Comprensión lectora: convertir los avances de la investigación en prácticas educativas

Los nombres de Danielle McNamara y Panayiota Kendeou han aparecido unas cuantas ocasiones en este blog. Son dos personas de referencia en el estudio de la comprensión lectora, por las que siento gran admiración. Por tanto, al ver que habían publicado un artículo titulado Convertir los avances de la investigación en comprensión lectora en prácticas educativas, lo leí con gran interés.

Danielle McNamara. Foto de su web en la Arizona State University

La estructura del artículo es muy sencilla. Las autoras proponen que entre todo el conocimiento sobre la comprensión que nos ha aportado la investigación, hay cinco aspectos que aún no han sido bien aprovechados en educación. Después comentan cada uno de ellos y, a continuación, exponen sus implicaciones pedagógicas. Esos cinco aspectos son:

  1. Existe una disociación entre las habilidades para la descodificación y para la comprensión.
  2. Existe una disociación entre los procesos y los productos de la comprensión lectora.
  3. Los conocimientos previos son importantes para generar inferencias (me alegra que aparezca esta, que llevo años defendiendo)
  4. Existen interdependencias entre el texto y las características del lector
  5. Existen problemas con las formas que se utilizan habitualmente para medir la comprensión lectora.

Ahora, voy por partes.

Disociación entre habilidades para la descodificación y la comprensión

La descodificación (habilidad para interpretar las secuencias de letras, traduciéndolas a los sonidos que les corresponden) y la comprensión (en general) son habilidades distintas, que se desarrollan de forma independiente en la infancia, que dependen de diferentes factores y que se combinan en la comprensión lectora.

McNamara y Kendeou proponen que la aplicación pedagógica de este conocimiento estaría en el trabajo temprano de las habilidades de comprensión. De hecho, en el mismo número de la revista donde se publica el artículo que estoy comentando, hay otro trabajo (en el que participa Panayiota Kendeou) sobre enseñanza de habilidades de comprensión a alumnos de tercer curso de educación primaria y de primer curso de educación infantil. Estas habilidades de comprensión se pueden trabajar en niños prelectores mediante narraciones orales o con medios audiovisuales.

Procesos y productos de la comprensión lectora

Muchas definiciones de comprensión lectora coinciden en proponer que es la creación de una representanción mental coherente del texto en la memoria del lector. Esta representación es el producto de la comprensión. No obstante, ese producto es el resultado de un proceso complejo. Si solo nos centramos en los productos de la comprensión, tenemos pocas oportunidades de identificar formas para mejorarlos. Centrarse en los procesos es más propio de los investigadores, que podrían perder la referencia de cómo influyen las características del lector, del texto y de la tarea en el resultado final.

La aplicación pedagógica de esto sería diseñar intervenciones que produzcan mejoras en los procesos de la comprensión. Existen distintas actividades o estrategias que han mostrado influir positivamente en la comprensión lectora y que se aplican durante la lectura: contestar a preguntas, realizar conexiones, las técnicas de pensamiento en voz alta o autoexplicaciones, hacerse preguntas o resumir o parafrasear párrafos.

Inferencias y conocimientos previos

Inferir es establecer relaciones entre la información del texto y los conocimientos del lector, para llegar a conclusiones que no aparecen de forma explícita en el texto. La habilidad para inferir es fundamental en la comprensión lectora.

La aplicación pedagógica que proponen las autoras es enseñar a construir inferencias, incluso sin conocimientos previos. Para ello ponen como ejemplo los programas SERT e iSTART de McNamara. En general, las intervenciones basadas en autoexplicaciones parecen conseguir mejoras en el uso de inferencias durante la lectura, aunque esas mejoras sean diferentes según si los alumnos cuentan con muchos o con pocos conocimientos específicos sobre el tema del texto.

Interdependencias entre el texto y las características del lector

Los estudios de los últimos años han encontrado algunas interacciones entre características de los textos y el lector o entre características de la tarea y del lector. Una de las más conocidas es la interacción entre la cohesión del texto y los conocimientos previos del lector. Podríamos pensar que los lectores comprenden mejor los textos redactados con mucha cohesión, pero se ha documentado que eso sucede en los lectores con pocos conocimientos previos sobre el tema que trata el texto, mientras que los lectores con muchos conocimientos pueden llegar alcanzar mejor comprensión con un texto con poca cohesión, ya que les fuerza a realizar inferencias. Otra interdependencia que ha sido estudiada es la que se da entre la dificultad del texto y la habilidad estratégica del lector.

La aplicación pedagógica de lo anterior es considerar estas interacciones en la enseñanza de la lectura, teniendo en cuenta que el mismo texto que puede ser óptimo para algunos alumnos puede ser inadecuado para otros. El peor caso sería el de alumnos con poca habilidad de comprensión y escasa motivación que constatemente se encuentran textos con un nivel alto de dificultad.

Inadecuación de las pruebas de evaluación

Muchas de la pruebas utilizadas para evaluar la comprensión lectora se centran en el producto de la comprensión, e ignoran sus procesos, pero además, tienen otros problemas: no tener en cuenta el efecto del formato de respuesta y por confundir comprensión con vocabulario o conocimientos previos.

Ante esto, la aplicación pedagógica sería interpretar el rendimiento de los alumnos en las pruebas de evaluación de la comprensión teniendo en cuenta las características de la prueba utilizada. Es decir, no se trata de abandonar las pruebas o tests de comprensión lectora, sino de conocerlos bien y ser conscientes de qué información nos proporcionan. También es importante no recoger información con un solo tipo de prueba, de modo que podamos conocer de forma más extensa la habilidad de comprensión de los alumnos. Las pruebas basadas en preguntas de elección múltiple o de respuesta corta son relativamente fáciles de corregir, pero otras formas de evaluación como el recontado, el pensamiento en voz alta, los resúmenes o las preguntas de aplicación proporcionan información interesante sobre la comprensión.

 

 

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