Archivo de la categoría: Enseñanza inicial de la lectura

Influencia de la lectura compartida en el vocabulario

La lectura compartida es una intervención que se ha mencionado unas cuantas veces en el blog. Se trata de esa actividad en la que un adulto lee un libro o una historia a un niño o grupo de niños, buscando su participación. Es una actividad agradable y fácil de enseñar a padres y profesores.

Hoy vuelvo sobre la lectura compartida para presentar un meta-análisis, realizado por Zoe Flack, Andy Field y Jessica Horst, de la Universidad de Sussex. Este meta-análisis se centra en el efecto de la lectura compartida de libros de historias en el aprendizaje de vocabulario y localizó 38 publicaciones en las que habían participado 2455 niños.

Como media, los participantes aprendían el 45% de las palabras objetivo que se les exponían en los textos trabajados. Algunas de las variables que influían en este porcentaje eran:

  • Se aprendían más palabras cuando la lectura se realizaba de una forma dialógica, buscando la participación de los alumnos con recursos como señalar, preguntar o explicar, que cuando el adulto se limitaba a leer el texto.
  • La probabilidad de que se aprenda una palabra es mayor cuantas más veces se le expone al niño. Se puede incrementar la exposición leyendo varias veces el texto, pero también pidiéndole al niño que la repita o incluyéndola en preguntas.

No había diferencias en el aprendizaje de palabras según el lector (profesor o investigador). La lectura compartida parece ser eficaz para alumnos de distintas edades, teniendo en cuenta que, mayoritariamente, los participantes de los estudios revisados eran niños en edad preescolar. Sí que parece que cuando la edad relativa es mayor los estudios tienden a incluir más palabras objetivo y menos repeticiones.

Otra cuestión interesante es que los aprendizajes realizados parecen ser estables, ya que no había diferencias en los resultados debidas al tiempo transcurrido entre las actividades de lectura y la evaluación del conocimiento de las palabras.

 

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Predictores de la comprensión lectora en Educación Infantil

No trato de hacerme adivino o futurólogo. Tener buenos predictores de la comprensión lectora nos permite, al menos, dos cosas. Una sería detectar cuanto antes al alumnado que va a tener problemas con la lectura, para poder intervenir con él. La segunda es comprender mejor qué es la comprensión y cómo se desarrolla.

El tema de la predicción de la lectura ha aparecido varias veces en el blog, pero las entradas anteriores comentaban estudios individuales. En esta ocasión comento una revisión Campbell de Hanne Naes Hjetland, Ellen Irén Brinchmann, Ronny Scherer y Mónica Melvy-Lervag. La revisión se titula Preschool predictors of later reading comprehension ability.

En esta revisión se localizaron 64 estudios longitudinales de muestras no seleccionadas o de alumnado con desarrollo típico. En todos ellos se realizaba una medición (predictores) en Educación Infantil y otra (lectura) en Educación Primaria.

Enfant lisant, de Pierre-Auguste Renoir

Resultados

Las variables evaluadas en Educación Infantil se correlacionaban con la descodificación o con la comprensión en Educación Primaria entre un 0,17 y un 0,42, es decir, el porcentaje de su varianza compartida estaba entre el 3% y el 18%. Estas correlaciones eran:

Con la descodificación (lectura de palabras):

  • Conocimiento de las letras: r = 0,38 (16 estudios).
  • Conciencia fonológica: r = 0,37 (28 estudios).
  • Denominación rápida: r = 0,37 (14 estudios).
  • Conciencia de la rima: r = 0,32 (13 estudios).

Con la comprensión lectora:

  • Vocabulario: r = 0,42 (45 estudios).
  • Conocimiento de las letras: r = 0,42 (26 estudios).
  • Gramática: r = 0,41 (16 estudios).
  • Conciencia fonológica: r = 0,40 (36 estudios).
  • Conciencia de la rima: r = 0,39 (15 estudios).
  • Memoria de oraciones: r = 0,36 (9 estudios).
  • Inteligencia no verbal: r = 0,35 (21 estudios).
  • Denominación rápida: r = 0,34 (17 estudios).
  • Repetición de pseudopalabras: r = 0,17 (7 estudios).

Utilizando un modelo de ecuaciones estructurales se encuentra que el reconocimiento de palabras depende de una habilidad de descodificación a la que contribuyen mayoritariamente el reconocimiento de las letras y las habilidades fonológicas. En cambio, la comprensión del texto depende de una habilidad de habilidad de comprensión lingüística a la que aportan el vocabulario y el conocimiento gramatical, pero también depende del reconocimiento de palabras.

El modelo resultante es muy similar al de la concepción simple de la lectura o al modelo de la cuerda,  pero con la diferencia de que se encuentra una relación bastante grande entre la habilidad de descodificación y la habilidad de comprensión lingüística, que esto modelos tienden a considerar independientes.

