Recomendaciones para alumnos con dificultades de lectura y matemáticas

En 2012 se ha publicado una interesante guía titulada Intervenciones intensivas para alumnos con dificultades en lectura y matemáticas (aviso de que está escrita en inglés). La guía está escrita por Sharon Vaughn, Jeanne Wanzek, Christy Murray, y Greg Roberts. Todos ellos son investigadores activos muy relacionados con la lectura, y algunos ya eran conocidos en el blog.

Se presenta como una guía de las mejores prácticas basada en evidencias. Aunque no realiza ninguna revisión de la investigación sí que se citan investigaciones y revisiones sobre las mejores prácticas en la enseñanza de la lectura y las matemáticas. Además, los autores han participado en varias revisiones sistemáticas y metanálisis sobre los campos de los que escriben. Sin más comento las estrategias de intervención que proponen, que que consisten en hacer una enseñanza intensiva de las habilidades con las que los alumnos están teniendo problemas:

  • Integrando estrategias de soporte cognitivo (se centran en las de autoregulación y de memoria) en la enseñanza escolar.
  • Haciendo más claro y explícito lo que se quiere enseñar, y dando más información a los alumnos sobre  lo que están haciendo.
  • Aumentando el tiempo de instrucción.
  • Reduciendo el tamaño de los grupos.

Soporte cognitivo

Existen varias razones por las que los alumnos pueden tener dificultades en lectura o matemáticas elementales, y una de ellas es la ineficacia en procesos cognitivos como la memoria, la atención, o el uso de estrategias de aprendizaje. Los autores de la guía se concentran especialmente en los procesos de función ejecutiva y de autorregulación. Para su desarrollo proponen las siguientes estrategias:

  • Muéstrales tu pensamiento con el pensamiento en voz alta: verbaliza y cuenta cómo afrontas el texto, qué estrategias utilizas, qué preguntas te haces, dónde te paras, dónde vuelves atrás, qué te cuesta entender, qué haces para solucionar los problemas.
  • Identifica qué estrategias utiliza el alumno con dificultades para trabajar el texto. No basta con saber si responde bien o mal a las preguntas, sino qué hace para responder. Una vez que se sepa qué estrategias fallan, hay que enseñárselas.
  • Enseña a los alumnos a identificar cuándo pierden el sentido del texto. Una forma de hacerlo es enseñarles a hacerse preguntas durante la lectura, parar y preguntarse si hay palabras o ideas que no se han entendido. Si eso sucede tendrán que volver atrás en el texto y buscar una forma de solucionar los problemas.
  • Enseñar a los alumnos a parafrasear los problemas de matemáticas que no se entienden: intentar contarlos con sus propias palabras. Una forma de hacerlo puede ser señalar las partes importantes del problema y construir un diagrama que represente la relación entre esas partes importantes.
  • Enséñales a registrar sus progresos: el número de problemas correctamente resueltos o los ejercicios realizados correctamente sin ayuda.
  • Enseñarles técnicas que ayuden a la memorización de lo que aprenden, como repetir varias veces en voz alta lo que se quiere recordar, hacer esquemas o tomar apuntes.
  • En lugar de ofrecer información centrada en la persona (“eres un buen lector”) o en los resultados (“has hecho un buen trabajo”) ofrece información centrada en los procesos (“buscar en el texto la información para responder en vez de tratar de recordarla te ha ayudado ha ser muy preciso en las respuestas”), y en los comportamientos que favorecen el trabajo, relacionándolos con sus resultados (“has dedicado bastante tiempo a representar el problema y por eso has averiguado qué operaciones tenías que hacer”).

Enseñanza explícita

La enseñanza explícita consiste en el trabajo sistemático de los pasos o procesos necesarios para entender un concepto, aplicar una estrategia o realizar una tarea. Normalmente incluye la presentación del nuevo material por parte del profesor, el modelado (el profesor muestra cómo se hace la tarea), y la enseñanza paso a paso hasta que los alumnos aprendan a realizar esa tarea.

Un concepto muy relacionado es el de enseñanza sistemática, que consiste en descomponer las habilidades complejas en contenidos de aprendizaje más pequeños y manejables, secuenciarlos desde los más fáciles hasta los más complicados y proporcionar ayuda durante su aprendizaje para controlar el nivel de dificultad.

