Una actividad de comprensión lectora

Quien entra en este blog buscando fichas para descargar y hacer con sus alumnos o sus hijos se decepciona rápidamente. Tal vez tendría más éxito si ofreciera ese tipo de material, pero mi objetivo es distinto: dar una orientación sobre qué puede hacer un profesor o un padre para mejorar la comprensión lectora.

Como no soy ningún gurú y también  soy padre y profesor, no está mal que de vez en cuando ponga un ejemplo de lo que hago. En este caso se trata de una actividad que realicé hace unos días con un pequeño grupo de 5 alumnos de 4º de Primaria con dificultades de lectura, retraso escolar y moderadamente movidillos.

La actividad

En este caso los principios que inspiraron la actividad fueron las autopreguntas y el trabajo cooperativo. Tras entregarles un texto les pedí que siguieran los siguientes pasos:

  1. Leerlo.
  2. Dedicar un rato a pensar dos preguntas sobre el texto (teniendo en cuenta que si se iban a las más obvias corrían peligro de repetirse con las de sus compañeros).
  3. Escribir las preguntas y tres respuestas alternativas de las que solo una fuera cierta.
  4. Entregarme las preguntas para pasarlas al ordenador.
  5. Responder las preguntas de todos con dispositivos de respuesta inalámbricos.

Además, después de leer el texto yo les puse un ejemplo de pregunta con sus posibles respuestas que respondimos entre todos, y tanto yo como una profesora en prácticas que estaba con nosotros hicimos el mismo trabajo que los alumnos (leer el texto y preparar nuestras preguntas) al mismo tiempo que ellos.

Cuando un alumno acababa sus preguntas me las traía y yo, con un portátil las pasaba a limpio para proyectarlas después con el sistema de respuesta inalámbrica Einstruction / Interwrite, que aprovecho para no recomendar por lo farragoso de su uso y los fallos que tiene, pero que es el recurso que tenemos. Afortunadamente no todos los alumnos acaban a la vez. En estos casos las diferencias en el ritmo de trabajo resultan convenientes para la actividad. Mientras yo pasaba las preguntas el alumno estaba conmigo para aclararme cosas que yo no entendiese bien, y después se volvía a su sitio con un texto diferente y unas preguntas para responder, aunque lo cierto es que se dedicaron más a hablar entre ellos y a escribir en la pizarra, cosas que decidí tolerar.

Con los dispositivos inalámbricos

Una vez pasadas todas las preguntas a limpio, los alumnos cogen sus mandos de respuesta, apagamos las luces y comienzan a leer y responder las preguntas. Entonces se produce un efecto curioso: aunque yo había decidido no meterme con eso, los alumnos, espontáneamente comienzan a valorar las preguntas de sus compañeros comentando si la pregunta se entiende bien o no, o si se puede responder a la pregunta con la información que traía el texto. Consideran que las preguntas que no se pueden responder según el texto, o que tienen una respuesta que contradice lo que pone el texto son malas preguntas, y habría que rehacerlas o quitarlas de la prueba.

Otro efecto inesperado: un alumno que no ha escrito más de dos o tres líneas por clase a lo largo del curso presenta sus dos preguntas, con sus tres alternativas de respuesta cada una, en total 8 líneas de texto escrito por él. No necesito preguntar si la actividad le ha parecido interesante.

Transcribo aquí algunas de las preguntas que realizaron (y respondieron) los alumnos:

¿Cómo sería el título?

a) El sabio tenía un huevo.
b) Los discicípulos no se lo creían.
c) El sabio y los discípulos no dicen la verdad.

¿Por qué el sabio envolvió el huevo?

a) Para que no se manchase.
b) Para que los discípulos adivinen lo que hay dentro.
c) Para que no lo encuentre nadie.

¿De qué color era el huevo?

a) Azul
b) Rojo
c) Amarillo

Y mis preguntas, que se dirigen a la cadena de causas y efectos del texto, concretamente a los motivos de los personajes para actuar de una determinada manera:

¿Por qué les hizo esa pregunta (qué tengo en el pañuelo)?

a) Para ver si eran valientes.
b) Para ver si sabían qué era un huevo.
c) Para enseñarles a adivinar cosas.

¿Por qué no respondieron que era un huevo?

a) Porque era tan fácil que parecía una trampa.
b) Porque no tenían ninguna pista.
c) Porque no les gustaba el premio.

Lo que no se pudo hacer

Me hubiera gustado… pero no me atreví a darle un impulso más a la actividad que hubiera consistido en revisar en grupo todas las preguntas y mejorarlas, eliminando las que preguntan lo mismo que otras, redactando mejor las que no se entienden y rehaciendo las que no son válidas, y tras eso, dejar preparada una actividad de lectura que pudiera hacerse en su clase. Los motivos para no hacerlo fueron que el sistema de respuestas inalámbricas no ha resultado fiable cuando se trabaja con un aula entera, que tendría que haberlo coordinado con el profesor de aula (y hacer mención de la poca fiabilidad de los dispositivos de resuesta no hubiera sido muy convincente), y que, por experiencia, con este grupo de alumnos son más eficaces las actividades cortas y variadas. Dejo la idea por si a alguien le parece aprovechable (me gustaría hacer una actividad periódica en la que se divida una clase en equipos de trabajo, darles diferentes textos y que cada equipo prepare preguntas sobre esos textos que tenga que responder el resto de la clase).

Deja un comentario

Archivado bajo Actividades de comprensión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s