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Formación en América

Entre julio y agosto se han convocado varios cursos en los que participaré, en Perú, México y Costa Rica. En algún caso ya está confirmado y en algún otro, dependerá de que se apunte suficiente cantidad de gente.

Lima (Perú), 12 y 13 de julio

Se trata de un curso y un taller sobre intervención educativa en problemas de aprendizaje y enseñanza inicial de la lectura. Está organizado por el Colegio Santa Magdalena Sofía Barat, con motivo de la celebración de su 50 aniversario.

El curso está estructurado en tres conferencias:

  1. Principios generales en los problemas de aprendizaje.
  2. Medidas concretas para el aula.
  3. Intervención para la mejora de la función ejecutiva.

Y un taller sobre la enseñanza inicial de la lectura.

Se realizará en el auditorio de la Universidad de Lima, con la excepción del segundo turno del taller, que se hará en el Colegió Santa Magadalena Sofía Barat.

Monterrey (México), 10 y 11 de agosto

Es un curso sobre trastornos de la comunicación y del lenguaje: evaluación y tratamiento, organizado por FONODIL. En este curso intervenimos Gerardo Aguado (online) y yo (presencial).

El profesor Aguado se centrará en la detección, evaluación e intervención en trastorno evolutivo (específico) del lenguaje. Y yo en lectura y comprensión.

Costa Rica, 17 y 18 de agosto

Es el mismo curso sobre trastornos de la comunicación y del lenguaje: evaluación y tratamiento que se realiza la semana anterior en Monterrey. Lógicamente, también lo organiza Fonodil y el formato y los contenidos son los mismos.

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La adquisición de la lectura desde la evidencia científica

Joana Acha es profesora en la Universidad del País Vasco y autora de numerosos trabajos de investigación publicados en revistas científicas internacionales. El vídeo que aparece en esta entrada se grabó el 9 de noviembre de 2018 en el encuentro Las pruebas de la educación, organizado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. En él, la doctora Acha hace un repaso a aquello que sabemos sobre el aprendizaje de la lectura, desde las habilidades más básicas hasta las más complejas de comprensión.

Me ha parecido un resumen magistral del conocimiento científico acerca de la lectura y que, además, tiene un carácter muy práctico, como si fuera un marco para la enseñanza y la intervención.

 

 

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Programas de lectura para hispanohablantes que aprenden inglés

En 2012, Alan Cheung y Robert Slavin publicaron un informe sobre programas de lectura para alumnado de Educación Primaria hispanohablante que aprende inglés. También se puede encontrar una versión resumida de ese trabajo, destinada al profesorado.

Alan Cheung. Foto enlazada de Research Gate

Cheung y Slavin trabajan en Estados Unidos y su revisión se dirige al alumnado latino que estudia en ese país. Además, como suele suceder en este tipo de revisiones, nos encontraremos con que buena parte de los programas que se mencionan no están disponibles para nosotros. Sin embargo, creo que es interesante conocer lo que plantean estos dos autores ya que en los países hispanohablantes se está extendiendo eso que llamamos enseñanza bilingüe en inglés (trilingüe en los casos en que el país o región tenga otras lenguas oficiales además del español). Desde que se ha comenzado a implantar tengo una sensación que se podría expresar así: “esto de la enseñanza bilingüe va bien cuando no hay problemas, pero en cuanto el alumnado empieza a tener problemas no sabemos qué hacer”.

Esta es una conversación ficticia, pero que se parece bastante a muchas que he oído o en las que he participado últimamente:

-Este alumno no alcanza los objetivos de comprensión lectora en inglés. ¿Qué tendría que hacer?
-La verdad es que no lo sé. ¿Por qué no alcanza los objetivos?
-Es que su nivel es muy bajo.
-¿Y cuál es su nivel?
-No lo puedo decir con precisión, pero está claro que no es suficiente para este curso.
-¿Cuál es el último curso que tiene aprobado?
-Solo tiene suspendido el curso anterior.
-¿Y qué objetivos y contenidos tiene la parte de comprensión lectora de ese curso?
-La verdad es que trabajamos de otra forma, no es que haya algo propio de cada curso, sino que en cada uno se trabajan distintos temas, buscando dar oportunidades para la comunicación.

Bueno, ya estoy divagando bastante y me estoy apartando de mi costumbre de intentar aportar datos sobre las cosas. Algunas cosas que sí que podría apoyar en datos y que no conviene olvidar son:

  1. El inglés es una lengua con un sistema fonológico más amplio que el español y con una ortografía opaca (la mayoría de las correspondencias entre letras y sonidos no se explican con una única regla y buena parte de las reglas tienen excepciones).
  2. Como consecuencia de lo anterior, el aprendizaje de la lectura en inglés es más costoso que el del español.
  3. En los sistemas educativos de países con lengua inglesa se tiende a dedicar más tiempo a la enseñanza inicial de la lectura. En los últimos años se está tendiendo a que esa enseñanza esté muy estructurada.
  4. A pesar de eso, el rendimiento en pruebas de lectura de su alumnado es, en algunos casos, preocupante.

