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Datos sobre la lectura infantil y juvenil en España en 2021

24 Ago

Cada año, la Federación de Gremios de Editores en España realiza un informe sobre hábitos de lectura. En febrero de este año se presentó el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España en 2021. Este informe se basa en los datos recogidos de 5011 entrevistas a mayores de 10 años (los datos de menores de esa edad se recogen de sus padres).

Centrándome en los datos recogidos de niños y jóvenes, encontramos lo siguiente:

Los que más libros, cómics, webs y redes sociales leen

Considerando a los mayores de 14 años, el grupo que tiene entre 14 y 24 años de edad es el que tiene la mayor proporción de lectores: 99,8%. En este grupo se encuentra la mayor proporción de lectores de libros (85,5%), cómics (23,5%), webs, blogs y foros (85,6%) y redes sociales (85,9%). En cambio son el grupo en el que menos se leen revistas (13,6%) y periódicos (51,3%). Más del 70% de los adolescentes y jóvenes lee libros en su tiempo libre, especialmente las chicas (79,5%).

El 61,4% de los encuestados con entre 14 y 24 años había comprado en el año anterior libros que no fueran de textos. La media de libros comprados fue 7,4. Se trata de la media más baja entre todos los grupos de edad.

Lógicamente, son el grupo en el que más frecuentemente se compran libros de texto, (50,7%), aunque, curiosamente, la media de libros de texto que compraron en un año (5,8) es la menor entre todos los grupos de población.

Los que menos leen en papel y más leen en digital

En este caso la segmentación va de los 14 a los 34 años. Este grupo es el que menos lee solo en papel (32,7%) incluso sumando quienes leen tanto en papel como en pantallas (10,3%) es el grupo que menos utiliza la lectura en papel. Sin embargo, los que tienen entre 14 y 34 años son los que más leen exclusivamente en formato digital (10,3%).

Escaso uso de los audiolibros

En general, los audiolibros tienen poco uso en España. Solo el 5,2% de los encuestados manifestaba utilizarlos. La proporción fue del 5,8% en el grupo de 14 a 24 años.

Los más asiduos en las bibliotecas

El 25,3% de todos los encuestados había ido a alguna biblioteca o bibliobús en el último año. El 34,2% era socio. El grupo de 14 a 24 años es el que más proporción de usuarios de bibliotecas tiene (60,9%) y también el que más socios tiene (54,3%).

La afición a la lectura surge en la infancia

Cuando se preguntó a los encuestados a qué edad consideraban que empezó su afición a la lectura, el 34,8% contestó que entre los 6 y 10 años y el 33,8% que fue entre los 11 y 15 años.

La pérdida de la afición a la lectura

Es habitual que pensemos o digamos que la afición a lectura se pierde entre el final de la infancia y la adolescencia. Según los datos recogidos en las encuestas, al 75,9% de los menores de 6 años les leen en casa. Entre los 6 y 9 años, el 83,7% leen libros que no son de texto, el 100% del grupo de 10 a 14 años lee libros. Esta proporción desciende al 81,6% entre los 15 y 18 años, pero a partir de los 18 años solo el 67,2% declara leer libros.

Fuente: actualidad del Ministerio de Cultura y Deporte

Centrándonos en la lectura de libros durante el tiempo libre, el 77,5% del grupo de 10 a 14 años lee con frecuencia, algo que practica el 64,9% del grupo de 15 a 18 y el 52,4% de los mayores de 18 años.

Si nos centramos en otros materiales de lectura, el grupo de 10 a 14 años es el que más lectores de cómic tiene (37,1%) y el grupo de 15 a 18 el que más lectores de webs, blogs y foros (80,5%) y de redes sociales (79%).

Entre el 87,6% y el 88,4% están muy o bastante de acuerdo con que «leer es una actividad emocionante y estimulante» y entre el 83,5% y el 84,9% consideran que hay muchas cosas que les gustaría leer en el futuro.

Los libros más leídos

Lo más leído entre los 10 y 13 años son series o colecciones de libros: «Los futbolísimos», «Harry Potter», «Diario de Gregg», «Los forasteros del tiempo» y «Geronimo Stilton».

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Para los niños pequeños, mejor libros en papel.

14 Jun

No me considero tecnófobo; leo bastante en pantallas, me resulta muy cómodo poder llevar conmigo una cantidad de información que sería incómodo acarrear en volúmenes de papel y recurro con frecuencia a las herramientas de búsqueda dentro de libros y artículos. Otra cuestión es que, reiteradamente, la investigación manifieste que leer en papel es más eficientes que leer en pantallas.

