Juegos para mejorar la comprensión lectora

Presento un taller de juegos para mejorar la comprensión del lenguaje y la comprensión lectora en el XXIX congreso de AELFA en Murcia. Para algunos he preparado unas tarjetas, y como me gusta bastante lo que ha salido, las pongo aquí.

Como indican el encabezado de cada juego, no tengo pruebas de que realmente mejoren la comprensión: para eso tendría que hacer el consabido estudio en el que se comparen las mejoras en comprensión de los alumnos que hacen estos juegos con la de los que hacen los ejercicios habituales de comprensión. No creo que un par de sesiones de jueguecillos de estos consigan ninguna mejora apreciable, pero están pensados teniendo en cuenta lo que sabemos sobre la comprensión y los procesos y factores que intervienen en ella (por eso bastantes de los juegos son de vocabulario). Desde luego, si alguien se anima a experimentar con ellos yo encantado de colaborar.

No están preparados pensando en una edad concreta. Más bien serían para alumnos mayores, ya que la idea es que los asistentes al taller de AELFA (adultos con estudios superiores) tengan que hacer algo de esfuerzo para solucionarlos. Se trata más bien de ejemplos para que cada uno se pueda preparar sus propias tarjetas. Alguno lo he utilizado este verano con alumnos de 10-11 años y les ha resultado entretenido. Cada juego tiene una pequeña introducción con su explicación.

¿Significa lo mismo?

Palabras prohibidas

Ordenar textos

Términos deportivos

Cinco pistas

¿CACO o COCA?

 

 

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Efectos de la enseñanza de las letras sobre la lectura

Estoy preparando unos apuntes para Magisterio – Educación Infantil, con un capítulo dedicado a la iniciación a la lectura. Este capítulo presenta los distintos métodos de enseñanza de la lectura clasificados como métodos globales o analíticos, métodos sintéticos y métodos mixtos o eclécticos.

Los métodos globales parten de unidades con significado como las frases y las palabras. La manifestación más pujante de estos métodos en las últimas décadas ha sido el whole language estadounidense, en el que se considera que si los niños se educan en un entorno comunicativo rico, con mucho contacto con textos y actividades centradas en el significado aprenderán a leer sin necesidad de que se les enseñen explícitamente las reglas para descodificar los textos. Los métodos sintéticos siguen el proceso opuesto: enseñar los nombres o sonidos de las letras y la forma de combinarlas para que los niños aprendan a leer palabras y frases.

Ha existido y probablemente continuará una pugna entre los partidarios de unos y otros métodos que en Estados Unidos ha tenido tanta intensidad que se ha bautizado como “las guerras de la lectura”, Esta controversia ha ido más allá de lo pedagógico tomando tintes políticos ya que los métodos globales se han considerado naturales, modernos y progresistas, mientras que los métodos sintéticos han sido tachados como artificiales y tradicionales. Es algo curioso porque ambas formas de enseñar a leer tienen una larga historia, y se pueden encontrar propuestas globales de enseñanza de la lectura con más de 100 años de antigüedad. Aunque, según lo que se ha explicado, los métodos globales parecen más atractivos, los resultados de las investigaciones experimentales favorecen a los métodos sintéticos.

Investigación sobre la enseñanza de las letras y la lectura

Hace casi cuatro años comenté una revisión del National Early Literacy Panel de Estados Unidos en la que se encontraba que, en Educación Infantil, el conocimiento del alfabeto y la comprensión lectora comparten un 23% de su varianza.

Esta revisión fue ampliada posteriormente por Shayne Piasta y Richard Wagner, del centro de investigación de la lectura de la Universidad Estatal de Florida, que publicaron un artículo titulado developing early literacy skills: a meta-analysis of alphabet learning and instruction. En él se revisan 63 estudios, en los que participaron 8.468 alumnos de ocho países diferentes.

Los resultados no son especialmente espectaculares:

  • Las intervenciones que combinan la enseñanza del alfabeto con la de otras habilidades relacionadas con la iniciación a la lectura produjeron mejoras en la el aprendizaje del nombre de las letras y de su sonido, aunque no de la velocidad con la que se nombran las letras.
  • Las intervenciones dirigidas a aprender el sonido de las letras producen mejoras en el conocimiento del sonido de las letras y, en menor medida, en el conocimiento de su nombre. De forma inversa, las intervenciones dirigidas a aprender el nombre de las letras producen mejoras en el conocimiento de sus nombres y, en menor medida, de su sonido.
  • Las intervenciones de enseñanza del alfabeto producen una mejora en la habilidad lectora. Los pocos estudios de seguimiento parecen indicar que esas mejoras no se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Se identificaron tres factores que influyen sobre el aprendizaje de las letras y sus sonidos: las intervenciones escolares fueron más eficaces que las realizadas en el hogar, las intervenciones en pequeño grupo fueron más efectivas que las individuales, y cuanto más tiempo se dedicaba a la intervención mayores eran los efectos.

