Efecto del ambiente de lectura en casa en alumnos de Infantil con NEE

Me resulta curioso que exista una emprea como Westat que se dedica a hacer investigaciones sobre distintos temas. La he conocido por este estudio (Home literacy environment and its role in the achievement of preschoolers with disabilities) en el que se recogen datos sobre cómo influye en la lectura y la comprensión de niños con necesidades educativas especiales el hecho de que el ambiente del hogar favorezca la lectura o no.

El ambiente de lectura

De Wikimedia Commons

El ambiente doméstico de lectura es un conjunto de condiciones que se piensa que favorecen el gusto por la lectura. Entre estás condiciones están la disponibilidad de libros, la actividad lectora de los padres, la frecuencia con que leen al niño, la edad a la que empiezan a hacerlo, si se anima al niño a mirar libros por sí mismo, la frecuencia con que se acude a una biblioteca, y con la que se hacen actividades que pueden dificultar la lectura, sobre todo ver la tele.

En este estudio, ese ambiente de lectura se midió con un cuestionario de 5 preguntas:

  1. Frecuencia con la que el niño mira libros de imágenes o de otro tipo.
  2. Frecuencia con la que el niño lee para sí mismo o para otros.
  3. Frecuencia con la que un familiar lee al niño.
  4. Visitas a la biblioteca en el último mes.
  5. Veces que el niño ha acudido en el último mes a una “history hour” (¿cuentacuentos?).

Los niños

La muestra de este estudio es indirecta, es decir, está tomada de otro estudio que es el PEELS, un seguimiento a una muestra representativa (de la población de Estados Unidos) de 3.104 niños de 3, 4 y 5 años, con necesidades especiales. La mitad de los niños tenían un trastorno de lenguaje o de comunicación, el 26% un retraso en el desarrollo, el 6% autismo, y los demás, problemas de baja incidencia.

A partir de la información que daban los padres sobre el desarrollo intelectual, de la comunicación, comprensión, autorregulación y salud, se clasificó a los niños en dos grupos según el nivel de gravedad de sus problemas: el grupo con necesidades leves (la tercera parte de los niños que obtenía menos puntuación en la escala de gravedad), y el grupo con necesidades severas o graves (los demás).

Su comprensión lectora y su vocabulario (además de otras muchas variables) fueron evaluados individualmente.

Los resultados

Tal como sería previsible, la comprensión lectora se relacionaba negativamente con la edad y con la gravedad de los problemas: los niños más pequeños y con problemas más graves tendían a obtener resultados más bajos en comprensión. También se relacionaba positivamente con el ambiente literario de la casa, pero esa relación era menor que la que se producía con el grupo étnico (me hacen mucha gracia los grupos: blancos, hispanos y negros. Siempre me había considerado bastante blanco), los ingresos familiares o el nivel educativo alcanzado por la madre.

Para aclarar el impacto de cada cosa, utilizaron un análisis de regresión en el que se establecía qué aportación al vocabulario y la comprensión hacía el conjunto formado por la edad, el grupo étnico, los ingresos y la educación de la madre. Después se añadían los resultados de ambiente literario del hogar para ver si explicaban una parte de los resultados de vocabulario y comprensión que no estuviera relacionada con las variables anteriores. Se analizaron por separado los resultados de los niños con necesidades leves y con necesidades severas y graves.

Edad, etnia, ingresos, educación de la madre Ambiente literario familiar

Vocabulario

NEE leves

16 – 25%

+ 1 – 2%

NEE severas y graves

7 – 10%

+ 0%

Comprensión lectora

NEE leves

10%

+ 1%

NEE graves

6%

+ 0%

Los resultados indican que existe cierta relación entre la comprensión de los niños de edad preescolar con NEE y el nivel socio-económico de su familia, y que una vez que se tiene en cuenta ese nivel socioeconómico, la actividad literaria familiar explica sólo una ligera variación en los resultados y solo en el casode los alumnos con necesidades leves, ya que en el caso de necesidades severas y graves, la actividad de lectura realizada en el hogar con niños de 3 a 5 años no se relacionaba con resultados en las pruebas de vocabulario y comprensión lectora.

Los autores reconocen que el estudio tiene varias limitaciones: la primera es que el ambiente literario familiar se midió mediante un autoinforme, sin contrastarlo con ninguna medida objetiva. La segunda, es que ese informe se refería principalmente al tiempo que se dedicaba a las actividades, pero no a la calidad con que se desarrollaban. Y, en tercer lugar, no se tuvieron en cuenta los datos escolares, ya que resulta probable que los niños con NEE leves hubieran realizado en las escuelas a las que acudían más actividades de lectura que los niños con NEE severas y graves.

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