Repasando lo que ya he tratado en el blog sobre este tema, la comprensión al leer textos impresos parece ser mejor que al leer textos electrónicos (No tires aún los libros de papelLeer en papel sigue siendo mejor, pero no sabemos por qué). También he publicado un par de entradas sobre la lectura de cuentos a niños, comparando la lectura tradicional con el uso de cuentos multimedia e interactivos (¿Cuentos multimedia, cuentos interactivos o escuchar cuentos?) o desde el punto de vista de la lectura compartida (Acurrúcate conmigo y leamos este libro electrónico).

En esta ocasión, comento un meta-análisis de tres investigadoras de la Universidad de Stavanger (Noruega): May Irene Furenes, Natalia Kurcikova y Adriana Bus. Estas autoras localizaron 30 publicaciones con 39 estudios en los que se comparaba la lectura en formato electrónico y en papel. En esas investigaciones habían participado 1821 niños con edades entre 1 y 8 años.

Los resultados

En los 26 estudios en los que se comparaba la comprensión de las historias, el efecto del medio de presentación era favorable a la lectura en papel, pero se trata de un efecto muy pequeño y no significativo (TE = 0.07), indicando que no hay especiales diferencias entre la lectura digital y en papel. No obstante los resultados eran notablemente heterogéneos.

En 9 estudios realizados en escuelas, el papel aventajó significativamente a los textos digitales, con un TE = 0.28. En 5 estudios en el hogar y 12 estudios de laboratorio no se produjeron diferencias significativas. Analizando el nivel socioeconómico de los participantes se encuentra que en las familias con nivel bajo la lectura en papel produjo resultados significativamente mejores que la electrónica. Cuando predominaban las familias con nivel socioeconómico medio o alto no se apreciaban diferencias significativas.

Foto de Abigail Batchelder

Seguramente, una de las partes más interesantes de esta revisión son los análisis según las características de los textos y de la actividad de lectura. Las autoras compararon los libros en papel con textos electrónicos sin características adicionales (textos que simplemente incluyen la posibilidad de escuchar el texto, en algunas ocasiones destacando la parte que se está escuchando). En los 10 estudios en que se daban estas condiciones la lectura en papel produjo mejores resultados (TE = 0.22).

En 16 estudios los textos electrónicos eran interactivos permitiendo el acceso a información adicional o al significado de algunas palabras. En ese conjunto no se encontró una diferencia significativa entre la lectura en papel y en pantalla. Tampoco se encontró una diferencia significativa con los libros electrónicos que tenían, como única característica adicional, un diccionario. En cambio, en los libros con interacciones referidas a la historia (sin diccionario), el resultado fue mejor que en papel (TE = 0,17).

En 7 estudios los participantes recibían la ayuda o la mediación de un adulto durante la lectura en papel, pero la lectura electrónica se realizaba con las ayudas que proporcionaban las características adicionales del texto. En esas circunstancias, la lectura en papel produjo mejores resultados (TE = 0,22). En 19 estudios la ayuda proporcionada por un adulto fue similar en las dos formas de lectura, es decir. Si un adulto leía en voz alta el libro en papel, también lo hacía con el libro electrónico. También había 5 casos en los que no se proporcionaba ninguna ayuda por parte de un adulto en ninguno de los tipos de texto. Con una ayuda similar, los libros en papel proporcionaron mejores resultados (TE = 0,22) en comparación con libros digitales sin características adicionales. En cambio, si el texto electrónico estaba enriquecido con características adicionales relacionadas con la historia el resultado favorecía al libro digital (TE = 0,20). No había diferencias significativas si el texto electrónico estaba enriquecido con un diccionario.

La revisión también incluía una serie de análisis sobre aprendizaje de vocabulario que no he comentado antes, pero de los que se pueden extraer algunas recomendaciones sobre los textos electrónicos para que fomenten la adquisición de nuevas palabras:

  • Los libros electrónicos favorecen el aprendizaje de vocabulario cuando son de tipo expositivo. En los textos narrativos no se observan diferencias significativas con respecto a la lectura en papel.
  • Es importante que en los libros electrónicos el texto escrito sea visible.
  • Incluir un diccionario también favorece el aprendizaje de vocabulario.
  • El aprendizaje de vocabulario también se favorece si no hay características interactivas que atraigan la atención del lector hacia otros aspectos.

Concluyendo

Como se puede ver, son pocos los casos en los que el texto digital aventaja al texto de papel. En cuanto a la comprensión, pueden resultar útiles los libros electrónicos con características añadidas, relacionadas con el contenidos de la historia, especialmente si su lectura está mediada por un adulto. Curiosamente, esas características añadidas influyen negativamente en la adquisición de vocabulario, mientras que la presencia de un glosario favorece el aprendizaje de nuevas palabras pero dificulta la comprensión del texto.