 

 

 

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Desarrollo de la lectura: aprendizajes restringidos y no restringidos

¿Qué son los aprendizajes restringidos y los no restringidos? Cuando hablamos de lectura, existen algunos aprendizajes relacionados con pequeños conjuntos de conocimientos, que se adquieren con relativa brevedad, por ejemplo el nombre de las letras. En cambio hay otros aprendizajes muy extensos, que abarcan un conjunto muy amplio de contenidos y tardan en realizarse, o no tienen conclusión, por ejemplo el vocabulario.

Letra M. Louis-Gustave-Fortuné Ratisbonne (1827-1900)

La idea es de Scott G. Paris, profesor de la Universidad de Michigan, que la expone en su artículo Reinterpreting the development of reading skills. Paris considera que de las habilidades principales para el aprendizaje de la lectura se pueden dividir en tres grupos, según su nivel de restricción:

  1. Muy restringidas: conocimiento, nombre y sonido de las letras, conocimientos básicos sobre la lectura (direccionalidad, necesidad de letras, forma de pasar las páginas).
  2. Moderadamente restringidas: habilidades fonológicas, descodificación (precisión y fluidez).
  3. Poco restringidas: vocabulario y comprensión.

En realidad, se trata de algo más complejo ya que las restricciones pueden ser conceptuales (cantidad de conceptos a aprender, importancia, similitud entre ellos), evolutivas (orden de adquisición, tiempo necesario para el dominio, universalidad, independencia de otros aprendizajes) y metodológicas. Pero tiene muchas implicaciones interesantes, (algunas las he obtenido del comentario que hace Katherine Stahl a este modelo) por ejemplo:

  • Mucha de la investigación acerca de predictores del desarrollo de la lectura y la comprensión puede ser engañosa, puesto que emplea como variable independiente habilidades muy restringidas como el conocimiento de las letras, de modo que la capacidad predictiva sólo es útil en algunos momentos concretos, en este caso durante la fase de aprendizaje, pero no antes ni después.
  • Un peligro derivado de esto es tratar de adelantar o acelerar el aprendizaje de habilidades que han aparecido en la investigación como predictores de la competencia lectora (conocimiento de las letras, habilidades fonológicas), sin tener en cuenta que puede tratarse de intervenciones que únicamente tienen un efecto a corto plazo.
  • Los aprendizajes muy restringidos son más fáciles de conceptualizar, evaluar y seguir, de manera que existe el riesgo de que la escuela se centre en ellos, dejando de lado los menos restringidos.

Comentario

Me alegro de que alguien haya desarrollado estas ideas de un modo formal y documentado (aunque se trata de un artículo denso y difícil de leer). Coincide con algunas ideas que llevo algún tiempo proponiendo, como que aunque las habilidades que llevan a una lectura correcta influyen en la comprensión lectora, ésta influencia es limitada y se minimiza a partir de cierto nivel de habilidad. Es decir, que se puede tener una comprensión normal o buena sin necesidad de ser un súper-lector, con tal de no tener serias dificultades de lectura.

Sería necesario estudiar cuidadosamente el efecto de intervenciones y programas que introducen tempranamente el aprendizaje de las letras y las habilidades fonológicas. No hablo de fenómenos estratosféricos: mi hermana aprendió las letras y sus combinaciones en el primer curso de educación primaria, mi hija mayor en el tercer curso de educación infantil, y mi hija pequeña ha comenzado a aprender las letras en el segundo curso de infantil. Me pregunto si al terminar la primaria hay alguna diferencia entre la lectura de los niños que comenzaron el aprendizaje de la lectura en cada uno de estos cursos. Curiosamente, existen pocos datos sobre el tema (que ya se trató en una entrada sobre el adelanto de la edad de inicio de la lectura).

 

 

 

 

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Curso internacional 55 aniversario de CPAL

Acabo de participar en el curso – congreso que ha preparado la organización CPAL de Lima. Desafortunadamente no he podido escuchar a todos los conferenciantes (expositores los llaman aquí), porque muchas de las sesiones eran paralelas, pero entre las intervenciones, ha habido algunas que han tratado la lectura, la comprensión o que han aportado ideas más generales que pueden sernos útiles.