Además de que la enseñanza sea explícita y sistemática, los alumnos con dificultades de aprendizaje necesitan más oportunidades para practicar, responder y más información del profesor sobre si lo han hecho bien o mal, algo que también es útil para el profesor, porque es más fácil que así sepa que dificultades concretas tiene el alumno.

Las estrategias que se proponen para llevar todo esto al aula son:

  • Utiliza más el modelado (el profesor, o un alumno avanzado, sirve como modelo de cómo se hace la tarea).
  • Reduce la abstracción: utiliza imágenes, gráficos, o material que se pueda manipular.
  • Divide las tareas en pasos pequeños y enséñalos de uno en uno.
  • Ayuda al alumno a hacer la tarea y reduce poco a poco la asistencia.
  • Procura que la corrección se haga durante la tarea o justo después de terminarla. Las correcciones que se hacen después de la sesión de trabajo son poco útiles.
  • No tengas prisa en que el alumno trabaje “de forma autónoma”. No podrá hacerlo hasta que no tenga dominio de todos los pasos que componen la tarea.
  • Consulta en la sección anterior la forma de dar información centrada en la tarea y en los procesos.

Aumentar el tiempo de instrucción

Hay tres formas de aumentar el tiempo de instrucción sobre la lectura: aumentar la frecuencia de las sesiones de trabajo, aumentar su duración, y prolongar los tratamientos a lo largo del tiempo. La investigación disponible indica que aumentar la frecuencia y la duración de las sesiones de refuerzo de lectura (una y hasta dos horas diarias de trabajo) acelera la recuperación de los alumnos con dificultades. En cuanto a la extensión, parece que las mayores ganancias se producen en las 20 primeras semanas de la intervención, y que para la mayoría de los alumnos ese tiempo es suficiente para que los efectos positivos se mantengan y puedan aprovechar las clases ordinarias. Algunas recomendaciones son:

  • Utilizar un modelo en cascada: si el alumno no progresa con las intervenciones ordinarias ni con medidas tomadas en el aula para su mejora, pasar a grupos de trabajo intensivo.
  • Parece que cuanto mayores son los alumnos mayor es la duración de las intervenciones que se necesitan para su recuperación (esto puede ser un artefacto ya que suele coincidir que los alumnos que muestran dificultades de mayores son los que tienen problemas más graves).
  • Evalúa frecuentemente a los alumnos que están trabajando en un grupo intensivo para asegurarte de que su progreso se está acelerando. Si no es así plantéate cambiar la frecuencia de las sesiones o su contenido.
  • Si se modifica el horario de un alumno para que tenga más tiempo de trabajo en lectura o en matemáticas, utiliza el tiempo disponible para aplicar las recomendaciones de las secciones anteriores.

Reducir el tamaño de los grupos

Según los datos que manejan los autores de la revisión, el tamaño ideal de un grupo de apoyo para alumnado de Primaria con dificultades sería de 3 o 4 alumnos. Un tamaño menor no mejora los resultados, y en grupos con más de 8 alumnos los resultados obtenidos son menores. Las recomendaciones que se dan son:

  • Los grupos reducidos son caros. No habría que utilizarlos para alumnos que pueden obtener mejoras en la clase.
  • Los grupos reducidos no son efectivos por sí mismos. Producen mejoras si en ellos se adopta un programa de intervención cuidadosamente preparado. Son una gran oportunidad para poner en marcha las estrategias recomendadas en las secciones anteriores.

Además de una lista de direcciones con recursos interesantes, y la bibliografía, esta guía ofrece un apéndice con algunos ejemplos de sesiones de trabajo con alumnos preparadas para dar una enseñanza sistemática. Los ejemplos tratan sobre cómo generar preguntas sobre un texto, hacer aproximaciones en medidas de longitud, y multiplicar.

2 comentarios

Archivado bajo Intervención basada en evidencias, Métodos de mejora, Revisión sistemática

2 Respuestas a “Recomendaciones para alumnos con dificultades de lectura y matemáticas

  1. Betzabel trujillo Morales

    gracias, me fue de utilidad, bendiciones

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