En situaciones escolares, en alumnado con bajo nivel socioeconómico, cuando el libro electrónico no contiene características adicionales relacionadas con la historia o cuando se compara la lectura en papel mediada por un adulto con la lectura con los recursos que proporciona el libro electrónico, los textos impresos parecen favorecer más la comprensión.

Libros electrónicos y aprendizaje de la lectura

12 Ene

Para una buena comprensión lectora, la lectura digital parece menos recomendable que la lectura de textos impresos. Eso es lo se ha ido viendo en entradas como No tires aún los libros de papelLeer en papel sigue siendo mejor, pero no sabemos por qué. Sin embargo, en los prelectores, los libros electrónicos con recursos multimedia podrían tener un ligero efecto positivo sobre la comprensión y el vocabulario expresivo, mientras que los recursos interactivos parecen disminuir la comprensión, según se vio en ¿Cuentos multimedia, cuentos interactivos o escuchar cuentos?

Ahora disponemos de otra revisión sobre el impacto de los libros electrónicos en las habilidades iniciales de lectura. Además de tratar un tema interesante, esta revisión está realizada por investigadoras españolas, de la Universidad Complutense de Madrid: Carmen López-Escribano, Susana Valverde-Montesino y Verónica García-Ortega.

Estas investigadoras localizaron 14 estudios experimentales sobre intervenciones con lectura de libros electrónicos en alumnado hasta el primer curso de Educación Primaria (hasta los 7 años de edad). Esos estudios recogían los datos de 1138 participantes. Todos ellos habían sido publicados a partir de 2011.

Comparación entre libro electrónico y libro impreso

En 5 investigaciones se comparó el uso de libros electrónicos con el de libros impresos. Los resultados fueron los siguientes:

  • Conocimientos sobre el lenguaje escrito: se ofrecían dos resultados. Uno no era significativo y el otro tenían un tamaño del efecto (3.35) notablemente grande.
  • Conciencia fonológica: se encontraron 5 resultados, con efectos entre prácticamente nulos y moderados (tamaños del efecto de 0.08 a 0.49).
  • Vocabulario: se encontró un resultado prácticamente nulo y otros siete resultados con efectos entre 0.3 y 1.57.
  • Comprensión lectora: solo se ofrece un resultado, con un efecto de 0.58.
Imagen con licencia CC0

Comparación entre libro electrónico solo con texto y libro electrónico con recursos adicionales

Esta comparación se realizó en 7 investigaciones, con los siguientes resultados, a favor de los libros con recursos adicionales:

  • Conciencia fonológica: se hallaron tres resultados con tamaños del efecto entre 0.15 (no significativo) y 0.48.
  • Vocabulario: esta fue el área más evaluada, con 26 resultados. Tres de ellos eran prácticamente nulos , 7 eran pequeños (efectos entre 0.26 y 0.48), 4 eran medianos (efectos entre 0.5 y 0.74) y otros 4 eran grandes. No acabo de entender por qué la lista de efectos no llega a los 26 resultados que se indican.
  • Comprensión lectora: los dos efectos que se muestran son de 0.83 y 0.90.

Comparación entre el uso de libros electrónicos y las actividades habituales de clase

En este caso se localizaron 6 investigaciones, con estos resultados:

  • Conocimientos sobre el lenguaje escrito: había 3 resultados con distintos tamaños del efecto: prácticamente nulo, moderado y grande.
  • Conciencia fonológica: uno de los 4 resultados encontrados no era significativo. Los otros tres tenían tamaños del efecto muy similares, entre 0.52 y 0.54.
  • Vocabulario: de los 10 resultados localizados uno no era significativo, otro tenía un tamaño del efecto medio y los otros 8 mostraban efectos grandes.

Conclusiones

Las autoras de la revisión nos ofrecen tres conclusiones:

  1. Las intervenciones con uso de libros electrónicos mostraron un efecto positivo sobre el vocabulario, especialmente cuando el libro incluía un diccionario interactivo. Personalmente, me gustaría aclarar que se trata de una mejora en el vocabulario incluido en los libros. Cuando el vocabulario se evaluó con test de tipo general, como el Peabody, los efectos no fueron significativos.
  2. También se encontraron pequeñas mejoras en conciencia fonológica.
  3. La cantidad de resultados referidos a comprensión lectora fue muy pequeña. Aunque estos sean positivos, sería aventurado hacer generalizaciones.

La mayoría de las actividades que se realizan en la escuela con recursos digitales se relacionan negativamente con la comprensión lectora

20 Oct

Vuelvo a los análisis sobre lectura electrónica publicados por la OCDE a partir de los datos de PISA 2018. Uno de los más llamativos es que de 10 posibles actividades escolares con dispositivos digitales solo una tenía una pequeña relación positiva con el resultado en competencia lectora. Esto se puede ver claramente en este gráfico:

OCDE (2021). 21st-century readers. Developing literacy skills in a digital world.

