Herramientas para medir la dificultad de los textos

En Hispanoamérica tenemos muy poca tradición de medir la dificultad de los textos. Las editoriales o las bibliotecas sí que suelen hacer una propuesta de lecturas por edad. Al decidir si un libro es más adecuado para lectores con 6 o con 9 años, se consideran cuestiones como la extensión, las ilustraciones, el tamaño de la letra, o el tema que trate.

Sin duda, una persona con suficiente experiencia puede intuir con acierto qué libro puede ser asequible para niños de una edad o, si lo conoce bien, para un lector concreto. La cosa se complica si queremos elegir textos más fáciles o difíciles dentro de un mismo nivel ya que no todos los libros recomendados para niños de 8 años tienen la misma dificultad.

Se me ocurren tres situaciones en las que puede ser relevante conocer de forma precisa la dificultad de los textos:

  1. Evaluación: por ejemplo, queremos saber si los alumnos de una clase de 5º tienen un nivel adecuado de comprensión lectora. Para eso preparamos una prueba en la que leen un texto, obtenido de un libro de texto 5º y responden a unas preguntas. Sin entrar en la dificultad de las preguntas, resulta que entre los libros de texto de 5º encontraremos desde pasajes sencillos hasta pasajes muy difíciles de leer. Elegir uno u otro influirá bastante en la conclusión que obtengamos sobre su nivel de lectura.
  2. Adecuación: cuando los alumnos tienen que estudiar o consultar en un libro nos podemos encontrar con el caso de alumnos que no comprenden el texto. Estos alumnos necesitarían una ayuda para entenderlo, o trabajar con un texto más sencillo. Si optamos por la segunda vía, necesitamos alguna forma de asegurarnos de que el texto es comprensible para el alumno, pero no tan fácil como para que no progrese trabajando con él.
  3. Investigación: muchas veces necesitamos textos con una dificultad equivalente para poder comparar intervenciones o para medir el progreso de los alumnos en la lectura.

Curiosamente, informándome sobre este tema, he encontrado una cuarta razón que no tiene que ver con la educación sino con la medicina. Los documentos de consentimiento informado deben ser redactados de forma que puedan ser fácilmente comprendidos, de modo que es necesario medir si son comprensibles o no.

Algunas herramientas

No me voy a detener en explicar cómo funciona cada una de ellas, ya que la entrada se volvería bastante larga y compleja.

Para textos en español

  • Gallito API: es una herramienta basada en análisis semántico latente, que ofrece numerosas informaciones sobre los textos. Se trata de un producto comercial de la empresa Semantia Lab, vinculada a la UNED. Los resultados que ofrece son más difíciles de interpretar que los de las otras herramientas basadas en indicadores más tradicionales.
  • INFLESZ: se trata de un programa gratuito que calcula la dificultad de los textos mediante la fórmula de perspicuidad de Flesch-Szigriszt y mediante la fórmula de lecturabilidad de Fernández-Huerta. Desafortunadamente, mientras escribía esta entrada, la web que alojaba el programa ha dejado de funcionar. Actualmente estoy utilizando esta ya que ofrece referencias a partir de textos escritos en español.
  • Word: algunas versiones de Microsoft Word ofrecen la posibilidad de calcular la legibilidad de un documento mediante las fórmulas de Flesch y Flesch-Kincaid.
Inflesz
Captura de pantalla de INFLESZ

Otra alternativa pueden ser las rúbricas de evaluación, en las que se juzgan distintos parámetros del texto. A diferencia de lo que sucede con las tres anteriores, en este caso, la medición no es automática. Tenemos un ejemplo en esta evaluación de la legibilidad de Felipe Alliende.

Para textos en inglés

  • Readability-Score: una herramienta en línea para medir la dificultad de los textos mediante el índice de Flesch-Kincaid. También informa sobre el curso para el que estaría destinado el texto según diferentes sistemas.
  • Readability Formulas: otra herramienta en línea para medir la dificultad de los textos según diferentes fórmulas. Es, también, una buena fuente de información para conocer cómo se calculan distintos índices de legibilidad.
  • Medidas Lexile: se trata de una marca registrada por la empresa Metametrics. Se pueden utilizar para medir la habilidad de los lectores y para medir la dificultad de los textos. Se puede consultar el nivel de dificultad de numerosos libros (en inglés) o analizar un texto en concreto. Registrándose se pueden analizar textos con menos de 1000 palabras. Para mayor extensión es necesario utilizar la versión profesional. Metametrics ofrece la versión profesional de forma gratuita a los educadores.
  • Reading Maturity Metric: otra marca registrada, esta vez por la editorial Pearson. Requiere registro.

 

 

2 comentarios

Archivado bajo Herramientas para evaluación / investigación, Lectura fácil

2 Respuestas a “Herramientas para medir la dificultad de los textos

  1. Marcelo

    Hola!

    ¿Me puedes enviar la herramienta inflesz? Quise volver a descargala, pero como bien indicas, la web está caída.

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