Muchas veces tengo la impresión de que nosotros queremos que nuestros alumnos lean y comprendan el inglés (y también que lo escriban), pero sin hacer el esfuerzo de enseñanza de la lectura que hacen en los países angloparlantes. Este esfuerzo incluye tener pruebas de evaluación y herramientas de registro que permitan conocer el nivel de los alumnos y programas de enseñanza y programas de recuperación para aquellos que no han alcanzado el nivel necesario.

Vuelvo a la revisión

Después de estas divagaciones, retomo el hilo. Resulta que en 2011, el 10% del alumnado de primaria de Estados Unidos necesitaba aprender inglés, al no ser su lengua materna. Esa proporción es creciente y más de la mitad de este alumnado es hispanohablante. Ningún otro idioma representa a más del 3% del alumnado.

Lengua de enseñanza

Curiosamente, una de las cuestiones que se ha planteado en Estados Unidos es si resulta mejor realizar una inmersión en inglés o mantener el idioma español como lengua vehicular para la enseñanza, al menos durante un tiempo. La segunda opción ha dado lugar a programas bilingües entre los que se encuentran programas de transición (en los primeros cursos la enseñanza se realiza en español y después se va pasando gradualmente a una enseñanza en inglés) y programas pareados (se enseña a leer tanto en español como en inglés en distintos momentos del día).

La revisión localizó 14 investigaciones que comparaban los programas de inmersión con los bilingües, encontrando que los segundos producían un efecto ligeramente mayor, con un tamaño de 0,19. La mayor parte de estas investigaciones se realizó en los años 70 y empleó programas pareados.

Tras un análisis de los estudios de mayor calidad (estudios longitudinales a largo plazo con asignación aleatoria de los alumnos a los grupos) Chenug y Slavin llegan a la conclusión de que la lengua de enseñanza no es determinante y que lo más importante es la calidad de la enseñanza.

Programas

Los programas de mejora de la lectura del inglés empleados con alumnado hispanohablante que se localizaron en la revisión fueron:

  • Success for all: 3 investigaciones, con un tamaño del efecto d = 0,36. Como curiosidad, esta intervención fue desarrollada por el equipo de Robert Slavin, autor de la revisión.
  • Bilingual cooperative integrated reading and composition: una investigación, con un tamaño del efecto d = 0,54. Este programa es una adaptación del Cooperative integrated reading and composition, que también fue creado por el equipo de Slavin y es distribuido por la Success for all Foundation.
  • Peer assisted learning strategies: una investigación, con un tamaño del efecto d = 0,17.
  • Distar (Direct instruction): una investigación, con un tamaño del efecto d = 0,21. El National Institute for Direct Instruction, responsable de este programa, no lo ofrece actualmente. En su lugar ofrece el programa Reading mastery.
  • Instruction with key vocabulary: una investigación, con un tamaño del efecto d = 0,21.
  • Improving comprehension online: una investigación, con un tamaño del efecto d = 0.02.
  • Academic language instruction for all students: una investigación, con un tamaño del efecto d = 0,08.
  • Enhance language arts transition program: una investigación longitudinal con los siguientes tamaños del efecto: -0,02 en primero, 0,26 en segundo, 0,38 en tercero, 0,40 en cuarto y 0,58 en quinto.
  • English language and literacy adquisition: tres investigaciones, con un tamaño del efecto de d = 0,14.
  • Language and literacy curriculum: una investigación, con un tamaño del efecto d = -0,1.

Programas desarrollados en pequeño grupo

  • Small group tutorials with direct instruction: una investigación, con tamaños del efecto entre 0,16 y 0,91 (mediana 0,46).
  • An explicit systematic supplemental reading intervention: dos investigaciones con la mediana de sus tamaños del efecto en 0,27 y 0,68.
  • Literacy express preschool curriculum: una investigación con un tamaño del efecto d = 0,47.

Programas desarrollados individualmente

  • Read well: una investigación con una mediana de tamaños del efecto de 0,51.
  • Read naturally: dos investigaciones en las que la mediana de los tamaños del efecto fue 0,08 y 0,10.
  • Phonics based supplemental reading intervention: una investigación con un tamaño del efecto d = 0,21.

 

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5 visitas… ¿De verdad nos importa la enseñanza de la lectura?

Revista de Psicodidáctica es la revista de educación española con mayor índice de impacto en Journal Citation Reports. Ya solo por eso se trata de una publicación importante. Pues bueno, el último número de esta revista publica un artículo titulado El conocimiento de las grafías y la secuencia de aprendizaje de los grafemas en español: precursores de la lectura temprana.