La actividad con una relación positiva con la comprensión lectora fue «navegar en internet para realizar la tarea escolar». En cambio tuvieron una relación negativa con la comprensión:

  • Jugar a simulaciones en la escuela.
  • Publicar mi trabajo en la web de la escuela.
  • Realizar mi tarea escolar en un ordenador de la escuela.
  • Descargar, subir o navegar en materiales de la web o intranet escolar.
  • Utilizar aplicaciones o sitios web de aprendizaje.
  • Utilizar los ordenadores de la escuela para trabajos en grupo o para comunicarme con otros estudiantes.
  • Practicar y realizar actividades como las que se emplean en el aprendizaje de una lengua extranjera o de las matemáticas.
  • Utilizar el correo electrónico en la escuela.
  • Utilizar el chat en la escuela.

Un dato bastante curioso es que la frecuencia con que se realizan esas actividades es casi paralela a su relación con la comprensión lectora: las menos utilizadas son las que tienen una mayor relación negativa con la comprensión y la única actividad con una relación positiva es también la más utilizada.

OCDE (2021). 21st-century readers. Developing literacy skills in a digital world.

El orden es casi el mismo, con la única diferencia de que «descargar, subir o navegar en materiales de la web o intranet escolar» y «utilizar aplicaciones o sitios web de aprendizaje» intercambian sus puestos.

Incluso en la única actividad («navegar en internet para realizar la tarea escolar») que se relacionó positivamente con el resultado de comprensión lectora, esa relación no fue universal. Aproximadamente en un tercio de los países países la relación fue positiva, pero en otro tercio fue negativa y en los restantes no llegó a ser significativa. En los países hispanohablantes (México, Chile, España, Uruguay y Costa Rica) la relación fue positiva y superior a la media de la OCDE.

¿Cómo interpretar esto?

El informe sugiere algunas interpretaciones de estos datos. Una es que las actividades informáticas puedan estar sustituyendo a otras alternativas más eficaces para el aprendizaje. Otra que haya un sesgo de autoselección. Por ejemplo, el alumnado con mayores dificultades de lectura puede ser el que más tarda en realizar determinadas tareas y por tanto, el que más tiempo tienen que dedicar a actividades como redactar un correo electrónico o realizar su tarea. Concretamente, el ítem de «realizar mi tarea escolar en un ordenador de la escuela» parece plantear la situación de alumnado que está realizando la tarea en la escuela (a no ser que se les haya prestado un ordenador para hacerla en casa). El alumnado que realiza la tarea en la escuela podría estar necesitando algún tipo de ayuda del profesorado. También es posible que el alumnado que tiene que acceder más tiempo a webs o aplicaciones de aprendizaje y repaso sea el que previamente tiene más dificultades.

Australia, Dinamarca, Corea, Nueva Zelanda y Estados Unidos son los únicos países en los que se encuentra una relación positiva entre el tiempo dedicado al uso de dispositivos digitales en la escuela y la comprensión lectora. Entre ellos, Corea es un país en el que internet se utiliza relativamente poco en la escuela. Los otros países están entre los que realizan un mayor uso.

Habilidades de lectura digital en España. Resultados de PISA 2018

13 Oct

El pasado mes de mayo, la OCDE publicó el informe 21st-century readers. Developing literacy skills in a digital world. En él se ofrecen resultados obtenidos en la evaluación PISA 2018 acerca de cómo el alumnado de 15 años procesa información digital compleja y ambigua. Este informe está acompañado por distintos extractos para países concretos, entre ellos uno para España.

Entre los datos y resultados más llamativos de este conjunto nos encontramos:

  • Como media, en los países de la OCDE, el 88% del alumnado tenía en casa un ordenador y una conexión a internet que podían utilizar para el trabajo escolar. Esto es un 28% más que la disponibilidad de estos recursos en PISA 2003.
  • El 54% del alumnado indicó que habían recibido formación en la escuela para reconocer si una información está sesgada.
  • En un situación de phising, en la que se recibe un correo electrónico de una conocida compañía de telefonía notificando que eres el ganador de un teléfono móvil y con un enlace a un formulario para recoger datos para el envío, aproximadamente el 40% de los participantes consideró adecuado acceder a ese enlace.
  • La capacidad para distinguir hechos de opiniones en la evaluación de lectura de PISA estaba relacionada con la disponibilidad de acceso digital en casa y con haber recibido formación en la escuela para detectar información sesgada.
  • Los participantes que leían libros preferentemente en papel dedicaban más tiempo a leer y obtenían mejores resultados en la prueba de comprensión lectora que quienes afirmaban leer libros preferentemente en forma digital. Sin embargo, quienes más leían eran los que combinaban lectura en papel y digital.
  • La lectura frecuente de textos largos y de ficción como actividad para la escuela estaba relacionada con un mejor rendimiento en comprensión lectora.