Recordar siempre al alumno con dificultades

Esto lo repitieron varias personas, desde diferentes puntos de vista: Marc Monfort, pensando en el lenguaje en general (enlazo aquí una entrevista en la que termina con esta idea), o Irene Marchesan, desde el punto de vista del habla. La cuestión es que los profesores tendemos a ajustar las actividades, explicaciones y la forma como nos dirigimos a los alumnos al nivel de los que van bien. No es algo que esté mal, ya que son la mayoría y van al colegio a aprender, de modo que es la estrategia más eficiente. Pero la eficiencia no es el objetivo de los colegios. La trampa está en que hay que alcanzar los objetivos utilizando los recursos de forma eficiente, y eso implica que hay que alcanzar los objetivos: los alumnos, todos los alumnos tienen que aprender, y el alumno con dificultades se encuentra con una propuesta que no es la adecuada para él. Si lo exportamos a la lectura, constantemente está trabajando con textos que por extensión o por contenido están fuera de su alcance, y recibiendo explicaciones y ayudas que están destinadas a gente que tiene más facilidad para trabajar con esos textos.

No digo que sea fácil organizar el aula de forma que cada uno trabaje en su nivel óptimo de aprendizaje, pero, por lo menos habría que recordar frecuentemente que es eso a lo que intentamos llegar, y que hay alumnos que están trabajando en un nivel que no favorece su aprendizaje.

Ponentes del curso internacional

Ponentes del curso internacional

Interacciones entre el lenguaje oral y la lectura

El doctor Jaime Zorzi presentó un modelo de desarrollo del lenguaje centrado en la interacción entre lenguaje oral y lenguaje escrito, con cuatro niveles que llamaba lenguaje oral 1, lenguaje escrito 1, lenguaje escrito 2 y lenguaje oral 2.

El lenguaje oral es el que se desarrolla naturalmente en la infancia por contacto con otras personas que lo utilizan. El lenguaje escrito 1 es el inicio del aprendizaje de la lectura y la escritura, con una fuerte influencia del lenguaje oral (sobre todo se nota en que los alumnos escriben como hablan, no sólo en la ortografía sino también en la redacción de textos. El lenguaje escrito 2 es mucho más formal, producto de una enseñanza intensa, y en él aparecen formas que no se suelen encontrar en la lengua oral. Por último, el lenguaje oral 2 es tiene una gran influencia del lenguaje escrito, de modo que es más formal y estructurado que el lenguaje oral 1.

La verdad, es que me pareció una idea interesantísima que habrá que explorar.

Cinco preguntas para desarrollar la competencia inferencial

Mi aportación al curso estuvo relacionada con la construcción de inferencias. Como hablaré más adelante de esto, no me extiendo. Básicamente consistió en presentar una clasificación de las inferencias que pueda ser útil para el trabajo en el aula, según la que habría cinco preguntas clave ante un texto:

  1. ¿De qué, de quién habla el texto cuando dice…?
  2. ¿Qué relación hay entre…?
  3. ¿Qué se puede predecir sabiendo que…?
  4. ¿Qué más se puede decir sobre esto…?
  5. ¿Qué quiere decir todo esto…?

Así, enunciadas en una lista sin ningún ejemplo ni explicación pueden parecer algo muy confuso. Pronto haré una exposición más extensa sobre el tema.

Taller sobre actividades para la construcción de inferencias

Taller sobre actividades para la construcción de inferencias

Diseño de actividades para el aula

Tuve la oportunidad de asistir a dos talleres que, desde diferentes perspectivas, abordaron cómo trabajar el desarrollo del lenguaje y de la comprensión lectora en el aula ordinaria. En esas cosas nos orientaron Marc Monfort (nuevamente) y Jennifer Cannock. Me resulta imposible exponer aquí todo lo que nos explicaron, pero sí quiero destacar dos ideas que me parecieron fundamentales, y que muchas veces olvidamos porque nos parecen intrascendentes o nos resultan poco cómodas.

  1. Evitar lanzar preguntas a la clase. Si lo hacemos, se creará la tendencia de que la mayoría de las respuestas las den sólo unos pocos alumnos, que sean ellos los que marquen el nivel del intercambio entre maestro y alumnos y el nivel a partir del cual se enseña. Lo que sucede entonces es que los alumnos con más dificultades y con problemas de comprensión se encuentran con un nivel de aula que les supera.
  2. Antes de trabajar un texto, preparar las actividades de comprensión que se van a trabajar en él. Si llegamos a clase y nos limitamos a hacer preguntas sobre el texto en las que responde el que ya sabía la respuesta, o en las que nos limitamos a informar si la respuesta es correcta o no, ¿estamos enseñando a comprender o estamos evaluando la comprensión?

Como dije al pripncipio no pude acudir a muchas de las exposiciones ya que había sesiones paralelas, y muchas coincidían con las que yo hacía así que me perdí muchas cosas interesantes. En fin, un curso recomendable. No es la primera vez que lo organizan así que esperemos que tengamos más ediciones en el futuro.

