¿Cuándo empezamos a trabajar la comprensión lectora?

La comprensión lectora es un fenómeno muy complejo y eso tiene una ventaja: hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorarla. Algunas de esas cosas se pueden hacer antes de que los niños hayan aprendido a leer. Otras, quizá es mejor dejarlas para más tarde. Como siempre está bien tener cierta orientación, comento en esta entrada una revisión sistemática de Sebastian Paul Suggate, de la Universidad de Würzburg, en Alemania.

Suggate revisó 116 investigaciones sobre intervenciones para mejorar la lectura de alumnos con dificultades o en riesgo de retrasos, en las que participaron 7.522 alumnos, desde Educación Infantil hasta 1º de ESO. Las intervenciones se podían clasificar en cuatro tipos:

  1. Intervenciones de mejora de la habilidad fonológica (reconocer sonidos de sílabas y fonemas iguales y diferentes, omitirlos, añadirlos cambiar su orden,…)
  2. Intervenciones en las que se combina la habilidad fonológica con el conocimiento de las letras y su sonido.
  3. Intervenciones centradas en la mejora de la comprensión.
  4. Intervenciones mixtas.

¿Qué intervenciones producen mayores efectos sobre la comprensión?

Evidentemente, las intervenciones centradas en la mejora de la comprensión eran las que más mejoraban la comprensión, consiguiendo un tamaño del efecto de d=0,60. Las intervenciones mixtas, y las que combinaban habilidad fonológica con conocimiento de las letras también producían mejoras en la comprensión (d=o,37, y d=0,41). En cambio, las intervenciones de hablidad fonológica producían un efecto inapreciable (d=0,15).

¿Cuándo se producen mejoras en la comprensión?

Según los datos analizados por Suggate, las intervenciones realizadas en Educación Infantil no produjeron una mejora apreciable en la comprensión (d=0,16), pero en cursos posteriores sí que se constataron mejoras. En 1º de Primaria el efecto fue d=0,42, en 2º d=0,52, en 3º y 4º d=0,46 y entre 5º y 1º de Secundaria d=0,58.

Fuente: Wikimedia Commons

Estos resultados contradicen lo que dije al principio de la entrada de que podemos mejorar la comprensión lectora a cualquier edad, ya que los alumnos de Infantil solo experimentaron una mejora inapreciable. Hay dos cosas que tener en cuenta. La primera es que se trata de niños que no saben leer o acaban de aprender a hacerlo, y la segunda es que solo se comparan métodos basados en la mejora de la habilidad fonológica, de la lectura y de la comprensión, pero no se han considerado otros como el aumento del vocabulario que podrían ser muy adecuados para esta etapa.

¿Y cuándo trabajamos cada cosa?

Hasta aquí hemos visto qué métodos producen mejoras, y cuándo se producen mejoras, pero no sabemos si determinada forma de trabajo puede ser más o menos eficaz a determinada edad. Afortunadamente, Suggate cruzó unos datos con otros encontrando que hasta primero de Primaria resultaban más eficaces las intervenciones basadas en las habilidades fonológicas y el conocimiento de las letras, mientras que a partir de ese curso resultan más útiles las intervenciones centradas en la comprensión. Hay que tener cuidado con esos resultados porque, como no siempre se daban datos sobre comprensión lectora, los cálculos se hicieron teniendo como referencia los resultados generales en lectura, en los que se combinaba la comprensión lectora con la precisión, la velocidad, los conocimientos sobre la lectura y otras medidas relacionadas con cómo leen los alumnos.

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