Un resultado muy curioso es que se encontró una relación negativa entre el tiempo dedicado a utilizar recursos electrónicos en la escuela y la comprensión lectora, pero este resultado afectaba a 36 sistemas educativos. En Australia, Corea, Dinamarca, Estados Unidos y Nueva Zelanda sucedía al revés: la relación entre uso de recursos electrónicos en la escuela y comprensión lectora era positiva.

Resultados en España

En España solo la cuarta parte del alumnado participante mostró una navegación adecuada, enfocándose en la información pertinente y evitando páginas irrelevantes. En países como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido o Japón, el porcentaje de alumnado que realizaba una navegación adecuada era más del 40%. En Corea Superaba el 50%. Curiosamente Japón o Corea estaban entre los países en los que el alumnado reportaba un menor uso de Internet (entre 20 y 25 horas semanales), mientras que en España se calculó un uso similar a la media de la OCDE (casi 35 horas semanales).

A diferencia de la tendencia general, en España no se encontró una correlación entre el número de páginas visitadas durante la prueba y el resultado en comprensión lectora, ni en las tareas con un texto ni en las tareas con múltiples textos. Eso podría estar relacionado con la baja implicación del alumnado en la prueba.

Comparación de España (punto amarillo) con la media de la OCDE (cuadrado verde) y con los resultados más alto y más bajo.

El ítem en el que se requería diferenciar entre un hecho y una opinión fue contestado correctamente por el 41% de los participantes españoles, una proporción menor que la media de la OCDE (47%). El 46% del alumnado afirmó que en la escuela le habían enseñado a reconocer información sesgada, una proporción inferior a la media de la OCDE (54%).

En comparación con quienes informaron de no leer libros nunca o casi nunca, los lectores de libros digitales obtuvieron 26 puntos más en la prueba de comprensión lectora. En cambio, los lectores de libros en papel obtuvieron 46 puntos más y quienes combinaban ambas formas de lectura obtuvieron 44 puntos más.

La proporción de lectores en papel fue similar a la de la OCDE, pero la proporción de lectores de libro digital de los que combinan ambas formas de lectura fue mayor. Siguiendo la tendencia general, los lectores que combinan lectura en papel y digital afirmaron leer más tiempo: unas 6 horas semanales. Los que leían solo en una modalidad indicaron un tiempo similar de lectura: unas 4 horas semanales.

El rendimiento en la prueba de comprensión estaba relacionado con la práctica de la lectura. Quienes habían leído libros de ficción dos o más veces durante el último mes obtuvieron 7 puntos más. Quienes habían leído para clase textos de más de 100 páginas obtuvieron 31 puntos más que quienes habían leído textos breves (hasta 10 páginas).

La relación entre el tiempo de trabajo escolar con dispositivos digitales y el rendimiento en comprensión lectora fue negativa en España: por cada hora semanal utilizando dispositivos digitales, el resultado en la prueba de comprensión era 5 puntos menor.

Décimo aniversario 6. Lectura electrónica

12 May

Llego ya a la sexta de las entradas temáticas por el décimo cumpleaños del blog, que voy a dedicar a la lectura electrónica. Aunque pueda parece que esta forma de lectura ha existido desde hace mucho tiempo pensemos que el primer microprocesador, el Intel 4004, se presentó en 1971 y es por esas fechas cuando empiezan a popularizarse los ordenadores personales. Su uso masivo para la comunicación y el acceso a la información aún tardaría unos años en llegar.

En 2009, la famosa prueba de evaluación internacional PISA consideró la lectura electrónica (Lectura electrónica: PISA 2009-ERA) en su tercera edición. Los resultados permitían comparar la lectura de textos impresos con la lectura digital  y poner de manifiesto cómo la segunda precisaba de habilidades adicionales, que podríamos llamar «habilidades de navegación»: valorar los enlaces para dirigirse a páginas relevantes, no distraerse con las irrelevantes, volver a una página consultada anteriormente cuando es necesario…

No solo se trata de que en la lectura electrónica tengamos que utilizar menús o barras de desplazamiento o botones para desplazarnos en el texto. El orden y el itinerario de lectura pueden ser distintos dependiendo de los enlaces que se elijan en cada momento (La comprensión de hipertextos), de modo que hay que formar algún tipo de estrategia de lectura para ser eficientes.

Pero la lectura electrónica no es algo completamente diferente (Relación entre competencia lectora y lectura digital): lo que más peso tiene en ella son las habilidades «tradicionales» de lectura. Incluso se han planteado modelos que engloban ambas formas de lectura (La solución de problemas de información: una habilidad compleja).