 

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Programa PilMQ

Hacía tiempo que no publicaba nada sobre programas informáticos para trabajar la comprensión lectora en español, una de las especialidades de este blog, así que me puse a buscar qué podía existir que no conociera y mereciera la pena comentar, y así encontré la web de PilMQ, que es el programa informático de lectura de Manuel Quintero.

Tratándose de un programa en el que se destaca el nombre del autor, merece la pena saber algo sobre Manuel Quintero. Además de los datos sobre su formación y actividad profesional, la base de datos DIALNET recoge un escrito suyo y de Joaquín Mora, titulado Programa de lectura MQ para superar dificultades, mejorar el nivel lector y aumentar la eficacia (educación primaria y 1º y 2º de E.S.O.). Esta publicación corresponde a un taller que realizaron en el congreso de FEPAL 2003.

Evidencias que sustentan el programa

José Manuel Trigo, catedrático de Didáctica de la Lengua en la Universidad de Sevilla, presenta el programa diciendo que es una herramienta de probada eficacia, y que “es muy probable que sea el único, de los existentes en el mercado, que incide de manera simultánea y eficiente en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje de los dos componentes básicos de la eficacia lectora ( la fluidez y la comprensión ), fundamental para aproximarnos al concepto de competencia lectora”. Parece exagerado considerar que una programa educativo es de “probada eficacia” en un caso como éste, en el que en los medios científicos no se han publicado investigaciones en las que se hayan comprobado sus resultados.

Pero sí que se han realizado estudios sobre el efecto del programa, que aparecen descritos en la guía del programa. Además de las observación anecdótica, se han comparado las mejoras obtenidas por alumnos que han seguido el programa con las de otros alumnos que no lo realizaban. Aunque los grupos eran equivalentes antes de la experiencia, al finalizarla, los que habían seguido el PILMQ superaban a sus compañeros en velocidad y comprensión lectora.

El programa

La web ofrece la posibilidad de solicitar una versión de evaluación, pero tras pedirla y esperar bastantes días no he tenido ninguna respuesta. Por tanto, la información que pongo aquí está extraída de la documentación que he obtenido en la web del programa. El PilMQ trabaja con tres tipos de presentaciones. La primera son las palabras sueltas, distribuidas en tres o cuatro columnas, y organizadas de forma que los alumnos más pequeños trabajen con las palabras más cortas y la longitud se vaya aumentando para los alumnos mayores. El segundo tipo de presentación son frases o párrafos escritos en columnas, casi siempre en tres. El tercer tipo son los textos, escritos sin utilizar columnas.

Hay actividades para trabajar la precisión en la lectura y para aumentar progresivamente la velocidad realizando lecturas repetidas. Además, los alumnos contestan a preguntas de vocabulario y comprensión eligiendo la respuesta correcta entre varias alternativas. A partir de 3º de primaria las preguntas de comprensión son tanto de localización de información literal como inferenciales. Además se incluyen actividades como completar palabras o frases, ordenar letras para formar palabras, separar las palabras de una frase o escribir la palabra definida en una frase.

 

 

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Intervenciones metacognitivas: una síntesis

No es la primera vez que menciono las intervenciones metacognitivas en este blog. Aunque el nombre puede asustar, estas intervenciones tratan de mejorar una serie de destrezas muy importantes en la lectura, como leer con un objetivo, controlar durante la lectura si se está comprendiendo el texto y detectar lagunas en la comprensión para poder utilizar estrategias que las solucionen. La mejora de la metacognición se considera una forma adecuada y bien fundamentada de mejorar la comprensión lectora.

Annaberg Ladenschild Buchhandlung. Fotografía de Andreas Praefcke (CC 3.0)

Estoy tratando de completar el súper-resumen sobre la mejora de la comprensión lectora, agrupando los datos de todos los estudios de síntesis que sea capaz de localizar, y por eso, en esta entrada comento una revisión que fue presentada, en un symposio sobre metacognición celebrado en 1998, por Chris Chiu, titulada Synthesizing Metacognitive Interventions: What Training Characteristics Can Improve Reading Performance.

Eficacia de las intervenciones y factores que influyen sobre ella

Tal como indica el título, este estudio revisa investigaciones sobre la eficacia de programas para la mejora de la metacognición. Concretamente, se analizaron los datos de 43 estudios, en los que habían participado 3.475 alumnos. En general, las intervenciones metacognitivas producían mejoras sobre la comprensión lectora, con un tamaño del efecto de 0,67. Tal como suele ocurrir en la investigación sobre comprensión lectora, las investigaciones que valoraban la comprensión lectora con tests estandarizados mostraban un tamaño del efecto (0,24) menor que las que evaluaban la comprensión lectora con otras pruebas (0,61) [me resulta extraña esta distribución de resultados que, en ambos casos es menor que el efecto combinado de todos los estudios].

