Kim Peek

Buscando información sobre estudios experimentales con métodos de lectura rápida me encuentro con la referencia a Kim Peek (1951-2009), un estadounidense famoso por sus habilidades de lectura, memoria, cálculo de fechas y musicales, y, famoso, sobre todo, por haber servido de inspiración al personaje Raymond Babbit en la película Rain Man. Peek fue evaluado por la Sociedad Médica de Wisconsin, especialmente por el psiquiatra Darold A. Treffert, experto en el síndrome del savant, o del idiota sabio (idiot savant, nombre heredado de tiempos en que “idiota” era un término médico sin especiales connotaciones peyorativas), como se denomina a las personas que manifiestan habilidades especiales en áreas muy concretas mientras que presentan dificultades serias en aspectos importantes de la vida cotidiana.

En 2004 fue evaluado por la NASA, donde estudiaron su cerebro mediante técnicas de tomografía y resonancia magnética. Anteriormente, en 1988 ya se le había realizado otra resonancia cerebral. A pesar de estos estudios, hay pocos datos sobre Peek en publicaciones científicas con criterios rigurosos. Evidentemente tanto Peek como sus familiares tienen absoluto derecho a la confidencialidad de estos datos, pero sorprende poder conocer su diagnóstico médico o  su cociente intelectual, o ver imágenes de su cerebro en documentales o magazines y que en la base de datos PsycINFO solo aparezca mencionado en la recensión de un libro de Simon Baron-Cohen sobre la empatía.

Sobre sus habilidades de lectura, cuatro años antes de su muerte Peek había memorizado más de 9.000 libros. Tardaba entre 8 y 10 segundos en leer una página. En algunos sitios se afirma que era capaz de leer dos páginas simultáneamente, una con cada ojo, pero no he encontrado ninguna información sobre cómo se comprobó esta capacidad.

Peek nació con problemas cerebrales, que incluían malformaciones en el cerebeloy en el hemisferio izquierdo,  y la ausencia de cuerpo calloso (el tejido que conecta los dos hemisferios del cerebro).  En 1988 obtuvo un cociente intelectual de 87 en un test de inteligencia, con un perfil muy irregular, en el que se mezclaban puntuaciones muy altas con puntuaciones muy bajas de los distintos subtests. Entre los problemas que presentaba, necesitaba ayuda para acciones de la vida diaria como abrocharse la ropa o lavarse los dientes, y tenía dificultades con el lenguaje abstracto y figurado, pero comprendía buena parte del material que leía y era capaz de establecer relaciones entre distintas informaciones, especialmente en los temas de su interés: historia, deportes, cine, geografía, exploración espacial, Biblia, literatura y música clásica.

Al parecer no era consciente de utilizar alguna técnica o recurso especial para conseguir leer de esa forma tan espectacular, y, evidentemente, nunca pudo enseñar a otras personas a hacerlo.

Información adicional

· Sociedad médica de Wisconsin: información sobre Kim Peek.
· Inside the mind of a savant.

1 comentario

Archivado bajo Estudio de casos

Una respuesta a “Kim Peek

  1. existen ciertas lecturas que me parece que son fundamentales leerlas y comprenderlas velozmente cuando se estudia. Pero para disfrutar un cuento, una novela, un artículo de nuestro interés. No. Definitivamente

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