Usando ordenadores en clase

Foto de Franz Glaw en Wikimedia Commons

Durante un tiempo se habló mucho sobre los nativos digitales: generaciones que habían nacido cuando ya era habitual el uso de dispositivos digitales y de internet y a los que, a veces, se atribuían especiales habilidades para la búsqueda y el manejo de la información en formato electrónico. Sin embargo, los datos no concordaban con estas maravillosas ideas (Factores que influyen en la comprensión de textos en internet. Algunos datos de adolescentes; Los apuros de los nativos digitales con los textos digitales).

Esta nueva forma de representar la información ha originado nuevos usos y posibilidades. En el blog también he publicado un par de entradas sobre la lectura de cuentos a niños, comparando la lectura tradicional con el uso de cuentos multimedia e interactivos (¿Cuentos multimedia, cuentos interactivos o escuchar cuentos?) o desde el punto de vista de la lectura compartida (Acurrúcate conmigo y leamos este libro electrónico).

También he comentado un uso muy peculiar, que son las aplicaciones para dispositivos electrónicos que utilizan la presentación visual serial rápida, de las que se decía que nos permitían leer a grandes velocidades (Spritz. ¿Se puede leer a 1000 palabras por minuto?), algo que parece parece incidir negativamente en la comprensión, según se puede ver en la recopilación anterior, sobre velocidad lectora.

Finalmente, lo más sorprendente de esta etapa de la lectura electrónica es que, aunque parece una evolución de la lectura en papel, la comprensión al leer textos impresos es mejor que al leer textos electrónicos (No tires aún los libros de papelLeer en papel sigue siendo mejor, pero no sabemos por qué). Parece que una de las próximas tareas para los investigadores será el explicar por qué.

Leer en papel sigue siendo mejor, pero no sabemos por qué

15 Ene

Si lees habitualmente este blog puede que estés pensando que esto de que es más eficiente leer en papel que en pantallas ya lo he escrito antes. Tienes toda la razón. Hace poco comenté un meta-análisis sobre este tema, pero esta vez los datos provienen de otro distinto, elaborado por Virginia Clinton y que compara la lectura en papel con la lectura en pantalla.

Una peculiaridad de este trabajo es que solo revisa investigaciones publicadas después de 2008. La autora seleccionó estudios en los que participaban personas sin dificultades visuales o de lectura, y en los que se leían los mismos textos en papel y en pantalla. Los participantes se asignaban al azar a una u otra condición o leían un texto en papel y otro distinto en pantalla, pero contrabalanceando el grupo de modo que si unos leían un texto en pantalla, un número similar o leyera en papel y viceversa.

Virginia Clinton encontró 29 publicaciones en las que se realizaban 33 comparaciones entre lectura en papel y en pantalla con las condiciones anteriores. La lectura en pantalla, en comparación con la lectura en papel, mostró un pequeño efecto negativo (g = -0,25). El efecto negativo de la lectura en pantalla era mayor en los textos expositivos (g = -0,32), mientras que era prácticamente nulo en los textos narrativos (g = -0,04). En cambio no se encontraron diferencias significativas entre niños y adultos. Por otra parte, el efecto negativo de la lectura en pantalla se manifestaba tanto cuando se realizaban tareas de localización de información o lectura literal como cuando la lectura era inferencial.

No se encontró un efecto del medio empleado para leer en la velocidad lectora (g = 0,08), aunque sí que era llamativa la heterogeneidad de los resultados, es decir, que esto eran muy diferentes entre sí. En cambio, sí que se encontró una diferencia significativa en calibración, que es la diferencia entre la valoración que hacen los lectores de su propia comprensión y sus resultados reales. La lectura en pantalla hizo que las valoraciones fueran más desajustadas, con una tendencia a sobrevalorar la comprensión (g = 0,20).

Sin una explicación clara

Virginia Clinton sugiere que la explicación del menor rendimiento en la lectura en pantalla podría estar en la peor calibración que se ha observado en este medio: cuando leemos en pantalla sobrestimamos nuestra comprensión y no ponemos los medios para profundizar más en el texto.

Otra explicación es que la pantalla genere más distracción y sea más fácil que aparezcan pensamientos ajenos a la lectura en nuestra mente.

Una tercera forma de explicar el desajuste en la calibración y el peor rendimiento, sería que se realiza una estimación de la dificultad del texto basada en el medio, de modo que los lectores tendemos a considerar que los textos a los que accedemos en una pantalla van a ser más sencillos que los textos a los que accedemos en papel. Esto sería fruto de la costumbre de utilizar la lectura electrónica para el ocio y la lectura en papel para el estudio.