Otras variables que influían significativamente sobre los resultados son:

  • El aplicador de la intervención: los programas aplicados por los investigadores y sus colaboradores produjeron mejores resultados que los aplicados por los profesores. Esto puede indicar que es necesaria cierta formación para aplicar estos programas, pero el autor de la revisión sugiere que también podría significar que los investigadores saben cómo van a ser valorados los alumnos y les preparan para superar la prueba.
  • Las intervenciones intensivas (más días a la semana) producían peores resultados que las intervenciones poco intensivas (menos días a la semana). Este es un resultado contrario a lo que se esperaría por es sentido común y sobre el que el autor no da muchas explicaciones. La duración total del programa no tuvo un efecto apreciable sobre los resultados.
  • Las intervenciones resultaron más eficaces en alumnos de 5º de primaria o mayores. Según la autora esto indica que para beneficiarse de las intervenciones metacognitivas, los alumnos tienen que haber desarrollado unas habilidades que pueden no estar presentes en los más pequeños.

Buscando una aplicación práctica

Hasta aquí, los resultados de la revisión de Chiu, que nos indican que la enseñanza y uso de estrategias metacognitivas puede ser una buena idea, especialmente si se trabaja con alumnos de los últimos cursos de primaria y con alumnos de secundaria. Todavía no quiero ser muy detallado respecto a qué programas y actividades se pueden hacer para desarrollar estas estrategias metacognitivas. La razón principal es que creo que hay un problema de definición: en la práctica educativa se han metido muchas veces en el mismo saco las estrategias cognitivas y las estrategias metacognitivas, y no siempre queda claro cuáles son unas y otras. ¿Otra de esas aburridas disquisiciones teóricas que tanto interesan al autor de este blog? Tal vez si, pero si tenemos en cuenta que es posible que las actividades de tipo metacognitivo no sean especialmente útiles para alumnos pequeños o que no hayan desarrollado ciertas habilidades cognitivas, parece que merece la pena distinguir unas y otras.

Como brújula hasta que encontremos una clasificación que nos resulte útil, dejo la indicación de que lo propio de una estrategia metacognitiva de comprensión lectora será que el alumno realice en ella una reflexión sobre su propia comprensión, por ejemplo respondiéndose a sí mismo a preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuál es mi objetivo al leer esto?
  • ¿Estoy entendiendo lo que leo (ojo con ésta, porque “entender” no significa lo mismo para todos los lectores)? ¿Se está cumpliendo mi objetivo?
  • ¿He aplicado alguna estrategia para profundizar en el significado del texto? ¿Cuál? ¿He conseguido algo con ella?

Algunos materiales donde podemos encontrar actividades concretas para desarrollar la metacognición, aunque, como he dicho, a veces se mezcle eso con las estrategias cognitivas son:

 

 

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El currículo de Lengua en los países de América Latina y El Caribe

Antes del famoso PISA ya se hacían evaluaciones internacionales. Resulta que la primera evaluación PISA se hizo en 2000 y, por ejemplo, el primer estudio regional comparativo y explicativo (PERCE) sobre los sistemas educativos de América Latina y el Caribe se hizo en 1997.

Aunque sea mucho menos conocido, el estudio regional comparativo y explicativo está ya en su tercera edición (TERCE). A la espera de que terminen de analizarse y se publiquen los resultados (las evaluaciones se hicieron en 2013), el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) nos ofrece un documento de análisis curricular que sirvió para la elaboración de las pruebas.

Este documento nos permite que tienen en común los currículos de la asignatura de Lengua de 3º y 6º de primaria o elemental de los países participantes en el TERCE, que son quince: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. El mismo análisis se hace para las asignaturas de Matemáticas y Ciencias Naturales (evaluada sólo en 6º), pero aquí trataremos de lo que tenga que ver más directamente con lectura y comprensión.

Algunos datos interesantes del documento

Los países que participan en el TERCE han mostrado tener un currículo oficial, escepto Panamá, que no lo reporta. El currículo más antiguo es el de Costa Rica, que aprobó sus programas de Educación General Básica en 1957, y el más actual es el de Ecuador, que aprobó en 2011 la Ley Orgánica de Educación Intercultural. Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay y República Dominicana, tienen programas de educación básica aprobados antes de 2000, aunque Guatemala y México los han actualizado posteriormente.

El documento ofrece, país por país, una descripción de la enseñanza del área de Lengua desde las dimensiones disciplinar, pedagógica y evaluativa. La mayor parte de los países coincide en trabajar la lengua priorizando su uso en situaciones comunicativas, y centrándose en la comprensión y producción de textos.

En tercer curso, los contenidos que más países incluyen en sus currículos son: el diálogo, la narración oral, la descripción oral, usos de la lectura (recreativo, informativo), tipos de texto y uso de la puntuación atendiendo a la intención comunicativa. El menor acuerdo (10 de los 15 países) está en la inclusión de la argumentación oral y en el reconocimiento de las macroproposiciones como unidades de sentido.