Se trata de una investigación sobre el orden en el que los niños de 4 y 5 años aprenden las letras. Teniendo en cuenta la cantidad de niños a los que enseñamos a leer en español, no solo en España sino también en América, se podría pensar que un trabajo así, publicado en un revista como esa, ha suscitado cierto interés.

El caso es que, cuando llegué a él, me encontré con que el artículo había recibido 5 visitas, supongo que la mía y cuatro más. Como no pude saber cuánto tiempo llevaba disponible, pensé que quizá era tan reciente que no había habido tiempo suficiente para que el número de accesos fuera mayor. Un mes después volví a entrar en la página y el marcador seguía anunciando 5 visitas. ¿Funciona bien la herramienta que cuenta los accesos?, o ¿quizá influye el hecho de que la revista se haya hecho de pago? Anteriormente, Revista de Psicodidáctica era una publicación gratuita. Actualmente forma parte de la compañía multinacional Elsevier que nos informa de que para leer el artículo hay que ser suscriptor de la revista.

Yo puedo acceder a bastantes publicaciones de este tipo a través de la biblioteca de la universidad de Navarra, pero la mayor parte de las personas que se dedican a la educación escolar no tienen esa posibilidad. Pero, entonces, ¿tampoco han accedido al artículo las personas que están formando a los futuros docentes en las universidades de Hispanoamérica? Bueno, el marcador sí que debe funcionar. Unos instantes antes de publicar la entrada lo he vuelto a consultar. Tres meses después de que viera el artículo por primera vez, ya ha recibido ¡16 visitas!

A ver si provoco un poco de interés: se trata de un estudio de seguimiento de 362 alumnos, divididos en dos subgrupos: 4 y 5 años. Inicialmente se evaluó su conocimiento de los grafemas con las pruebas de reconocimiento de letras de BIL 3-6 y PROLEC-R. Un curso después se evaluó su habilidad para leer palabras y pseudopalabras.

Los autores proponen una secuencia de aprendizaje de los grafemas que sería:

A) Las vocales, estarían entre los primeros grafemas que los niños reconocen.

B) Entre las consonantes se pueden distinguir varios grupos según la edad en la que la mayor parte de los alumnos las reconocen:

  1. S, P
  2. C, Z, M, V, X
  3. F, J, N, R, T, Ñ, D, Y
  4. Q, L, G, B

Hay que tener en cuenta que las pruebas empleadas para evaluar el reconocimiento de las letras no incluyen todas las letras (faltan H, K, W). También, que ambas las presentan en lo que llamaríamos “letra de imprenta”.

Otro resultado interesante de este estudio es que los autores no encuentran paralelismo entre la secuencia de aprendizaje de los grafemas y la secuencia de adquisición de los fonemas. Finalmente, el conocimiento de las grafías es un buen predictor de la habilidad para leer palabras y pseudopalabras seis meses después. Más concretamente, el conocimiento de T, F, N, R, J, Ñ, D, M explicó el 83% de la varianza de las habilidades de descodificación.

 

 

 

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Una revisión sobre intervenciones en alfabetización temprana

La doctora Alejandra Balbi trabaja en la Universidad Católica del Uruguay e investiga acerca de dificultades de aprendizaje de la lectura y la escritura. Junto con Alexa von Hagen, Ariel Cuadro y Carola Ruiz, acaba de publicar en Revista Latinoamericana de Psicología un artículo titulado Revisión sistemática sobre las intervenciones en alfabetización temprana: implicancias para intervenir en español.

Como se puede percibir a partir del título, el artículo tiene dos objetivos. El primero es revisar las intervenciones de alfabetización basadas en evidencia y el segundo es analizar en qué medida estas propuestas se pueden aplicar en el caso de la enseñanza de la lectura en español. En este breve comentario me voy a centrar en el primero de esos objetivos.

La revisión

La revisión utilizó un método que me ha resultado curioso. En primer lugar, buscó trabajos secundarios (revisiones o meta-análisis) publicadas en inglés o español entre 2007 y 2017. En una segunda fase, realizó una búsqueda y selección de los trabajos primarios (investigaciones) mencionados en esas revisiones. Tras ese procedimiento se seleccionaron 13 estudios que aportaban información sobre 20 intervenciones escolares para la alfabetización en alumnado de 1º a 3º de Educación Primaria.

Los resultados

De estas 20 intervenciones, 18 se realizaron en inglés y las dos restantes fueron en sueco y español (un estudio realizado en Chile). En cinco intervenciones, el alumnado participante no se seleccionó. En 14 intervenciones participó alumnado con riesgo de lectura y en una alumnado con dificultades en la lectura que no habían mejorado tras participar en una intervención en pequeños grupos.

