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Estudios de intervención recientes

8 Ene

Presento aquí algunas de las últimas publicaciones que he visto sobre la eficacia de intervenciones para la mejora de la comprensión lectora del español.

Eficacia de un programa de mejora de la comprensión lectora en Educación Primaria

Se trata de un estudio realizado en Argentina. La intervención se realizó en 5º curso, con 12 sesiones de 50 minutos. En cada una de ellas se realizaban las siguientes actividades:

  1. Motivación a través de un vídeo, lámina o canción y comentario sobre el tema del texto.
  2. Lectura del texto.
  3. Actividad escrita, centrada en los procesos inferenciales.
  4. Puesta en común.

Se trata de un programa basado en Leer para comprender, aunque no se indica si tomaron los textos y actividades de allí, o simplemente imitaron el tipo de ejercicios. Un apéndice del artículo ofrece un ejemplo de actividades.

El programa se aplicó en un colegio privado, como ya he dicho, en 5º curso. El alumnado de 6º curso sirvió como control. Para evaluar la mejora de la comprensión se emplearon un texto narrativo del Test Leer para Comprender y el área de inferencias de esta misma prueba, valorando el número de aciertos y el tiempo invertido en realizar cada una de las partes.

Las autoras consideran que el programa fue eficaz, ya que el grupo experimental mejoró significativamente en todas las medidas, mientras que el grupo de control lo hizo solo en algunas. No obstante, los resultados tendrían que ser considerados con precaución ya que los textos narrativos que se emplearon fueron distintos para cada grupo y, siendo mayores los resultados iniciales del grupo de control, es mayor el riesgo de que aparezca un efecto techo (hay alumnos que comienzan con la puntuación máxima en la prueba, o con una muy cercana a ella, de modo que su comprensión puede estar infravalorada y las posibilidades de que mejoren sus resultados son escasas).

Colegio San Marcos de Buenos Aires, donde se realizó este estudio. Foto enlazada de colegiosenbuenosaires.com

Mejora de la comprensión lectora mediante la realización de preguntas tipo test

Este es un estudio de Raúl Gutiérrez-Fresneda y María Teresa del Olmo Ibáñez, de la Universidad de Alicante. Participaron 118 alumnos de 8 y 9 años, distribuídos en dos grupos: experimental y de control.

Ambos grupos fueron evaluados con el test de comprensión ACL-4, las pruebas de comprensión de estructuras gramaticales y comprensión de oraciones del test PROLEC-R y el cuestionario de habilidades metacognitivas ESCOLA. Trabajaron la comprensión durante 15 sesiones de 50 minutos de duración.

En el grupo experimental los alumnos se distribuyeron en grupos interactivos y se les enseñaba a formularse distintos tipos de preguntas: literales, inferenciales, reorganizativas y críticas. Estas preguntas las intercambiaban con sus compañeros, que debían responderlas para que las respuestas fueran corregidas por el grupo que las había elaborado. En el grupo de control, los estudiantes trabajaron de forma individual leyendo y contestando a las preguntas que se incluían en los libros de texto.

Las mejoras en el grupo experimental fueron significativamente mayores que en el grupo de control, con tamaños del efecto entre 0,26 (comprensión literal) y o,76 (comprensión de oraciones).

Overcoming reading comprehension difficulties through a prosodic reading intervention: A single-case study

Se trata de una investigación de caso único realizada por Nuria Calet, Carmen Pérez-Morenilla y Macarena de los Santos-Roig, de la Universidad de Granada. La intervención se realizó con un alumno de 4º curso de Educación Primaria, con dificultades en lectura y comprensión.

El diseño empleado fue de tipo AB: medidas previas a la intervención (fase A) y medidas durante la intervención (fase B). El alumno fue evaluado con los tests PROLEC-R y ACL antes y después de la intervención. También fue evaluado periódicamente con una prueba no estandarizada en la que su lectura de distintos textos era valorada con una escala de evaluación de la fluidez lectora, se medía la velocidad lectora en palabras por minuto y el alumno respondía a dos preguntas de comprensión.

La intervención estuvo basada en lecturas repetidas, con tres sesiones semanales de 45 minutos, hasta completar 17 sesiones. En esas sesiones, el instructor leía el texto en voz alta para hacer de modelo. El alumno leía a continuación, tratando de imitar la entonación del instructor. Después, el instructor y el alumno leían de nuevo el texto de forma simultánea. Tras eso, el alumno leía uno de los textos que se empleaban para las evaluaciones. La intervención produjo mejoras en velocidad lectora, entonación y comprensión.

 

 

Kim Peek

23 Ago

Buscando información sobre estudios experimentales con métodos de lectura rápida me encuentro con la referencia a Kim Peek (1951-2009), un estadounidense famoso por sus habilidades de lectura, memoria, cálculo de fechas y musicales, y, famoso, sobre todo, por haber servido de inspiración al personaje Raymond Babbit en la película Rain Man. Peek fue evaluado por la Sociedad Médica de Wisconsin, especialmente por el psiquiatra Darold A. Treffert, experto en el síndrome del savant, o del idiota sabio (idiot savant, nombre heredado de tiempos en que “idiota” era un término médico sin especiales connotaciones peyorativas), como se denomina a las personas que manifiestan habilidades especiales en áreas muy concretas mientras que presentan dificultades serias en aspectos importantes de la vida cotidiana.

En 2004 fue evaluado por la NASA, donde estudiaron su cerebro mediante técnicas de tomografía y resonancia magnética. Anteriormente, en 1988 ya se le había realizado otra resonancia cerebral. A pesar de estos estudios, hay pocos datos sobre Peek en publicaciones científicas con criterios rigurosos. Evidentemente tanto Peek como sus familiares tienen absoluto derecho a la confidencialidad de estos datos, pero sorprende poder conocer su diagnóstico médico o  su cociente intelectual, o ver imágenes de su cerebro en documentales o magazines y que en la base de datos PsycINFO solo aparezca mencionado en la recensión de un libro de Simon Baron-Cohen sobre la empatía.

Sobre sus habilidades de lectura, cuatro años antes de su muerte Peek había memorizado más de 9.000 libros. Tardaba entre 8 y 10 segundos en leer una página. En algunos sitios se afirma que era capaz de leer dos páginas simultáneamente, una con cada ojo, pero no he encontrado ninguna información sobre cómo se comprobó esta capacidad.

Peek nació con problemas cerebrales, que incluían malformaciones en el cerebeloy en el hemisferio izquierdo,  y la ausencia de cuerpo calloso (el tejido que conecta los dos hemisferios del cerebro).  En 1988 obtuvo un cociente intelectual de 87 en un test de inteligencia, con un perfil muy irregular, en el que se mezclaban puntuaciones muy altas con puntuaciones muy bajas de los distintos subtests. Entre los problemas que presentaba, necesitaba ayuda para acciones de la vida diaria como abrocharse la ropa o lavarse los dientes, y tenía dificultades con el lenguaje abstracto y figurado, pero comprendía buena parte del material que leía y era capaz de establecer relaciones entre distintas informaciones, especialmente en los temas de su interés: historia, deportes, cine, geografía, exploración espacial, Biblia, literatura y música clásica.

Al parecer no era consciente de utilizar alguna técnica o recurso especial para conseguir leer de esa forma tan espectacular, y, evidentemente, nunca pudo enseñar a otras personas a hacerlo.

Información adicional

· Sociedad médica de Wisconsin: información sobre Kim Peek.
· Inside the mind of a savant.