En sexto curso los contenidos en los que hay mayor acuerdo son: exposición oral, tipos de texto, escritura de cuentos, estructura narrativa, construcción de textos siguiendo un plan y utilizando la narración, la descripción, la argumentación y el diálogo, uso correcto de la concordancia gramatical y de los conectores y uso de la puntuación atendiendo a la intención comunicativa. Los contenidos con menos acuerdo son interpretación de la ambigüedad (7 países), la ironía (6) y las presuposiciones (8); escritura de actas (6 países) y solicitudes (8).

 

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Modelo de lectura directo y de la mediación inferencial

Este modelo de comprensión fue propuesto en 2007 por Jennifer G. Cromley y Roger Azevedo y propone que la comprensión lectora es el resultado de las relaciones entre los conocimientos del lector sobre el tema del texto, sus estrategias de comprensión, la habilidad para construir inferencias, la habilidad para leer correctamente las palabras y el vocabulario. Como se puede ver en la imagen que ilustra el modelo, todas estas variables influyen (flechas negras) en la comprensión lectora, y algunas influyen en otras variables, por ejemplo, el nivel de conocimientos afecta al uso que el lector hace de las estrategias de comprensión, y no al revés. Otras veces se encuentra una simple correlación (líneas rosas), es decir, el nivel en esas dos variables tiende a ser similar, pero no se puede afirmar que una sea causa de la otra.

El modelo se llama “directo”, porque todas las variables que lo forman afectan directamente a la comprensión lectora, y se llama “de la mediación inferencial” porque buena parte de las variables (conocimientos, estrategias y vocabulario) afectan a la comprensión lectora de forma indirecta, a través de la construcción de inferencias. Cromley y Azevedo lo abreviaron con el acrónimo DIME (Direct and Inferential MEdiation), abreviando el nombre como modelo DIME.

Construcción y validación del modelo

La forma en que se realizó este modelo me parece uno de los trabajos más elegantes que se hayan hecho sobre comprensión lectora. El modelo DIME y su validación inicial son el contenido principal de la tesis doctoral de Cromley, dirigida por Azevedo y defendida en 2005. Para construir el modelo revisaron la investigación acerca de la comprensión lectora seleccionando estudios experimentales que confirmasen cada una de las relaciones que podrían existir entre las variables del modelo.

DIMETodas las flechas negras del modelo están en él porque se encontró alguna investigación (a veces varias) que indicaba una relación causa – efecto en la dirección de la flecha. Las líneas representan investigaciones que encuentran una correlación. El hecho de que dos variables no estén unidas por una línea o por una flecha indica que no se encontró ningún estudio que indicase tal relación. Además, se encontraron evidencias contradictorias para dos de las posibles relaciones: conocimientos – estrategias y lectura de palabras – vocabulario.

Posteriormente, los autores tomaron datos sobre todas las variables del modelo en 177 alumnos de 3º de ESO, y comprobaron cómo se ajustaban al modelo DIME y a otras variantes del modelo que incluían cambios en las relaciones sobre las que se habían encontrado evidencias contradictorias. El modelo que aparece en la imagen de la entrada era el que mejor se ajustaba a los datos recogidos, explicando un 66% de la varianza de los resultados de comprensión lectora.

En 2010 Cromley, Snyder-Hogan y Luciw-Dubas publicaron una actualización del modelo (reading comprehension of scientific text) en el que se revisaban nuevas investigaciones sobre las relaciones entre sus variables y se tomaron datos de 737 alumnos que comenzaban a estudiar biología en la universidad. Según estos datos el modelo original (el de la imagen) ajustaba peor que un modelo alternativo en el que ha había una relación mutua entre lectura de palabras y vocabulario (en lugar de una relación causa-efecto), y se introducía una relación causa-efecto entre el vocabulario y las estrategias de lectura.

Utilidad del modelo

Según los resultados obtenidos por Cromley y Azevedo, las variables que más influían en la comprensión lectora eran el vocabulario y los conocimientos sobre el tema del texto, seguidos por la construcción de inferencias, la lectura de palabras y las estrategias de comprensión.

Una de las cuestiones que hacen que este modelo merezca ser conocido (con perdón de los que solo buscan fichas y actividades de comprensión y estas cosas les parecen “demasiado teóricas”) es que se puede intervenir sobre todas las variables que lo componen: existen programas, métodos y actividades para mejorar la lectura de palabras, el vocabulario, el nivel de conocimientos, las estrategias de comprensión y la construcción de inferencias. Esto ofrece una base para fundamentar un plan de mejora de la comprensión bastante más sólida que el insatisfactorio “vamos a hacer esta colección de ejercicios” o el vago “vamos a trabajar por proyectos”.