Solo en 5 de las intervenciones se trabajó con la clase completa. La modalidad de trabajo más frecuente fue la individual (8 intervenciones), seguida por la de pequeño grupo (7 intervenciones). Los autores no realizan un meta-análisis de los resultados, sino que comparan los rangos en los tamaños del efecto obtenidos en las distintas medidas, informándonos sobre el menor y el mayor. Por ejemplo, en este caso, consideran que las intervenciones realizadas con toda la clase tienen un efecto mayor que los de las otras modalidades. En el caso de la intervención con toda la clase el menor efecto recogido tiene un tamaño de 0 y el mayor, de 15,46 (yo lo consideraría un resultado atípico). La intervención individual tiene tamaños del efecto entre -0,60 y 1,33 y la intervención en pequeño grupo entre -0,96 y 1,64. No se tiene en cuenta el tamaño de la muestra ni en qué se han obtenido los efectos, ya que se consideran medidas diversas de comprensión, precisión, fluidez o habilidades fonológicas, vocabulario o escritura.

El trabajo señala el riesgo de tomar decisiones basándose en datos parciales y sin tener en cuenta las interacciones. Volviendo al ejemplo anterior, las intervenciones para toda la clase se dirigen a alumnado en el que predominan niveles normales de lectura, mientras que en las intervenciones con pequeños grupos o individuales se suele trabajar con alumnado con dificultades con el que es más difícil conseguir mejoras.

Técnicas de intervención

La tabla 2 del artículo expone los distintos tipos de intervención empleados en los estudios localizados. La información se organizan según el aspecto clave de la lectura que se trabaja (habilidades fonológicas, principio alfabético, fluidez, vocabulario o comprensión) y según el marco de la enseñanza (instrucción explícita, autorregulación, mnemotecnia…). En cuanto a comprensión lectora se recogen las siguientes técnicas:

  • Instrucción explícita: rellenar oraciones o párrafos resumen preestablecidos que reflejen la estructura textual.
  • Autorregulación: identificar y responder a preguntas literales e inferenciales.
  • Modalidades grupales: lectura grupal del texto.
  • Técnicas sensoriales: organizadores gráficos, marcar con colores los conectores típicos de una estructura textual, subrayar datos clave, tarjetas de colores para palabras interrogativas.
  • Material lingüístico graduado: introducir de una en una las estructuras textuales.
  • Motivación: textos acordes a los intereses de los alumnos.
  • Exposición a material escrito diverso: empleo de cuentos y textos expositivos naturales y creados para la intervención.
  • Registro escrito: resumen escrito del texto.

 

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Predictores de la lectura en español

En esta entrada voy a revisar los resultados de algunos estudios recientes sobre las variables que predicen el aprendizaje de la lectura en alumnado hispanohablante. Algunos son estudios correlacionales, en los que se miden estas variables y posteriormente se evalúa la lectura, para ver cuál es la relación. Otros son estudios de intervención, en los que se interviene sobre esas variables, para comparar el efecto que se produce en la lectura con la referencia de un grupo de alumnos que no ha recibido esa intervención.

Sería necesario un análisis más detallado para proponer un conjunto de predictores, pero es interesante ver qué variables se han manejado en estas investigaciones para intuir cuáles pueden ser. En las breves síntesis que presento a continuación, o en la lectura de los artículos completos, encontraremos variables como: las habilidades fonológicas (conciencia fonológica), la velocidad de denominación (velocidad de nombrado), la memoria inmediata o el conocimiento alfabético.

 

Gómez, González, Zarabozo y Amano (2010). La velocidad de denominación de letras: el mejor predictor temprano del desarrollo lector en español.

En este estudio participaron 121 alumnos que iniciaban la Educación Primaria en una escuela privada de Guadalajara (México). Se hizo un seguimiento de sus habilidades lectoras a lo largo de 1º, 2º y tercer curso.

La pruebas de denominación rápida de letras y de números predecían la velocidad lectora en 1º y 2º de primaria. La velocidad lectora de 3º se relacionó con la denominación rápida de números y la supresión del sonido inicial.

La precisión en la lectura se relacionó, en primer curso, con la denominación rápida de letras y la supresión del sonido inicial, en segundo con la escritura de pseudopalabras y la denominación rápida de números y en tercero con la sustitución del sonido inicial y la denominación rápida de números.

La comprensión lectora se predecía, en primer curso, a partir de la denominación rápida de letras y la síntesis de palabras. En segundo y tercer curso se predecía con la denominación rápida de números.

Suárez-Coalla y Cuetos (2012). Predictores de la lectura y la escritura en castellano.

En esta investigación participaron 50 alumnos de 2º curso de Educación Infantil de un colegio concertado de Asturias. Su nivel de lectura y escritura se midió al finalizar el tercer curso de Educación Infantil.

