Prácticas docentes para el desarrollo de la comprensión lectora en Primaria

El título de esta entrada coincide con el de un libro publicado en 2007 por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación de México. Los autores son Ernesto Treviño, Horacio Pedroza, Guadalupe Pérez, Paul Ramírez, Gabriela Ramos y Germán Treviño, y el contenido es un estudio sobre qué hacen los profesores de Primaria mexicanos para desarrollar la comprensión lectora de sus alumnos, y qué características de estos profesores pueden estar relacionadas con la comprensión de los alumnos.

Este estudio no relaciona las prácticas ni las características de los profesores con el rendimiento de los alumnos, pero nos permite saber más sobre las actuaciones y creencias más comunes sobre la comprensión lectora y su desarrollo en los profesores mexicanos (participaron 5.900 profesores de 905 escuelas, seleccionados para ser representativos de las escuelas y el profesorado de Primaria mexicano).

Datos y resultados

Se aportan gran cantidad de resultados difíciles de resumir, así que me limito a comenta las cosas que más me llaman la atención e invito a quien tenga interés en profundizar más a que consulte el texto completo de la investigación.

Y lo que más me llama la atención, aunque pueda parecer un dato irrelevante es que casi nunca existe la unanimidad, incluso ante preguntas en las que las cosas podrían estar bastante claras. Se puede ver un ejemplo claro en este ítem:

Los alumnos que en primer grado todavía no pronuncian correctamente algunos grupos de sonidos con “r” o “l”, como en “trailer” y “aplauso”, no podrán adquirir las habilidades básicas para la escritura, a menos que se corrija su pronunciación.

Se trata de una afirmación falsable: si se encuentran alumnos que no pronuncian correctamente esos grupos consonánticos y aprenden a escribir correctamente la afirmación será falsa. Además se trata de un problema relativamente frecuente, de modo que es fácil que los profesores (al menos los de primer grado) hayan tenido contacto con alumnado con esas características. A pesar de eso, el 31% del profesorado está de acuerdo con el ítem y el 69% está en desacuerdo.

Creo que solo hay un elemento en el que se da una respuesta unánime y es la afirmación de que una de las causas del bajo desempeño de los alumnos en comprensión lectora es que las familias no fomentan la lectura fuera de la escuela, algo en lo que el 95% de los docentes están de acuerdo.

Programa de Televisión Educativa acerca del informe el INEE

Los profesores mexicanos de Primaria consideran que la actividad más importante para mejorar la comprensión lectora son las actividades escritas a partir de lo que se ha leído, como contestar a preguntas sobre lo leído o hacer resúmenes. En bastante menor medida también consideran que hablar sobre los libros y la lectura es útil para mejorar la comprensión lectora. Resulta curioso cómo los resultados de los profesores de primer grado son muy parecidos a los de 4º y 5º cursos, aunque existe una diferencia, y es que los profesores que trabajan con los alumnos más pequeños dan más importancia a que los alumnos escuchen leer en voz alta que los que trabajan con mayores.

Sí que se producen mayores diferencias en cuanto a las estrategias que se consideran más útiles para promover la comprensión. Entre los profesores de primer grado se considera que las más útiles son visualizar o construir imágenes a partir de lo leído, y establecer relaciones entre lo que se sabe y lo que se lee. En cambio entre los profesores de cursos superiores predomina el uso de relacionar lo que se sabe con lo que se lee, y se da una importancia parecida a subrayar ideas principales, recordar la información esencial y construir imágenes a partir de lo leído.

Otro dato curioso es que el 65% de los profesores de Primaria tiene en su casa menos de 40 libros distintos de los de uso escolar, y el 32% de los profesores afirmaron que solo habían leído uno o ningún libro en los seis meses anteriores.

Aunque no tenga mucho que ver con la comprensión lectora me ha llamado mucho la atención una pregunta que es si hay goteras en la clase cuando llueve. Dejando de lado las escuelas privadas urbanas, en las que solo hay un 6% de goteras, la proporción de goteras va desde el 35% de las escuelas públicas urbanas hasta el 50% de las escuelas indígenas. Me irrita la situación y la irritación aumenta al ver las respuestas a la pregunta “las aulas se inundan cuando llueve” o a otras como cuarteaduras en paredes y techos, falta de vidrios o funcionamiento de los sanitarios (baños, servicios, o retretes).

Como ya he dicho, el estudio ofrece mucha información interesante, por ejemplo, cuáles son las actividades de lectura y comprensión más habituales en las aulas, y también dedica un capítulo a establecer una relación entre las características del profesorado y sus prácticas para mejorar la comprensión lectora.

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