Limitaciones del modelo

A la hora de adoptar el modelo DIME como referencia para la evaluación o la intervención en comprensión lectora hay que tener en cuenta alguna de sus limitaciones principales. La primera es que no se trata de un modelo evolutivo. No se intenta explicar cómo se desarrolla la comprensión lectora a lo largo del tiempo sino cómo se explica la comprensión lectora en un momento concreto. Un modelo evolutivo sería mucho más complejo. Por ejemplo, tendría que incluir una influencia de la comprensión lectora sobre los conocimientos del lector (a partir de cierta edad adquiere muchos de sus conocimientos leyendo).

En el párrafo anterior he comentado que el modelo DIME trata de explicar cómo es la comprensión lectora en un momento concreto. Otra limitación es que no se trata de cualquier momento, sino que el modelo se ha construido y validado utilizando los datos de alumnos a partir del 4º curso de educación primaria, es decir, no sabemos cómo se comporta este modelo explicando la comprensión lectora de alumnos que están aprendiendo a leer, en los que la variable “lectura de palabras” es mucho más influyente.

Otra posible limitanción, que no me atrevo a asegurar, es que el papel del vocabulario puede ser diferente en los lectores de lengua inglesa y en los lectores de lengua española. La prueba de vocabulario que emplearon Crompley y Azevedo era una prueba en la que los alumnos leían la palabra objetivo en un texto que no daba pistas acerca de su sentido, y tenían que elegir entre varias opciones el significado más adecuado. En español, si el alumno lee correctamente una palabra que conoce, la reconocerá sin dificultad, pero en inglés es posible leer una palabra (sin cometer graves errores) pero de una forma diferente a como se conoce en el lenguaje oral y, por tanto, no reconocerla.

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¿Se puede enseñar a leer a los bebés? Parece que no

Por increible que parezca, existen varios programas para enseñar a leer a niños menores de un año. Ya en 1964 se publicó “Cómo Enseñar a Leer a su Bebé” de Glenn Doman, que es como el decano de todos estos métodos. Pero la variedad actual es mayor con Baby Einstein, Brainy Baby, Your Baby can Read y otros  que creo que no han llegado al mercado hispano como Intellectual Baby o Brill Baby.

La compañía de Your Baby can Read tuvo que suspender sus actividades debido al alto coste de la defensa ante las numerosas demandas porque su promesa de enseñar a leer a los bebés era falsa y engañosa. No parece que hagan falta estudios científicos sobre la eficacia del programa, pero en la actualidad permanece activa y ofrece el enlace a 14 investigaciones sobre la eficacia del método. La compañía Disney ofreció a sus clientes la devolución del dinero de la compra de productos de Baby Einstein tras comprobarse que no producían mejoras intelectuales (no se trataba específicamente de la lectura).

El caso es que estos sistemas han tenido bastante éxito entre las familias con niños de pequeña edad, y son utilizados en algunas escuelas infantiles que, en ocasiones, los presentan como un producto innovador de estimulación temprana. Curiosamente existe la sospecha de que algunos de estos productos no son inocuos, especialmente los basados en vídeos, ya que los niños de corta edad aprenderían más por el contacto con la realidad que pasando un tiempo considerable viendo esas proyecciones.

De Wikimedia Commons

Una investigación

Cuatro investigadoras de distintas universidades, Susan Neuman, Ashley Pinkham, Tanya Kaefer y Gabrielle Strouse han realizado un estudio experimental comparando las mejoras en lectura (entendida de una forma amplia) de niños entre 9 y 18 meses de edad con los que se utilizaba el método Your Baby can Read y las mejoras obtenidas por un grupo de control con el que no se realizaba ninguna intervención. Los resultados se han publicado en un artículo titulado Can babies learn to read? A randomized trial of baby media.

El programa se aplicó durante 7 meses, y se tomaron distintas medidas para evaluar los progresos de los alumnos, desde cuestionarios para las familias hasta tareas de segimiento ocular, en las que se toman datos de los movimientos oculares de los niños para saber dónde está mirando. Como ya he indicado, se consideró la lectura de una forma amplia, de manera que se registraban tanto los progresos en lo que habitualmente entendemos por lectura (descodificar lo que está escrito en un texto y formar una representación de su contenido), pero, sobre todo se examinaban mejoras en habilidades básicas que puedan favorecer el aprendizaje futuro de la lectura: vocabulario, conocimiento de las letras, conocimiento sobre las convenciones de la la escritura, identificación del propio nombre, incluyendo el reconocimiento de las palabras enseñadas en Your Baby can Read.

