Aprendizaje cooperativo para la mejora de la comprensión lectora

Por lo que conozco, las dos formas más utilizadas para organizar el trabajo de comprensión lectora en las aulas son el trabajo individual del alumno con los textos, sus preguntas o actividades y el trabajo en gran grupo, contestando a preguntas o comentando el texto.

El  NRP (2000) señala el aprendizaje cooperativo como uno de los métodos eficaces para la mejora de la comprensión, una conclusión muy curiosa ya que el aprendizaje cooperativo no es en sí mismo un método para la mejora de la comprensión sino una forma de organizar el trabajo con otros métodos. El aprendizaje cooperativo se ha utilizado como forma para la activación de conocimientos previos, aprendizaje de nuevas palabras, entrenamiento en la supervisión de la propia comprensión, localización de ideas principales, autopreguntas, construcción de inferencias o elaboración de resúmenes, entre otros. Pero la conclusión a la que llega el informe del NRP es que el aprendizaje cooperativo aporta un valor añadido al método que se emplee. Esto puede ser debido a que permite que las estrategias de comprensión se utilicen en interacción con otros, que unos alumnos enseñen a otros y que el profesor pueda dedicar más tiempo a supervisar el aprendizaje de los alumnos y a corregir lo necesario.

Bajo el paraguas de la denominación «aprendizaje cooperativo» se cobijan distintas formas de organizar el trabajo en el aula. Todas ellas tienen en común que los alumnos trabajan la mayor parte del tiempo en pequeños grupos, de modo que el resultado obtenido depende de la aportación de todos los miembros del grupo. El papel del profesor consiste en planificar las actividades, dirigir el trabajo individual de los alumnos, involucrar a los alumnos en las actividades de grupo y en supervisar su aprendizaje. Dos sistemas de aprendizaje cooperativo que se han utilizado en la enseñanza de la comprensión lectora son la tutoría entre iguales y la enseñanza recíproca.

En la tutoría entre iguales algunos alumnos asumen el papel de tutores de otros y les presentan las actividades de aprendizaje, evalúan su realización y refuerzan o corrigen al alumno tutorizado. En la enseñanza recíproca un líder, que puede ser el profesor o un alumno, conduce un diálogo con los demás estudiantes del grupo de aprendizaje, modelando el uso de las estrategias, proporcionando conocimientos sobre cuándo y dónde utilizarlas y ayudando a los demás a emplearlas. Cuando los demás estudiantes se familiarizan con las estrategias, van tomando por turnos el papel de líder.

Spörer, Brunstein y Kieschke (2009) compararon los resultados de enseñar cuatro estrategias de comprensión (resumir, preguntarse, aclarar y predecir) a alumnos desde 3º hasta 6º de primaria con cuatro formas de intervención: tradicional (grupo de control), enseñanza recíproca en pequeños grupos, trabajo en parejas y trabajo en pequeños grupos guiado por un instructor. Los tres grupos experimentales obtuvieron mejores resultados que el grupo de control en pruebas de comprensión lectora desarrolladas por los autores del estudio, pero en un test estandarizado de comprensión aplicado 12 semanas después del postest, sólo los estudiantes que habían trabajado la enseñanza recíproca en pequeño grupo mostraban resultados significativamente superiores a los del grupo de control. De las estrategias aprendidas, la de elaborar resúmenes fue la que más contribuyó a los mejores resultados en comprensión de los estudiantes que habían participado en la enseñanza recíproca en pequeño grupo.

Una cuestión interesante es por qué los estudiantes que participaron en la enseñanza recíproca por parejas obtuvieron peores resultados que los que realizaron el mismo entrenamiento en pequeño grupo. Una posibilidad que apuntan los autores es que en pequeño grupo los estudiantes tienen más posibilidades para debatir los textos e intercambiar ideas, mientras que en las parejas la comunicación es más limitada y el trabajo acaba convirtiéndose simplemente en completar las tareas asignadas. Una diferencia en el entrenamiento que recibieron ambos grupos es que la actividad de los grupos consistía en un diálogo sobre el texto, mientras que en las parejas, se pedía a los alumnos que anotasen el resultado de la aplicación de las estrategias (palabras con significado poco claro, resúmenes, preguntas y predicciones). Es posible que los alumnos dedicasen mayor esfuerzo a escribir sus conclusiones que a extraerlas.

Información adicional

· Un artículo de investigación sobre la enseñanza recíproca en alumnos de primaria: Soriano, Chebaani, Soriano y Descals (2011).

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