Las habilidades fonológicas predecían la exactitud en la lectura de palabras (21% de solapamieto) y pseudopalabras (14% de solapamiento). Estas habilidades estaban evaluadas por pruebas de: discriminación del sonido inicial, omisión del sonido inicial, repetición de pseudopalabras y amplitud de memoria (repetición de dígitos en orden directo de la escala WISC-R).

La velocidad de denominación predecía la velocidad de lectura de palabras (29% de solapamiento) y pseudopalabras (25%). Esta velocidad de denominación estaba formada por los resultados de dos pruebas en los que los alumnos debían nombrar, lo más rápidamente posible, colores o dibujos familiares colocados en una hoja.

González, López, Vilar y Rodríguez (2013). Estudio de los predictores de le lectura.

Este es un estudio de intervención, en el que 171 alumnos de 4 a 6 años recibieron instrucción sobre habilidades fonológicas y velocidad de denominación. Otro grupo, de 155 alumnos, sirvió como control. Los materiales utilizados para la intervención procedían del método Javitor el castor lector y los amigos de las letras.

Se encontró una diferencia significativa entre el grupo experimental y el grupo de control en velocidad de lectura de palabras. Al considerar los subgrupos de edad (según si la intervención comenzaba en 2º o 3º de Educación Infantil o en 1º de Educación Primaria) se encontraron otras diferencias en algunos de ellos, tanto en precisión como en velocidad. En general, el rendimiento en lectura fue mejor en el grupo experimental, sin que las diferencias fueran siempre significativas.

Cuetos, Molina, Suárez-Coalla y Llenderrozas (2017). Validación del test para la detección temprana de las dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura

Un grupo de 298 niños fue evaluado en el 2º curso de Educación Infantil con una prueba de detección de las dificultades de aprendizaje y en este artículo se describe el seguimiento de 190 de ellos en 2º de Educación Primaria. La correlación entre el test y la eficiencia lectora fue 0,25. El test de detección estaba compuesto, fundamentalmente por ítems de habilidad fonológica y, también, por ítems de memoria inmediata y de fluidez verbal.

Gutiérrez y Mediavilla (2017). Efectos de un programa de conciencia fonológica en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Es otro estudio de intervención, en el que participó alumnado del primer curso de primaria. 220 alumnos fueron asignados al grupo experimental y 215 al grupo de control. El grupo experimental realizó actividades para la mejora de las habilidades fonológicas, concretamente se utilizaron los materiales Avanza y Avanzados. Estas actividades produjeron mejoras en lectura de palabras y pseudopalabras.

Gutiérres (2018). Habilidades favorecedoras del aprendizaje de la lectura en alumnos de 5 y 6 años.

Es otro estudio de intervención, realizado con alumnado de primer curso de primaria, en el que participaron 206 alumnos en el grupo experimental y 202 en el grupo de control. El programa se centró en la mejora de las habilidades fonológicas, conocimiento alfabético y velocidad de denominación. Este programa produjo mejoras en lectura de palabras, pseudopalabras, comprensión de estructuras gramaticales y de oraciones.

 

 

 

 

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Los modelos de doble ruta en español

Los estudiantes de psicología o grados de educación que tienen asignaturas en las que se profundiza sobre los procesos de la lectura se suelen encontrar con alguno de los modelos que explican la descodificación a partir de una doble ruta. No solo eso; años después, si a muchos de ellos les preguntas qué aprendieron durante sus estudios universitarios, mencionarán “aquello de la ruta fonológica y la ruta léxica”.

Se suele situar el origen de estos modelos en los años 70, pero hay antecedentes más lejanos. Por ejemplo, en el curso general de lingüística de Ferdinand de Saussure (1857-1913) ya se recoge que

…leemos de dos formas. Una palabra nueva o desconocida es procesada letra por letra. Pero una palabra común y familiar es recibida por reconocimiento, sin tomar en consideración las letras individuales: su forma visual funciona como un ideograma.

Más o menos, se trata de eso. En los modelos de doble ruta, las palabras familiares son leídas de forma directa (ruta léxica), mientras que, en idiomas como el español, cualquier palabra puede ser leída letra a letra (ruta fonológica), aunque eso se suele reservar para las palabras poco habituales o desconocidas. La existencia de estas dos formas de leer implica la existencia de una serie de procesos y almacenes mentales, siendo los más importantes, el almacén ortográfico, en el que se conserva la forma de las palabras para la lectura por la ruta léxica y el almacén de reglas para la conversión grafema-fonema, que permite la lectura por la ruta fonológica.