Resultados

Tras la aplicación del programa de enseñanza de la lectura no se encontraron diferencias significativas entre el grupos de niños que lo había seguido y el grupo de control en ninguna de las casi veinte variables evaluadas, exceptuando el hecho de que los niños que habían seguido el programa decían con más frecuencia las palabras que se trabajaban en el programa que los niños del grupo de control. Es decir, no se encontró ninguna evidencia de que los niños que habían trabajado durante siete meses con Your Baby can Read leyesen mejor que los niños del grupo de control. Incluso aquellos niños que aparentemente leían y respondían a los estímulos escritos de los DVD eran incapaces de identificar palabras tras concluir la intervención a pesar de que sus padres creían que habían comenzado a leer.

Reflexión

La idea de que cuanto antes enseñemos a leer a los niños más probabilidades de éxito tendrán en la escuela es muy discutible. Hace poco presentaba algunos datos sobre los resultados que se obtienen enseñando a leer precozmente a los alumnos de educación infantil que no parecen apoyar esa idea. Es cierto que hay niños que aprenden a leer a una edad muy temprana, y normalmente suelen tener alta capacidad intelectual, pero hay que tener en cuenta que, en muchos casos, no son niños a los que se les haya enseñado a leer.

 

 

 

 

 

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Mejorar la comprensión lectora de adolescentes con trastornos de comportamiento

En Estados Unidos, la categoría dianóstica “trastornos emocionales y de comportamiento” es tan frecuente en el ámbito escolar que suele nombrarse con las siglas EBD (emotional-behavioral disorders). Los alumnos que se incluyen en este grupo pueden recibir asistencia especial, y suelen ser gente con TDAH, trastornos de personalidad, depresión, algunas formas de trastorno del desarrollo y otros problemas. A mi juicio, un auténtico cajón de sastre, pero seguro que tiene algún sentido que desconozco.

Menciono esta forma de agrupar dificultades escolares por una revisión recientemente publicada por Justin Garwood, Nelson Brunsting y Leslie Fox, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, titulada Improving Reading Comprehension and Fluency Outcomes for Adolescents with Emotional-Behavioral Disorders: Recent Research Synthesized.

Esta revisión se centró en intervenciones para mejorar la lectura, publicadas a partir de 2004, realizadas con alumnado de ESO y Bachillerato, escolarizados en aulas especiales por trastornos emocionales y de comportamiento. Los autores encontraron nueve artículos que cumplían estos criterios, todos ellos eran investigaciones de caso único, es decir, estudios en los que se evalúa a un pequeño grupo de alumnos en períodos en que no reciben la intervención y en períodos en los que sí la reciben.

Los resultados

En cinco de las nueve investigaciones recogidas se realizó una intervención sobre la fluidez lectora y, también en cinco investigaciones, se realizó una intervención para mejorar la comprensión. Se obtuvieron resultados positivos moderados o grandes en dos de las investigaciones que intervenían sobre la fluidez, y en una de las que incluían la comprensión.

En dos estudios sobre mejora de la fluidez los resultados eran mixtos: se obtenían mejoras durante la intervención, pero esos beneficios no se apreciaban durante las evaluaciones de mantenimiento. Algo similar sucedía en uno de los estudios sobre mejora de la comprensión, mientras que en otro se obtuvieron mejoras con una intervención, pero al combinarla con otra no se encontró una mejora apreciable.

De Wikimedia Commons

Las intervenciones

Entre las distintas intervenciones utilizadas en las investigaciones revisadas se pueden destacar:

  • Lecturas repetidas: este método produjo mejoras grandes en fluidez en uno de los estudios, utilizado aisladamente y en combinación con una estrategia de predicciones, y en otro estudio utilizado junto con la lectura correctiva. Produjo mejoras en la comprensión lectora utilizado aisladamente, pero no en combinación con la estrategia de predicciones.
  • Elaboración de mapas conceptuales por ordenador: produjo mejoras en la comprensión lectora en un estudio.
  • Elaboración de mapas conceptuales: produjo mejoras en la comprensión cuando los alumnos completaban los mapas iniciados por el profesor, pero no cuando tenían que realizar los suyos.
  • Estrategia AIR (antecedente, instrucción, recompensa): produjo mejoras en la fluidez durante la intervención, pero no se apreció que se mantuvieran posteriormente.
  • Lectura correctiva: en uno de los estudios produjo mejoras en la fluidez, combinada con instrucción directa, también produjo mejoras en otro estudio utilizada aisladamente o combinada con lecturas repetidas. La lectura correctiva (corrective reading) es un programa complejo distribuido por McGraw Hill / SRA.
  • Programa de tutoría entre iguales PALS: combinado con una herramienta de autorregistro de los resultados de lectura produjo pequeñas mejoras en la fluidez, pero no se apreció que se mantuvieran al concluir la intervención.

 

 

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