La última hipótesis es la de la familiaridad con cada medio o las preferencias de los lectores. El meta-análisis ofrece el dato de que el menor rendimiento en la lectura en pantalla no estuvo influido por la edad de los lectores. Esto contradice la hipótesis de la familiaridad con el medio, ya que podemos suponer que los lectores jóvenes están más acostumbrados a la lectura electrónica y tendrían que haber rendido mejor.

Uso gratuito de intralíneas

11 Sep

Comienzo dejando clara mi relación con el tema: soy parte de la sociedad que está detrás de esta plataforma y colaboro activamente con ella, así que no puedo ser objetivo en mis apreciaciones. Por otra parte, por el tipo de información que ofrezco en este blog, doy por supuesto que los lectores tienen capacidad de sobra para distinguir las cualidades de la herramienta de lo que pueda ser. sencillamente, el fruto de mi entusiasmo.

Interés económico no hay mucho, porque lo que estoy presentando un acceso gratuito. Por supuesto que una de las intenciones es que se conozca para que más gente se anime a pasar a versión de pago, que cuenta con unos cuantos añadidos muy interesantes. Pero, nuevamente, supongo que quien decida eso lo hará porque le ha gustado la plataforma y ha visto que le resulta útil, no por lo que yo diga aquí.

Bueno, ya he ventilado mis conflictos de intereses y ahora, lo comento que, con solo registrarse, es posible utilizar Intralíneas de forma gratuita para:

  • Acceder a todas las lecturas: Intralíneas cuenta ahora mismo con más de 400 textos de distintos temas. Por una parte, hay textos de distintos géneros literarios. Muchos son fragmentos de novelas, pero también hay ejemplos de teatro, poemas, cuentos o ensayos. Por otra parte, hay una cantidad notable de textos disciplinares que tratan temas como historia, historia del arte, física, química, astronomía, geografía, biología, salud, política… Las lecturas están cuidadosamente escogidas y varias de ellas provienen de instituciones como el CSIC, Museo Thyssen-Bornemisza, Agencia EFE o Museo Arqueológico Nacional.

  • Uso de las pregunta incluidas en la plataforma: otro de los puntos fuertes de intralíneas es que cada texto está acompañado por 10 tipos de pregunta: sobre su estructura, de conocimiento literario, de vocabulario, de localización de información o literales, inferenciales, predicciones, paráfrasis, de síntesis, de aplicación y de reflexión. Muchas de ellas se contestan por elección entre varias alternativas, pero también hay preguntas en las que se redacta una respuesta (estas y su sistema de corrección solo se pueden utilizar desde la versión profesional), de emparejar, de ordenar elementos o de completar un hueco. Una de mis aportaciones a la plataforma ha sido supervisar al equipo que prepara las preguntas, y también he redactado algunas de ellas. Son especialmente interesantes las preguntas de estructura, aplicación y reflexión, que rara vez se encuentran en otros materiales de comprensión.

  • Corrección automática de las preguntas.
  • Conocimiento de la lengua: algunas preguntas no se enfocan a la comprensión de los textos, sino que relacionan el texto con contenidos del área de Lengua Castellana y Literatura.

  • Anotaciones: algunos de los textos cuentan con notas explicativas. En ocasiones, estas notas enlazan a otras web, imágenes o vídeos.

  • Personalización: los profesores que utilicen Intralíneas tienen la posiblidad de seleccionar las preguntas que quieren que aparezcan en el texto o de incluir las suyas propias.
  • Acceso directo al diccionario de la RAE desde los textos, con la posibilidad de generar e imprimir listados con las palabras consultadas.

Bueno, solo la selección de textos y las preguntas lo convierten en una herramienta interesante para el trabajo de la comprensión lectora y la adquisición de conocimientos. Educación 3.0 ha publicado una reseña sobre la plataforma el pasado 10 de septiembre.

Imagen enlazada de Educación 3.0

No tires aún los libros de papel

19 Jun

Pablo Delgado, Cristina Vargas, Rakefet Ackerman y Ladislao Salmerón nos recomiendan que no nos deshagamos de los libros impresos. Esta recomendación aparece en el título de un meta-análisis que han elaborado acerca de los efectos que produce en la comprensión el medio en que se lee. El título ya nos hace pensar que la comprensión es mejor cuando se lee en papel que cuando se lee en dispositivos electrónicos, pero aún hay más información interesante.

El meta-análisis recopiló información de estudios publicados a partir de 2000 en los que personas sin dificultades cognitivas o de lectura leían de forma individual y en silencio textos similares en papel y en dispositivos electrónicos. Para que los textos fueran similares, en la versión electrónica no había enlaces y las herramientas de navegación eran mínimas.