La mayor parte del desarrollo y estudio sobre estos modelos se ha realizado en inglés, de modo que se plantea la duda sobre si son aplicables a la lectura de lenguas más transparentes, como el español. Alfredo Ardila y Fernando Cuetos consideran que sí en su artículo Applicability of dual-route reading models to Spanish. Se trata de una publicación de tipo teórico, no experimental, en las que se analizan las características de la lectura en español para dar cuenta de algunas objeciones a la aplicabilidad de los modelos de doble ruta en este idioma. Estas objeciones son, en primer lugar, que debido a la transparencia de la lectura del español la ruta léxica es prescindible ya que casi todas las palabras del idioma se pueden leer correctamente por la ruta fonológica. La segunda objeción viene del estudio de las alexias o dislexias adquiridas tras un daño cerebral. Los modelos de doble ruta prevén la existencia de tres tipos de dislexia: fonológica, cuando está dañada la ruta fonológica; superficial, cuando está dañada la ruta léxica y profunda cuando fallan ambas rutas. Los casos de dislexia profunda en español parecen ser mucho menos frecuentes que en inglés.

Ardila y Cuetos indican que existen varias diferencias entre la lectura del español y el inglés:

  • En español hay mucha consistencia en la conversión de grafemas (letras) a fonemas (sonidos). Se encuentran pocas palabras irregulares (que no siguen las reglas de conversión), que suelen proceder de otros idiomas, como “Hollywood”.
  • El ritmo del español viene marcado por la sílaba, mientras que en inglés viene marcado por los acentos. Además, en español predominan las formas silábicas más sencillas.
  • Como media, las palabras son más cortas en español que en inglés.
  • En cambio, la morfología de las palabras (cantidad de prefijos y sufijos) es más compleja en el español.

Una consecuencia de lo anterior es que el español se aprende a leer más rápidamente que el inglés. Existen varios datos de investigación que indican que la lectura del español es, inicialmente, fonológica o silábica, pero pasa a ser léxica (reconocimiento de palabras) comenzando por las palabras más frecuentes.

Respecto a la existencia de casos de dislexia adquirida profunda, la mayoría de los que se han descrito en español han ocurrido en personas con mucha formación o mucha experiencia con la lectura. Esto indicaría que para hacer un uso extendido de la ruta léxica, sería necesario haber leído mucho para formar representaciones léxicas de una gran variedad de palabras.

En las conclusiones del artículo, Ardila y Cuetos indican que los modelos de doble ruta ayudan a explicar la lectura del español, a pesar de que es un idioma que podría leerse solo por la ruta fonológica. Sin embargo, parece que la ruta léxica es menos utilizada en español que en inglés.

 

 

 

 

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Fundamentos para la lectura comprensiva

Para las personas que trabajan con alumnado de educación infantil o de los primeros cursos de primaria, quiero recomendar esta miniguía de WWC, titulada Foundational skills to support reading for understanding in kindergarten through 3rd grade. Se trata del resumen de una guía más extensa, con el mismo título.

Ambos documentos, el resumen y la guía completa, presentan cuatro recomendaciones para mejorar las habilidades de lectura en los primeros años de escolaridad y establecer, como dice el título de la entrada, los fundamentos para la lectura comprensiva. Como es habitual en WWC, las recomendaciones que se realizan están basadas en evidencias y, además, indican cuál es el nivel de evidencia que sustenta a cada una de ellas.

Las cuatro recomendaciones son

1 Enseñar a los alumnos habilidades de lenguaje académico

Esta recomendación es para todos los cursos que cubre la guía, desde el inicio de la educación infantil hasta el tercer curso de primaria. El nivel de las evidencias que la sustentan se considera mínimo (algunos estudios de calidad encuentran efectos positivos, pero no aparecen de forma consistente en todas las áreas relevantes).

Estas habilidades de lenguaje académico consisten en el uso del lenguaje inferencial y narrativo y en la adquisición de vocabulario académico. Explicado de otra forma, las habilidades de lenguaje académico son las que permiten a los alumnos comprender las estructuras y las expresiones que se utilizan en las explicaciones y en los materiales escolares. Para conseguir esto se proponen tres actuaciones:

  1. Implicar a los alumnos en conversaciones o intercambios en los que se promueva el uso y la comprensión del lenguaje inferencial. Antes, durante o después de la lectura en voz alta de textos se pueden proponer preguntas abiertas que inviten a los alumnos a realizar predicciones, solucionar problemas, proponer hipótesis, relacionar la información del texto con sus experiencias o contrastar informaciones. El profesor puede hacer de modelo de cómo responder a esos tipos de preguntas de forma detallada y razonada.
  2. Desarrollar las habilidades narrativas. Proponiendo actividades en las que se realicen predicciones sobre el texto, resúmenes, narración de sucesos o descripciones se ayuda a los alumnos a organizar la información de una forma lógica y a organizarla mediante estructuras gramaticales complejas.
  3. Enseñar vocabulario académico en el contexto de otras actividades de lectura. Hay que seleccionar palabras que se vayan a utilizar con frecuencia a lo largo del curso escolar, en distintos contextos y que puedan ser poco frecuentes para el alumnado. Tras exponer esas palabras, hay que dar oportunidades para profundizar en su significado, proporcionando oportunidades para utilizarlas y hablar sobre ellas, estableciendo conexiones entre esas palabras y palabras conocidas, distinguiendo entre usos correctos e incorrectos y proponiendo preguntas en las que sea necesario el uso de esas palabras.

