Tag Archives: Comprensión del lenguaje

Descargar “¿Sabemos cómo mejorar la comprensión?”

20 Jul

El editorial del nuevo número de Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología está escrito por mí y se titula ¿Sabemos cómo mejorar la comprensión? Es una breve revisión de dos páginas acerca de la situación actual de la investigación sobre la eficacia de métodos, estrategias o actividades para mejorar la comprensión.

La revista ofrece la posibilidad de descargarlo gratuitamente hasta mediados de agosto. Después de esa fecha solo se podrá accede por suscripción. Para hacerlo, basta con pinchar en el enlace que aparece en el título.

 

Curso de experto en evaluación e intervención en los trastornos específicos del lenguaje

8 Jul

La Asociación Trastorno Específico del Lenguaje de Madrid (ATELMA) ha convocado un curso de experto en evaluación e intervención en TEL que se realizará en distintos fines de semana desde octubre hasta junio.

El curso cuesta 2000 euros y está homologado por Universidad La Salle (25 créditos). Los formadores son Juan Martos, Gerardo Aguado, Juan Cruz Ripoll, Elvira Mendoza, Ana Belén Martínez, Mónica Bartuili, Isabelle Monfort, Begoña Veiva, Marc Monfort, Vanessa Casals, Judith Abelenda, Francisco José de los Santos, Víctor Acosta, Nayarit del Valle, Alicia Fernández-Zúñiga y Sara Gambra.

atelma

Hacia un modelo ecléctico de la comprensión

19 Jun

En esta entrada no me refiero de forma exclusiva a la comprensión lectora, sino que hablo de la comprensión, en general: el conjunto de procesos que nos permiten formar una representación mental de la información que recibimos al leer, pero también al escuchar a otras personas, o al ver una película o contemplar un cuadro.

Existen bastantes modelos de comprensión que, aunque a primera vista, parecen muy diferentes entre ellos, en realidad casi siempre son compatibles. Las diferencias suelen ser debidas a que se centran en un aspecto determinado de la comprensión o a distintas posiciones teóricas en torno a temas como el papel de la memoria de trabajo o el número de representaciones mentales que se forman durante la comprensión.

En mi tesis doctoral dediqué un anexo a analizar algunos modelos de comprensión, concretamente, el modelo de Construcción-Integración de Kintsch, el modelo de Construcción de Estructuras de Gernsbacher, los modelos Reader y el basado en la capacidad de memoria de trabajo de Just y Carpenter y el modelo del Experimentador Inmerso y del de Indexación de Eventos de Zwann.

En 2009 Danielle McNamara y Joe Magliano, que saben mucho más que yo de estas cosas, publicaron un capítulo titulado toward a comprehensive model of comprehension (hacia un modelo inclusivo de la comprensión). Ellos analizaron los modelos de Construcción-Integración, Construcción de Estructuras, Resonancia, Indexación de Sucesos, Red Causal, Paisaje y el modelo Constructivista.

Estos días he revisado esos dos trabajos con ánimo de hacer una especie de esqueleto de lo que tendrían en común todos los modelos de comprensión. A continuación presento mi síntesis:

La comprensión transcurre en ciclos.

No se espera a que el hablante termine su discurso o a leer todo el libro para comprenderlo entonces,  sino que la comprensión va transcurriendo según se recibe la información. El oyente se concentra en lo que escucha o lee en un determinado momento y la representación de lo que ha comprendido anteriormente permanece en un estado latente.

Hay una interacción entre la información que se recibe y los conocimientos de la persona que comprende.

Por tanto, resulta más fácil comprender cuando leemos de un tema familiar y cuando identificamos la estructura de la exposición (conversación, debate, teatro,…) o el género del escrito (poema, informe, noticia, cuento…)

Los conocimientos están interrelacionados.

Cuando se activa un concepto en la mente de la persona se activan otros relacionados, de modo que no solo importa la cantidad de información, sino también el tejido de relaciones que forma. Esta activación de conocimientos relacionados permite la construcción de inferencias y la comprensión de figuras retóricas como la metonimia o la metáfora.

Los significados incompatibles con la interpretación que se está haciendo se suprimen.

Solo las personas muy competentes son capaces de mantener simultáneamente varios significados de palabras o expresiones polisémicas o ambiguas.

La capacidad de procesamiento durante la comprensión es limitada.

Normalmente se asume que la comprensión se realiza en la memoria de trabajo y que esta tiene una capacidad limitada para almacenar y procesar información.

Algunos procesos de comprensión son conscientes y otros son automáticos.

Los procesos automáticos suelen ser inconscientes, pero tienen la ventaja de que necesitan pocos recursos de la memoria de trabajo, de modo que pueden funcionar varios de ellos de forma simultánea. Los procesos conscientes enfocan la atención en lo que se está procesando y consumen muchos recursos. Uno de los grandes problemas para intervenir en comprensión es qué hacer con los procesos automáticos, que son opacos.

Durante la comprensión se construyen inferencias.

La información que se está procesando en un ciclo de comprensión se integra con la anterior tratando de mantener la mayor cohesión y coherencia, normalmente de forma inconsciente. Cuando no se puede realizar esa integración es necesario añadir información que permita relacionar las ideas.

La comprensión sucede en distintos niveles.

Todos los modelos suelen incluir una representación de la estructura sintáctica y otra del contenido del texto. Además, algunos incluyen una representación intermedia denominada texto base.

Niveles de comprensión en el modelo de Construcción Integración (imagen de Geral Eduardo Matéus)

¿Qué falta en estos modelos?

Muchos de los modelos analizados están construidos para ser implantados en una simulación informática en la que se procese el significado de los textos. Por eso parecen asumir que el lector es sumamente competente e infatigable, y extrae información de forma exhaustiva y sin cometer errores. 

Pero la mayoría no tiene en cuenta aspectos extratextuales como los objetivos con los que el lector se acerca al texto y la tarea que va a realizar con él (informarse, aprender, pasar el rato, criticarlo,…), la experiencia afectiva que produce la comprensión (deleite, perplejidad, incluso aburrimiento), la forma como el lector evalúa su propia comprensión, y procesos cálidos del lector como su motivación o su perseverancia ante las dificultades que pueda encontrar. Tampoco tiene en cuenta los objetivos del escritor al redactar el texto, que pueden ser importantes cuando se emplea lenguaje figurado (metáforas, ironía, sarcasmo) y el texto dice cosas distintas a las cosas que se quieren comunicar con él.