Quema de libros en Éfeso

Cuadro de Lucio Vassari, 1512

Los autores encontraron 54 estudios con estas características. En 38 las comparaciones se realizaban entre participantes que leían texto impreso y participantes que leían texto electrónico. En los otros 16 las comparaciones se realizaban entre los mismos participantes, que leían en medio impreso y electrónico.

En el primer grupo, la lectura electrónica produjo un rendimiento ligeramente menor que la lectura en papel (g = -0,21). Curiosamente, en el segundo grupo, el efecto detectado fue exactamente el mismo: -0,21.

La lectura en papel producía un rendimiento aún mayor en tareas con limitación de tiempo, cuando se leían textos informativos o una mezcla de textos informativos y narrativos. Un dato muy interesante es que había una tendencia a que la diferencia entre el rendimiento en lectura en papel y electrónica fuera mayor cuanto más recientes fueran los estudios. Esto hace pensar que la mayor práctica o familiaridad con los dispositivos electrónicos no produce una mayor habilidad para leer en ellos.

No se encontraron diferencias relacionadas con el nivel educativo de la muestra, la longitud del texto, el tipo de aparato electrónico empleado o el tipo de comprensión evaluado.

En resumen: tenemos razones para pensar que la lectura en dispositivos electrónicos es menos eficiente que la lectura en papel, en un momento en el que el uso de la lectura electrónica y su introducción en las escuelas están creciendo.

Hábitos de lectura y compra de libros en España

24 Abr

El pasado mes de enero se publicó el informe de resultados del barómetro Hábitos de lectura y compra de libros en España 2018. Este documento es un encargo de la Federación de Gremios de Editores de España y está realizado por Conecta Research & Consulting.

El estudio que se presenta en el informe se ha realizado mediante encuestas telefónicas, con una muestra de 5004 personas de todas las comunidades autónomas españolas. En el caso de menores de 10 años, la encuesta se realizó a alguno de sus padres.

Resultados

Algunos de los datos que nos proporciona esta encuesta son que, de los mayores de 14 años:

  • El 96,1% lee al menos una vez al trimestre en cualquier tipo de soporte. Esta proporción ha aumentado progresivamente desde 2008, cuando afirmó hacerlo el 90,1%.

  • El material que más leen son los periódicos (73,9%), seguido por libros (67,2%), webs, blogs y foros (56,4%), redes sociales (55,5%), revistas (34,9%) y cómics (9,3%). Hay un incremento en la lectura de libros, webs, blogs y foros, mientras que desciende el uso de periódicos, revistas y cómics. Sobre redes sociales solo hay datos anteriores desde 2017. Las mujeres leen más libros y revistas que los hombres, mientras que los hombres hacen más uso de periódicos, webs, blogs y foros y cómics.
  • El 61,8% de los encuestados lee libros en su tiempo libre. La mayor proporción de este tipo de lectores se encuentra en Madrid (72,8%), Navarra (66,7%), País Vasco (63,7%) y La Rioja (63,6%). La menor en Extremadura (52,2%), Canarias (56,7%), Andalucía (56,8%) y Castilla y León (57,9%).
  • Lo más leído son los libros literarios (72,5%), especialmente, novelas y cuentos (68,2%), seguido, a gran distancia por los libros de humanidades y ciencias sociales (13,7%). El resto de géneros o temas está por debajo del 4%. Se trata, mayoritariamente, de libros en español (90,3%), aunque también hay un 5,5% de lectura en catalán.
  • El 78,4% de los encuestados utiliza (no necesariamente de forma exclusiva) la lectura en soporte digital. Su uso más extendido es la lectura de webs, blogs o foros o de redes sociales, pero también se emplea para la lectura de periódicos (46,3%), libros (28,7%) y revistas (6%). El 48,9% utiliza el ordenador, el 31,4% el móvil, cuyo uso se ha incrementado notablemente, el 27,9% una tablet y el 10,8% lector electrónico.
  • En el caso de menores de 6 años, el 75,4% de los padres afirma que alguien de la familia les lee. El 85,2% de encuestados creen que sus hijos de entre 6 y 9 años leen libros que no son de texto. Entre los 10 y los 18 años, el 100% de los consultados afirma leer. Entre los 10 y los 14, el 70,8% se considera lector frecuente, mientras que entre los 15 y los 18 ese porcentaje desciende al 44,7%.. En este segundo grupo de edad aumenta la lectura de webs, blogs y foros, de redes sociales, y de periódicos, disminuye la lectura de libro infantil y juvenil y aumenta la de literatura.
  • Entre los 10 y los 13 años, las obras más leídas son colecciones: El diario de Gregg, Futbolísimos, Harry Potter, Gerónimo Stilton y El diario de Nikki.