2 Desarrollar la conciencia de cómo se segmentan los sonidos en el habla y cómo se relacionan con las letras

Esto se corresponde en parte con lo que solemos llamar habilidades fonológicas o conciencia fonológica. Se trata de una recomendación para la educación y el comienzo (primer curso) de la primaria, respaldada por evidencias fuertes, es decir, varios estudios (17 investigaciones) de calidad encuentran de forma consistente efectos positivos sobre el aprendizaje de la lectura. Las actuaciones que se proponen para el desarrollo de habilidades fonológicas y de conocimiento de las relaciones entre letras y sonidos son:

  1. Enseñar a reconocer y manipular los segmentos de sonido del habla. Se trata de enseñar a los alumnos cómo las oraciones se dividen en palabras, algunas palabras (compuestas) se pueden dividir en otras palabras, muchas palabras se separan en sílabas y en las sílabas se pueden encontrar distintos sonidos. Finalmente, enseñar cómo aislar esos sonidos y manipularlos (combinarlos, eliminarlos o añadirlos).
  2. Enseñar las relaciones entre letras y sonidos. Se trata de introducir las letras una por una en orden y, posteriormente los dígrafos (ch, gu, ll, qu, rr). Recomiendan presentar las letras tanto en mayúscula como en minúscula y asociarlas a imágenes e historias que recuerden el sonido de esa letra.
  3. Utilizar actividades en las que se una la habilidad fonológica con el conocimiento de las letras. Por ejemplo construir palabras.

3 Enseñar a los alumnos a descodificar las palabras, analizarlas, escribirlas y reconocerlas

Esta es una recomendación para la última parte de la etapa de educación infantil (cuando los alumnos manejen las vocales y algunas consonantes) y los primeros cursos de educación primaria. Nuevamente está respaldada por evidencias fuertes, en este caso de 18 investigaciones de calidad. Las actuaciones para conseguir esta recomendación son:

  1. Enseñar a los alumnos a enlazar ordenadamente los sonidos de las palabras para pronunciarlas de forma reconocible.
  2. Enseñar a los alumnos las relaciones entre letras y sonidos más comunes. Recordemos que la guía se elaboró para la enseñanza de la lectura en inglés, idioma en el que las letras y sus combinaciones pueden tener distintos valores.
  3. Enseñar a los alumos a reconocer partes de palabras. Se trata de reconocer los sufijos (-s, -era, -ero…), prefijos (a-, pre-, anti-) o raíces más comunes en las palabras y cómo se pueden combinar para crear nuevas palabras.
  4. Haz que los alumnos lean palabras de forma aislada y en el texto.
  5. Enseña palabras muy frecuentes hasta que los alumnos las puedan reconocer o leer de forma automática.
  6. Enseña la pronunicación de palabras irregulares que sean esenciales para leer un texto. Nuevamente recordemos que se trata de una guía para la enseñanza de la lectura del inglés. En este idioma, se pueden encontrar palabras constituyan una excepción a las reglas de lectura. Es algo similar a lo que sucedería en español con palabras como “ballet”, solo que en inglés son más comunes.

4 Asegurarse de que cada alumno lee textos diariamiente, para mejorar su precisión, fluidez y comprensión

En este caso, la recomendación se extiende desde el final de la educación infantil hacia delante y está sustentada por un nivel moderado de evidencia, 22 estudios de calidad que muestran sus beneficios aunque no de forma consistente. Las actuaciones correspondientes a la cuarta recomendación son:

  1. En la lectura oral, modelar estrategias para conseguir un reconocimiento preciso y rápido de las palabras y proporcionar información sobre el redimiento alcanzado. Cada vez que se introduce una nueva letra, se lee en palabras sueltas, procurando que haya un lector hábil (profesor, padre o compañero) que informe al alumno sobre si lo ha hecho correctamente. Ante palabras que ofrecen una dificultad, se puede animar al alumno a asociar cada letra con su sonido para juntarlos después y valorar si la palabra o el texto leído tienen sentido.
  2. Enseñar a los alumnos a supervisar su comprensión y a autocorregir sus errores de lectura. Informar a los alumnos de los errores en la lectura de palabras que podrían haber leído bien para que puedan corregirlos. Si es necesario, se le indica cómo se lee esa palabra y se le pide que vuelva a leer la parte del texto en la que aparecía.
  3. Proporcionar oportunidades para la práctica de la lectura oral supervisada para desarrollar una lectura precisa, fluida y expresiva.

 

 

 

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