sólida que el insatisfactorio “vamos a hacer esta colección de ejercicios” o el vago “vamos a trabajar por proyectos”.

Limitaciones del modelo

A la hora de adoptar el modelo DIME como referencia para la evaluación o la intervención en comprensión lectora hay que tener en cuenta alguna de sus limitaciones principales. La primera es que no se trata de un modelo evolutivo. No se intenta explicar cómo se desarrolla la comprensión lectora a lo largo del tiempo sino cómo se explica la comprensión lectora en un momento concreto. Un modelo evolutivo sería mucho más complejo. Por ejemplo, tendría que incluir una influencia de la comprensión lectora sobre los conocimientos del lector (a partir de cierta edad adquiere muchos de sus conocimientos leyendo).

En el párrafo anterior he comentado que el modelo DIME trata de explicar cómo es la comprensión lectora en un momento concreto. Otra limitación es que no se trata de cualquier momento, sino que el modelo se ha construido y validado utilizando los datos de alumnos a partir del 4º curso de educación primaria, es decir, no sabemos cómo se comporta este modelo explicando la comprensión lectora de alumnos que están aprendiendo a leer, en los que la variable “lectura de palabras” es mucho más influyente.

Otra posible limitanción, que no me atrevo a asegurar, es que el papel del vocabulario puede ser diferente en los lectores de lengua inglesa y en los lectores de lengua española. La prueba de vocabulario que emplearon Crompley y Azevedo era una prueba en la que los alumnos leían la palabra objetivo en un texto que no daba pistas acerca de su sentido, y tenían que elegir entre varias opciones el significado más adecuado. En español, si el alumno lee correctamente una palabra que conoce, la reconocerá sin dificultad, pero en inglés es posible leer una palabra (sin cometer graves errores) pero de una forma diferente a como se conoce en el lenguaje oral y, por tanto, no reconocerla.

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